CICLO – A
Tiempo de Adviento
Introducción:
Comenzamos un nuevo año litúrgico con el primer domingo de Adviento. Adviento significa “venida” y una pregunta surge en nuestra vida: ¿Vendrá Dios para nosotros en este tiempo?. ¿Será un año más en el que tiempo pasa, sin que nosotros tomemos una actitud cristiana seria y responsable?.
En los tiempos litúrgicos se dan distintas gracias – encuentros con Dios – propios de los mismos como afirma el gran teólogo Odo Casel y la conmemoración de la venida de Cristo en Belén es, en cierta manera, una actualización real de aquel acontecimiento.
Los encuentros con Dios en el tiempo de la Iglesia se dan a través de la palabra, de los sacramentos y de los hermanos, especialmente los pobres. ¿Saldrás tú y yo, un momento, del río de la vida tumultuosa y turbulenta en el que nos deslizamos para contemplar desde la orilla el paso de nuestra existencia?. ¿Escucharemos la palabra de Dios que nos habla de sencillez, humildad y, sobre todo, de paz?. ¿Tendremos el coraje de enfrentarnos con nuestros fallos y egoísmos y acercarnos al sacramento de la reconciliación?. ¿Nacerá Dios en nuestras casas o sólo – como en Belén – en las chozas de los suburbios de nuestras ciudades y en los países de los que, en lenguaje burgués, llamamos tercer mundo?. ¿Seguirá la farsa?...
Preguntas y más preguntas... Hacen falta respuestas.
Domingo primero de Adviento
“Y cuando menos lo esperaban..., en el silencio de la noche, llegará el Mesías”
1ª Lectura. Estamos en el siglo VIII a. C. Isaías contempla la corrupción de su pueblo en medio de la prosperidad material. Ve, sin embargo, un futuro de esperanza en el que el la Casa del Señor será el centro de la vida. Todos los pueblos escucharán la palabra del Señor y se reunirán en una gran familia universal, en la que los pueblos han hecho de los instrumentos de la guerra, medios para la vivir en paz y armonía: el hombre con el hombre, los hombres con los feroces animales y toda la creación en un armonía perfecta...
Como Isaías vivimos en unos tiempos difíciles en los que los odios y rencores anidan en los corazones. La guerra, en una dimensión insospechada, es ya una realidad...
Señor, danos fe y esperanza para contemplar, a pesar de todo, en el horizonte la maravillosa visión de Isaías.
2ª Lectura. La muerte acecha siempre al hombre. Éste no sólo muere, sino es mortal y por eso muere. Desde el nacimiento la persona humana es lo suficientemente vieja para morir. En el más allá nos espera un Padre. Hacernos dignos de su mirada, prepararnos a su abrazo es la recomendación fraternal de Pablo. Seamos luz en esta vida y, desde ella, vivamos la misma existencia de Jesús. La sociedad del consumismo queda gráficamente reflejada por San Pablo.
Evangelio. Ser cristiano no es fundamentalmente imitar a Cristo, ni siquiera seguirle, sino vivir su misma vida para morir su misma muerte. No se trata únicamente, aunque también a tenor del Evangelio, de temer la muerte, sino prepararnos en la vida cotidiana a la llamada del Padre. Ojalá los que esperamos la venida del Señor escuchemos las palabras del Apocalipsis: “Si llamo a tu puerta y me abres, cenaremos juntos”.
Epílogo:
Todos como hermanos permanezcamos en espera..., el Señor viene.
“Trémulos de angustia y anhelo
Vemos los tiempos del pasado
Ocultarse en la noche oscura;
La sed ardiente no se aplaca
En esta vida temporal;
Para ver el tiempo divino
Regresemos a nuestro hogar.
(Novalis. 6º Himno de la noche)
inmaculada concepción
1ª Lectura: La narración del Génesis nos remite a nuestra propia condición humana, en la que pecado y gracia están siempre presentes como posibilidades de nuestra existencia. Siempre la tentación nos acecha en el horizonte y la fuerza de Dios se nos hace presente.
“El linaje de la serpiente” designa, en este maravilloso y enigmático pasaje, a los que se dejan llevar por la seducción del maligno, haciéndose de esta forma hijos suyos y desgraciados seguidores.
“El linaje de la mujer” representa a los que venciendo la tentación se mantienen fieles a Dios. A su descendencia Dios les promete la victoria sobre los seguidores de la serpiente (Cristo y María son los las figuras emblemáticas del “linaje de la mujer”).
2ª Lectura: Todos estamos en la mente de Dios. Somos elegidos en la Persona de Cristo y como imagen señera de la elección, desde la eternidad, de Dios aparece nuestra “Madre Inmaculada”: María de Nazaret. Sólo la criatura sin pecado puede comprender a los que estamos inmersos en la estructura del mal desde nuestro mismo ser.
María Inmaculada madre, virgen, ruega por tus hijos pecadores.
Evangelio: Escuchemos en medio de este mundo egoísta el anuncio de la maternidad de María: Llena de gracia, bendita entre las mujeres, cubierta por la sombra del Espíritu, en ella Dios se ha hecho realmente hombre y Cristo en su vientre es constituido “sacerdote” – mediador entre Dios y los hombres – .
Lágrimas, silencio, perdón, amor y, sobre todo, un “gracias” María Inmaculada, nos atrevemos a decirte los que tenemos la mente y el corazón sucios.
Epílogo:
Limpia, porque Dios lo quiso;
porque Dios lo quiso, Pura.
Por bruñir su blancura
se encandiló el Paraíso,
y su fulgor fue preciso
para azuzar su fulgor.
No es excesivo el favor,
ni la Gracia derramada,
que ha de ser Inmaculada
la Madre del Salvador.
( Antonio Álamo Alonso)
“ El que viene, os bautizará con el Espíritu Santo y el Fuego “
1ª lectura. ¿Quién viene?. Cómo es el que viene?. ¿Qué mundo intenta fundar?.
Estas preguntas bíblicas están fuera del horizonte del hombre secularizado de nuestro entorno. Prácticamente nadie espera nada. Han caído las ideologías... Las utopías de principios del siglo xx se han ido derrumbando. El hombre ya no es un lobo para el hombre, como pensaba Hobbes, sino un hombre. Los 2/3 de la humanidad no tiene lo suficiente para vivir dignamente y un 1/3 se muere de hambre y de miseria, sí ¡morirse de hambre y miseria!. A millones de niños los nacen para morir, sin espera ni esperanza.
“Sólo los desesperados pueden tener esperanza (Gabriel Marcel)” y desde nuestra desesperación cristiana leamos atentamente estas palabras de Isaías. Un rayo de luz puede alumbrar nuestra vida y dar un sentido de finalidad a nuestra existencia.
2ª lectura. En medio de las tinieblas del mundo antiguo resuena la palabra mágica de pablo: esperanza. Vivamos los creyentes en comunidad con esperanza y espíritu de acogida de cara a los agnósticos y ateos. Para los creyentes, sépanlo o no lo sepan los que rechazan nuestra fe, dios es padre de todos y todos “en esperanza hemos sido salvados”. Todos los hombres somos hermanos “viatores”.
Evangelio: Aparece la figura de Juan. El profeta nos rompe todos nuestros esquemas. Sólo desde el desierto puede aparecer la luz. La verdadera palabra no intenta subyugar al “oyente”, sino colocarlo ante su conciencia y ante Dios. Toda palabra es dura, sólo la “palabrería” es meliflua, blandengue y pamplinera.
Ayer como hoy hace falta hacer silencio en nuestra vida. Las palabras de Pascal, hombre eminentemente religioso, resuenan en nuestras mentes y corazones: “la tragedia del hombre moderno es el no poder estar en soledad durante una hora en su cubículo”.
Epílogo:
“La palabra de dios
resbala por las piedras y me llega
a través de los hombres,
acomodada por sus manos, fría,
Extrañamente turbia, inexplicable.”
(Manuel Alcántara)
Domingo Tercero de Adviento
1ª Lectura: El hombre de nuestro tiempo ha perdido la alegría. En su gran desconcierto, emborrachado por una sociedad de consumo para algunos, ya no espera a Godot. El deutero Isaías, en mundo similar al nuestro, contra corriente entona un maravillososo canto apocalíptico de alegría. Alegría porque en el horizonte se vislumbra la gloria de Dios, en la que los débiles se robustecen y su incierta espera se ha convertido en radical esperanza. Todo es desbordante gozo ante la llegada de “Aquél” que da sentido a los que sufren, a los que penan y a los que mueren.
Ojalá nosotros, en medio de las tristeza de nuestro mundo, seamos portadores de Alegría. “Ya está viniendo..., ya llega..., ya...”
2ª Lectura: Santiago, en esta epístola de corte homilético, insiste machaconamente en ensalzar a los pobres y en advertir a los ricos del peligro de su perdición. Este tomar partido por los marginados, por los que no cuentan en el juego de la vida, por los indigentes, por los desheredados se enlaza con toda la tradición bíblica, cuyo culmen se manifiesta en las bienaventuranzas.
¡Que mala suerte han tenido los ricos!. Acumularon riquezas ¿para quién?. El salario defraudado clama a Dios. Pobres tened un poco de paciencia, pues el Señor, desde la otra orilla, está llegando...
EvangeliO: Ayer como hoy el hombre y su libertad ¡es tan débil...! Juan, en una mazmorra del Castillo de Maqueronte, se pregunta – como tú y como yo – si su vida ha tenido sentido. ¿ Era el Nazareno el Mesías?.
En todo creyente hay una dimensión de ateismo, como en todo ateo existe la de creencia. Es el signo de la condición humana y la estructura cognitiva profunda de toda creencia.
La vida de la persona - religiosa o seglar, que vive entregada a los demás, a los que ama, no “por” Dios, sino “con” el amor de Dios - siempre ha constituido un argumento razonable para creer que “hay Alguien que hace que haya” (Zubiri). Todo cristiano debiera ser profeta al modo de Juan.
Epílogo:
“Nada te turbe
Nada te espante
Todo se pasa,
Dios no se muda,
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.”
(Teresa de Jesús)
Domingo Cuarto de Adviento
“María dará a luz a un hijo..., llamado Jesús que significa: Dios Salvador”
1ª LECTURA: Resuenan las trompetas de guerra en Judá. Acaz piensa únicamente en alianzas humanas, sin escuchar la voz del profeta Isaias que le susurra constantemente: ¡Confía sólo y absolutamente en Dios!. Dios le da miedo a Acaz al pedirle desnudez ante todo poder, por eso él no le pedirá ninguna señal. Dios le muestra – contra su voluntad – un entrañable signo...
La historia se repite en el tercer milenio: ha comenzado la guerra, las estrategias se diseñan y las alianzas – hasta contra natura – se consuman. Todos invocan a Dios, todos. Dios permanece en Silencio. Su promesa, ayer como hoy, se realiza cuando aceptamos que el hombre no es el señor de la historia; sólo Enmanuel – Dios con nosotros – es el principio y fin del devenir del individuo y de toda colectividad.
2ª Lectura: Pablo no era vocero de Dios únicamente por su palabra, sino, sobre todo, por su vida... Sus palabras tenían el sentido del verdadero profeta que va a morir por ser fiel a sus palabras de vida
Todo cristiano, a ejemplo de Pablo, ha de ser, en su misma persona, una pregunta y una respuesta. ¿Cuándo las personas que nos rodean al contemplar nuestra vida se preguntan?: ¿Cómo es posible la vida de este hombre que – con la mente clara, el corazón limpio y la mirada sencilla – se entrega a todos sus semejantes?. Y: ¿Cuándo se responden?: Esta persona vive desde unos paradigmas y coordenadas, que sobrepasan la ideología humana, es decir, desde Dios...
¿Somos, tú y yo, pregunta?. ¿Somos, al mismo tiempo, respuesta?. ¿Somos voceros silenciosos de un Dios, hecho carne?. Nadie, amigo, es neutro en la vida.
. Evangelio: Siempre la “madre” en el centro. Las sublimes palabras de este evangelio no se pueden meramente escuchar, es necesario contemplar la escena... El verdadero conocimiento de las realidades profundas sólo se da en la contemplación. Contempla, con el aliento contenido, a María; acompaña, con la angustia en el pecho, al bueno de José. Tú y yo, a pesar de nuestros egoísmos, podremos escuchar- en el silencio de una noche - el aleteo y rumor del ángel.
Epílogo:
“Oh vosotras las dos mujeres de mi vida,
seguidme dando siempre vuestro amor,
seguidme sosteniendo,
para que no caiga,
para que no me hunda en la noche,
para que Dios me ame,
para que mi gran Dios me reciba en sus brazos,
para que duerma en su recuerdo.”
Dámaso Alonso (Las Alas)
TIEMPO DE NAVIDAD:
Lectura 1ª. El hombre camina en tinieblas con destellos de luz que van indicando su ruta. “Caminante no hay camino” – decía Antonio Machado –, y en honor a la verdad ha de ponerse en tela de juicio el ocurrente pensamiento del poeta, “ se hace camino al andar”. Hay el camino de la sencillez, de la humildad, de la pobreza; virtudes que en esta maravillosa noche las encarna un “niño”, descendiente de David, que es: Padre, Consejero, Príncipe de la paz. En esta noche nace Dios... ¿Puede nacer Dios?. El amor todo lo puede. Silencio, paz, escucha y contemplación ante el Niño Dios.
Lectura 2ª. La Palabra nos ha salvado por su encarnación. Jesús, perfecto hombre, es el compañero de viaje en el caminar de nuestra vida con luces y sombras, con egoísmos y gracias. Todos los hombres somos hermanos por y en Jesús de Nazaret. Él es sendero cierto, clara verdad y desbordante vida. Sólo a través de Jesús llegamos al Padre.
Evangelio: Todo es gracia. Belén siempre es una llamada para poder encontrarnos con Dios. Sólo los pobres de corazón tienen la capacidad de creer el mensaje del ángel y encontrar a Dios en un pesebre... Los ricos siempre buscan en espléndidas mansiones, en lujosos templos donde esperan encontrar a Dios. Ayer como hoy, se nos da una señal de la presencia del “Salvador del mundo”: “encontraréis un niño, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
En el año primero del tercer milenio nace también Dios. ¿Dónde?. Contempla, de nuevo, el nacimiento de Dios en pura pobreza.
Epílogo:
Júbilos pastoriles llenan de sal la noche.
La dulce paz agreste llena de amor se da.
Una estrella que ha ido a prenderse en un árbol
iluminó el sendero enflorado de paz”
(Carlos Pellicer 1976)
SAGRADA FAMILIA:
José: “coge al niño y a su madre y huye a Egipto”
Lectura 1ª En estos tiempos, en que la institución familiar se ha puesto en entredicho, ha de recordarse que el amor recibido en la familia es necesario para el pleno desarrollo de la personalidad humana. Las relaciones paterno-filiales encauzan la afectividad del niño hacia una madurez necesaria de cara a su relación esencial con el “mundo”.
Para bien comprender las palabras del Eclesiástico recordemos las palabras de Laín Entralgo: “Los padre crean a los hijos y los hijos han de procrear a los padres”. Sólo después del necesario desgarro entre hijos y padres, ambos comprenden su verdadera misión. La de los padres no es la de crear hijos, sino la de formar futuros padres; la de los hijos, alimentar la vida psíquica de sus padres, cuando las experiencias vitales de éstos se reducen.
Lectura 2ª La Iglesia es pueblo de Dios en marcha. Convocatoria de fe, esperanza y amor, en la que el convocante es Jesús de Nazaret a fin de formar una comunidad fraternal. Como Cristo hizo suyo el amor del Padre, nosotros hemos de hacer nuestro el amor de Cristo y, con esta amorosa fuerza, amar a todo y a todos. Los comportamientos concretos de los cristianos – expresados por Pablo – se derivan de la constitución ontológica del Cuerpo Místico de Cristo. Cristo cabeza, nosotros sus miembros.
Evangelio: La Sagrada familia vivió la angustia del exilio. La historia se repite en todos los países... y, en estos críticos momentos, sobre todo en Oriente. Se huye de..., sin esperanza de encontrar una tierra de acogida. Todos contemplamos las injusticias estructurales, que hacen de millones de personas seres que vagan hacia una muerte siempre anunciada. Todos invocamos los derechos a las legítimas defensas y el nombre de Dios es invocado por todos...; y ¿los derechos de los que sufren?... y ¿nuestros deberes como hombres y como cristianos...?
En nuestra patria, los inmigrantes: ¿Cómo son acogidos?. ¿Cómo viven?. ¿Cómo penan?. ¿Cómo mueren?.
La familia de Nazaret se encuentra en cada esquina de nuestras calles y en las páginas de todos los medios de comunicación social. ¡No la busques, hoy, en Egipto!.
Epílogo:
“Miles de labios,
miles de años, de hombres, miles
de madres y exilios
y temores y noches y la misma
extraña fuerza del mal y el estrellado
cielo”.
(Pablo A. Cuadra. “La huida a Egipto)
1º de enero - santa maría madre de dios
1ª Lectura: En el desierto del Sinaí, en la Tienda del encuentro, habla Jahvé de la bendición sobre los israelitas y le da la fórmula. Por tres veces se escucha Jahvé te bendiga, te ilumine, te muestre su rostro. El favor divino invocado tres veces es signo de la Presencia de Dios.
En el mundo moderno hemos perdido el sentido de las bendiciones. Ya los padres no bendicen a sus hijos, en las familias no se bendicen los alimentos antes de la comidas y hemos retirado el nombre de Dios no sólo de nuestros labios, sino de nuestros corazones.
Madre de Dios, bendícenos.
2ª Lectura: El Apóstol Pablo insiste en la Carta a los Gálatas – carta central junto a la de los Romanos sobre el pecado y la gracia – en el papel de María en la obra de nuestra salvación.
Madre hemos crecido demasiado... Sólo los niños piden el beso de la madre en todo momento. Sólo los humildes, los sencillos, los pobres lanzan siempre en los momentos difíciles de la vida un grito: Madre.
Como el poeta de la tierra extremeña nos preguntamos hoy: “Somos los hombres de hoy, aquellos niños de ayer”
Evangelio: Entre Cristo y María existe una distancia infinita, Siempre Dios es, para toda criatura, radicalmente Misterio. María, nos va repitiendo el Evangelio, no comprendía las palabras y actitudes de Jesús, pero las meditaba en su corazón. María no sólo era la “oyente” de la Palabra, sino la contemplativa de la realidad profunda de su hijo. Su vida fue siempre la actualización del “hágase según tu palabra”.
En este día celebramos también la Circuncisión del Señor. María y José entran en el templo como uno de tantos matrimonios... Jesús es circuncidado, es decir, constituido miembro del Pueblo de Dios y recibe el nombre que significa “Jahvé salva”
Misterio de la Encarnación... ¡Circuncidado Dios!. Quiso hacerse en todo igual a nosotros, excepto en el pecado.
Epílogo:
“No quiero amar más que a mi madre María.
Todos los otros amores nos son impuestos. (...)
Y como yo era débil y pecador todavía,
las manos débiles, los ojos deslumbrados por los caminos,
ella me besó los ojos y me juntó las manos
y me enseño las palabras con las que se adora”
(P. Verlaine 1889)
EPIFANÍA DEL SEÑOR, (A)
1ªLECTURA: ¿Hay motivos en estos tiempos de guerras, turbación y angustia para la “alegría”?. La humanidad ha llegado al absurdo de destrozarse mutuamente. No sólo se ha anunciado la muerte de Dios, sino la del hombre. Estamos al fin de una época en que todas las utopías que movían a esperanzas terrenas se han ido, una a una, derrumbando. Los sueños de la Ilustración: Libertad, igualdad y fraternidad se han convertido en huecas y formalísticas palabras...; la realidad dominante, a nivel mundial, es: esclavitud, opresión, odio. El futuro de la humanidad se nos presente como una alternativa: seguir por el camino del suicidio colectivo o ponerse seriamente en marcha, como nos canta Isaias, hacia una nueva comunidad de fe y amor en una esperanza liberadora.
2ªLectura: Hace casi veinte siglos un judio integrista radical, Pablo de Tarso, vivió la experiencia del Resucitado. Su visión pequeña y alicorta sobre la religión se alumbró en aquel encuentro hacia un horizonte universalista de un Padre creador de todo y de todos, cuya manifestación de amor la encarna Jesús de Nazaret. La religión supone históricamente una búsqueda, un camino hacia... Al final, consciente o inconscientemente, se da el encuentro definitivo con el Padre, a través del Hijo, por la Fuerza del Espíritu.
EVANGELIO: Siempre hay una estrella en la vida del hombre. Cuando menos esperas... en esos momentos difíciles de tu vida cansada y cansina, cuando la tentación del “no sentido” se va apoderando de ti..., amigo, contempla el cielo estrellado... El hombre Manuel Kant, no el genial racionalista del pensamiento, confiesa “ hay dos cosas en mi existencia que atraen mi admiración: el cielo estrellado que está sobre mi y la ley moral que estás en mi”.
¿Seremos capaces, como la magos, de mirar a las estrellas...?. ¿Nos dejaremos interrogar por su “guiños”?. Si dialogamos con ellas, Jesús y María están en el horizonte de tu vida y el encuentro es inminente.
Epílogo: Villancico
La estrella es tan clara que
no todo el mundo la ve.
En el cielo hay una estrella
nueva y lentísima, es
la estrella de Dios que guía
hacia el portal de Belén.
Los magos, como son magos,
vieron la estrella nacer;
los hombres, como son hombres,
la miran y no la ven.
(...)
Pasan años y los hombres
siguen padeciendo sed,
la estrella sigue en el cielo,
sólo muy pocos la ven.
(Luis Rosales)
BAUTISMO DEL SEÑOR, (A)
LECTURA 1ª: Señor, cuántos han abandonado la Iglesia por el miedo. La deserción de la juventud de la práctica religiosa nos está indicando que los mayores no hemos sabido transmitirles una religión, que hace al hombre más consciente, libre y responsable. Hemos insistido tanto en el cumplimiento de los mandamientos y preceptos, sin indicar su sentido de canalizaciones del amor, que nuestra moral ha sido, a menudo, angustiada y angustiosa.
Hemos de predicar con las palabras y la vida Jesús, el hombre libre por excelencia, que siempre comprendía, sin desmayo esperaba, y su actitud era: perdónalos Padre.
Las sublimes palabras del libro de Isaias en su primer canto del Siervo de Jahvé son verdades actuales para todos, especialmente para esa juventud que mal arrastra su vida con la litrona, con el sexo y con de la droga.
LECTURA 2ª: Treinta años han pasado de silencio de Jesús antes de ser bautizado y ungido por el Espíritu. El apostolado se convierte, a menudo, en un activismo desbordante y desbordado: Planes y más planes, métodos psicológicos, toda serie de medios de comunicación social son empleados para intentar llevar al mundo moderno la buena noticia de Cristo. Todas esas actividades pueden ser quizás necesarias, pero nunca suficientes. Nos hace falta una vida interior no tanto para decir las palabras de Jesús, sino para vivirlas. De Jesús no se habla, sino radicalmente se vive y por eso se habla... Sólo los limpios de corazón, los ungidos por el Espíritu pueden ser “testimonios del Nazareno”.
EVANGELIO: Cuando todo calla, habla Dios. Nunca como en nuestros tiempos – aun en nuestra patria – se han publicado tantos volúmenes sobre Jesús de Nazaret. ¿Quién era Jesús?. ¿Los Evangelios nos remiten al verdadero Jesús histórico?. ¿Cristo era sólo una manifestación del Absoluto como Moisés, Mahoma, Buda...?. ¿Pablo es el gran mitificador de hombre real de la Galilea de principio del siglo primero?. ¿Era Hijo de Dios y en qué sentido, si puede tener sentido esta interrogación?.
Hay demasiada literatura ligera y afán de novedades...; falta una verdadera cultura religiosa seria y profunda sobre los temas apuntados y, desde la misma, la experiencia de un encuentro con la figura de Jesús.
Escuchemos, despacio y sin ruido, la afirmación clara, sencilla y convincente del Evangelio de Mateo proclamado en la liturgia de este domingo.
Epílogo:
“Jesús yo te confieso Dios y hombre;
Jesús, con fe viva por ti pelee;
Jesús, en tu santa ley, me recree;
Jesús sea mi gloria tu renombre.
Jesús de mis entrañas, yo te ame;
Jesús, viva yo en ti todo momento;
Jesús, óyeme tú cuando te llame.
(Licenciado Dueñas siglo XVI)
Ha pasado el Adviento. Hemos vivido esos días, llenos de recuerdos, de Navidad y antes de comenzar el llamado tiempo ordinario una pregunta-reflexión aparece en nuestra conciencia. ¿Ha nacido Dios en nuestra vida?. ¿Nos hemos sentido más sencillos, alegres y pacíficos al contemplar al Niño?. ¿Hemos purificado nuestra mirada al vernos en los ojos sinceros y diáfanos de Jesús?.
El año litúrgico se divide en tiempos fuertes, Adviento – Navidad, Cuaresma – Pascua, y tiempo ordinario. La psicología humana es un claro – oscuro en el que la vida tiene momentos álgidos y momentos llanos para una reflexión seria y pausada. La Iglesia responde a los momentos cotidianos con el denominado tiempo ordinario. Son 33 o 34 semanas en las que vamos meditando la vida pública de Jesús para hacerla carne y sangre de nuestra existencia. Este año vamos a proclamar los domingos el Evangelio de San Mateo.
La vida cristiana no es vida, si no gira alrededor de la actualización de la muerte y resurrección de Cristo. No se trata únicamente de cumplir con el precepto, sino de vivirlo en comunidad. A la pregunta de la juventud de por qué, precisamente, el domingo, la respuesta surge tan espontánea como la vida misma: ¿por qué la familia, dispersa en los días laborables, se reúne los días de fiesta en torno a una mesa?.
Vivamos nuestra Misa dominical, en comunión con los hermanos, en las tres partes esenciales de la misma: pedir juntos perdón, ofrecer nuestras alegrías y penas, triunfos y fracasos, y unirnos todos en la “comunión”.
SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO-A)
1ªLectura: ( Is 49,3.5-6) Vivimos en un mundo dividido. Creemos unificar la diferencias por el común denominador de la “etiqueta” mundo: primer mundo, tercer mundo, cuarto mundo etc. El derecho natural está puesto en entredicho por el derecho histórico. La unidad del género humano no es sino la utopía de las “Naciones Unidas”..., tan unidas e iguales que las fuertes poseen el derecho de veto... Los nacionalismos están siendo en la actualidad fuerzas desintegradoras para la unificación esencial de la condición humana. Los credos religiosos avanzan demasiado lentamente hacia el ecumenismo.
Hoy se habla demasiado de “solidaridad”, termino ambiguo, pues los integrismos de todo tipo son también solidarios contra... El vocablo “fraternidad”, el más significativo, a penas lo empleamos. Te pedimos Señor, con el poeta, “un poco de calor para las manos y un poco de luz para los ojos”. El segundo canto del siervo de Jahvé nos habla de Aquel que es luz de las naciones. ¿Quién lo escuchará?.
2ª Lectura: (1 Cor 1,1-3) La Biblia es el libro por excelencia. Sus tiradas son millonarias. En las casas más sencillas existe un ejemplar, por lo menos, del Nuevo Testamento. ¿Quién lee no ya el Antiguo, sino el Nuevo Testamento?. Y nos llamamos cristianos...; si para amar a una persona hace falta conocerla, saquemos las consecuencias con respecto a Cristo.
La segunda lectura de los cinco domingos del tiempo ordinario está tomada de la 1ª carta de Pablo a los fieles de Corinto. Corinto, ciudad fundada por César el año 44 a. C., era la capital de la provincia romana de Acaya. Situada en la encrucijada de Oriente y Occidente tenía fama, bien ganada, de ofrecer una vida fácil y licenciosa. Pablo predica en Corintio el año 51 (segundo viaje) y escribe desde Éfeso el año 55 esta admirable carta. Su contenido podemos meditarlo en estos domingos. ¿Lo haremos?.
Evangelio: (Jn. 1,29-34) ¡Qué difícil es permanecer en la sombra!. Shakespeare jugaba el papel de sombra en su incomparable “Hamlet”. Según la teoría de la “forma”(Gestalt) una realidad no puede ser, al mismo tiempo, fondo y forma.
Juan Bautista fue el fondo necesario para que apareciera la figura de Cristo: “Conviene que él crezca y que yo disminuya”. Ojalá todos los cristianos comprometidos en el anuncio del mensaje de Jesús permanezcamos siempre en un segundo plano, que no nos prediquemos a nosotros, sino que seamos granos de trigo que tienen que morir para dar fruto. ¡Ser únicamente Iconos del Nazareno!.
EPILOGO:
Juan, virgen, sin edad, iba asolando
desde lejos los pueblos pedregosos:
acudían los hombres al desierto
a juntarse a la puerta del mañana,
a enderezar el mundo, a hacerlo digno
del pie del que vendría, a empezar todo
y abrir el gran vacío de la gloria.
(Juan. José María Valverde)
TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO-A)
LECTURA 1ª: (Is 9,1-4) Los países occidentales son tierra de misión a pesar del tanto por ciento tan elevado de los bautizados. En 1944 apareció un libro en Francia con este título: “Francia, país de misión”. El título fue motivo de escándalo, hoy el hecho se da como evidente.
Al comienzo del siglo pasado la clase obrera abandonó nuestras iglesias; en nuestros días la juventud no sólo no pisa nuestros templos, sino que la practica religiosa les parece reminiscencia de viejos y caducos tiempos apta para viejecitas fuera del mundo real.
Lo más grave, desde el punto de vista teológico, consiste en que una creencia que no se vive no es verdadera creencia. Nos movemos, por otra parte, en un relativismo peligroso.
En medio de estas sombras y tinieblas las palabras de Isaías nos invitan a esperar – contra toda esperanza – la llegada de la Luz.
LECTURA 2ª: (1 Cor 1,10-13.17) Hay un gran florecimiento – relativamente hablando – de movimientos en la Iglesia. Todos conocemos sus siglas..., desde los etiquetados con el genérico nombre de retrógrados hasta los de tinte cercano a un progresismo revolucionario.
Ante este hecho nos hemos preguntado a menudo, ¿se respetan entre ellos?, ¿se aman?, ¿son capaces de celebrar en comunión la Eucaristía?.
¿Existe excesiva veneración por sus fundadores?. Sólo podremos despejar estas preguntas si, después de la lectura de Pablo, pudiéramos afirmar que sus palabras no tienen vigencia en nuestras comunidades.
EVANGELIO: (Mt. 4,12-23 ) A lo largo de la historia no ha habido ningún autor – a excepción en parte de Nietzsche – que haya escrito en contra de la figura del predicador de Galilea. “Las bienaventuranzas, decía Gandhi, son las palabras más sublimes de la historia, que nunca se pusieron en práctica”.
Para los agnósticos y ateos serios, la figura de Cristo ha sido siempre una luz, que ha estado en el origen del desarrollo de los valores más positivos de la cultura de todos los tiempos.
Muchos hemos dulcificado, en la práctica, el evangelio y, ayer como hoy, Cristo nos pide un seguimiento incondicional. ¡Ojalá no nos avergoncemos de predicar – a pesar de nuestras incongruencias – las palabras de Jesús sin glosas!. Sólo la verdad nos puede hacer libres. La falta de vocaciones ¿a qué se debe?.
EPILOGO: “No fueron mis palabras
de retumbar iluso, definiendo
qué es y qué no es, creando una penumbra
de pozo en que caer hacia el engaño
de la entraña del mundo; no arrullé
el sueño del saber con las palabras
hechas para otra cosa; no encendí
bengalas de colores en lo oscuro
irremediable. Yo conté, bendije,
maldije, prometí, lance preguntas,
recé: hable como EL Hombre.”
(Por qué hablaba así Jesús. José María Valverde)
CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO-A)
LECTURA 1ª: (Sof 2,3;3,12-13) Ante el problema del mal físico y moral nos preguntamos seriamente: ¿Cuál será la condición en el más allá de los explotadores, de los que siempre han gozado de todo y han manipulado a las personas?. La condición de los humildes, oprimidos, sufrientes miserables será la de vivir de Dios en plenitud de plenitudes...
La misericordia de Dios nos induce a pensar para todos en un futuro de perdón y de gracia, pero y la justicia... No nos parece conforme y adecuada la respuesta de los que piensan que todos gozaremos de Dios, pero de forma diferente, ni la de los que afirman que los injustos radicales no resucitarán...
El puzzle, Señor, no nos cuadra... Somos limitados y los misterios de Dios son inescrutables.
Con ocasión de las dos líneas de Sofonías de la 1ª lectura sobre el futuro de los humildes y pobres de Jahvé, me atrevo a sugerirte que leas los 53 versículos de este profeta que vivió en el siglo VII antes de Cristo. Te maravillarás..
LECTURA 2ª: (1 Cor 1,26-31) Cuando en nuestros templos contemplamos funerales tan artificiosos, las bodas con toda clase de parafernalia, desde las alfombras hasta el altar tapado por las flores; cuando en las fiestas principales de nuestras parroquias se reservan los primeros bancos para autoridades y personas de gran relieve; cuando, después de estos hechos, podemos soportar las palabras de Pablo a los Corintios..., nos preguntamos: ¿No hemos convertidos muchas de nuestras Eucaristías – actualizaciones de la muerte y resurrección de Cristo – en actos sociales?.
La presencia de pobres y sencillas mujerucas de nuestras parroquias viviendo la Eucaristía de todos los días, oxigenan y santifican nuestros templos y corazones.
Evangelio: (Mt 5,1-12a) Si a una persona, que no tuviera ninguna noción de nuestra creencia cristiana y conviviera con nosotros un determinado tiempo, se le preguntara por el contenido de nuestras creencias religiosas, ¿cuál sería su respuesta?. No es difícil imaginarse su contestación sobre determinados deberes y obligaciones a cumplir, pero modestamente opino – ojalá me equivocara – que el sentido profundo de las bienaventuranzas no aparecería...
Meditar las bienaventuranzas, repetirlas pausadamente en nuestro propio interior para poder vivirlas radicalmente en nuestras propias circunstancias vitales, debiera ser nuestra tarea como discípulos que han escuchado el testamento del maestro... ¡Qué lejos estamos de esta actitud!. Hace falta subir a la montaña.
Epílogo:
Un mancebo mercader
quiso casarse en su tierra;
dos casamientos le traen
de dos hermosas doncellas.
La Humildad llaman la una,
la otra llaman Pobreza,
damas que Dios quiso tanto,
que nació y murió por ellas
(...)
¡A la boda, a la boda,
virtudes bellas;
que se casa Francisco,
y hay grandes fiestas!
(Romance al Seráfico Padre San Francisco.
Lope de Vega)
QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO-A)
LECTURA 1ª: (Is 58,7-10) Hay muchas personas piadosas que únicamente piensan en vivir según las enseñanzas doctrinales de la Iglesia. Son fervientes defensoras a ultranza de la “ortodoxia”, la cual constituye la esencia y ser de su existencia. Esas mismas personas, a menudo, no tienen tantos escrúpulos en intentar ser fieles a la conducta predicada por aquel Nazareno, que no tenía donde reclinar la cabeza. La “ortopraxis” (el recto obrar) no les parece tan fundamental para ser cristianas.
Hablando teológicamente muchos “católicos de pro” piensan que se puede tener una profunda fe, aunque su actitud vital de cara a sus hermanos deja bastante que desear; se faltaría, en este caso a la caridad.
Esta distinción entre fe y caridad, entre ortodoxia y ortopraxis, se opone a todo el mensaje bíblico. La lectura del libro de Isaias nos quita todas conscientes o inconscientes caretas.
2ª LECTURA: (1 Cor 2,1-5) El hombre religioso es aquel que no va fundamentalmente a Dios, sino que viene de Dios y por eso va... Su esencia consiste en vivir la religación con el Ser, que hace que haya... No preguntes por el qué.
Apoyarse totalmente en Dios, fiarse de la fuerza de Cristo crucificado y resucitado nos exige el anuncio de la buena noticia del cristianismo. Pablo tuvo el coraje de pregonar este aparente absurdo - para los cultos oídos griegos - en el mismo Templo de la Sabiduría: El Areópago. Los sabios helenos se rieron de él... Después de este fracaso escribe las palabras de la segunda lectura.
Evangelio: (Mt 5,13-16) “Hay cristianos que poca cara de redimidos tenéis”. Estas palabras de Federico Nietzsche nos deben hacer reflexionar profundamente. ¡Cuántas personas han abandonado las creencias cristianas por la falta de coherencia de nuestras vidas y cuántas se han interrogado sobre su postura agnóstica y aun atea, al contemplar las Teresas de Calcuta de nuestro tiempo en países de absoluta miseria y pobreza.
Con todas las reservas a su obra “Las Palabras”, recordemos lo en ella expresado por J. P. Sartre: No abandoné la fe por la dificultad de los dogmas, sino por la increencia de mis abuelos.
¿Somos sal?. ¿Somos luz?. ¿Qué somos?.
Epílogo:
Para el amor he vivido
y viviré lo que resta,
que no tengo escapatoria
por hombre ni por poeta.
Yo canto el día y la noche,
la alegría y la tristeza,
acariciado por brisas,
combatido por tormentas.
Creo en la Misericordia,
no creo en mis propias fuerzas,
Y me parece que voy
hacia Dios por la belleza.
(José María Souviron)
INTRODUCCIÓN
El tiempo de Cuaresma comprende desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo exclusive. Era el tiempo de la preparación inmediata de los catecúmenos para madurar su fe a fin de recibir el sacramento del bautismo: “actualización de la muerte y resurrección de Cristo”. Junto a los catecúmenos los fieles, que habían recibido ya el bautismo, se replanteaban el devenir de su vida cristiana para poder re-actualizar su muerte y resurrección con Cristo Jesús.
El simbolismo del número cuatro en sus distintas variaciones indica, en el mensaje bíblico, la situación del hombre caminante en esta vida terrenal, acechado siempre por las continuas tentaciones, abrumado por sus continúas caídas y confiado, sin embargo, en la misericordia de Dios. El diluvio duró cuarenta días, cuarenta años estuvieron los hijos de Jacob en Egipto, Moisés llega al encuentro con Dios tras una purificación de cuarenta días y Jesús vivió la condición humana en el desierto durante cuarenta días.
En nuestras comunidades ya no existen propiamente catecúmenos, pero durante el año todos hemos manchando nuestro ser de cristianos. Nuestro pecado ha sido principalmente el de omisión y en estos cuarenta días debemos prepararnos para encontrarnos primariamente con nosotros mismos y desde nuestra mismidad renovar nuestras promesas bautismales. En el desierto del hombre ante su conciencia escucharemos la palabra de Dios, viviremos un ayuno serio y responsable y purificaremos nuestra mirada interior.
Estos cuarenta días pueden ser un apostolado silencioso en un mundo secularizado en el que la vivencia de Dios va desapareciendo... Las palabras han perdido su poder significante y sólo el ejemplo de una entrega a nuestros hermanos más necesitados, física o psíquicamente, puede plantear interrogantes transcendentes en un mundo sin transcendencia.
El lema de esta cuaresma podría ser: "Amar a todos y no juzgar a nadie”.
DOMINGO PRIMERO DE CUARESMA (CICLO-A)
1ª LECTURA (Gn 2,7-9;3,1-7.) La historia personal – el caminar cada día en esa ambivalencia de ideales sublimes tejidos con la realidad cruda del pecado – nos hace reflexionar, como al autor del libro del Génesis, por el origen de esa estructura de egoísmo – llamado pecado original – en la que todos nacemos.
La existencia del pecado original no es únicamente objeto de creencia sino de la vivencia personal de cada uno. El origen de las tendencias hacia el mal en el hombre se hace narración bíblica en un género literario de tradición-narración popular. Desde niño no sólo nos han hablado de Adán y Eva y del paraíso perdido, sino que hemos vivido interiormente de nuestra existencia adámica con sus sueños descalabrados..., pues con la conciencia también nosotros, como nuestros primeros padres, hemos salido del Paraíso de una infancia feliz, limpia y sincera.
2ª LECTURA (Rom 5,12-19.) “Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia”. Desde bien jóvenes – tan pequeño y tan pecador decía Agustín – hemos arruinado muchas veces esa paz con Dios, con nosotros mismos y con los hermanos. La tentación del Génesis se ha repetido en los caminos de nuestra vida... y cuando estábamos a punto de la desesperación ante las tinieblas del mal, hemos sentido una fuerza interior, en la misma entraña de nuestro ser, que nos ha hecho experimentar la redención del pecado... Con lágrimas, con temor y temblor, hemos repetido: “Todo es gracia”.
Cristo, nuevo Adán, ha salido a nuestro encuentro, nos ha rescatado de esa vida absurda de tinieblas y nos ha concedido la dignidad, nunca soñada, de poder participar de la misma vida de Dios.
Sentir el perdón de Cristo, el amor del Padre a través del Espíritu, es la vivencia que nos transmite Pablo.
Evangelio (Mt 4,1-11.) Las tentaciones con los años se hacen más sutiles, pero siempre tienen el común denominador de las tres reseñadas en el Evangelio.
1ª.-Tener... para poder dominar a los demás. El poseer es la borrachera del hombre contemporáneo. A menudo se tiene dinero, fama, prestigio, poder político, poder social o económico no primariamente para respetar o devolver la dignidad del otro, sino para servirse de las personas como instrumentos para nuestros fines y egoísmos personales.
2ª.-“Si existe Dios, yo no me contentaría con no serlo” repetía Nietzsche. El ser como dioses es el mito repetido de Prometeo, pero para el hombre del comienzo de nuestro milenio ya no se trata de ser como..., sino de negar la misma existencia de Dios. El hombre ya no necesita robar el fuego divino, pues sólo él es el origen radical de toda creatividad.
3ª.-Han nacido los superhombres en la política, en las finanzas, en las ciencias y en las artes. La biología nos va a permitir la clonación de seres perfectos. El hombre no se subordinará a las leyes de la naturaleza, sino que él mismo las creará y modulará. “No te preguntes más por el principio y fin, mírate con orgullo a ti mismo” son las palabras del tentador del tercer milenio.
Oigamos, en este mundo desquiciado, las palabras eternas del Evangelio.
Epílogo:
Oh padre mío, seguro estoy que en la tiniebla fuerte
tú vives y me amas. Que un viento poderoso,
tu latir, aún revienta en la tierra.
Y que unas ondas de pronto, desde un fondo, sacuden
a la tierra y la ondulan, y a mis pies se estremece.
Pero yo soy de carne todavía. Y mi vida
es de carne, padre, padre mío. Y aquí estoy,
solo, sobre la tierra quieta, menudo como entonces, sin verte,
derribado sobre los inmensos brazos que horriblemente te imitan.
(Vicente Aleixandre, Sombra del Paraíso 1952)
DOMINGO SEGUNDO DE CUARESMA (CICLO-A)
1ªLECTURA (Gn 12,1-4a.) En nuestra vida dominada por el ruido, la radio, la televisión y los acontecimientos deportivos que van marcando los hitos de nuestra historia, por absurdo que parezca, ¿puede escucharse todavía la voz de Dios?.
Sólo en el silencio interior Dios puede ser escuchado y atendido...
No pretendas hacer solo tus propios planes, quizás Dios tiene otros objetivos sobre tu persona... No te cierres a ningún camino y horizonte por absurdo que pudiera parecer, permanece con el corazón abierto para seguir los caminos del Señor siempre imprevisibles...
Los caminos de Abraham pueden ser tus caminos. ¡No lo olvides!.
2ªLECTURA (2 Tim 1,8b-10.) En tu comunidad fíjate en la persona que la preside. Al caer de la tarde después de un trabajo agotador de reuniones catequéticas con niños y jóvenes, acciones litúrgicas y un confesonario siempre abierto al perdón, el sacerdote se retira solo a su casa. Allí le espera la preparación inmediata y remota de los próximos encuentros con los agentes de pastoral, el esbozo de la homilía del domingo y estar dispuesto a contestar a toda llamada de cualquier persona que le necesite.
Piensa en lo duro de su trabajo apostólico: tener que recibir las confidencias de todos, dar paz y alegría al que no la tiene – aunque su corazón esté roto – y no poder abrirse verdaderamente con nadie, excepto con Dios.
Sé comprensivo... Él es también un hombre.
Evangelio: (Mt 17,1-9.) El hombre vive en una soledad radical. Nace solo, vive solo y muere solo. Puede compartir la soledad merced a otros tú(s), que, por su parte, comparten la misma soledad... Es la miseria y grandeza de la condición humana de ser verdaderamente personas finitas...
Cristo asumió esta soledad en su peregrinar por los caminos de Israel. Si María y José no podían comprenderlo, menos sus discípulos que ensoñaban futuros reinos... Antes de la Pasión Jesús quiere compartir el consuelo del Padre con sus discípulos..., mientras éstos, sin embargo, se embelesan con la transfiguración de Jesús y desean permanecer en este estado. El Calvario está en el horizonte cercano y el Tabor es el signo cristiano de que todo triunfo supone muerte y toda muerte resurrección. La presencia del Padre en Jesús se hizo palabra al comienzo de su vida pública - Bautismo - y esta palabra se ratifica en el límite de su muerte -Tabor -. El recuerdo de estas palabras mantiene nuestra fe y esperanza en el Nazareno ante el silencio del Padre en la cruz - Calvario -.
Epílogo:
Transfigúrame
Señor, transfigúrame.
Traspáseme tu rayo rosa y blanco.
Quiero ser tu vidriera,
tu alta vidriera azul, morada y amarilla
en tu más alta catedral.
Quiero ser mi figura, sí mi historia,
pero de Ti en tu gloria traspasado.
Quiero poder mirarte sin cegarme,
convertirme en tu luz, tu fuego altísimo
que arde de Ti y no quema ni consume.
¡Oh mi Jesús alzado sobre el trío
- Pedro, Juan y Santiago -
que cerraban sus ojos incapaces
de sostener tu Luz, tu Luz.
( Gerardo Diego. Salmo de la Transfiguración)
DOMINGO TERCERO DE CUARESMA (CICLO-A)
1ª Lectura: (Ex 17,3-7.) América del Sur es víctima de terremotos que asolan esos países y los sumen en unas necesidades imposibles humanamente de superar. Africa es el continente que se muere no sólo de Sida sino de sed..., sus tierras están resecas, sus campos no son de pan llevar y el hambre se extiende por todas esos estados creados con tiralíneas en los despechos de las potencias coloniales...
Señor: ¿Por qué siempre sufren los mismos?.
Como a Moisés te pedimos nosotros, ya que los habitantes de esas malditas tierras no tienen conciencia para hacerlo, que abras las nubes y encauces esos fenómenos naturales que tienen tan desastrosas consecuencias... Ya sabemos que la naturaleza sigue sus leyes alteradas, a menudo, por la manipulación del hombre y que Tú, Señor, no eres un “tapaagujeros” de las limitaciones inherentes a esta “madre” – como la llamaban los antiguos – tan dura... Pero:
Señor, nuevo Moisés, danos bien agua o el corazón sensible para compartirla.
2ª Lectura: (Rom 5 ,1-2.5-8.) “Yo no conozco, decía Chateaubriand, la conciencia que tendrá un hombre injusto, pero miro la mía – tenido como justo – y me aterro”. Cuando cada uno examina su conciencia y recorre los distintos vericuetos por los que ha pasado en su vida, difícilmente puede juzgar a nadie... Todos hemos sentido las tentaciones más horrendas y radicales y si no hemos caído en ellas, ha sido por esa fuerza de Dios, llamada gracia, que hemos experimentado en esos momentos críticos. Al final de nuestro examen de conciencia sólo podemos recordar esas palabras, que dice el sacerdote en la Misa antes del Padre Nuestro y que son de San Pablo en su carta a los Romanos:
“El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”.
Con una fe que no defrauda las podemos repetir con sencillez de espíritu y a continuación añadir la oración del Señor. “Padre Nuestro..., santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad..., danos hoy nuestro pan..., perdonamos nuestras ofensas..., y no nos dejes caer en tentación”.
Evangelio: (Jn 4,5-42. ) ¿Qué distintos son los juicios de los hombres de los juicios de Dios?. Todos nos comportamos como fariseos cuando contemplamos los escándalos del mundo que nos rodean. ¿A dónde vamos a llegar con esos programas de televisión tan escandalosos?. La navegación de Internet supone para muchos, decimos, el navegar por todas las obscenidades posibles. ¿A dónde va a parar la juventud?, añadimos, mientras los jóvenes repiten... “¡que no vamos a parar!”. ¡Qué provocaciones en nuestras mismas plazas y parques!.
Ciertamente hay mucha verdad en todo lo que decimos, pero, hoy, piensa que un hombre espera sentado en el brocal de un pozo a una mujer... de ésas de los escándalos... Escucha en tu corazón el Evangelio. Después, estoy seguro, que en la cotidianidad de tu vida intentarás: comprender siempre, perdonar siempre, no juzgar a nadie, decir una palabra de aliento al desesperado y al triste, devolver la dignidad a tanta persona que, como la samaritana, la ha perdido y una luz, aunque sea pequeña, alumbrará en este mundo tan perdido. Pasemos por esta vida haciendo el bien como el Nazareno.
El mundo al que debemos predicar la buena noticia es este, el mejor para nosotros, pues es único en el que podemos vivir.
Epílogo:
La tierra tiene sed: remos y lancha;
huyen las hojas secas al camino;
chilla la voz y se desgarra el trino;
sufre la luz desoladora y ancha.
El campo huele a cruz. Se desengancha
la noria, sin vendaje y sin destino,
y en la frente el sudor es como un buen vino
brindado por la muerte de la Mancha.
Raíces y terrones, tumba y cielo.
Sangre y agua, Señor, para la tierra
amortajada al sol de la llanura.
Agua y llanto, Señor, pájaro y vuelo.
Siémbranos, lluévenos, siega y destierra
esta sed que nos quema y nos moltura.
(Ruego al Señor desde la tierra. Eladio Cabañero)
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA (CICLO-A)
1ªLECTURA: (1 Sm 16,1b.6-7.10-13a.) Los caminos de Dios son tan distintos, a menudo, de los caminos de los hombres... Nosotros tenemos determinados proyectos sobre nuestro futuro y el de nuestra familia y ponemos nuestra esperanza en determinados valores que cuentan en nuestra sociedad: estudio, carrera brillante, oposiciones de primer orden, dedicación a la política... Y vemos que las circunstancias nos llevan por caminos muy diversos de los pensados con tanto mimo.
Tenemos una confianza y esperanza ilimitada en el triunfo de determinado hijo o nieto y cada día nos convencemos, con gran frustración, que jamás alcanzarán lo que habíamos cuidadosamente previsto y, por el contrario, en otro u otros que considerábamos como de segunda fila en la carrera de la vida, alcanzan metas insospechadas.
El hombre de fe ha de estar abierto a lo imprevisto y ver en la historia personal y familiar siempre la mano de Dios. Dios está en todo y en nada determinable, es siempre presencia por su ausencia. Maravillas del hacer y dejar hacer de Dios...
Aplica en tu vida lo que nos narra el primer libro de Samuel sobre la elección de David, personaje tan importante en todas sus facetas.
2ª LECTURA: (Ef 5,8-14.) El símbolo de la “luz” y su contrario “tinieblas” es fundamental en todas las culturas. Lo aplicamos al mismo conocimiento y hablamos de verdades claras y luminosas, de raciocinios oscuros e ideas opacas. Tanto la vida personal como la social la consideramos compuesta de periodos de luz y de sombras y siempre tenemos la esperanza, en los momentos difíciles de la vida, que a una época sombría le siga otra luminosa, pura y regenerada. Expresiones como luz divina, luz espiritual nos indican que este simbolismo está unido a la transcendencia. Juan unifica los dos conceptos fundamentales del Cristo verbo y luz: “La palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo”. Luz es amor surgido del fuego. No olvidemos, por otra parte, que en los primeros siglos al bautismo se le llamaba también “Iluminación”.
“Escuchemos con “la luz del espíritu” las palabras de Pablo.
Evangelio: (Jn 9,1-41.) El Espíritu obra donde quiere y como quiere... En la vida cotidiana nos encontramos con maravillosas personas, con un gran calidad de virtudes, que dudan de la existencia de Dios. No tengamos prisa para intentar convencerlas de la existencia y bondad de Dios y de la divinidad de Jesús de Nazaret. No olvidemos que el “día de la vida” tiene muchas horas y el Padre Dios llama a distintas a sus hijos y que la persona humana tiene un movimiento interior que todos debemos respetar. El conocimiento de Dios se da, a menudo, de un modo lento y progresivo. La historia de las conversiones, desde nuestro García Morente hasta la hoy tan leída y estimada Simone Weil, son una prueba palpable del caminar a tientas del hombre hacia la Verdad.
Medita este pasaje de San Juan... Aprenderemos a amar a todo hombre, cualquiera sea su ideología, y a no juzgar a nadie.
Epílogo:
“Yo soy la luz”. Miraba hacia la tarde.
Un polvo gris caía tenue, lento.
Era la vida un soplo, un dulce engaño;
sombra, suspiro, sueño.
Ya su figura por los olivares
se iba desvaneciendo
en soledad. Ni un pájaro existía.
... La tarde iba cediendo.
“Yo soy la luz”. Silencio. “Soy... Oídme”
Espacio. Olivo. Cielo.
“Yo soy la luz”. Su voz era un susurro.
El aire, ceniciento.
“Yo soy... yo soy...”. La sombra le envolvía.
Cayó la noche. Se escuchaba el viento.
(Carlos Bousoño. Noche del sentido)
QUINTO DOMINGO DE CUARESMA (CICLO-A)
1ª Lectura (Ez 37,12-14.) Nuestras calles están repletas de adolescentes y jóvenes en esos fines de semana en los que la noche se hace mañana y se bebe por beber, se fuman porros por fumar con una falsa euforia y las “otras drogas” les hacen capaces de escapar de la vida descalabrada que llevan y les permiten no mirarse al espejo al llegar como juguetes rotos a sus casas.
También familias enteras llenan nuestras carreteras los fines de semana y, sobre todo, en esos “puentes” en los que se toma el coche y se hacen kilómetros para huir del asfalto de nuestras ciudades, que huelen a petróleo con la consiguiente contaminación de un aire cada día más agobiante. Los cincuenta muertos entre retorcidos hierros se cuentan todos los fines de semana, nadie se angustia y no pasa nada...
Las personas, en estos “Tiempos modernos”, somos piezas de un engranaje que permite a la máquina de la vida moderna el que podamos representar la trágico- comedia como muñecos de feria.
Necesitamos que Dios abra nuestros helados corazones, que su Espíritu infunda la “ vida” en nuestros cuerpos-sepulcros, que no contienen sino