i ESE PAR DE BOLINDRES.! 

                 (CANICAS)

 

En la bolsa de tela Sólo quedaban dos bolindres, " CRISTAL y BARR0 ", que al ser tan pocos en una bolsa tan grande, se notaba que antes había  albergado cantidad de ellos, eran zarandeados a cada movimiento de su dueño ALBERTILL0, que con las culeras de tierra  (menuda  bronca le esperaba en casa ) y unos cuantos raspones en las rodillas, se afanaba en no perder la que parecía su última oportunidad; sólo le quedaban dos, nosotros, pensaba mal humorado, y jugaba nervioso, sin concentración, que, como todos sabemos, es una cualidad esencial para ganar en esto de los bolindres...

 

En un salto de Alberto fueron a parar a un pliegue de la costura de la bolsa que les impedía ser zarandeados y nuestros dos amigos bolindres suspiraron de satisfacción; Fue allí donde se dieron a conocer y, yo creo, que hasta se hicieron amigos a pesar de su diferencia de razas, pues Cristal era de la clase extra, y Barro era un bolindre del montón, de esos que se utilizan para ser golpeados en el guá por los Cristal, Mármol o Níquel etc, de las razas superiores o para pagar deudas de juego...

 

i Hola ! Soy Cristal, dijo extendiendo la mano a su colega de la bolsa... Yo soy Barro, contestó el otro bolindre , y Cristal retiró precipitado su mano esperando que el compañero no se hubiera dado cuenta... es que los Barros no gozan de esa cualidad de tener manos, ya que son de ínfima clase...

 Barro, sí se había dado cuenta pero disimuló también para que su compañero no se sintiera ridículo... después ambos se sonrieron mutuamente ...

               ( Por los hilitos de luz que se colaban por los poros de la tela de la bolsa, se podía distinguir muy bien los reflejos multicolores de Cristal, si bien a Barro sólo se le apreciaban sus grietas de los golpes recibidos y una sonrisa muy grande...)

... ¡ Perdona chico ! dijo Cristal, he sido un estúpido... no te preocupes, replicó inmediatamente Barro, soy yo el que está muy contento de charlar contigo, porque los de tu clase no suelen aceptar conversación con nosotros...      

Eso, son "chorradas" de la edad, de la poca edad quiero decir, afirmó Cristal, si hubieran pasado por tantas bolsas como yo, no actuarían así, pero ya aprenderán, no te preocupes...

i Oye, Cristal ! dijo Barro con tono de admiración, ¿ Es verdad que vosotros los de raza superior conocéis muchas cosas bonitas que nosotros no entendemos ?

 

Bueno no sé si serán bonitas, verás... yo, cuando salía de la cinta transportadora de la fábrica y comenzaba a ver los primeros destellos de luz, sentí la presión de unos dedos delicados, y, de pronto, unos ojos enormes delante de mí; era la jefa de selección que me estaba examinando atentamente, después me guardó en su bolso; por la noche en casa me enteré de que yo era un regalo para su hijita Bárbara, porque ésta sosteniéndome en sus manitas blancas de terciopelo, decía a su mamá : "Realmente es muy lindo y cristalino, i gracias mami !", y me colocó en un cestito muy suave junto con los collares y aderezos encima de la coqueta de su habitación...

Allí aprendí yo muchísimo, Bárbara era una niña muy estudiosa, así que me fui empapando de todo lo que ella leía en voz alta...                más de una vez me llevó en su estuche, entre los lapiceros, al colegio y yo estaba muy atento a todo para aprender...

 

Un día su hermano Julio me cogió y me entró en un hueco del forro de su chaqueta; entendí después, el porqué de tan extraño lugar, cuando escuché la trifurca que armaron los dos, Bárbara le llamaba cosas horribles a Julio y éste mentía descaradamente diciendo que él no me había robado; Bárbara, no me encontró a pesar del registro... No lo entiendo porque Julio podía haber comprado cuantos bolindres quisiera, e incluso más perfectos que yo, y sólo lo hizo por fastidiar... i Qué raros son los humanos...! aunque le sirvió de poco, como no sabía jugar muy bien con nosotros, a los pocos días se aburrió de mí; me echaba todas las culpas de su mala suerte, pero en realidad es que era un holgazán que nunca aprendió a hacer nada...

       Me cambió a Santi por quince de barro, como vosotros, y cuando éste contaba, el dichoso Julio intentaba mangarle de la bolsa un buen puñado, entonces me dejé caer al suelo haciendo mirar a Santi hacia el lado de la bolsa y jorobándole el intento al ladronzuelo...

                              Y así Cristal fue contando cómo pasó de bolsa en bolsa, de casa en casa y de mano en mano... En cada sitio una situación diferente... Conoció a niños muy envidiosos, otros no sabían perder, algunos muy tacaños, era en las bolsas de estos donde más tiempo permanecía... a muchos niños les oyó decir unas palabrotas tan terribles que parecían que iban a explotar de genio; normalmente las aprendían de los mayores, claro que ellos no saben que la verdadera inteligencia es aprender sólo las cosas buenas ( esto es una regla de oro en la comunidad de los bolindres )... otros, decía Cristal a Barro, tienen tanto vicio por jugar con nosotros, que mienten a sus padres y estudian casi nada (recuerdo que a Marcos, si no le soplo aquel día lo de los Reyes Católicos, le hubieran suspendido en el Graduado Escolar)...

 

Una vez que me encerraron en el cajón de la mesa del maestro, porque Toñín, mi nuevo dueño, estaba enredando conmigo en su pupitre en vez de estudiar, me leí todos los libros que allí guardaba D.Carlos; eso me ayudó mucho a comprender a otros niños después, porque no siempre estuve en posesión de niños regulares, también en casas, unas humildes y otras de buena cultura, que convivían como auténticas familias; eso se notaba mucho en sus hijos cuando jugaban con nosotros en el parque...

 

Pero el mejor recuerdo que tengo, continuó Cristal, es cuando al final de una partida muy competida, donde los cuatro niños eran excelentes jugadores y muy buenas personas, mi dueño, Roberto, se jugaba en ese último tiro el resto de los bolindres que le quedaban... la cosa la tenía bastante fácil porque el bolindre de barro cocido de Pepín estaba a unos 40 centímetros ; me acarició suavemente y tensó los dedos para apuntar, yo clavé los ojos en el bolindre de barro dispuesto a fulminarlo ( jonjabarlo, se dice en algunos pueblos ), entonces Roberto miró a Pepín, que estaba aterrorizado, sabía que mi dueño no fallaría a esa distancia; Roberto dudó, lo noté en sus dedos, y me disparó muy desviado, no podía entender ese fallo porque mi dueño era el mejor jugador que había conocido yo hasta ahora, e intenté corregir en el aire la trayectoria pero era demasiado... le pasé rozando pero no le di, Pepín pegó un salto de alegría y Roberto Sonrió; entonces lo comprendí, Pepín era el más humilde del grupo y Roberto no quiso ganarle...

 

De vuelta a casa, mi dueño iba mas contento que unas pascuas, sólo le quedaba yo, me lanzaba por los aires y me recogía mientras silbaba; se paró de pronto, me miró entre sus dedos y me dijo : "Eres un buen bolindre, Cristal, pero ya no pienso asustar a nadie más", y me depositó con mucho cuidadito sobre el banco marrón al lado de la fuente en el parque.. y ¿Sabes quién me encontró amigo Barro...i Un niño pobre dijo expectante Barro, que cada vez tenía los ojos más abiertos de las cosas que le contaba su amigo Cristal...

¡NO! fue D. Casimiro el cura, aunque casi es lo mismo que tú has dicho, pero en adulto; Se puso muy contento y recordando sus tiempos de niño me dedicó una de sus mejores sonrisas... después, me guardó en su bolsillo... aquella tarde le escuché contar, a un grupo de gentes muy raras sentadas en unos bancos y en una nave muy grande, unos cuentos preciosos sobre una tal Jesús... les decía:

                                                                             "Todas las cosas buenas e importantes que hacemos son obra del GENIO que llevamos dentro, pero cuando además le añadimos el amor, entonces al (genio) le crecen las alas y se convierte en un ANGEL ..." (1)... fué cuando comprendí la actuación de muchos niños con los que había jugado, no todos eran capaces de mostrar su ANGEL...

 

A la mañana siguiente me regaló a su monaguillo Alberto y aquí estoy... no sé cuánto duraremos juntos, porque Albertillo, según veo, tiene la partida muy complicada... 

(1) "El Angel",cuento original de D. Casimiro Muñoz

Bueno, amigo Barro, ahora es el turno de contarme tu historia...

No tiene nada de especial, se apresuró a decir con sencillez BARR0... No importa, replicó Cristal, para mí, en todo caso, será algo totalmente nuevo, hasta hoy ni siquiera me había planteado que vosotros pudierais tener historia, así que todo lo que me digas será muy interesante, Será el primer Cristal que conoce la historia de un Barro...

Barro, que ya lucía una espléndida sonrisa, ahora le llegaba de oreja a oreja, por primera vez alguien y de la raza superior, no veas,le escucharía como amigo...

 

Pues mira, Cristal, ya nuestra fabricación es muy dolorosa, primero de un pellizco nos arrancan de la masa principal, después entre las dos palmas nos dan vueltas y vueltas aplastándonos hasta la saciedad (los que caen en manos delicadas de mujeres tienen más suerte de principio, aunque después se rompen antes porque no se les pegan bien todos los huesos), luego nos ponen un par de días sobre unas latas al Sol para secarnos un poco y, no veas, los sudores que se pasan; lo malo es cuando hace aire y se nos pegan granitos de arena que pinchan una jartá, como a los niños cuando se les entran en las zapatillas; después, lo más terrible, es el horno cuando nos cuecen, si los humanos pudieran escuchar nuestros gritos al retorcernos entre las llamas se quedarían aterrorizados; muchos de nosotros no lo resisten y mueren espachurrados, después nos empaquetan en bolsas de mil en mil, todos apretujados, así que nadie en ese momento tiene ganas de hablar, todos pensamos que ya no nos puede ocurrir nada peor...

 

Naturalmente, he pasado también por cientos de dueños diferentes, pero casi siempre de la bolsa al guá, de una mano a otra y otra vez a la bolsa o al guá... allí en el guá, es donde peor lo pasamos, sobre todo cuando vemos aparecer por encima nuestro un "Níquel" que son los que más daño hacen... Entre los Barros tenemos como un código de honor, los más jóvenes y los menos golpeados nos ponemos en la parte de arriba, aunque a veces algunos tienen tanto miedo que no asoman la cabeza ni a la de tres, son casi siempre los que han sido amasados poco en su fabricación y les duelen más los golpes...

 

En las bolsas, después de las partidas, lo que se oyen son lamentos de los golpes recibidos, cada uno cuenta los que le tocó, porque hay niños tan brutos que disparan sus Níquel con tanto genio y ansias de ganar muchos de nosotros que parece que les fuera la vida en ello, para después no hacernos ni caso... A veces nos pegan unos pisotones increíbles, sobre todo cuando van perdiendo y les entra la rabia, otros nos lanzan contra la pared por el simple placer de ver cómo nos despanzurramos matando a muchos de los nuestros; a mí me tocó una vez cuando Juanito, mi dueño, estaba furioso porque un niño más pequeño que él le iba ganando, pero al ver tan cerca la pared, tensé todos mis músculos y estoy vivo de milagros.

 

Casi nunca entramos en las casas, como vosotros los Cristal, ya que las Mamás suelen decir a nuestros dueños :" ¡No se te ocurra poner en tu cuarto esos asquerosos bolíndres! "... Claro, como volvemos sudorosos de ir apretujados unos contra otros y, sobre todo, por el miedo que hemos pasado en las partidas, soltamos un poco de barrillo que mancha, y casi siempre dormimos en las cocheras donde las ratas y las lagartijas nos pasan por encima, o muy a menudo en el patio soportando el relente, el frío y el agua, así que por las mañanas estamos muy destemplados, temiendo salír en la primera partida porque los golpee en frío te sientan a cuerno quemado...

 

También he estado en boleas de niños muy buenos, que jugaban con verdadera deportividad, que no se enfadaban casi nunca, que defendían a otros niños cuando los demás les pegaban, que no insultaban, que no decían esas palabrotas tan gordas...

 

Recuerdo con nostalgia el tiempo que pasé en poder de Ramón, un niño estupendo y muy sensato; por la tarde a pesar de que sus compañeros, porque esos no se pueden llamar amigos, le decían "tonto", después de unas buenas e interesantes partidas, se recogía pronto para estudiar y gozar de la compañía de su familia en la casa...

 

Nos sacaba de la bolsa y nos extendía sobre un pañito verde que le preparó su madre para que no mancháramos y nos decía: "sois unos bolindres estupendos, lo he pasado fenomenal con vosotros" y a los que veía muy agrietados y maltrechos los separaba con mucho cuidadito, los acariciaba y los ponía en su estantería delante de los libros como trofeos, como si fueran gloriosos soldados a los que se premia por heridas de guerra... Todos al día siguiente nos esforzábamos por ser los mejores y también porque queríamos terminar nuestra vida sobre aquella preciosa estantería...

 

Yo no he tenido esa suerte, aunque no me importa pues aún estoy bastante fuerte y haré feliz a muchos niños... Cristal miraba de reojos a las grietas de Barro y le admiró por su valentía.

                                 i Oye Cristal ! Z Nos escapamos ?... por mí vale, pero qué haremos después, porque a mí no me interesa mucho eso de ser bolindre que no sirve para ser bolindre... me explico... que yo quiero ser lo que soy ¿me entiendes?... Claro que te entiendo, refunfuñó Barro, yo no quiero ser otra cosa tampoco...

 

Yo me refiero que entre los dos podíamos formar un bolindre nuevo... Explícate, Barro, que no te entiendo una patata y eso que soy de la raza superior, dijo Cristal...

Cristal empujaba con todas sus fuerzas a Barro y éste, usando sus grietas como dentadura, iba desgarrando poco a poco un agujerillo en la vieja bolsa... por fin cayeron al camino tras los piés de Albertillo, que no se enteró de lo sucedido, y como era cuesta abajo, rodaron a todo rodar hasta perder de vista al corro de los niños... ¡Uf! suspiró profunda y angustiosamente Cristal escondido tras un matorral del recodo, Barro venía lanzado unos pasos detrás y tubo que agarrarle porque se pasaba sin poder frenar... el corazón le latía a Barro no a cien, a mil por hora...

 

Cuando las pulsaciones de Barro eran ya casi normales, Cristal preguntó : " Bueno, ahora ¿ me quieres explicar ? ¿QUÉ ES ESO DF NACER UN BOLINDRE NUEVO?

Pues, claro que sí, respondió barro ...¡Mira! he descubierto que, vosotros los de raza Cristal cuando rodáis muy fuerte, sobre todo por la piedra o el cemento, perdéis muchas partículas de polvillo de cristal y que así os desgastáis con cierta rapidez...  Y también que nosotros los de barro cuando estamos sudorosos nos ablandamos, y si en ese momento rodamos por sitios de tierra o de arena se nos pegan muchas partículas de esos elementos...   Y por eso, yo he pensado, que si buscamos un sitio de piedra y cemento donde pudiéramos rodar mucho uno detrás de otro, yo iría absorbiendo detrás de ti todo el polvillo de cristal que tú fueras soltando y, cuando sólo te quedara lo esencial, la cabeza y el corazón, yo te rodearía con mi masa y formaríamos un bolindre nuevo...

 

Eres genial, Barro ! dijo Cristal carraspeando por la emoción... o sea, continuó Cristal, que nuestras inteligencias y nuestros corazones estarían recubiertos de una nueva masa formada por mis partículas de cristal y por tu barro, ¿N0?... Exacto, dijo Barro... y que formaríamos así un bolindre nuevo con un inmejorable peso específico... ¿NO?... eso es, asintió Barro...

                                         Y que este nuevo bolindre cuando rodase por sitios duros, cemento o piedra, lo haría sobre las partículas de barro sudorosas con lo cual resbalaría y no se desgastaría el cristal... ¿NO es cierto?... cierto Cristal... y que cuando rodase por sitios de tierra o arena, lo haríamos con mis partículas de cristal sin dejar así que se nos añadieran cuerpos extraños conservando nuestra integridad... ¿Me equivoco?

            No te equivocas, estás totalmente en lo cierto, pero hay algo más mi querido Cristal, un bolindre así hará las delicias de todos los niños que nos posean, al fin de cuentas esa es nuestra misión, y además, podemos contar a todos los compañeros nuestra experiencia, muchos estoy seguro seguirán nuestro ejemplo...

 

iEUREKA, HURRA! DIJO CRISTAL BOTANDO DE ALEGRÍA...

 

i Tranquilo, Cristal ! dijo Barro sujetándole, no te vayas a partir ahora y estropeamos el invento... les dio la risa a los dos y se marcharon rodando hacia el puente de piedra en las afueras de la ciudad; en el camino uno a otro se adelantaban entre bromas y chirigotas...

                                        Un viejo bolindre que acertó a pasar por allí, mirándoles asustado. se decía para sus adentros : i ESTA JUVENTUD... !

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Amigos, la continuación de esta historia es ya muy facilita, tú puedes terminarla.

¿ LO INTENTAS ? ESTOY SEGURO QUE Sí ............................................................................

 

Los humanos nos empeñamos frecuentemente en ser Cristal o Barro por separado... a veces lúcido, transparente, sublime y puro como cristal, pero también gastando polvillo en la roca de nuestra intransigencia o en el cemento de nuestra soberbia...

          A veces, encarnados en el barro de nuestras limitaciones, flexibles y delicados con nuestras miserias, sin poder remediar la ira, el odio o el revanchismo, elementos extraños que se clavan en nuestra humilde naturaleza...

 

Sólo en la interrelación de los dos (Barro y Cristal) seremos PERSONAS.

Pero ¿ y el HOMBRE NUEVO ? porque cuando hemos sido creados, alma y cuerpo, no es un simple experimento o juego de un inquieto " ser Superior "...

Entonces ¿ cuál es en nosotros el invento? porque ya hemos sido creados en interrelación de cuerpo y alma...

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El invento, el HOMBRE NUEVO, está en la MISIÓN, en el mandamiento nuevo, en la capacidad de poner en relación todas nuestras facultades y limitaciones para amar y ser amados, en la trayectoria personal e intransferible y, al mismo tiempo, místicamente comunitaria (siendo y haciendo feliz) hacia la casa del PADRE...

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* Regálate, amigo, el placer de unos minutos de silencio ..............

* Cómprate de balde un tiempo de libertad .............................

* Escoge a placer, ahí están sin medida, los pensamientos ............

* Siente el gozo de engendrar a puñados, el trigo ya mocea ..........

* Oye el rumor del que nace en tus entrañas y déjale vivir .......

* Cógelo, se feliz, es tuyo, es el HOMBRE NUEVO que hay en tí.

 

                                                                                            (Sicómoro‑2  J.Cerrato)