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 TIEMPO ORDINARIO, SEMANA 28ª

Lunes. Semana XXVIII del Tiempo ordinario

             "Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto mantenéos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud" (Ga 4, 22)

            Cuanto se contiene en el Antiguo Testamento fue escrito para nuestra enseñanza. No sólo las palabras sino también los hechos y sus protagonistas. Y ese es el caso del episodio que nos recuerda este pasaje de la epístola a los gálatas. Se trata de Agar y de Sara. Esta era la mujer de Abrahán pero era estéril y no podía darle un hijo. Entonces le entrega a su esclava Agar para que tenga un hijo con ella. Y así ocurre.

            Pero ese hijo de Agar es tan esclavo como su madre. Según San Pablo esa mujer simboliza la antigua alianza, cuya Ley se imponía a los israelitas reduciéndolos en cierto modo a la esclavitud. En cambio, Sara la mujer del patriarca es totalmente libre y, en consecuencia, también lo es Cristo que con su muerte nos ha liberado, gracias a él somos realmente libres. Y como libres hemosde vivir, dueños de nuestros actos y responsables de los mismos.

 Martes. Semana XXVIII del Tiempo ordinario

             "...lo único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor" (Ga 5, 6)

             Libres nos quiere Dios. Sin estar sometidos a los miles lazos que imponía la Ley de Moisés, empezando con la circuncisión. Algunos cristianos procedentes del judaísmo estimaban que la Ley seguía obligando, no sólo a los hebreos, sino también a los paganos que se convertían al cristianismo. Ya San Pedro consideró que los convertidos en Cesarea del mar, empezando por Cornelio, había de ser bautizados sin exigirles que se circuncidaran.

            El Apóstol de los gentiles tampoco consideraba obligatoria la ley judaica para los gentiles que se hacían cristianos. Se comprende la actitud de aquellos judíos, fieles durante siglos a la Torah. Pero con Cristo se inicia una nueva etapa conuna ley diversa, la del amor, llamadala ley perfectade la libertad. Y así es ya que no hay mayor libertad que la del amor. En efecto quien ama hace lo que debe porque lo quiere. De ahí que San Pablo nos enseñe que nuestra fe ha de estar viva, avalada por un amor sincero y operante.

 Miércoles. Semana XXVIII del Tiempo ordinario

             “Si os guía el espíritu, no estáis bajo la Ley" (Ef 5, 18)

             Vivir según el espíritu y no según la carne. Para que lo entendamos el Apóstol nos pone en guardia contra las obras de la carne y las enumera con claridad y valentía: fornicación, impureza, libertinaje, idolatrías, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo. Nos advierte, además, que quienes se dejan llevar por la carne no entrarán en el Reino de los cielos.

            Por el contrario, los frutos del Espíritu son el amor, la alegría, la paz, la comprensión, la servicialidad, la bondad, la lealtad, la amabilidad, el dominio de sí... Como vemos hay un enorme contraste entre las obras realizadas bajo el instinto de la carne y las realizadas a impulsos del Espíritu. Ojalá que lo compredamos y, sobre todo, lo vivamos.

 Jueves. Semana XXVIII del Tiempo ordinario

             “Bendito sea Dios nuestro Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales” (Ef 1, 3)

             Muchas veces encontramos en las cartas paulinas unos versos que alaban a Dios. Son las llamadas doxologías, o himnos que glorifican la grandeza divina. El Apóstol no puede reprimir el gozo íntimo que le produce el conocimiento de la bondad y belleza divinas y se desborda en palabras de admiración y de gratitud.

            En este caso, Pablo recuerda que, antes de crear el mundo, hemos sido elegidos en la persona de Crito, para que seamos santos e irreprochables ante él por amor. Ese es el designio divino sobre cada uno de nosotros, que nos movamos sólo con la fuerza del amor, que tratemos de obrar siempre con rectitud, buscando sólo el benplácito divino. Añade que nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos... Ante tanta managnimidad también nosotros hemos de prorrumpir en una doxología, en un canto, quizás callado, de alabanza.

 Viernes. Semana XXVIII del Tiempo ordinario

             "Y también vosotros -que habéis escuchado la verdad, la extraordinaria noticia de que habéis sido salvados, y habéis creído-, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido..." (Ef 1, 13)

             Pablo recuerda la elección de los hebreos, su condición de pueblo elegido. En la epístola a los Romanos trata el tema con profundidad y amplitud. Deja bien sentado que Dios no se arrepiente de su elección. Es cierto que con Cristo las puertas del Reino se han abierto de par en par; también para quienes no son descendientes por la sangre, pero sí por la fe, del patriarca Abrahán. En efecto, desde la muerte de Cristo, todos los creyentes, incluidos los judíos, forman el nuevo Israel.

            Por el bautismo hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, hemos sido redimidos del pecado y hechos hijos de Dios. De esa forma nos incorporamos a la Iglesia, al Cuerpo místico de Cristo... También yo, Dios mío. Sólo porque estoy convencido de tu bondad y de tu amor infinito, medio me lo creo. Aumenta tú mi fe, pon remedio a nuestra incredulidad.

 Sábado. Semana XXVIII del Tiempo ordinario

             "...no dejo de dar gracias por vosotros, recordandoos en mi oración” (Ef 1, 6)

             El Apóstol reconoce el buen comportamiento de los cristianos efesios, dando testimonio de su fe y de su amor ante todos. Es lógico que Pablo se llene de gozo al ver cómo su siembra da buenos frutos. Por otro lado, además de dar gracias a Dios, les recuerda en sus oraciones para que Dios les ilumine los ojos del corazón y comprendan la esperanza aque son llamados.

            Nos habla también de la enorme riqueza de gloria que da como herencia a los santos. Por otra parte, hay que tener en cuenta el inmenso poder que Dios tiene. Motivos más que suficientes para vivir llenos de esperanza, para que nunca perdamos la serenidad y la paz, para que siempre estemos alegres y vivamos con ilusión el acontecer de cada día.