CICLO-C 2012-2013

 

 

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 

 

LECTURAS.

 Primera lectura  Jer 33, 14-16  “Suscitaré a David un vástago legítimo”.

Salmo Responsorial  24  “A Ti, Señor, levanto mis ojos”.

 Segunda lectura  1 Tes 3, 2-4,2  “Que el Señor os fortalezca internamente, para cuando vuelva Jesús”.

 Evangelio  Lc 21, 25-28.34-36  “Se acerca vuestra liberación"

 SE ACERCA VUESTRA LIBERACIÓN

 

        Comenzamos en nuestro calendario litúrgico un nuevo ciclo, el ciclo C y con él  la lectura y meditación del evangelio de san Lucas, un médico erudito, que nos  narra con mucha pasión los diversos acontecimientos de la vida del Señor.

        Hoy comenzamos el Primer domingo del Adviento. El año nuevo dentro de la Iglesia.

        Las lecturas de este domingo nos llaman a una constante vigilancia y a la vez a una esperanza en Cristo salvador que nos liberará definitivamente de toda clase de esclavitud.

        Hoy en día, casi podemos decir, que es como ya una moda el predecir los últimos tiempos, el fin del mundo,  hace poco unas   hermanas de Rusia predecían un gran terremoto en Latinoamérica  para el 11 de noviembre, creando así zozobra en los corazones.  Pero no sucedió, ahora afirman que será el 22 de diciembre según las predicciones del calendario maya.  Más temor y desaliento tendremos si atendemos a todos aquellos que nos crean sustos en la vida. El  evangelio nos indica con detalles cómo será el fin de los tiempos, pero todo el pasaje ha de ser entendido en conjunto no aisladamente. El mensaje es claro, que el mundo no es eterno, tendrá su fin junto con la humanidad, a la que Dios ofrece su salvación por Cristo.

       Hermanos, nos hemos acostumbrado a buscar la comodidad, a satisfacer nuestros deseos humanos, pero no estamos preparándonos para un encuentro sincero con el Señor, dejamos pasar lo espiritual, no damos importancia, estamos más entretenidos en las cosas de la vida, por eso dicen que el mayor pecado de hoy no son las glorias, ni las drogas ni el sexo, sino el  Sí, hermanos, vivimos como si esta telenovela que es nuestra vida no fuera a tener final.

        Imagínese que mañana tiene una cita con su médico y al final de la visita le dice: tiene cáncer y le quedan unos meses de vida.

        Seguro que esa noticia le abrirá los ojos al ayer, al hoy y al mañana. Y seguro que nada ni nadie en su vida será como antes. La Palabra de Dios en este primer domingo de Adviento es nuestra cita con el médico Jesucristo. Esta cita no es sólo personal, es también comunitaria y su receta vale para todos nosotros.

        Todos nosotros somos hombres y mujeres que estamos en la lista de espera. Adviento es tiempo de espera y de purificación, de vigilancia y de alerta.

        "Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones en los vicios, borracheras y preocupaciones de la vida. No sea que ese día caiga de repente sobre ustedes"…

        ¡Qué difícil vivir la tensión de la espera!

        ¡Qué difícil la espera de una visita segura pero sin fecha!

        ¡Qué difícil la escucha de la Palabra de Jesús: estén alerta!

        Adviento es tiempo de vivir comunitariamente las tres citas que tenemos con el Señor Jesús.

        La liberación que Cristo nos brinda es personal y profunda, una salvación desde dentro, porque nos libera del pecado y nos transforma en hombres nuevos, libres de los criterios y el lastre del hombre viejo y pecador. Una vez liberados tenemos que aplicar nuestro esfuerzo a la transformación del mundo por medio de la debilidad y la fuerza del amor , que es la única liberación posible , la única revolución eficaz. Amor que se hace justicia, fraternidad, solidaridad, paz, compromiso con el pobre y el marginado, porque ése fue el estilo de Jesús y es el espíritu de las bienaventuranzas.
para asimilar esta liberación de Cristo, que actúa desde dentro y nos convierte a la esperanza vigilante, la segunda parta del evangelio  nos señala dos condiciones:

        Tener la mente despejada y el corazón sin lastre. Las tres amenazas a la vigilancia que señala el texto bíblico: el vicio, la bebida, y el dinero, son tan sólo indicadores del ancho del campo de maldad que anida en el interior del hombre pecador, todavía sin convertir al reino de Dios. Cada uno ha de examinarse con lealtad ante Dios.

        Estar siempre despiertos, velando en oración y pidiendo a Dios fuerza para perseverar hasta el fin. La vigilancia del adviento es actitud existencial y liberadora para toda la vida del cristiano, y condición para reactivar las virtudes teologales. Porque la vigilancia es esperanza activa, es fe que se expresa en el trabajo y convivencia de cada día es inquietud que nos duele y el amor que no echa la siesta cuando hay tanto que transformar y construir en nuestro mundo, donde tantos hermanos nuestros esperan una mano amiga.

        Los festejos navideños pueden ser tantos, las muestras de regalos y donaciones también, pero la raíz de la alegría navideña está en ese “invitado” que viene a dar comienzo a la liberación total de las cadenas del pecado que se concretará en la Pascua. Llega Jesús y el cristiano ha de oír a ese Niño que anuncia enfáticamente: “Tengan ánimo y levanten la cabeza porque está por llegarles la liberación”.

        Hermanos que la embriaguez, la soberbia, el orgullo, la propia estimación, la vanidad del propio yo, la borrachera del egoísmo y cualquier otro pecado no nos pueda aturdir o esclavizar en esta espera a Jesús, nuestro verdadero y único liberador. Sino ¿Cómo podremos llenar ese corazón que ya está lleno de tantas cosas ajenas a Dios? Primero será necesario tenerlos vacío y entonces podremos sentir y gustar la presencia liberadora del Señor en nuestras vida.

 ORACIÓN  "VEN, SEÑOR, NO TARDES"

 «Levántense, alcen la cabeza se acerca su liberación».(Lc 21, 28)

 Señor Jesús:

Los profetas nos anuncian tu nacimiento,
y el Padre nos dice: «Cumpliré la promesa que hice».
Esto ha sucedido y naciste en Belén,
y nos avisaste de cuál debe ser nuestro comportamiento,
para podernos llamar y ser cristianos:

«Tenga cuidado: no se embote la mente con el vicio,
la bebida y la preocupación del dinero...»
Sin embargo, nosotros vamos a la nuestra:

nos dejamos llevar de lo fácil y de lo cómodo,
nos «emborracha» el placer y el hedonismo,
nos esclaviza la seguridad de tener bienes...
Pero, de nuevo, nos repites, como cada Adviento:

«Levántense, alcen la cabeza; se acerca su liberación».
¿Cómo vivir ya esta liberación? Pablo nos lo dice:

«Procedan así y sigan adelante... Que el Señor les colme
y les haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos».
Quiero vivir. Jesús, de esta forma y por eso:

«A ti. Señor, levanto mi alma».
Con tu gracia, necesito crecer en esperanza
y seguir con libertad tu camino de amor,
para crecer personal y comunitariamente.
Deseo «estar despierto» y luchando cada día,
para hacerte presente con mi entrega y servicio,
sin miedo a tu última venida, y con la esperanza y seguridad
de que sigues viniendo a mi corazón cuando actúo así,
como viniste en la Navidad de hace veinte siglos.
Por eso te digo: «Ven, Señor, no tardes».
AMÉN.       Lc 21, 25-28

 

 

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO 

 

LECTURAS.

 Primera Primera lectura  Ba 5 1-9  “Dios mostrará tu esplendor”

Salmo Responsorial  125  “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”.

Segunda lectura  Flp 1, 4-6.8-11  “Que lleguéis al día de Cristo limpios e irreprochable”.

Evangelio  Lc 3, 1-6  “Todos verán la salvación de Dios".

 

ESCUCHAR A JESÚS

 

        Estamos en ese II domingo de adviento donde resalta con fuerza el mensajero de Dios, aquel que venciendo cualquier temor, comienza a pregonar la cercanía del Mesías y la necesidad de conversión y cambio de vida para reconocerle. Es Juan el Bautista, figura de este domingo quien nos invita a abrir  caminos al Señor, esto se hace cada vez más difícil en nuestra sociedad porque en torno nuestro se ensancha  con fuerza el desierto  de la incredulidad, la apatía religiosa, el egoísmo. Que importante saber que el mensaje del Bautista se centre también en medio de una sociedad llena de actitudes soberbias de la época, las cuales nos indican que nuestra sociedad se encuentra en una situación similar, es necesario por tanto, abrir nuestros corazones, dar un espacio a  la presencia divina. Pero para ello necesitamos primero vaciar lo que tenemos en nuestro interior que muchas veces no dejan lugar a Dios.

        Un sabio japonés, conocido por la sabiduría de sus doctrinas, recibió la visita de un profesor universitario que había ido a verlo para preguntarle sobre su pensamiento.

        El sabio le sirvió el té: llenó la taza de su huésped y después continuó echando con expresión serena y sonriente.

        El profesor veía desbordarse el té con estupefacción, y no lograba explicarse la distracción del sabio. No pudiendo contenerse más, le dijo:

        – Está llena. No cabe más.

        – Como esta taza, dijo el sabio imperturbable, tú estás lleno de tu cultura, opiniones y conjeturas eruditas y complejas. ¿Cómo puedo hablarte de mi doctrina, que sólo es comprensible a los ánimos sencillos y abiertos, si antes no vacías la taza?

        La doctrina sólo es comprensible a los que se vacían, a los abiertos de corazón. Solamente los sencillos, los vacíos de todo y abiertos al Todo pueden comprender a Dios y aceptarlo como su tesoro. Para que Dios pueda penetrar en la mente y en el corazón del ser humano, se necesitan estas tres actitudes fundamentales:

        ● Humildad: una actitud indispensable. “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (St 4,6).

        La escucha. Es necesario escuchar al que nos habla, para ello necesitamos atender. Él nos habla de mil maneras en cada acontecimiento de nuestra vida.

        Dejar actuar a Dios que nos habla. Que él sea tu Señor y Salvador.

        El arrepentimiento no es invitación a la depresión y a crear en nosotros un sentimiento enfermizo de culpabilidad que arrastramos a lo largo de la vida ni invitación a la tristeza sino que es invitación a pensar de otra manera, a ver la vida desde la reconciliación y el perdón. El arrepentimiento no significa un piadoso dolor o una mirada interior mórbida. Cuando uno se arrepiente da media vuelta y cambia de dirección, deja de mirar al mundo y sus encantos como fin y mira a Dios, destino último del hombre. 

        En medio del "desierto espiritual" de la sociedad moderna, hemos de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde se acoge el Evangelio de Jesús. Vivir la experiencia de reunirnos creyentes, menos creyentes, poco creyentes e, incluso, no creyentes, en torno al relato evangélico de Jesús. Darle a él la oportunidad de que penetre con su fuerza humanizadora en nuestros problemas, crisis, miedos y esperanzas.

        No lo hemos de olvidar. En los evangelios no aprendemos doctrina académica sobre Jesús, destinada inevitablemente a envejecer a lo largo de los siglos. Aprendemos un estilo de vivir realizable en todos los tiempos y en todas las culturas: el estilo de vivir de Jesús. La doctrina no toca el corazón, no convierte ni enamora. Jesús sí.

        Nos convertimos no por elogios o discursos extensos, nos convertimos y cambiamos con el conocimiento de Cristo Jesús camino verdad y vida.  Su vida es para nosotros fuerza, su presencia es para nosotros, atracción que transforma nuestro pensar y sentir en cada momento de la vida. Lo primero de todo es la conversión personal, el cambio de corazones, mentalidad y conducta. Sin esto no hay liberación posible, porque la vida del hombre no se transforma automáticamente a base de reformas  estructurales. El futuro mejor se fragua en el presente mediante el equilibrio entre la esperanza impulsora y el apresuramiento del adviento de Dios en nuestro mundo. El adviento nos recuerda cuáles son los valores esenciales y más acordes con el evangelio y la espera vigilante del –señor: conversión del corazón para poder revolucionar las estructuras, amor sin fronteras, especialmente al hermano más pobre, compartir en fraternidad, compromiso social y pasión por la justicia. Pero nada de esto es posible si la conversión personal al amor a Dios y al prójimo. El amor es motor. Y el amor a Dios será la raíz transformadora del mundo. Adviento, esperanza de un cambio más profundo. Adviento invitación a anunciar la presencia del Señor, adviento ser testigo de alguien, anunciar no nuestros proyectos o ideas sino del Señor.

        ¿cómo he de preparar yo, “hoy” el camino del Señor en este Adviento? ¿En qué “desiertos” me siento llamado a predicar esa esperanza? ¿Qué “vestidos de luto y aflicción” debería quitarme yo, y debería quitarse la sociedad? ¿Comparto la confianza de San Pablo en que Dios llevará adelante su empresa buena? ¿Me acuerdo en la oración de otros para que también crezcan en penetración y sensibilidad para descubrir los signos de Dios?

 ORACIÓN:

 ALLANAR LOS SENDEROS «Preparadle el camino al Señor...» (Mc 1, 3)

Señor Jesús:

«Hijo de David, estandarte de los pueblos y los reyes,

a quien clama el mundo entero,

¡ven a libertamos, Señor, no tardes ya!»

Con esta actitud que nos sugiere la liturgia,

queremos aprender del «mensajero que te prepara el camino»,

que es Juan Bautista,

para «allanar los senderos» de nuestras vidas»

*escuchar tu mensaje, que es la Buena Noticia;

*reconocer los pecados, que es la base de la conversión;

*renunciar a los superfluo, que es practicar la austeridad;

*ser humildes, que es necesario para colaborar contigo;

*abrirnos al Espíritu Santo, que es nuestra fuerza...

Adviento es confiar en Ti, decirte:

«Muéstranos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación»,

pero también ser nosotros el «camino» adecuado,

que facilita tu presencia entre los hombres.

junto con el ejemplo de Juan Bautista,

nos ofreces también el de Santa María,

por eso, nos unimos al Prefacio, diciendo:

«Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos

por el misterio de la Virgen Madre.

Porque, si del antiguo adversario nos vino la ruina,

en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado

aquel que nos nutre con el pan de los ángeles,

y ha brotado para todo el género humano

la salvación y la paz»,

AMEN.                                                             Mc 1,1-8

 

 

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO 

Lecturas

Primera lectura  Sof 3, 14-18a  “El Señor se alegra con júbilo”

Salmo Responsorial  Is 12, 2-3.4bcd,5-6  “Gritad jubilosos: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel”.

Segunda lectura  Flp 4, 4-7  “El Señor está cerca”.

Evangelio  Lc 3, 10-18  “¿Qué hacemos nosotros?"

 

LA ALEGRÍA DE ESTAR CON DIOS

 

        Hemos llegado al tercer domingo de adviento, domingo que se viste de alegría por la cercanía del Mesías.

Todos esperamos con ansia el fin de semana y muchos asisten a diversiones fiestas, la gente busca distraerse, llenarse de alegría, de felicidad. Algunos se extravían en fiestas derrochando el dinero. Pero luego empieza la semana, y nuevamente el cansancio y esperar otra vez el fin de semana. Vemos que no alcanzamos una felicidad plena, una alegría sin fin.

Las lecturas de este domingo, nos invitan a levantar nuestra cabeza y encontrar donde podemos encontrar una alegría, una felicidad perfecta, desde el antiguo testamento, nos hace ver Sofonías que la verdadera alegría está en reconocer las misericordias del Señor, en saber que Dios no nos castiga si volvemos a él. En el evangelio vemos a Juan el Bautista insiste que para encontrar la felicidad, la alegría verdadera  no es necesario abandonar nuestros trabajos cotidianos, sino al contrario es vivir bien lo cotidiano, ordenar nuestra vida, dar un giro nuevo a lo que estamos haciendo, poner a Cristo y a nuestro hermanos en las cosas que realizamos; invita a compartir lo que se tiene, a ser comprensivos, a no aprovecharse de los demás.

 

        Éste es el mensaje de hoy: el Señor nos llama a la alegría. La alegría que se nos propone y sugiere es también la de un nuevo estreno. Estamos invitados a estrenar un corazón nuevo, un espíritu nuevo, una vida nueva. Estamos llamados a experimentar la alegría del propio compromiso, la alegría de la decisión tantas veces postergada y por fin tomada y en vías de cumplimiento. Es la alegría del cambio de conducta, de la conversión y de la penitencia. La penitencia, si es auténtica, es alegre. Conoce sus momentos de dolor y arrepentimiento, pero es, fundamentalmente, una experiencia gozosa. Es una experiencia de liberación, de abandono de 'una situación de esclavitud y opresi6n, para comenzar a disfrutar la libertad de los hijos de Dios.

        La alegría de la penitencia está en la línea del gozo de quien, se decide a perdonar, o a tomar en serio lo oración diaria! cumplir cualquier otro de sus deberes para con Dios, para consigo mismo o para sus semejantes. La alegría que se nos propone reclama algún  cambio en nuestra vida. ¿Qué cambio nos está pidiendo Jesús ahora que se acerca la Navidad? Se trata de un cambio profundo, de un cambio de mentalidad. Se trata de mirar al prójimo con nuevos ojos, para verlo justamente como prójimo, es decir, próximo, cercano, participante de un mismo destino bajo la mirada amorosa de un mismo Dios Padre. Hay que comenzar a comportarse de manera distinta con los otros, convenciéndose precisamente de que no hay nadie de más, ya que todos y cada
uno de los seres humanos tienen un lugar determinado en el Plan de Dios. El Señor está cerca.

        Nosotros que esperamos, la llegada del Señor, ¿Qué debemos hacer? San Juan el Bautista nos dirá practica justicia y el amor, pues, el mundo se transformaría  cuando cada se convierta en el amor a Dios y practica la justicia, conversión es fruto del amor, de sentirse amados por el Señor. Es verdad no resulta fácil amar, compartir y repartir, porque supone desprenderse de algo que cada cual considera muy suyo. Todos nos resistimos al cambio para no deteriorar el nivel de vida adquirido, ni disminuir nuestros ingresos, ganancias y rentas grandes o pequeñas. Es fácil culpara a los ricos, a los poderosos y poder decir que nosotros no podemos hacer nada. Nosotros deberíamos ser los más alegres hermanos, porque tenemos a Cristo, buscamos a El y queremos estar con él.

        El apóstol nos invita a mantener esa alegría, ese gozo de la salvación de Dios en Cristo. No se trata aquí del ruido y alboroto superficial, sino de gozo profundo y alegría oxigenante que brota de un corazón convertido al Señor, en paz con él, consigo mismo y con demás. Esto es lo que nos pide como cristianos frente  a la depresión del mundo actual y la tentación de los sucedáneos de felicidad: consumismo, dinero, sexo, alcohol, drogas…

        Condición indispensable para vivir alegres es tener un espíritu evangélico de pobre, es decir, ser hombres y mujeres vacíos de sí mismos, humildes, receptivos, abiertos a Dios y a los hermanos, sin egoísmo, amigos de compartir y dispuestos a ser enriquecidos con la aportación humana y espiritual de los demás, incluso de los más pobres. La alegría y el gozo evangélicos, aun en medio de grandes penurias y contrariedades, es el lote hermoso en la heredad del Señor para los grupos cristianos más comprometidos con el evangelio y la liberación integral de los pobres.

        ¿Por qué somos más fáciles para la tristeza y el desencanto, que para el alborozo, el optimismo, la alegría y el contento? Es que hay más motivos para lo primero, responden algunos. Quizá,
debido a esa proclividad y fomentándola, van en ese sentido la mayoría de las noticias que nos sirven cada día los medios de comunicación social. Pero no debemos entrar en el juego. Si "un
santo triste es un triste santo", como decía santa Teresa de Ávila, un cristiano triste será un triste cristiano. La tristeza no nos dominará si sabemos ser dueños de nuestros sentimientos. Además, si no hay serenidad, paz y humanidad en nuestro rostro y mirada, incumplimos un mandamiento cristiano:  el de la alegría que encarece hoy san Pablo: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres.

 ORACIÓN

ALEGRÍA QUE JESÚS ESTÁ CERCA.

«Exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia». (Lucas 3, 18)

 

Señor Jesús:

Toda la Liturgia de este tercer domingo de Adviento

nos invita a la alegría, al gozo, a la esperanza...

Realmente debemos reconocer la tristeza y el pesimismo

en que envolvemos todas las expresiones religiosas

e, incluso, nuestras propias vidas.

Sin embargo, Sofonías reitera e insiste en la misma idea:

«Regocíjate... grita de júbilo... alégrate y gózate de todo corazón».

Cuando Tú naces y te encarnas, desaparece todo temor,

y sólo cabe lo que nos pide también Pablo:

«Estad siempre alegres en el Señor;

os lo repito, estad alegres».

¿Cómo conseguir y participar de este gozo y alegría?

Es Juan Bautista quien nos explica cómo alcanzarla:

Comparte lo que eres y tienes con los demás.

No te aproveches de tu situación y actúa con justicia.

Sé responsable en tus tareas y obligaciones.

Trata a todos como te gusta ser tratado...

Este es el camino para vivir la Buena Noticia

y participar ya de la alegría.

Cuando lo hacemos así, entonces.

«Te sentimos cerca»

y empezamos ya a saborear tu paz.

Señor: No tememos la «horca» ni la «hoguera»,

porque sabemos que contigo siempre estaremos alegres

y haremos tu voluntad.

AMEN.   Lucas 3, 10-18

 

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO 

Lecturas

Primera lectura MI 5,1-4ª. “De ti saldrá el jefe de Israel.

 Salmo Responsorial  79,2ac y3b.15.16.17.18.  “Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve”.

 Segunda lectura  Hb 10,5-10 “Aquí estoy para hacer tu voluntad”.

Evangelio  Lc 1,39-45 “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor”

 FELIZ DE TI POR HABER CREÍDO.

 

        Hermanos, estos días, hay mucho movimiento, la gente va y viene de compras navideñas, hay muchos regalos, se hacen grandes esfuerzos por adquirirlos, de este modo, se deja todo listo para la Nochebuena, ojala no sea la Navidad solo un acontecimiento de manifestación de algunos gestos sociales. ojala que verdaderamente experimentemos la presencia salvadora de Jesús.

        A una niña le preguntaron ¿Qué te gusta de las Navidades? Ella respondió “No me gustan las vacaciones, pues prefiero seguir en el colegio porque allí al menos, me puedo reír y en casa como mis padres siempre me riñen, lloro mucho. Mis padres me dicen, que sea muy estudiosa, y seré profesional mañana más tarde, lo único que he pedido a ellos es que quiero vivir en una casa donde todos se quieren”. Que esto nos haga reflexionar hermanos, que de nada servirá aumentar o repartir regalos si en el fondo de nuestro corazón no hay un verdadero amor, un encuentro con el Señor comenzando desde nuestros hogares.

        Estamos en la última semana del tiempo de adviento, la figura principal que nos prepara de una manera adecuada para recibir al Niño Dios, es nada menos, que la misma Madre de nuestro Salvador: la Virgen María. Su presencia es fundamental no solo en aquella época de la  historia, sino también ahora mismo. Sigue viva su figura, sigue viva sus ejemplos, sigue viva la grandeza de su fe, sigue viva el amor hacia Dios.

        La lectura evangélica de hoy relata la visita de María a su pariente Isabel en un pueblo de la montaña de Judá, Ain Karim  según la tradición, a seis kilómetros de Jerusalén y a 150 de Nazaret. Un viaje largo y penoso para aquel entonces. El relato alcanza su cumbre en las palabras que Isabel dirige a María: "Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá". Desde aquí se ilumina toda la escena y se nos entreabre la saga de salvación que en María empieza a tener curso en cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo. Fascinada por Dios, María de Nazaret encarnó la espera y la fe multiseculares de Israel y se fió plenamente del Señor al decir: "Hágase en mí según tu palabra". Esta aceptación de la voluntad divina es un eco de la actitud de Cristo mismo al entrar en la historia de los hombres, tal como se dice en la segunda lectura: "Aquí estoy para hacer tu voluntad". La fe de María fue apertura y disponibilidad incondicional ante el Señor, fue servicialidad plena al Hijo de Dios y su obra redentora, fue y es también solicitud maternal por todos los hombres, sus hermanos, como quedó patente en la visita a su prima Isabel. Y todo ello en medio del claroscuro propio de la fe, en la que María fue creciendo siempre más y más. En toda ocasión, desde el anuncio del ángel hasta pentecostés, pasando por el calvario, María sobresalió por su fe entre los pobres del Señor, que confiadamente esperan y reciben de él la salvación.

        Con Dios sucede igual  que con la montaña. De lejos parece pequeña, pero a medida que nos adentramos por los valles y quebradas percibimos mejor la altura imponente de las cumbres, y al ir escalándolas nos entusiasma la majestuosa grandeza del panorama que se abre ante nuestros ojos.

        En esta situación se encontró María, y desde la fe hubo de vivir su vocación singular, su maternidad divina y su condición de primera cristiana y primera Iglesia. Para eso necesitó ratificar continuamente su "hágase" inicial. Inmersa en la radiante oscuridad de Dios, entre luces y sombras alternas, entendiendo en parte y preguntándose muchas veces, progresó María en la comprensión del proyecto salvador que Dios estaba llevando a término en la persona de su Hijo y en medio de la historia y del mundo de los hombres. Todo esto, lejos de disminuir a María, la hace más grande y más próxima a nosotros como modelo de fe que es para la Iglesia  que peregrina por el mundo hacia la patria celestial. Porque "su santidad, ya plena en el momento de su concepción inmaculada, crecía, no obstante, a medida que se adhería a la voluntad del Padre y recorría la vía del sufrimiento progresando constantemente en la fe, la esperanza y la caridad" (MC 56,2).

         Por tanto hermanos, creer o no creer supone un gran compromiso que afecta la misma existencia del hombre, porque afecta a la actitud vital ante Dios, los hermanos, el mundo, el trabajo, la familia y la convivencia humana.

        Pidamos al Señor que aumente nuestra fe, pidamos que esta navidad, sea para nosotros crecer en la fe y en el amor a Dios y nuestros hermanos.

ORACIÓN

 

PONERSE EN CAMINO

 

«María se puso en camino y fue aprisa a la montaña». (Lucas1, 39)

Señor Jesús:

¡Cuánto podemos aprender de la Virgen María!

Toda su vida es un canto al Padre y un seguirte a Ti,

dejándose llevar y siendo dócil al Espíritu Santo.

Hoy nos recuerda el Evangelio de la Visitación

una lección maravillosa y ejemplar.

María ha sido visitada por Gabriel

y le ha respondido como Tú al Padre:

«Aquí estoy para hacer tu voluntad».

No se queda estancada ni parada,

y, conociendo la situación de Isabel,

«se puso en camino y fue aprisa... entró en casa de Zacarías».

Esa es la actitud del auténtico creyente:

PONERSE EN CAMINO.

También cada uno de nosotros

necesitamos salir de nosotros mismos y caminar,

y, llevando a Cristo en nuestro corazón,

vivir la fe y ser apóstoles de ella ante los demás,

practicar el amor y servir a quienes nos rodean,

crecer en esperanza y transmitir ilusión...

Actuar así e imitar a María exige mucha humildad,

porque sólo los sencillos están dispuestos

a dejarse moldear por la voluntad del Padre.

Ayúdanos, Jesús, a prepararnos y vivir la Navidad,

con la actitud de María, y, llevados de su mano,

hacer que Tú nazcas en nosotros

y transformes nuestras vidas.

AMEN.    Lucas 1,39-45.

 

 

OCTAVA DE NAVIDAD

 

LECTURAS.

 Primera lectura  ECLO 3,2-6.12.14.  El que teme al Señor honra a sus padres.

Salmo Responsorial  127.1-2.3.4-5. Dichosos los que temen al Señor.

 Segunda lectura Col 3,12-21. La vida de la familia vivida en el Señor.

 Evangelio Lc  2,41-52. Los padre de Jesús lo encuentran en medio de los maestros.

 

LA SAGRADA FAMILIA

         Hay una novela preciosa, titulada Colmillo Blanco. Se trata de un perro de presa que, por su nacimiento, era mitad perro y mitad lobo. Mientras, pasando de familia en familia, no encontró sino malos tratos -sólo lo buscaban para las peleas-, el perro desarrolló su parte mala, su parte de lobo: atacaba a las personas y a los animales. Cuando, por fin, entró en una familia que supo tratarlo con cariño, el perro desarrolló su parte buena, su parte de perro. Aprendió entonces a ser cariñoso y juguetón, y se hizo querer. Es verdad que es solo un animal; nos lleva a pensar mucho en esta octava de navidad, donde miramos nuestras familias, y al mismo tiempo vemos a José, María y Jesús. Y podemos preguntarnos ¿Cómo está la familia en nuestra sociedad? ¿Hay una atención especial, concreto hacia los hijos de parte de papá y mamá? ¿Cómo vive la religiosidad en cada hogar? Pues a menudo se van aumentando toda clase de violencias, jóvenes en las bandas delincuenciales, en las pandillas, en las drogas, en los colegios se ha aumentado el bullyng, maltrato hacia el compañero, etc. Ante esto nos preguntamos, ¿No será que nuestra familia está fallando en algo? ¿No será que los hijos no están siendo bien educados?

        Las lecturas de hoy nos invitan a una profunda reflexión y una petición especial por todas las familias. 

        Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia (Jesús, José y María). En esta fiesta debemos recordar que la familia no es una fonda donde se duerme y se paga según se
come; no es una comunidad en la que a uno se le quiere por lo que tiene. Es una comunidad en la que a uno se le quiere por sí mismo. En la familia cada uno de los miembros debe amar y ser amado de modo especial.  A veces alguien se queja de su esposo, de su esposa, de su hijo, de su hija o de otro miembro de la familia. Pero cada uno tendríamos que preguntamos: ¿No seré yo quien, sin darme cuenta, le hago ser así, precisamente porque no le amo como debiera? Pudiera ser. Pensémoslo en la fiesta de la Sagrada Familia.

        Función insustituible de la familia. A pesar de la crisis y transición de la familia a un modelo nuevo, desde diversos sectores se constata hoy el papel fundamental que sigue desempeñando la familia en la maduración personal de todos sus miembros: esposos, padres e hijos, y en la educación de éstos últimos
mediante la transmisión de los valores Siempre será verdad que, de hecho, la familia es el lugar natural y el espacio vital donde por primera vez el niño se abre a la socialización de la persona humana, pues es la primera sociedad  que experimenta: padres, hermanos y familiares. De la imagen e impresión que este primer contacto ofrezca al niño dependerá el futuro equilibrio personal y la calidad de su inserción en la sociedad grande en que se va integrando.  Lo mismo sucede respecto de la comunidad eclesial, cuya primera célula es también la familia, verdadera Iglesia doméstica. A través de la comunidad cristiana que forma la familia percibe el niño, o debe percibir, su pertenencia al grupo socioreligioso, a la familia grande de Dios.

        Misión educadora de los padres. El resultado es que unos fallan por menos, inhibiéndose, y otros por más, pasándose.

 

        a) Inhibición es la postura cómoda que adoptan algunos padres. La educación es función que ya cumple el colegio, dicen. Y en lo referente a la religión y comunicación de la fe, así como a la iniciación de los niños en la oración y en la práctica religiosa, hay padres que prefieren desentenderse también, alegando libertad para la decisión de sus hijos cuando crezcan. Siendo sinceros, hay que reconocer que esta actitud inhibicionista supone una auténtica dimisión de los padres de sus funciones de tales: educación, corrección, ejemplo. Con una actitud permisiva y un conformismo pragmático creen salvar el conflicto generacional. Escapatoria irresponsable y dimisionaria.

    Y respecto de la religión, unos padres creyentes, si quieren ser sinceros consigo mismos y honrados con sus hijos deben actuar  como ellos piensan; es decir, educar en cristiano. Es su derecho y su deber.

        b) Imposición es el estilo de otros; cada vez menos frecuente  que la actitud anterior, es cierto. Quieren que sus hijos sean Y vivan a su imagen y semejanza en todo. Por eso proceden a base de un autoritarismo que frena toda iniciativa Y anula el libre desarrollo de la personalidad de sus hijos. Resultado: jóvenes rebeldes o apocados.

        Estos padres olvidan que hay valores permanentes y modelos caducos en la educación; y no distinguen unos de otros. Debieran convencerse de que sus hijos en ningún caso van a ser y vivir tal como ellos fueron y vivieron. Pero, si en la educación y con su ejemplo personal han sabido inculcar a sus hijos los valores perennes, será lo mejor que puedan legar a sus hijos.

 

        c) La actitud acertada es la que representan María y José ante  Jesús. Actitud respetuosa y madura que potencia el desarrollo personal de sus hijos, alentando sus cualidades y progreso, despertando su capacidad crítica ante una sociedad masificada y  despersonalizante, y preparándoles para asumir su propia vocación en la vida. Para eso es necesario una visión integral de la educación en todos los sectores: personalidad, religión, cultura y sociedad. Sin olvidar que el mejor método en pedagogía y en educación es amar, que no es lo mismo que mimar.

        Que las familias puedan alabar en primer lugar a Dios, darle lo que le corresponde, pero también que vivan cada vez más unidos, y en valores cristianos.

 ORACIÓN

CRECER EN FAMILIA

«Hacedlo todo en nombre del Señor Jesús». (Colosenses 3, 17)

Señor Jesús:

Hoy estamos muy contentos por la presencia de nuestras familias.

Tu palabra nos ha invitado a honrar a los padres,

e, incluso, es uno de los mandamientos del Decálogo

Queremos agradecerte el amor y la entrega,

 que a los largo de nuestra vida nos han ofrecido,

y valoramos el que quieran lo mejor para nosotros.

Nos gustaría conseguir que «el amor

fuese el ceñidor de la unidad consumada»

y, desde esta perspectiva, vivir en el respeto y la concordia,

 la comprensión y la ayuda mutua,

el cariño entrañable y el diálogo...

Tú «crecías en sabiduría, en estatura y en gracia

ante Dios y los hombres».

También nosotros queremos crecer:

— en inteligencia, para ser hombres de provecho;

— en salud y armonía, para poder servir a los demás y

— en vida cristiana, para ser apóstoles...

Te agradecemos el trabajo, la entrega y la constancia

de quienes hacen posible  esta convivencia

y nos ayudan a crear un clima de familia.

Gracias, Señor, por todo

y ayúdanos a «crecer juntos».

AMEN.

Colosenses 3, 12-21

 

Reflexión en la Fiesta de la Sagrada Familia

La familia es el santuario en el que sus miembros viven el encuentro con Dios y los hombres.

La familia tiene también su sancta sanctorum, ese ámbito religioso y secreto en el que tiene que manifestarse el misterio de Dios y del corazón humano.

Así como Ana acude al santuario de Silo a llorar, orar y mendigar a Dios, así también toda familia cristiana, en el santuario de su intimidad, tiene que abrirse al Dios de la vida y del amor.

Ana escuchada y agraciada con un hijo no se siente dueña sino tutora del hijo. El hijo es de Dios y para Dios.

Jesús perdido en el santuario de Jerusalén descubre su identidad y su misión. Más que hijo de la carne, es hijo del Espíritu.

Relativiza los vínculos de la sangre para vincularse consciente y totalmente a Dios. El que es de Dios, debe volver a él, debe entregarse a él.

La familia es el santuario, la iglesia doméstica, del sí.

Todo comenzó con el sí de los esposos el día del matrimonio, día mágico, con un sí renovado y dicho a lo largo de muchos días poco mágicos.

Continuó con el sí abierto y gozoso a la vida de los hijos y se prolonga en el sí diario a Dios en la educación cristiana de los hijos.

En el bautismo entregamos a los hijos a Dios, los ponemos en las manos de un nuevo Padre y decimos sí a una nueva vida que queremos y debemos acompañar en el santuario del hogar.

EPIFANÍA DEL SEÑOR

Lecturas

Is 60,1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti.

Salmo 71. Se postrarán ante ti Señor, todos los reyes de la tierra

Ef 3,2-3a.5-6: También los gentiles son coherederos.

Mt 2,1-12: Venimos de Oriente para adorar al Rey

 

BUSCAR A DIOS EN NUESTRA VIDA

 

        Hoy celebramos la manifestación de Dios hacia la humanidad en persona de los reyes magos de oriente.

        En la vida, hacemos muchos viajes, por diferentes motivos, cada viaje es tan significativo, porque hay una razón para hacerlo. También para encontrar a Dios hay que hacer un viaje, un viaje largo de la fe; pero que al final Él se manifestará y nos dará a conocer sus proyectos. No puede ser un viaje superfluo, un viaje que acabe en nada; así no son los caminos de Dios. Dicen que había un hombre que quería ver  a Dios, y comenzó a buscar por todos lados, subió a la montaña más alta queriendo ver a Dios, permaneció todo un año, luego decepcionado bajó porque no había encontrado a Dios. La montaña le preguntó:

        ¿Mis árboles no te dan sombra suficiente? ¿Mis manantiales no te abastecen de agua? Sí, pero yo busco a Dios –dijo el hombre- ¿Buscas a Dios? ¡Pero, si yo soy un pedazo de Dios! Pero el hombre sin escucharle se marchó. Luego se instaló al borde del lago queriendo ver a Dios. En cuanto lo vio, un sapo que allí vivía, le dijo: al fin Allí encontró a un sufí que le preguntó qué buscaba: Al fin has encontrado lo que buscas! ¡Ven, yo soy un trozo de Dios¡  y el hombre le dijo. ¿Te burlas de mí? ¿Tú, un vulgar batracio, un trozo de Dios? Finalmente se encontró con un sabio a quien le expuso su problema y éste le dijo: Tráeme un recipiente lleno de luz, le dijo el Sabio, y yo te haré ver a Dios. El hombre presentó un plato y el sabio dijo: yo solo veo plato pero no la luz. Más tarde el  hombre presentó un botella transparente. El sabio le dijo:  Yo veo una botella, pero, ¡todavía no veo la luz!  Al oír estas palabras, el peregrino comprendió que no podía seguir buscando a Dios como él lo hacía, pues Dios es como la luz:

        No se puede ver la luz, se ven objetos iluminados por ella, No se puede ver a Dios, se ven los objetos, personas, irradiados, “deificados” por su gracia. Dios está aquí está en los pobres, los necesitados, en fin en cada uno de nosotros. Pero a ejemplo de los magos necesitamos salir de nuestras cómodas instalaciones, necesitamos caminar, necesitamos ayuda de los hermanos, a los reyes magos  les ayudaron a continuar su camino los hombres de la ley.

        Los Magos, unos extranjeros, vinieron a enseñar a los judíos, los herederos, que el Salvador ya había viajado hasta nosotros.

        Los judíos, los sacerdotes, los escribas, Herodes… siguieron estudiando la Biblia, pero no se pusieron en camino. Nunca hicieron el viaje al lugar de la cita, a Belén, a la cita con Jesús.

Los profesionales y los funcionarios de la religión no encontraron al Dios de la vida.

Su libro santo no les sirvió de nada. Porque Jesús no es un libro sino el Salvador.

Más tarde los funcionarios de la religión rechazaron y mataron a Jesús y a sus seguidores.

Hermanos, hay que viajar al lugar de la cita del amor y con el amor.

Hay que viajar y preguntar el camino como los Magos y no descansar hasta encontrar al rey.

Hay que viajar, sin regresar a los Herodes que quieren matar el amor que llevamos todos dentro.

Hay que viajar, ahora que es Navidad, ahora que hay una oferta, ahora que vemos la estrella.

Hay que viajar sin maletas, sin regalos, con el corazón abierto para adorar a Dios.

"Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo".

Nuestra fe no es una propiedad privada y vallada. Somos parte de una comunidad, la iglesia y viajamos en caravana. Nadie viaja solo. Nadie se salva solo.

Todos necesitamos una estrella que nos guíe: un consejo, una palabra de ánimo de los hermanos, escrutar las escrituras, preguntar…

        Todos estamos en diferentes etapas del viaje: los viejos buscadores y los novatos, los que dudan, los que pecan, los que tienen un problema como Herodes, los que saben todo como los escribas, los que caminan rápido y los que caminan lentamente… lo más importante es llegar a la meta. Encontrar al Mesías, al Salvador.

        La fe no es un tesoro adquirido de una vez para siempre, ni pertenencia para uso meramente individual. La fe madura y responsable tiene un itinerario
que podemos dibujar en estas etapas sucesivas:

         a) Alerta y búsqueda infatigable para encontrar y reconocer a Dios, especialmente en los signos de la pobreza. Habrá que afrontar penalidades y renunciar a instalarnos cómodamente. Fue el camino de los astrólogos de oriente y ha sido el de los convertidos de todos los tiempos. Nosotros quizá creamos tenerlo demasiado fácil. Cierto que la fe es un don gratuito de Dios, pero requiere un proceso y actitud de colaboración libre y personal. A Dios no lo tenemos asegurado, menos aún "domesticado". Por eso hay que repetir siempre con el salmista: Tu rostro buscaré, Señor; no me ocultes tu rostro.

         b) Contagio misionero de la buena noticia. Hoy celebramos la que los demás la vean y encuentren también a Cristo. Todos conocemos personas que lo necesitan. El pueblo de Dios, la Iglesia como comunidad, tiene una enorme responsabilidad misionera ante los millones de hombres, hermanos nuestros, que no conocen todavía a Cristo o que, conociéndolo teóricamente como los peritos que consultó Herodes, no lo siguen en la obediencia de la fe.

        c) Con ilusión y alegría. Necesitamos "la ilusión de reyes", la luz de la estrella y la alegría cristiana que nacen de la fe, para vencer la desilusión y el desencanto y empezar cada mañana, desde nuestra profesión u ocupación, el trabajo por un mundo mejor, más hermoso y más fraternal; para construir la fraternidad universal que responda a la salvación universal de Dios para el hombre; para educar a los niños, adolescentes y jóvenes en la solidaridad, respeto y amor a los demás, sean del color, estrato o ideología que sean; en una palabra, para mostrar al mundo la Iglesia como sacramento universal de salvación.

ORACIÓN:

SEGUIR LA ESTRELLA DE LA FE

«Se pusieron en camino y de pronto la estrella, que habían visto salir, comenzó a guiarlos hasta pararse encima de donde estaba el niño». (Mt 2, 9)

 

Queridos Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar.

Así comenzábamos nuestras cartas para este día.

Sin embargo, hoy ya no os escribimos cartas,

porque al hacernos mayores hemos perdido la esperanza

de recibir algo que se nos dé gratuitamente.

Pero, a pesar de todo, necesitamos de vuestros «regalos».

¿Cuáles? Entre otros, os pedimos:

Capacidad de ponernos en camino, buscando, sin cesar, a Jesús.

Fe, para seguir la «estrella» del Evangelio, que nos lleva a Belén.

Constancia, para no desanimarnos nunca,

aunque perdamos el rumbo y nos despistemos.

Humildad, para arrodillarnos ante la grandeza del «misterio».

Fortaleza, para adorar al único Dios,

y no fabricarnos nuestros propios «dioses».

Confianza, para «seguir tu Palabra»

y no manipularla, según nuestros intereses egoístas.

 Catolicidad, para ser misioneros y llevar tu mensaje a los hombres...

¿Os pedimos demasiado? Creemos que no,

porque nuestro mundo lo necesita con urgencia,

para que desaparezcan «las tinieblas que cubren la tierra

y la oscuridad de los pueblos... y brille... de nuevo la luz».

Vosotros, queridos Reyes Magos,

que tenéis experiencia de esta «luz», ayudadnos a vivir:

— con el «oro» (=tesoro) que significa encontrar a Jesús,

— aceptando y afrontando la «mirra» de la «cruz» y

— ofreciendo a Dios el «incienso» de nuestra adoración.

AMEN.

Mt 2, 1-12

 

 Bendito seas, Señor Dios, padre de todos los hombres,
porque tu amor salvador no tiene fronteras de raza ni lengua.
Hoy alcanza a todos los pueblos tu salvación por Cristo.

Él ha dejado su obra y evangelio en nuestras manos,

como ascuas encendidas para prender fuego a la tierra.

Pero nosotros somos luz que se esconde y sal desvirtuada.

Perdona nuestra cobardía y comodidad que todo lo malogra,
y llénanos de la fuerza, valentía y audacia de tu Espíritu

para poder manifestar hoy tu rostro a nuestros hermanos

que preguntan por ti en la desierta soledad de tu ausencia,

Así te manifestaremos presente hoy entre los hombres. Amén

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

 Primera lectura  Is 42, 1-4.6-7  “Mirad a mi siervo, a quien prefiero”.

 Salmo Responsorial  Sal 28  “El Señor bendice a su pueblo con la paz”.

 Segunda lectura  Hch 10, 34-38  “Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo”.

 Evangelio  Lc 3, 15-16.21-22  “Después del bautismo de Jesús, el cielo se abrió".

 JESÚS SALVADOR DE TODOS

 

        El domingo pasado celebrábamos la Epifanía del Señor, que indicaba que su salvación es para todo el mundo. Hoy esta fiesta del bautismo del Señor cierra el  ciclo de Navidad y  nos presenta una nueva manifestación de Jesús. Si en la Epifanía era reconocido como el Mesías y Salvador hoy es proclamado en público como el Hijo de Dios en carne mortal.

        Jesús se acerca a Juan para recibir el bautismo, se hace uno más en la fila, puesto que había asumido nuestra débil naturaleza. Esta actitud se ve respondida con una teofanía trinitaria. Se abren los cielos, desciende el Espíritu de Dios en la imagen de la paloma y se escucha la voz del Padre que dice: “Tú eres mi Hijo el predilecto”.

        Isaías dice: “No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará…” estas palabras unidas al gesto sencillo de  Jesús entrando en la fila del pueblo, esperando su turno, nos están hablando de que esa salvación que nos trae nos va a llegar de una manera original. Cristo viene a salvar, desde luego , pero no viene  imponer esa salvación, aunque podría. No quiere reinar sobre un pueblo que no lo haya aceptado primero, libremente en su corazón. No quiere escoger el fácil, el tentador camino de obligar; prefiere el de ofrecer. Sabe que es un camino más lento, menos triunfalista. Pero sabe también que, a la larga es el único camino auténtico.

        Por eso Cristo se abaja. Toma hondura situándose codo a codo, junto a los que menos pueden. Entra en la fila de los necesitados, del pueblo llano, de los que tienen que esperar su turno en todas las ventanillas del mundo, de los que nada pueden exigir. Entra en la fila de los pobres.

        Viene a salvar, pero no con una salvación postiza, importada, sino una salvación que hace efectos desde dentro del corazón de los hombres. Toma en serio al hombre, con toda su oculta grandeza. Asumiendo el nivel en la que se encuentran los hombres.

        Hay un momento inicial en la vida personal del cristiano que es punto de referencia constante en su caminar hacia Dios: es el bautismo. Es necesario morir con Cristo a nuestra condición de pecadores, para asumir con Él la nueva vida de  hijos amados de Dios. Por Jesús el proyecto salvador de Dios está ya en marcha al ritmo de la historia humana; y de la misión de Cristo en  solidaridad con el hombre caído hay mucho que aprender e imitar.

        El bautismo es un regalo que Dios nos quiso darnos, para ser sus testigos y seguidores en la vida cristiana por eso debe ser de nuestra parte una respuesta agradecida y una entrega al servicio de nuestros hermanos.

        Celebramos con muchos gestos el día de nuestro nacimiento, hacemos fiestas, invitados  a los amigos y vecinos, ahora nos preguntamos y ¿No valdría la pena celebrarlo el día en que nacemos a la vida divina? ¿Merece alegrarse por la grandeza de Dios que nos hizo pasar del pecado hacia la vida eterna? ¿Cuál es mi actitud frente al bautismo recibido?

        Que cada uno podamos ser capaces de amar  con el mismo amor que el Espíritu de Dios, derramó en nuestros corazones en nuestro bautismo. Seamos verdaderamente; sacerdotes, profetas y reyes. Asumamos libre, consciente y gozosamente nuestra condición de bautizados. Esta categoría de creyentes y discípulos configurados a Cristo en su estilo en su mentalidad y en su doctrina, es nuestro compromiso personal y comunitario. Mostremos a un mundo desilusionado el rostro esperanzador de Dios. Seamos hombres para los demás, como lo fue Jesús, el Siervo fiel y amado de Dios. Lleno de su Espíritu y al servicio de los hermanos que pasó  haciendo el bien, como nos dice la 2da. Lectura.

        Nuestro bautismo tiene un gran significado y una trascendencia.

        Nosotros tenemos un certificado de bautismo pero ¿tenemos las obras del bautismo?

        Nuestro bautismo fue un comienzo no un final.

        Nuestro bautismo fue una promesa no una realización.

        El bautismo está llamado a un crecimiento en comunión con todos los bautizados, los iluminados por el mismo Espíritu.

        El bautismo es un regalo porque se da a los que nada tienen que poner de su parte.

        El bautismo es una gracia porque se da incluso a los pecadores y entierra el pecado.

        El bautismo es una unción sacerdotal y regia.

        El bautismo es una iluminación porque irradia la luz divina.

        El bautismo es un vestido que cubre nuestra vergüenza.

        El bautismo es baño que nos purifica.

        El bautismo es sello que nos guarda y signo del señorío de Dios sobre nuestras vidas.

 

 ORACIÓN

 RENACIDOS DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU

"Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto"

Señor Jesús:

Hace unos días, te contemplábamos recién nacido,

y, sin embargo, hoy, damos un salto de treinta años,

al celebrar tu Bautismo,

y te vemos ya en el inicio de tu «vida pública».

También es ahora Juan Bautista, el «precursor»,

el que se adelanta y habla de Ti a los hombres.

Y al bautizarte, como gesto y signo ejemplar,

es el Padre, a través del Espíritu, el que reconoce:

«Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».

Aquí comienzas a realizar tu misión

«de pasar haciendo el bien y curando a los oprimidos».

No actúas como superior, sino como «Siervo»,

que es «alianza de un pueblo y luz de las naciones».

Ayúdanos, Jesús, a ser cristianos de verdad,

que viven el bautismo con todas las consecuencias,

y que saben crecer en el servicio y el amor,

porque es la «misión» que nos encomiendas.

«Concédenos a nosotros, hijos de adopción,

renacidos del agua y del Espíritu

perseverar siempre en tu camino».

Necesitamos «escuchar con fe tu palabra, Jesús,

para que podamos llamarnos

y ser, en verdad, hijos de Dios».

AMEN.

                                                      Lucas3.15-16.21

 

TIEMPO ORDINARIO

 

2º DOMINGO "LAS BODAS DE CANAA"

Primera lectura  Is 62, 1-5  “El marido se alegrará con su esposa”.

Salmo Responsorial  Sal 95  “Contad las maravillas del Señor a todas las naciones”.

 Segunda lectura  1 Cor 12, 4-11  “El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece”.

Evangelio  Jn 2, 1-11  “En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos".

 

LLAMADOS A SER SIGNOS DE JESÚS

         Hoy finalmente resaltamos otra manifestación de Jesús: la que sucedió en las bodas de Canaán. Jesús bajo la intercesión de su Madre no dudará de realizar el primer milagro en su vida pública.

        En la vida ordinaria sabemos que una boda tiene sus pasos, y la celebración está llena de alegría y gozo. Además van recordando cada aniversario y resaltando los años vividos. En Tierra Santa hay un lugar donde los peregrinos visitan a una Iglesia regentada por los franciscanos; allí, que se piensa haya sido las bodas de Canaán, los matrimonios van renovando sus compromisos matrimoniales en ese lugar con mucha fe y, esto les lleva vivir mejor sus compromisos.

        El evangelio de hoy nos presenta la presencia de Jesús y María en las bodas de Canaán,  donde por intercesión de María, Jesús realizará su primer milagro la de la conversión del agua en vino, para remediar la carencia en las bodas. Es signo de manifestación del Señor, ya que a través de este signo sus discípulos creyeron en Él. El evangelio lo expresa con estas palabras: Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él”.

        Esto  demuestra así mismo el amor esponsal  de Dios hacia su pueblo y la humanidad entera. Así también manifiesta la primera lectura: “Como un joven se casa con su novia, así te desposa el Señor que te construyó”.

        La intercesión de María, la madre del Señor, adelanta la “Hora” de Jesús, la realización del milagro. En el cuarto evangelio María es mencionada al principio y al fin. En Caná y al pie dela cruz. Dos momentos de glorificación de Jesús: el primero y el último. A todas las luces el evangelio de hoy es ejemplo  de la solicitud maternal de María que se muestra sensible a las necesidades del prójimo y es también prueba de su eficacia de su intercesión ante su Hijo, Cristo Jesús. María ocupa un lugar importante en la vida de >Jesús, pero también en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestro pueblo, vemos diversas celebraciones en honor a María que se tributa en las tres regiones de nuestro país, con mucha alegría, con mucho sacrificio,

         María vio una necesidad, en la boda, y con confianza se dirigió a su hijo y le dijo: "No tienen vino".

        Nosotros ya sabemos lo que sucedió: el agua, es decir, el aburrimiento, la vergüenza, el sufrimiento, la tristeza... se convirtió en vino: alegría, animación, abundancia, vida...

        "No tienen vino". Se convierte en un gran símbolo. El símbolo de un mundo roto. El símbolo de una vida rota.

        Miramos a nuestra vida o a la vida de las personas que conocemos; miramos a nuestras pérdidas necesarias e innecesarias. Nos miramos en el espejo y nos oímos decir: "Ya no tengo vino". ¿Lo has dicho alguna vez? Seguro que sí.

        Ya no tengo paciencia. Ya me he quedado sin fe. No tengo dinero. Ya no confío ni en mi mujer. La luna de miel se acabó. La vida es insoportable. Cuando dices alguna de estas cosas estás afirmando que te has quedado sin vino.

        El problema no está en que te hayas quedado sin vino o que tengas una herida en el dedo o en el corazón. El problema es éste: ¿hay una madre o un niño de cuatro años que se dé cuenta y te ofrezca ayuda o te indique donde puedes conseguir una buena ayuda, un buen consejo...? Aquí viene en nuestra ayuda el evangelio de hoy. Jesús quiere entrar en nuestra vida con su poder para transformar nuestra miseria en el vino del crecimiento y de la realización.

        Queridos hermanos, en la vida, no puede también faltar el vino; el vino del gozo, el vino de la alegría, el vino espiritual, y maría que es atenta a los detalles estará para pedir por cada uno de nosotros. Sabiendo que su Hijo Jesús es quien nos puede dar el vino nuevo, vino que nos alegrará la vida. Los primeros cristianos experimentaron a Jesús como fuente de vida nueva. De él recibían un aliento diferente para vivir. Sin él, todo se les volvía de nuevo seco, estéril, apagado. El evangelista Juan redacta el episodio de las bodas de Caná para presentar simbólicamente a Jesús como portador de un «vino bueno», capaz de reavivar el espíritu.

        Jesús puede ser hoy fermento de nueva humanidad. Su vida, su mensaje y su persona invitan a inventar formas nuevas de vida sana. Él puede inspirar caminos más humanos en una sociedad que busca el bienestar ahogando el espíritu y matando la compasión. Él puede despertar el gusto por una vida más humana, en personas, vacías de interioridad, pobres de amor y necesitadas de esperanza.

        Hoy Jesús desde la Eucaristía sigue siendo el vino nuevo, el que  nos alimenta y nos da el gusto por la vida, en una sociedad cada vez más secularizada, cada vez carente de lo espiritual. Acudamos pues a Él, bajo la intercesión de nuestra Madre, la Virgen María.

ORACIÓN

MARÍA INTERCEDE POR NOSOTROS. “No les queda vino” (Jn 2, 3)

 

Virgen María:

De nuevo resuena en nuestros oídos

tus palabras de intercesión en Cana:

«No les queda vino».

Y sabemos que continuamente sigues presentando a Cristo

peticiones por nuestro mundo y los hombres,

que somos tus hijos.

Sigues suplicando:

— No tienen alegría,

— No poseen paz interior ni exterior,

— No conviven en fraternidad,

— No potencian los valores y virtudes espirituales.

— No...

Y también nos repites: «Haced lo que él os diga»,

porque sabes que ésta es la clave de la vida cristiana.

¿Qué nos dice Cristo hoy? Entre otras cosas:

— Dios nos ama como Padre

y como el «marido» a la «esposa.»

— El Espíritu no deja de repartimos «dones»,

«servicios» y «funciones» para el «bien común».

— Debemos «contar a todos los pueblos

las maravillas del Señor».

_ Podemos confiar en Ti, que eres nuestra «Madre»...

Virgen María: ayúdanos a descubrir los «signos» de Jesús y

«manifestar su gloria» con nuestras obras,

procurando que «crezca nuestra fe» cada día.

«Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven».

AMEN.

Juan 2. 1-12

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Neh 8, 2-4a.5-6.8-10  “Leían el libro de la Ley, explicando el sentido”.

 Salmo Responsorial  Sal 18  “Tus palabras, Señor, son espíritu y vida”.

 Segunda lectura  1 Cor 12, 12-30  “Vosotros seis el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro”.

 Evangelio  Lc 1, 1-4;4,14-21  “Hoy se cumple esta escritura".

 

UN DIOS LIBERADOR Y COMPASIVO

 

        Hermanos, en este tercer domingo del tiempo ordinario, podemos ver desde la primera lectura la grandeza de un Dios que quiere que sus hijos vivan en la libertad auténtica. En la primera lectura Esdras anuncia el Año Jubilar, donde todas las deudas son perdonadas, donde su busca el año de gracia, el año de liberación y una nueva oportunidad en la vida de los hombres. El Evangelio nos presenta la figura de Jesús a través de san Lucas quien es un hombre preparado, mèdico de profesión, para èl Jesús  es el Mesías Salvador lleno de amor de amor, compasión y misericordia. Ha venido a buscar al hombre, a dar la liberación y la salvación verdadera.

        Cuando se estrenó la  película  Harry Potter, veía a muchos estudiantes no solo asistir a las funciones sino a demás estar muy entretenidos con la lectura del libro que salía a tomos. El que lo lee está ensimismado, está entusiasmado, no quiere dejar a medias quiere continuar, porque le inquieta, le emociona y le mueve fuertemente la escena. Ojalá también a nosotros nos conmueva, nos emocione no solo la lectura de la Buena Nueva sino la persona misma de todo el evangelio: Jesús de Nazareth. Hoy Lucas presenta a Teófilo la buena Nueva, como algo novedoso, eficaz, para conmover y transformar los corazones. El Papa Benedicto XVI, en su exhortación apostólica Verbum Domini (La Palabra del Señor) indica (22): cada hombre se presenta como el destinatario de la Palabra, interpelado y llamado a entrar en este diálogo de amor mediante su respuesta libre. Dios nos ha hecho a cada uno capaces de escuchar y responder a la Palabra divina. La Palabra de Dios nos puede conmover porque es una Palabra de Amor, que como dice el Papa, alcanza su máxima expresión en la encarnación del Verbo 

        Jesús efectivamente nos tiene una gran fuerza de atracción cuando el hombre abre su corazón. Nos invita a buscar la verdad y la verdadera libertad.

        Jesús como buen judío  asiste a la sinagoga y participa del culto,  es designado para leer el Sagrado Texto y encuentra en una ojeada la profecía de Isaías, donde anuncia el mensaje de salvación, liberación, conocimiento de la grandeza del liberador, no cabe duda que pronuncie que: “Todo esto se cumple hoy” porque  vino trayendo la misión que involucra a toda la persona, a toda la humanidad doliente por el mal y el pecado; había venido a  ofrecer una libertad por excelencia que consistía en gozar del bien elegido y el mayor bien no era sino el mismo Dios que llena los corazones. El corazón libre de toda esclavitud del pecado puede ahora alabar, amar a Dios y al prójimo. Jesús no vino a leer la Biblia. Vino a cumplirla.

Jesús no vino a predicar cosas lindas. Vino a hacer cosas lindas.

Jesús no vino a enseñarnos el camino del cielo. Vino a hacer con nosotros el camino hacia el cielo.

Jesús no vino a predicar el infierno. Vino a abrir las puertas del cielo a todos.

Jesús vino a "proclamar el año de la gracia del Señor".

        Amnistía para todos. Libertad para los cautivos. Buenas noticias para los pobres.  Jesús vino a amarnos a todos y su amor dura porque se cumplió y consumó en la cruz.

        Jesús comenzó su ministerio diciendo el primer día "hoy se cumple esta escritura" y pudo decir el último día: "Todo está cumplido". Todo lo hizo bien. Nosotros ¿imitamos verdaderamente a Jesús con nuestras actitudes? Ojalá meditemos:

Si  alguien te critica y te maldice ¿sabes perdonar?

Si alguien te hirió o te ignoró ¿bendices?

Si alguien te insulta ¿Oras por èl?

Si alguien te pide limosna ¿Auxilias oportunamente?

        Debemos de practicar estas obras, apoyados en lo que San Pablo nos dice en la segunda lectura donde todos nos necesitamos, la Iglesia de Dios no es de unos grupos es de todos, hasta lo que consideramos débiles son necesarios, formamos una comunidad organizada en la fraternidad y amor. San Francisco de Sales decía: “Para compadecerse del prójimo basta ser hombre pero para alegrarse  con el prójimo uno debe ser un ángel”. Pidamos al Señor que busquemos la unidad, la fraternidad, suena real aquel cuento donde las herramientas en la carpintería se paralizan porque cada cual ve los defectos del otro, solo encuentran asperezas, rudezas en el otro, pero llega el carpintero y comienza a trabajar con las herramientas y fabrica un hermoso mueble, todos comprenden al final que eran muy necesarios pues el carpintero usó cada herramienta para cada acción. Somos nosotros unos auténticos herramientas en las manos de nuestro Dios y con su ayuda forjaremos una comunidad viva, amorosa, compasiva y fraterna a imagen de la Trinidad que nos conduzca a una auténtica libertad y encuentro con el Señor.

 ORACIÒN

 Señor Jesús:

Tú nos dices y nos pides:

«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Y esto es lo que necesitamos muchísimo:

— perseverancia en la fe activa,

— perseverancia en la esperanza contagiosa,

— perseverancia en el amor cotidiano,

— perseverancia en la construcción de la Iglesia...

 Esto es una buena ocasión para desarrollar nuestra perseverancia en:

— escuchar la Palabra y dinamizar la dimensión profética,

—agradecer los Sacramentos y participar en nuestro sacerdocio común,

— sentirnos hermanos de todos y colaborar en la tarea pastoral...

Por eso, Jesús, hoy te pedimos:

— la vitalidad para trabajar como parroquia y en  comunidad,

— la generosidad y entrega de nuestros pastores,

— la oración y apostolado de las religiosas,

— la corresponsabilidad y amor de las familias creyentes,

— la constancia y disponibilidad de los catequistas y educadores,

— la ilusión y alegría de los niños y jóvenes,

— la experiencia y paciencia de los ancianos y enfermos,

— el testimonio de todos...

También reconocemos las limitaciones y deficiencias,

pero seguimos caminando como Iglesia,

que avanza y persevera «en tu servicio, porque en servirte a ti,

creador de todo bien, consiste el gozo pleno y la libertad verdadera».

AMEN.

                                                   1 Corintios 12,4-11

 

 

 

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Jr 1, 4-5.17-19  “Te nombré profeta de los gentiles”.

Salmo Responsorial  Sal 70  “Mi boca contará tu salvación, Señor”.

Segunda lectura  1 Cor 12, 31-13, 13  “Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande es el amor”.

 Evangelio  Lc 4, 21-30  “Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos".

 

UN DIOS RECHAZADO

 

       El evangelio de hoy es una continuación del domingo anterior. Vemos el desenlace de la escena de la sinagoga de Nazaret. Es difícil explicar el cambio que dan los oyentes desde la aprobación admirativa al odio mortal hacia Jesús, cuando él les dice que, al igual que los profetas Elías y Eliseo, él no ha sido enviado sólo a los judíos. Los paisanos de Jesús, que lo conocieron desde pequeño, son incapaces de superar el escándalo de Jesús hecho un hombre como uno de ellos. Jesús no puede ser el Mesías porque él es hijo de María y José y carpintero. Una manera de negar a Dios, de domesticar su palabra es pedirle milagros. Queremos tener a Dios a nuestro servicio. Nosotros somos los que debemos estar al servicio de Dios.  Se metió en terreno prohibió al poner ejemplos concretos de la acción de Dios. Citó a la viuda de Sarepta visitada por el profeta Elías y sentó a la misma mesa a Naamán el sirio sanado de la lepra por el profeta Eliseo. Acciones de Dios a favor de los outsiders.

        El Dios de Jesús no es sólo el Dios de Nazaret, es el Dios de todos, incluidos los paganos. 

        Jesús se definió como el siervo de Yahvé y como el Mesías, el ungido de Dios. Tienen que aceptarlo sin más pruebas que las de la autoridad de su palabra.

        De la admiración pasan a la crítica. Cuestionan sus credenciales. ¿No es este el hijo de José, el carpintero, el que vive en la calle Centro nº 7?


        Sus oyentes se desentienden del mensaje y centran su atención en el mensajero al que desprecian por su aspecto físico o por sus ideas que no concuerdan con las suyas o por sus actuaciones que les sorprenden y ofenden. Para los hombres de Nazaret Jesús no puede ser el ungido de Dios, es simplemente el hijo de José.

         También en nuestro mundo sucede algo similar, muchos se proclaman agnósticos, ateos, indiferentes; parece que la idea de Dios les incomoda, parece que Dios si existe debe acomodarse a su manera de pensar. Hay otros tantos que viven en constante oposición a las enseñanzas de Cristo que nos llega  a través de la Iglesia. Le llaman a éste, retrógrada, anticuada, opositora del avance de la ciencia. Sigue escuchándose decir que el Vaticano es muy rico, que la Iglesia debería deshacerse de esas riquezas a favor de los pobres, pero no se dan cuenta del trabajo  constante y su dedicación de la Iglesia hacia los pobres y necesitados.

        Jesús se declara como el Ungido por el Espíritu y que ha venido a liberar al hombre. El Espíritu hablo por medio de los profetas desde el Antiguo Testamento, el Espíritu habla también hoy en día en su Iglesia, mediante las enseñanzas, el Espíritu también habla por medio de sus hijos en una sociedad donde creer se hace cada vez más difícil.

        Es triste que el Espíritu Santo no es suficientemente conocido y valorado en su mayoría por los mismos cristianos. Así como resulta difícil entender para un campesino el avance tecnológico y las computadoras es igual también para una persona entender la acción del Espíritu Santo en la historia humana. Cuantos se han apartado de Dios, porque no les convenía en su mente, cuantos ante una prueba muy dura han  abandonado la misión de Cristo. Pensando que Dios se ha alejado de ellos.

        Cristo Jesús estuvo lleno de Espíritu Santo, él es el enviado del Padre, nos prometió y nos envió en los sacramentos, derramó sobre todos los creyentes, sobre la comunidad de fe  que es su Iglesia. En ella continúa la misión de Cristo mediante el envío y la acción que es como una fuerza e irradiación de Cristo Resucitado. Como prolongación de su presencia.

       San Pablo nos dirá en la segunda lectura que el verdadero amor viene de Dios, y que no se reduce solo a lo romántico o lo físico, es algo más bello y trascendente. Cuentan que un Hombre de cierta edad visitó una clínica para curarse una herida de la mano. Tenía bastante prisa y mientras se curaba, la enfermera le preguntó que era eso tan urgente que tenía que hacer. El hombre le contestó que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí. Le contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzehimer muy avanzado. Mientras terminaba de vendar la herida, la enfermera le preguntó si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana. No, contestó el hombre, ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce. La enfermera le pregunta extrañada:¿Y si ya no sabe quién es Usted porque esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? El hombre sonrió y dándole una palmadita en las manos de la enfermera dijo: Ella no sabe quién yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella...
        Y es que el verdadero amor no se reduce a lo físico o lo romántico es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será, y de lo que ya nunca podrá ser... 

        Que llevados por el Espíritu de Cristo Jesús, seamos apóstoles, profetas en nuestro tiempo, llevando la misión de la salvación y podamos también amarnos como buenos hijos de Dios.

 ORACIÓN

 RECHAZO DE JESÚS. «Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba». (Lucas 4, 30)

 Señor Jesús:

«Todos te expresaban su aprobación

y se admiraban de las palabras de gracia, que salían de tus labios».

Pero buscaban lo espectacular y el sensacionalismo

de los milagros y no tu persona y tu mensaje exigente y realista,

por eso, se pusieron furiosos...

con intención de despeñarte».

También nosotros, hoy, que llevamos el nombre de cristianos,

seguimos rechazándote y te alejamos, cuando:

— no escuchamos tu Palabra ni la cumplimos,

— nuestras «bocas no anuncian tu salvación»,

— desconfiamos de Ti y nos falta fe firme,

— somos egoístas y presumimos de un «amor» que no vivimos,

— predicamos y decimos palabras, pero no damos ejemplo,

— repartimos «limosnas» para tranquilizar la conciencia, sin amor,

— somos pesimistas y estamos desesperados...

A pesar de todo, queremos «crecer continuamente en la fe firme»

y te pedimos que «nos concedas amarte con tod o el corazón

y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres».

Señor Jesús: No queremos teorizar sobre el amor,

deseamos vivir del «amor que no pasa nunca».

Ese amor, que nos ha descrito san Pablo,

caracterizado por ser «servicial, comprensivo...»

Ese amor, capaz de vivirse en lo cotidiano y sobre el cual

«seremos examinados en el atardecer de nuestras vidas».

AMEN.         Lucas 4, 21-30

 

 

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

  Primera lectura ● Is 6, 1-2a.3-8 ● “Aquí estoy, mándame”.

 Salmo Responsorial ● Sal 137 ● “Delante de los ángeles tañeré para Ti, Señor”.

 Segunda lectura ● 1 Cor 15, 1-11 ● “Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído”.

 Evangelio ● Lc 5, 1-11 ● “Dejándolo todo, lo siguieron".

 

"UN DIOS QUE NOS LLAMA SIEMPRE"

 

        Hermanos, las lecturas de este domingo, nos invitan a contemplar a nuestro Dios como un Padre, que a la vez que ama, nos elige para que continuemos su obra a través de la historia. Ahora ya no es en la sinagoga o el templo, donde Jesús enseña, es desde las orillas del río que imparte su mensaje, su enseñanza a todos los presentes. Los pescadores habían desembarcado, muy desalentados, venciendo el sueño habían intentado pescar toda la noche, pero nos dice que no habían podido coger peces. Estarían ya cansados, pero a la voz de Jesús no se han resistido, nuevamente echaron las redes, y vieron lo que era confiar en el Señor, vieron el milagro de una pesca inmensa.

        Jesús no se ha marchado  de su Iglesia, Jesús no nos ha abandonado, al contrario, Él nos habla, Él nos invita a dar lo que nosotros podemos, nos pide confianza total.

        En este domingo vemos a Dios eligiendo a Isaías y en el nuevo testamento a Pablo que a pesar de su condición es llamado por Jesús para desempeñar la misión de discípulo. El evangelio contiene tres secciones en conexión mutua y progresiva. Vemos a Lucas que nos presenta la vocación de dos parejas de hermanos: Pedro y Andrés, Santiago y Juan. Todos ellos compañeros de Simón Pedro quién junto con los otros, recibe de Jesús una consigna decisiva para su vida: “Desde ahora serás pescador de hombres”. Y ellos dejándolo todo, lo siguieron.  En los tres casos que narran las lecturas de este domingo se verifica tres momentos esenciales en toda llamada: estremecimiento o asombro del hombre, una misión que recibe de Dios y una respuesta incondicional de la persona llamada.  Cada creyente sigue recibiendo de Dios la llamada a la fe, al  discipulado, a la conversión, a la santidad y al apostolado; y no de una vez por todas, por ejemplo en el bautismo, sino repetidamente en los sacramentos de la vida cristiana, en la proclamación de la palabra, en la comunidad de fe reunida en el nombre de Jesús, en los hermanos que sufren, en los signos de los tiempos y en los acontecimientos de la vida diaria. No faltan, hoy como ayer, hombres y mujeres que sienten el asombro de Dios y su llamada incandescente; sus labios y sus corazones perciben el fuego del Espíritu que los purifica y los marca para una misión. Son hombres y mujeres que responden a Dios en el silencio más profundo de su ser: Aquí estoy, cuenta conmigo, Señor. Entran así a formar parte de la saga de los profetas y de los apóstoles, y optan por el estilo de Jesús y la disponibilidad absoluta del "hágase" de María, la Madre del Señor.  Como decíamos, según el proyecto de Dios, a toda vocación y llamada suya va unida también una misión. Es triste constatar  que muchos cristianos no  han descubierto todavía la dimensión misionera de toda vocación a la fe en Cristo. La misión y el testimonio es tarea de todo cristiano verdadero, pues la fe no es sólo escucha, sino también envío. Hemos de embarcamos del todo con Cristo. Supuesta la experiencia de Dios por la vocación a la fe, hemos de pasar a la acción. Todos estamos en la misma barca con Jesús como patrón de empresa: laicos, religiosos, sacerdotes, obispos y papa, todos comprometidos en la misión de la Iglesia; todos llamados a ser luz y sal de la tierra, fermento en la masa y testigos de la resurrección de Cristo.

        En nuestra historia sigue llamando Jesús, sigue enviando a sus hijos para los demás. Pero el hombre muchas veces ha endurecido su corazón, no puede escuchar, esa llamada, sus oídos están sordos a la voz de Dios, por tantas distracciones que les presenta el mundo. Como aquel chiste que dice que un joven está planteándose su vocación hace mucha oración, y le pide a diosito que de una vez le diga qué puede hacer con la vida, cuál quiere: casado o sacerdote, en plena oración delante de la Virgen María, vio como el Niño le decía: “sacerdote, sacerdote” al escuchar esto, el joven se puso de pie y grito fuerte, “niño no estoy hablando contigo, sino con tu mamá”. Es decir, no podemos tampoco buscar nuestra conveniencia o bienestar al dar nuestra vida a Dios. Es una respuesta fiada como Pedro: «Apoyado en tu palabra, echaré las redes».

        Pedro es, al mismo tiempo, un hombre de corazón sincero. Sorprendido por la enorme pesca obtenida, «se arroja a los pies de Jesús» y con una espontaneidad admirable le dice: «Apártate de mí, que soy pecador». Pedro reconoce ante todo su pecado y su absoluta indignidad para convivir de cerca con Jesús.

        Jesús no se asusta de tener junto a sí a un discípulo pecador. Al contrario, si se siente pecador, Pedro podrá comprender mejor su mensaje de perdón para todos y su acogida a pecadores e indeseables. «No temas. Desde ahora, serás pescador de hombres». Jesús le quita el miedo a ser un discípulo pecador y lo asocia a su misión de reunir y convocar a hombres y mujeres de toda condición a entrar en el proyecto salvador de Dios.

        Ojala todos sepamos que hemos sido llamados por Dios mismo para la misión que estamos desempeñando. Y que lo hagamos con total confianza en él.

 ORACIÓN: PESCAR CON JESÚS.

 «Echad la red a la derecha de la barca y encontraran». (Juan 2, 6)

 Señor Resucitado:

Los apóstoles «salieron y se embarcaron;

y aquella noche no cogieron nada».

Muchas veces los hombres nos esforzamos en conseguir algo,

pero nos sentimos «frustrados» cuando no lo logramos.

Así les pasa a los apóstoles, al perder el tiempo.

Esta valoración humana de la realidad

no coincide con el estilo cristiano de hacer las cosas.

También experimentamos que contigo, Jesús,

 cambia el panorama:

«Echaron la red, y no tenían fuerzas para sacarla,

por la multitud de peces».

Este «milagro» es muy significativo,

si lo aplicamos a nuestra actividad apostólica.

Tú nos dices: «Echad la red... y encontraréis».

Nos corresponde a nosotros poner medios,

ser constantes, dar ejemplo, servir a los demás,

dar a conocer el Evangelio, formar equipo...

lo demás, te atañe a Ti, Jesús,

pero sabiendo que el resultado no es el número

ni lo espectacular,

sino la actitud en la acción y la calidad del esfuerzo.

 ¿Cómo formar comunidad, para poder «echar la red»?

 Es en la Eucaristía donde Tú, Jesús,

«tomas el pan y nos lo das», para que,

«sabiendo bien que eres el Señor»,

permanezcamos en la tarea «de echar la red»

y construir la Iglesia.

AMEN.   Juan 21, 1-19

 

 

 TIEMPO DE CUARESMA

 

I DOMINGO DE CUARESMA:

 

Lecturas:

● Primera lectura ● Dt 26, 4-10 ● “Profesión de fe del pueblo elegido”

● Salmo Responsorial ● Sal 90 ● “Acompáñame, Se-ñor, en la tribulación”.

● Segunda lectura ● Rm 10, 8-13 ● “Profesión de fe del que cree en Jesucristo”.

● Evangelio ● Lc 4, 1-13 ● “El espíritu le iba llevando por el desierto. Y era tentado".

 

VENCEMOS SIEMPRE CON JESÚS

 

        Hermanos, hemos comenzado este tiempo de cuaresma, un tiempo de arrepentimiento y conversión que nos ayudará a prepararnos adecuadamente para  acompañar a Cristo Jesús en su Pasión y muerte, para luego finalmente resucitar con él en la Pascua, renovados por su salvación.

        Hemos iniciado la cuenta atrás que nos llevará a la pascua de liberación con Cristo después de estos cuarenta días de desierto.

        La liturgia de la palabra de este primer domingo de cuaresma nos muestra que el mejor fármaco contra la tentación de los ídolos, y la manera más eficaz de superar con Cristo la prueba del desierto de la vida sin apartarse de Dios (evang.), es mantenerse fieles a él y confesar a Jesucristo Con el corazón y con los labios, en nuestro interior y en nuestra conducta, como el Señor resucitado, dueño del cosmos, de la historia y de nuestra vida  (1ra y 2da- lect.).

        Hoy, primer domingo de Cuaresma, hemos proclamado el evangelio de las tentaciones. “El Espíritu llevó a Jesús al desierto y durante cuarenta días ayunó y  fue tentado por el diablo”.

        El demonio es también pescador, nos ofrece su cebo, echas sus redes y las llena con miles y miles de peces. Desde el primer Adán todos le hemos dicho sí alguna vez y nos ha cazado con sus redes.

        Sólo Jesús, el nuevo Adán, le dijo NO. La primera palabra que Jesús dijo después de su bautismo en el Jordán fue un No al tentador y a sus tentaciones. NO al pan, NO a los reinos de este mundo y NO a cientos de guardaespaldas angélicos. Con la fuerza de Dios y del Espíritu NO cayó en las redes diabólicas del seductor de este mundo. Siempre hay uno que salva a los demás y es ejemplo para todos.

        Ese es Jesús. Jesús se retiró al desierto para ayunar y prepararse para su misión. Así también nosotros Cuando emprendemos un viaje a un lugar desconocido primero nos informamos y consultamos el mapa de carreteras. El mapa nos indica las rutas, salidas, los moteles para pasar la noche, las distancias…

        El Señor ha visto por conveniente prepararse para su gran misión, es como los atletas, que están muy pendientes de las prácticas, no una vez, sino muchas veces, con mucha constancia, muchas privaciones, mucho sacrificio, levantándose de madrugada y poniéndose a la práctica diaria. Cuando recibe el premio está muy feliz, ha logrado el objetivo. Es algo parecido nuestro ejercicio en este tiempo cuaresmal, la Iglesia nos ofrece la oportunidad de purificar nuestros corazones, nuestra alma, nos invita a buscar la reconciliación, el perdón, nos invita a ponernos en el lugar de los pobres y necesitados  mendiante la limosna. Esto ha sido practicado ya por muchos profetas y hombres del Antiguo Testamento, Moisés ayunó en el desierto, para presentarse ante el faraón, David cuando cayó en el pecado, no dormía por las noches y tampoco podía comer, Daniel renunció los manjares del palacio por amor al Dios verdadero. Los cristianos de Antioquía ayunaron para fortalecer en la misión de san Pablo. Por eso ayunar y abstenerse es una práctica que nos acercará más a Dios y a nuestros hermanos.

        2. Jesús vence la tentación. El evangelio de hoy relata las tentaciones de Jesús en el desierto. El evangelista Lucas coincide con Mareo, excepto en el orden de las tentaciones que, según Lucas, concluyen en el alero del templo (tercera tentación); detalle acorde con la relevancia de Jerusalén en su evangelio.

        Jesús es tentado como hombre que era, "probado en todo exactamente como nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15). Su victoria sobre la tentación reafirma su filiación divina y su fidelidad al cometido mesiánico que se le ha confiado. Sobre esto precisamente versaron las tentaciones: su identidad y tarea mesiánica  Tanto la primera como la tercera tentación comienzan con la misma insinuación del Tentador: Si eres Hijo de Dios ... Tal como lo tenemos redactado en nuestros evangelios, el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto es una composición bíblico-teológica, cuyo centro es el diálogo que a base de citas de la Escritura mantienen los dos interlocutores: Cristo y Satanás. Lo importante no es el modo mismo de la tentación, tal como se describe literariamente -todo su proceso pudo haber sido sólo interno-, sino la revelación que encierra este episodio: Al comienzo de su misión, Jesús vence la tentación sobre su identidad mesiánica y se mantiene fiel a Dios.

        Cristo fue tentado por el demonio con la alimentación, el pan diario, Jesús dice: “No solo de pan vive el hombre”… en la segunda tentación Jesús es tentado con el afán de figuritismo, cuantos hoy en día caemos en esta tentación. Cristo lo venció y nos enseñó que la fama es algo pasajero. La idolatría también es una argucia del demonio para hacer caer a los hombres. Han aparecido muchas formas de idolatrías en el mundo desde el afán económico y las muchas necesidades que el hombre moderno va creándose.

        Fieles con Cristo en la prueba. Si somos tentados como Cristo, también como él y precisamente unidos a él, podemos salir vencedores de la prueba. Nuestra victoria con Jesús es una posibilidad real; pero hemos de colaborar con la gracia de Dios.

        No se da un simple automatismo de la salvación de Dios, sin nuestra aceptación de la palabra y del evangelio de Cristo nuestro Salvador mediante la fe que se manifiesta en la consiguiente conducta moral. Los frutos y obras de una conversión de fe son el signo fehaciente de la misma. Así pues, "despojémonos de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz; conduzcámonos como en pleno día, con dignidad" (Rom 13,12).

        Nosotros hemos probado casi todo en este viaje de la vida:

        hemos comido la manzana de la desobediencia como Eva;

        nos hemos emborrachado como Noé;

        hemos bailado alrededor del becerro de oro como el pueblo de Israel;

        hemos blasfemado como el pueblo de Dios en Masá;

        hemos cometido adulterio como el rey David;

        hemos sido mordidos por las serpientes en el desierto;

        hemos escondido nuestra identidad de hijos de Dios…

        Este viaje cuaresmal es el de la vuelta a la casa del Padre por la ruta Jesús, Jesús es la autopista que nos lleva a la casa de Dios.

        Ójalá todos seamos conscientes de este camino cuaresmal que nos conducirá a un encuentro con nuestro Salvador.

 

¡SOMOS TENTADOS!

“Era tentado por el diablo”. (Lc 4,2)

Señor Jesús:

Tú también «eras tentado por el diablo».

Tu humanidad pasa por las mismas situaciones

que nosotros experimentamos cada día.

La tentación es nuestra compañera de camino en la vida,

pero en sí no es malo ser tentados;

lo malo es no tener capacidad de esfuerzo para superarlo

y de imitarte y seguirte en tu ejemplo.

También nosotros experimentamos las mismas tentaciones,

porque queremos «convertir en pan las cosas», es decir,

nos dejamos arrastrar por el materialismo...

cuando Tú nos recuerdas que

«no sólo de pan vive el hombre».

También nosotros buscamos

«el poder y la gloria», esto es, dominar a los demás...

cuando Tú nos enseñas que «sólo a Dios adorarás».

También nosotros deseamos destacar,

aparentar, que nos aplaudan y nos alaben...

cuando Tú nos dices «no tentarás al Señor tu Dios».

Te pedimos con el Salmista:

«Acompáñame, Señor, en la tribulación...

Refugio mío, alcázar mío, confío en ti».

Presenta, Jesús, junto a nosotros, esta petición al Padre:

«No nos dejes caer en la tentación»,

para que «avancemos en la inteligencia de tu ministerio

y lo vivamos en su plenitud». AMEN.

Lucas 4, 1-13

 

 

 

II DOMINGO DE CUARESMA:

 Primera lectura ● Gn 15, 5-12.1-18 ● “Dios hace alianza con el fiel Abrahán”.
 Salmo Responsorial ● Sal 26 ● “El Señor es mi luz y mi salvación”.
 Segunda lectura ● Rm 10, 8-13 ● “Cristo nos transformará según el modelo de su cuerpo glorioso”.
 Evangelio ● Lc 9, 28-36 ● “Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió".                                              

 

ESCUCHAR AL HIJO DE DIOS

 

Estamos en el II domingo de cuaresma, tiempo de escuchar al Hijo de Dios como nos dice el evangelio de hoy. La palabra de Dios de este domingo nos enmarca dentro de una vida de fe; fe para creer y seguir las promesas de Dios como lo hacía Abraham (1ra. Lectura) fe, para dar nuestra preferencia al mensaje de Dios que muchas veces está remarcado con la cruz (2da. Lectura), fe en definitiva para poner atención y reconocer al Hijo de Dios que continuamente nos habla.

 Nuestra fe, crecerá y madurará en la medida que nos dediquemos a un conocimiento y a un diálogo íntimo con el Señor, a través de la oración continua, así para Jesús la oración era tener intimidad con alguien a quien llamaba Padre. Recordamos  que Jesús comienza su vida diciendo: "¿No saben que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?" Y termina su vida diciendo: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".

 

Como sabemos, hay paseos que nos llenan de mucha alegría,  cuando visitamos lugares turísticos nos quedamos muchas veces boquiabierto por tantas obras. Cuando vamos a contemplar la naturaleza vemos cómo en primavera los campos se visten de flores, todos es verde, es una maravilla todo esto.  Hoy el evangelio nos presenta una gran  maravilla, más que todos los gozos y admiraciones hayamos tenido en la vida, es la presencia misma de la divinidad. Era tanta la paz y el gozo que sentía Pedro, que se olvida del instante y prefiere lo que ve, prefiere esa grandeza y maravilla de Dios: “Hagamos tres tiendas una, para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Vemos a Jesús reanimar a sus apóstoles en el camino del seguimiento, un camino lleno de abrojos, dificultades, pero que es iluminado por la presencia divina, que al final hay gloria, hay gozo, alegría. Pero para ello necesitamos entrar en contacto con lo divino, y no hay mejor camino que la oración intensa y perseverante en este tiempo de cuaresma.  En este domingo, somos invitados a dejarnos transfigurar y ser renovados en este encuentro con el Señor en la asamblea dominical. Dejemos que las arrugas surquen nuestras caras pero eliminemos las arrugas del corazón que son las que nos envejecen.


En esta iglesia, nuestro Tabor, montaña que los jóvenes no ascienden, porque fuertes y sabios, pasan de Dios y los mayores porque todo es miedo y ansiedad sentimos que nunca vamos a alcanzar la cima que se nos antoja inalcanzable. Y más nuestra oración c
cristiana, debe  intensificarse en los momentos de crisis, para reafirmamos en nuestra propia identidad. Entonces, sólo puede rehabilitamos un encuentro personal y suplicante con el Dios que es vida y amor y que los da a quien con él se comunica.  Ésa es la lección que se desprende del pasaje evanlico de hoy  para cuantos seguimos a Cristo.  Pero no confundamos las cosas. Orar no es hablar de Dios sino hablar con Dios como personas libres, más aún, como hijos suyos.  Saber rezar no es difícil; basta hablar con Dios. A veces ni siquiera es necesario hablar, pues escuchar es suficiente. La oración puede ser individual o comunitaria, mental o vocal, espontánea o ya hecha: salmos, plegarias, cantos, bendiciones, ... y la oración por excelencia: el padrenuestro. La oración, como la fe, no queda en el plano conceptual; es vivencia personal. Solamente ejercitándola se posee, y viviéndola se comprende. Por eso debemos crecer siempre en la oración, al igual que en la fe.  Para captar el misterio de lo indecible y después testimoniarlo
a los hombres nuestros hermanos, necesitamos orar, ya sea en medio de los quehaceres de cada día, ya sea retirándonos a solas  con Dios y "subiendo a la montaña". Pero en un caso y en otro, escuchando a Jesús, que es escuchar al Padre. Todos los grandes santos y espirituales de todos los tiempos han sido cristianos de oración.

Sin embargo, es evidente que hoy día hay crisis de oración  entre los cristianos; además de rezar poco, se ora mal cuando se hace. Todo esto porque estamos materializados y porque nos creemos autosuficientes. También se dice que los que oran se desentienden del mundo y que, en cambio, los que quieren
revolucionarlo no rezan. Eso explicaría la ineficacia de unos y de otros. Hemos de aprender el equilibrio y la unión entre la acción  y la contemplación. Pues la oración, como en el caso de Jesús, no es para plantar nuestra tienda -eso quería Pedro- e instalamos egoísta y sedentariamente, deteniendo el tiempo en nuestro reloj.  

 No hay cristiano sin oración. Igual que en la vida de Jesús, la oración lo es todo en nuestra vida cristiana: comunicación personal con Dios y experiencia de su amor que nos dignifica; apertura al don de la salvación de Dios y conciencia de nuestra identidad cristiana y condición filial; súplica, bendición y alabanza de su gloria, superación de las crisis de fe y de esperanza, fuerza y aliento en la tarea de cada día, fecundidad del grano de trigo que muere al egoísmo enquistado y sin horizontes amor solidario con los hermanos y con el mundo, compromiso  con la vida, la fraternidad, la justicia y la liberación humana integral, vivencia y renovación de nuestra alianza con Dios por el bautismo y los sacramentos.

Necesitamos el contacto con Dios por la oración para responder satisfactoriamente a nuestra vocación cristiana y realizamos como seguidores de Jesús, a quien demostramos haber escuchado en lo profundo de nuestro ser. No hay cristiano, no hay apóstol, no hay testigo, sin oración personal y comunitaria. Venturosamente van aumentando los grupos, las vigilias y las casas de oración. Hoy es la ocasión de auto examinamos: ¿Rezo yo en mi vida: mucho, poco, nada?

También cada domingo somos invitados por Jesús, y nos encontramos en el Tabor, necesitamos por eso darnos cuenta, estar despiertos, con el corazón preparado, con los ojos de la fe bien abiertos.

Cada domingo, hermanos, llegamos a la Eucaristía al encuentro con Jesús .

Cada domingo, dejamos nuestra vida ordinaria y subimos a la montaña de la Transfiguración.

Cada domingo dejamos de ser gente corriente para convertirnos en testigos y amigos íntimos de Jesús que ora con nosotros y se transfigura ante nosotros.

Cada domingo Jesús nos cuenta lo que hace y nos muestra su verdadero ser.

Cada domingo nosotros somos protagonistas en esta Transfiguración de Jesús y en nuestra propia transformación.

En este domingo transfórmate, mejor, deja que la luz y la gloria del Padre te transformen.

En este domingo, aunque sólo sea por un rato, siente la llamada de Dios que te invita a cambiar tu vida, a cambiar tu ambiente, a cambiar tu familia…y a escuchar al Hijo.

 

 

 

 

 

ORAR PARA SEGUIR

«Y  mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió». (Lucas 9. 29)             

Señor Jesús:

En este camino cuaresmal, que estamos viviendo,

 hemos pedido en la Oración-Colecta de hoy:

«mirada limpia»,

que no empañe nuestra visión acerca de Ti y de tu mensaje evangélico.

Es en la oración donde descubrimos tu «transfiguración»

 y en donde recibimos fuerza y «luz»,

 para luchar en la vida.

 Es en la oración donde escuchamos la «voz» que nos dice:

«Este es mi Hijo, el escogido; escuchadlo».

 Estamos bastante «sordos» a esta realidad

 y también «ciegos», para percibir y aceptar

 «que la pasión es el camino de la resurrección».

Quisiéramos llegar a la Pascua,

 evitando y rehuyendo la «cruz y el dolor».

Sin embargo. Jesús, nos insiste en esta verdad,

 porque forma parte de tu vida y también de la nuestra.

 El «esplendor de tu gloria»,

 que hoy nos muestras,

 nos llena de esperanza y de gozo,

 pero, aunque sea «hermoso estar aquí»

 y contemplarte «transfigurado»,

 debemos bajar a nuestras vidas cotidianas,

con sus dificultades y problemas, alegrías y tristezas,

 y testimoniarte como nuestro Señor y Salvador.

 AMEN.   Lucas 9, 28b-36

 

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE

 

·         Lunes 25 de Febrero de 2013 .Lunes 2ª semana de Cuaresma

 

·         Daniel 9,4b-10: Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos

·         Salmo responsorial: 78: Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.

·         Lucas 6,36-38: Perdonad, y seréis perdonados

 

·         Martes 26 de Febrero de 2013 .Martes 2ª semana de Cuaresma

·         Isaías 1,10.16-20: Aprended a obrar bien, buscad el derecho

·         Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

·         Mateo 23,1-12: No hacen lo que dicen

 

·         Miércoles 27 de Febrero de 2013. Miércoles 2ª semana de Cuaresma

·         Jeremías 18,18-20: Venid, lo heriremos con su propia lengua

·         Salmo responsorial: 30: Sálvame, Señor, por tu misericordia.

·         Mateo 20,17-28: Lo condenarán a muerte

 

Jueves 28 de Febrero de 2013 . Jueves 2ª semana de Cuaresma

·         Jeremías 17,5-10: Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

·         Salmo responsorial: 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

·         Lucas 16,19-31: Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

·         Marzo

 

Viernes 01 de Marzo de 2013. Viernes 2ª semana de Cuaresma

·         Génesis 37,3-28: Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo

·         Salmo responsorial: 104: Recordad las maravillas que hizo el Señor.

·         Mateo 21,33-43.45-46: Éste es el heredero: venid, lo mataremos

 

Sábado 02 de Marzo de 2013. Sábado 2ª semana de Cuaresma

·         Miqueas 7,14-15.18-20: Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos

·         Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

·         Lucas 15,1-3.11-32: Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido

 

III DOMINGO DE CUARESMA:

 

Lecturas

 Primera lectura ● Ex 3, 1-8a.13-15 ● “`Yo-soy' me envía a vosotros

Salmo ● Sal 102 ● “El Señor es com-pasivo y misericordioso”

 Segunda lectura ● 1 Cor 10, 1-6.10-12 ● “La vida del pueblo con Moisés en el desierto se escribió para escarmiento nuestro”

 Evangelio ● Lc 13, 1-9 ● “Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera".

 

CUESTA CONVERTIRSE

 

        Cada día escuchamos noticias no siempre agradables, es más no hay un día en la que no aparezca muerte, o algún hecho lamentable. Personas inocentes que sufren,  justos que padecen dolores y enfermedades.  Esto trae una tristeza en los oyentes. Desde antiguo se pensaba que el sufrimiento de alguien era por sus pecados. Pero no se entiende del todo esto, porque justos y pecadores sufren igualmente. Nos hace recordar que Jesús recorría con su misión cuando los apóstoles se le acercaron y le dijeron que Pilato había hecho matar a los galileos en el templo junto con los sacrificios que ofrecían a Dios. Pensaban que Jesús iba a proceder con alguna  iniciativa, pero él sabe más, toma como una situación para aclarar y además para advertirnos que es importante estar preparados, porque no sabemos qué situaciones pueden pasarnos: “Si ustedes no se convierten de sus caminos, perecerán de la misma manera”. De esta manera el Señor nos advierte a todos en este domingo sobre la necesidad que tenemos de estar preparados, de cambiar nuestros caminos, de corregirnos, de escuchar la llamada de Dios que nos invita a una vida nueva.

        Seguro que sus interlocutores de Jesús, querían oír un rotundo sí. El sí que simplifica las cosas.

         Nosotros sabemos que el mal y la tragedia visitan no sólo a los malos sino también a los buenos, a los culpables y a los inocentes.

        Jesús interpreta esos acontecimientos como un aviso y nos pone en la pista del arrepentimiento. El juicio, la respuesta al por qué, sólo pertenece a Dios. Dejemos a Dios ser Dios, dejemos hacer justicia a Dios.

        Jesús mira el corazón de las personas y les dice: Si no cambian… Cuaresma es tiempo de conversión, eslogan que repetimos hasta la saciedad y no pasa nada. 

         La primera lectura nos habla de Moisés (1ra. Lectura), pastor de ovejas escucha la llamada de Dios, sabe que es hombre débil, pera da un sí a una aventura de poder liberar a su pueblo que está siendo esclavizado por los egipcios. 

        Es muy sabia, la respuesta de la madre Teresa cuando un periodista le preguntó: “Hna. Quiénes tienen que cambiar para que la Iglesia se transforme?” la madre Teresa le contestó: los que tienen que cambiar somos tú y yo y entonces verás que mejorará la Iglesia poco a poco”

        Necesitamos por tanto una conversión a nivel más profundo, un “corazón nuevo”, una respuesta responsable y decidida a la llamada de Jesús a entrar en la dinámica del Reino de Dios.

        Hemos de reaccionar antes que sea tarde. Jesús está vivo en medio de nosotros. Como el encargado de la viña, él cuida de nuestras comunidades cristianas, cada vez más frágiles y vulnerables. Él nos alimenta con su Evangelio, nos sostiene con su Espíritu. Jesús nos presenta al Padre, no sólo como el Dios creador, todopoderoso, celoso de otros dioses, Dios de la justicia y del conocimiento absoluto, Jesús nos muestra una faceta desconocida y maravillosa del Padre: la faceta del amor. Dios es un Padre amoroso que antepone la necesidad de querer a cualquier otra. El ama tanto a sus criaturas que el perdón forma parte de su propia naturaleza. Ese es el Dios que Jesús intenta mostrarnos, un Dios que tiene paciencia, un Dios que nos perdona de nuestros pecados y nos entiende en nuestras debilidades.

        Cuántas veces hemos pedido una nueva oportunidad en la vida, ya sea en los negocios, estudios, en la vida a veces recibimos pero otras veces no. En cuanto a Dios nuestro Padre siempre recibiremos esa grandeza de su amor.

        Acudamos a él con confianza, supliquemos una nueva oportunidad mediante la reconciliación la confesión de nuestras faltas en este tiempo cuaresmal

        Jesús no nos pide que demos frutos raros ni que demos más frutos que los demás. Nos pide que demos de lo que Él nos da cada día. Jesús nos concede una Cuaresma más para que demos frutos. 


A Dios no hay que convencerlo, es siempre misericordioso simplemente quiere que nos presentemos como sus criaturas necesitados.

        No pensemos que si no lo hacemos así Dios nos vaya a castigar. Somos nosotros mismos los que nos autocastigamos porque rechazamos y nos privamos de la oferta de auténtica Vida que Jesús nos hace, quedándonos como “muertos”, sin esperanza, como esa higuera que no da fruto.

 

ORACIÓN:    ¿VIDAS ESTÉRILES O FECUNDAS?

«Señor, déjalo todavía este año... a ver si da fruto». (Lucas 13, 8-9)

Señor Jesús:

Tus palabras son duras para nosotros

y muy adecuadas para este tiempo de Cuaresma:

«Si no se convierten, todos perecerán de la misma manera». Esperas que no nos ocurra como en la parábola:

«Uno tenía una higuera plantada en su viña

y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró».

 Quieres que nuestras vidas no sean estériles

 y tienes paciencia «a ver si damos frutos».

Contamos con el Padre,

 que «es compasivo y misericordioso,

 lento a la ira y rico en clemencia».

 ¿Qué frutos nos pides hoy a nosotros?

Como a Moisés, nos envías al mundo,

 para que estemos al servicio de los demás.

      — Como nos dice Pablo,

te propones que «no codiciemos el mal,

para que estemos alerta a los «signos de los tiempos»

y testimoniemos la «cercanía del Reino».

     — Como nos recuerdas en el Evangelio,

nos invitas a convertimos,

a través de la penitencia y el sacrificio,

para ser «la viña» fecunda de la Iglesia,

el Nuevo Israel.

Ayúdanos, Jesús,

«a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas»

a vivir en plenitud de la gracia de tu bondad. AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 04 de Marzo de 2013.  III  semana de Cuaresma

2R 5, 1-15a: Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.

Sal 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Lc 4, 24-30: Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos.

 

Martes 05 de Marzo de 2013. III semana de Cuaresma

 Dn 3, 25. 34-43: Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.

Sal 24: Señor, recuerda tu misericordia.

Mt 18, 21-35: Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.

 

Miércoles 06 de marzo de 2013.  III semana del tiempo de cuaresma

Dt 4, 1. 5-9: Poned por obra los mandatos.

Sal 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Mt 5, 17-19: Quien cumpla y enseñe será grande.

 

Jueves 07 de marzo del 2013. III semana de cuaresma

Jr 7, 23-28: Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios.

Sal 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

Lc 11, 14-23: El que no está conmigo está contra mí.

 

Viernes 08 de marzo del 2013. III semana de cuaresma

Os 14, 2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos.

Sal 80: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Mc 12, 28b-34: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás.

 

Sábado 09 de marzo del 2013. III semana de cuaresma

Os 6, 1-6: Quiero misericordia, y no sacrificios.

Sal 50: Quiero misericordia, y no sacrificios.

Lc 18, 9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no

 

 

IV DOMINGO DE CUARESMA

Primera lectura  Jos 5, 9a.10-12  “El pueblo de Dios celebra la pascua al entrar en la tierra prometida”.

 Salmo Responsorial  Sal 33  “Gustad y ved qué bueno es el Señor”.

 Segunda lectura  1 Cor 5, 17-21  “Dios nos ha reconciliado en Cristo”.

 Evangelio  Lc 15, 1-3.11-32  “Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido"

 

ASÍ ES NUESTRO DIOS. UN PADRE MISERICORDIOSO

 

       Mucho nos llama la atención cuando nos presentan rostros de personas consumidos por los vicios de la drogadicción que se tornan irreconocibles, cómo ha ido cambiando desde un rostro juvenil a un rostro distorsionado, desfigurado, podemos ver un antes y un después. Podemos aprovechar hoy para relacionar también con los daños del pecado que van ocasionando distorsión de la imagen de un Dios en el alma de las personas; así como el se requiere valor y ayuda para rehabilitarse del vicio es igual para recuperar la pureza de nuestras  almas. Aquella, persona que pronto se rehabilita del vicio, tiene  la esperanza de recuperar su figura y cuidado personal. Eso sería la gracia divina en nuestras almas después que nos hayamos reconciliado con nuestro Dios.  Aunque el drogadicto haya perdido en muchos aspectos, en relación con Dios, recuperamos todo y nos purificamos del todo una vez recibido la reconciliación con Dios.

        El evangelio de hoy nos presenta a ese Dios, que acompaña al hombre no solo en ocasiones, sino siempre, es un Dios que sale a la puerta y nos mira día por día, si por fin damos la cara y volvemos de una vez a la casa paterna. Es un Dios que acompaña en toda la historia de la salvación, vemos el pecado de nuestros primeros padres, Dios grande pudo dar otra oportunidad enviándonos el salvador, estuvo su pueblo sumido al yugo de la esclavitud en Egipto, supo rescatarlos, guiarlos por el desierto librándoles de muchas adversidades. Por eso la parábola del hijo pródigo es también una síntesis de la historia personal de cada creyente.

        La misericordia de Dios es, pues, el mensaje central de la parábola, cuyo desarrollo tiene dos partes bien diferenciadas, correspondiente la primera al hijo menor, que se emancipa, fracasa y retorna; la segunda al hijo mayor, que se queja del padre y del hermano. El padre de ambos completa el trío de protagonistas e interviene relevantemente en una y otra parte. La figura del hijo menor refleja todo un proceso sicológico de ida y vuelta, de huida y retorno; más todavía, encarna una situación humana, la imagen del hombre pecador que se aleja de Dios y vuelve a él. Pues bien, el padre recibió al hijo pródigo con inmensa alegría, sin recriminarle su conducta, tratándolo como
hijo a quien restablece en su condición de tal, hasta el punto que organiza un banquete para celebrar su regreso, banquete en el que podemos ver una referencia eucarística.

        La segunda parte de la parábola, con la intervención desafortunada del hermano mayor, podría parecer superflua porque la primera tiene sentido completo y termina la acción narrada. ¿Por qué la añadió Jesús? A causa de la situación concreta. Son los escribas y fariseos, críticos de la conducta de Jesús que se muestra amigo de los despreciables pecadores, quienes hablan por
boca del hermano mayor, el cumplidor.

        El hijo mayor -los fariseos y cuantos sienten como ellos- es la persona perfecta pero puritana, cumplidora pero dura e insensible, fiel pero sin amor. Su obediencia a la ley y su fidelidad al culto carecen de espíritu y de amor. Y sin el amor, dice san Pablo, de nada valen todas las demás supuestas virtudes.

        Así es Dios: un padre que perdona. El clímax de la parábola del hijo pródigo o del padre misericordioso tiene lugar en el gozoso abrazo de reconciliación del padre al hijo menor que vuelve arrepentido. La parábola viene a decir: Así es Dios, tan bueno, tan comprensivo, tan lleno de misericordia y tan rebosante de amor como el padre que se alegra del retorno de su hijo.

        Nuestra conversión en esta cuaresma, por tanto hermanos es volver a la casa paterna, volver a vivir con el Padre Dios, preferir la presencia divina  en todo momento. Ojalá podamos ir  corregir los fallos de nuestro carácter; ser consecuentes con la opción cristiana que hemos hecho, aunque en algún momento tengamos que hacer rupturas drásticas y dolorosas; actuar sin dejarse bloquear por los complejos, las auto justificaciones, el amor propio herido, el resentimiento y la susceptibilidad; abordar con fe y coraje las sorpresas  de la vida; no amargarse ni amargar a los demás con la crítica destructiva; perdonar al que, según creemos, nos ha hecho daño;  responder evangélicamente a una provocación; remontar las situaciones adversas sin hacerse la víctima ni estancarse en lamentos estériles; perseverar y ser constantes en el bien; etc.

        Es consolador saber que Dios no me exige un corazón puro para abrazarme.

        Es consolador saber que Dios me recibe cuando vuelvo porque no he encontrado la felicidad en mis fiestas y pecados, cuando vuelvo por egoísmo      

      para encontrar seguridad y paz.

        Es consolador saber que Dios no me mira mal después de aceptarme y perdonar

        Es consolador saber que Dios no me saca en cara mis faltas porque su perdón es inmenso.

        Es consolador saber que Dios me levanta desde el lodo del pecado para ser mi amigo.

        El amor de Dios no necesita que le expliques nada.

        Dios se contenta con tenerte en casa.

        El amor de Dios no pone condiciones.

        Dios se contenta con tu presencia.       

 

ORACIÓN

EL PADRE MISERICORDIOSO.

«El padre lo vio y se conmovió; y echando a correr,

se le echó al cuello y se puso a besarlo». (Lucas 15, 20)

Señor Jesús:

Escuchar y meditar de nuevo la parábola del

«hijo pródigo» es una llamada a descubrir al

«Padre misericordioso», que Tú nos enseñas a conocer y a amar.

También nosotros «emigramos a un país lejano»,

porque no permanecemos siendo las «criaturas nuevas»,

que Tú nos has conseguido al reconciliarnos.

Necesitamos salir del pecado y «ponernos en camino»,

porque somos pecadores y estamos lejos de la «casa paterna».

Y «en esto consiste precisamente el pecado,

en el uso desviado y contrario a la voluntad de Dios,

de las facultades que Él nos ha dado,

para practicar el bien; por el contrario, la virtud,

que es lo que el Padre espera de nosotros,

consiste en usar de esas facultades con recta conciencia,

de acuerdo con los designios del Señor».

Nos ayuda saber de la alegría del Padre,

cuando nos arrepentimos y volvemos a Él.

Aunque, «todavía estamos lejos...»,

vemos el amor del Padre, que corre a nuestro encuentro,

y nos ofrece su «beso» de perdón en la Reconciliación.

Ayúdanos, Jesús, a no caer en la mediocridad del «hijo mayor»,

para que no nos «indignemos» por los «celos»

ni nos separemos de los demás,

sino que «celebremos la Pascua

con una fe viva y una entrega generosa».

AMEN.                                                                          Lucas 15, 1-3.11-32

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

        Lunes 11 de Marzo de 2013 . Lunes 4ª semana de Cuaresma

        Isaías 65,17-21: Ya no se oirán gemidos ni llantos

        Salmo responsorial: 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

        Juan 4,43-54: Anda, tu hijo está curado

        Martes 12 de Marzo de 2013. Martes 4ª semana de Cuaresma

        Ezequiel 47,1-9.12: Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente

        Salmo responsorial: 45: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

        Juan 5,1-3.5-16: Al momento aquel hombre quedó sano

        Miércoles 13 de Marzo de 2013 . Miércoles 4ª semana de Cuaresma

        Isaías 49,8-15: Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país

        Salmo responsorial: 144: El Señor es clemente y misericordioso.

        Juan 5,17-30: Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

        Jueves 14 de Marzo de 2013 . Jueves 4ª semana de Cuaresma

        Éxodo 32,7-14: Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

        Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

        Juan 5,31-47: Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza

        Viernes 15 de Marzo de 2013. Viernes 4ª semana de Cuaresma

        Sabiduría 2,1a.12-22: Lo condenaremos a muerte ignominiosa

        Salmo responsorial: 33: El Señor está cerca de los atribulados.

        Juan 7,1-2.10.25-30: Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora

        Sábado 16 de Marzo de 2013. Sábado 4ª semana de Cuaresma

        Jeremías 11,18-20: Yo, como cordero manso, llevado al matadero

        Salmo responsorial: 7: Señor, Dios mío, a ti me acojo.

        Juan 7,40-53: ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

 

 

V DOMINGO DE CUARESMA

 Primera lectura  Is 43, 16-21  “Mirad que realizo algo nuevo y daré bebida a mi pueblo”.

 Salmo Responsorial  Sal 125  “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

 Segunda lectura  Flp 3, 8-14  “Todo lo estimo pérdida, comparado con Cristo”.

 Evangelio  Jn 8, 1-11  “El que esté sin pecado que le tire la primera piedra".

 

UN PERDÓN QUE REGENERA

         Estos domingos de cuaresma, nos van repitiendo lo grande que es Dios, a quien podemos dirigirnos con una confianza total, sabiendo que él nos ama infinitamente y nos espera a pesar de nuestros pecados y debilidades porque sabe él nuestras debilidades y sufrimientos.

        A veces pensamos que para que el mundo cambie, tienen que cambiar los políticos, las autoridades, en definitiva todos los demás y no nos damos cuenta que somos nosotros los primeros que debemos ordenar nuestra vida, nuestra manera de vivir, nuestros corazones.   Un día comencé queriendo cambiar al mundo y comencé por intentarlo. Al cabo de un tiempo me di cuenta que me era imposible, por lo que pensé mejor en cambiar a mi nación.

        Después de intentarlo me di cuenta que no pude, por lo que decidí cambiar a mi comunidad. Después de un tiempo de intentarlo no pude, por lo que decidí cambiar a mi familia.

        Pero al cabo de un tiempo me di cuenta que no pude y ahora en mi lecho de muerte he llegado a la conclusión de que debí de haber cambiado yo primero, ya que de esa manera y con mi ejemplo mi familia cambiaría, a su vez mi familia con su ejemplo cambiaría a mi comunidad, la cual cambiaría a mi nación, la cual lograría cambiar por fin al mundo.

        Y solo el amor de Dios  puede cambiar desde dentro nuestra existencia. No es la ciencia, el progreso o los bienes materiales los que salvan al hombre. Sólo el amor de Dios es lo que nos libra del pecado, raíz de todo mal.

        Además de juzgar a los demás, todos, más o menos inconscientemente, tendemos a pensar que el mundo sería mejor y la sociedad más justa si cambiaran los demás, cuyos defectos bien conocemos, y se transformaran las leyes y estructuras sociales que impiden ser más humanos a las personas. Y así, como jueces improvisados, justificamos nuestro egoísmo visceral, nuestra apatía, nuestra comodidad y nuestra inacción.

 

        Qué distintos son los pensamientos de Dios  y los nosotros, los hombres. Los fariseos y maestros por muy sabios que son no eran capaces de comprender a esa mujer pecadora. Cristo había mirado el corazón de esta mujer y sabía cuán arrepentida estaba pero a la vez con un miedo terrible fue un asombro para ella porque no esperaba eso . Mientras le acosan sus interlocutores, Jesús se toma un tiempo de ventaja escribiendo en el suelo. Quizá escribiera la frase que, incorporándose, lanza co mo contraataque a sus enemigos, tratando de romper la trampa que le tienden tan hipócritas celadores de la ley: "El que esté sin pecado que le tire la primera piedra". Ésta había de ser lanzada por los testigos de la acusación. Al oír la frase de Jesús, ellos se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos hasta el último. y quedaron solos Jesús y la mujer en medio, de pie. Entonces, Jesús le preguntó: Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado? Ella contestó: Ninguno, Señor. Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.

        Cristo odia el pecado, porque el pecado es malo para el que lo comete y para todos los que sufren sus consecuencias, pero ama al pecador. Cristo prefiere perdonar. Nosotros, en cambio, preferimos condenar. Nosotros en vez de condenar hemos de comprender para poder perdonar.

        Esta mujer, de que habla el Evangelio, tal vez sufrió abandono cuando era niña, tal vez sufrió malos tratos de su marido, tal vez sus hijos pasaban hambre o quizá nunca se sintió querida por nadie. No conocemos todos los detalles que pueden hacer cambiar la vida de una persona. Nosotros mismos, que a veces tiramos piedras contra alguien, ¿qué seríamos si naciéramos en una familia de criminales  o delincuentes?  En la India se reza esta oración: «Buen Dios, ayúdame para que no condene a nadie antes de andar medio mes  metido en sus propios zapatos».

        Hoy es ocasión de preguntamos en qué podemos mejorar una situación que lamentamos en torno nuestro: crisis matrimonial y familiar, divorcio· y aborto, insolidaridad e inseguridad, droga y desempleo, crispación y violencia. A estas preguntas muchos contestan llanamente: nada. Sin embargo hay mucho que puede y debe cambiar en mi vida personal, en las relaciones paterno-filiales y conyugales, laborales y económicas, políticas y sociales.

        Pero nos hemos dado a la indiferencia y al desánimo, convencidos de que no hay quien cambie el mundo, las personas y las cosas. ¡Falso! Mucho podría cambiar en la convivencia humana si cada uno aportara un poquito de amor, alegría y esperanza.

        Olvidamos que la raíz del mal y de la injusticia está dentro de cada uno de nosotros, en mí mismo. Si no reconozco esto, nada mejorará dentro ni fuera de mí. Las estructuras injustas y de opresión se limitan a hacer eco al mal y al pecado, al egoísmo e insolidaridad, al desamor y ambición que anidan en el corazón de cada uno. Pero todo esto suele camuflarse hipócritamente con supuestas razones de legítimo interés personal e incluso de bien común.

        Nos dice que los fariseos se alejaron de Jesús dejando sus piedras. Si se hubieran quedado, habrían sido perdonados, pero se fueron con el peso de sus muchos pecados.

        Nosotros nos quedamos. Queremos escuchar de los labios de Jesús: Yo tampoco te condeno. Ve en paz. No peques más.

        Tienes piedras en las manos. Suéltalas y acércate a Jesús y escucharás su perdón y sus palabras consoladoras que devuelven la paz y la tranquilidad al alma

        Jesús no tira piedras a nadie, ni a la adúltera, ni al borracho, ni al hijo pródigo.

        Su única piedra es la del amor. Y te quitará el corazón de piedra y te dará un corazón de carne.

 ORACIÓN: PERDÓN AL PECADOR

 «Tampoco yo te condeno. Anda,

y en adelante no peques más». (Juan 8, 11)

Señor Jesús:

«Luz que alumbras a todo hombre...

ilumina nuestro espíritu con la claridad de tu gracia,

para que nuestros pensamientos sean dignos de Ti

y aprendamos a amarte de todo corazón».

Este amor que necesitamos para seguir el camino cuaresmal.

Este amor, que entre otros aspectos, es capaz de perdonar.

Este amor, que mira con cariño al pecador,

y hace posible «realizar algo nuevo» en él,

pero que tiene aversión al pecado.

Este amor , que es capaz de ser comprensivo con quien ha caído,

pero que siembra en él la esperanza,

para que salga de esa situación:

«Tampoco yo te condeno. Anda y no peques más».

Este amor, que hace ser exigente con uno mismo,

y, por tanto, indigno y pecador

para «tirar piedras» a los demás,

pero que sólo busca una cosa:

«corro hacia la meta, para ganar el premio».

Señor Jesús: Que digamos y hagamos como Pablo:

«Todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo

y existir en El».

Que esta identificación contigo nos ayude a amar,

nos permita perdonar y transformar al hermano,

para poder proclamar, como Tú nos enseñaste:

«Perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos...»

AMEN.                                                                                   Juan 8, 1-11

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 18 de Marzo de 2013 Lunes 5ª semana de Cuaresma

 Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62: Ahora tengo que morir, siendo inocente

Salmo responsorial: 22: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

Juan 8,1-11: El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

O bien cuando el evangelio precedente se ha leído el domingo anterior

Juan 8,12-20: (Yo soy la luz del mundo)

 

Martes 19 de Marzo de 2013 . San José

2Samuel 7,4-5a.12-14a.16: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre

Salmo responsorial: 88: Su linaje será perpetuo.

Romanos 4,13.16-18.22: Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza

Mateo 1,16.18-21.24a: José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor O bien Lucas 2,41-51a: Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados

 

Miércoles 20 de Marzo de 2013 . Miércoles 5ª semana de Cuaresma

 Daniel 3,14-20.91-92.95: Envió un ángel a salvar a sus siervos

Interleccional: Daniel 3: A ti gloria y alabanza por los siglos.

Juan 8,31-42: Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres

 

Jueves 21 de Marzo de 2013 .Jueves 5ª semana de Cuaresma

Génesis 17,3-9: Serás padre de muchedumbre de pueblos

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Juan 8,51-59: Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

 

Viernes 22 de Marzo de 2013. Viernes 5ª semana de Cuaresma

Jeremías 20,10-13: El Señor está conmigo, como fuerte soldado

Salmo responsorial: 17: En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.

Juan 10,31-42: Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

 

Sábado 23 de Marzo de 2013 . Sábado 5ª semana de Cuaresma

Ezequiel 37,21-28: Los haré un solo pueblo

Interleccional: Jeremías 31: El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

Juan 11,45-57: Para reunir a los hijos de Dios dispersos

 

SEMANA SANTA:

DOMINGO DE RAMOS

Primera lectura:  Isaías 50, 4-7: No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

Salmo responsorial.  Salmo  21: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Segunda lectura:  Filipenses 2, 6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo

Evangelio. Lucas 22, 14-23. 56: He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer

 

UN MESÍAS QUE SUFRE

 

        Hermanos, llegamos a la gran Semana Santa, los momentos trascendentales en la vida de nuestro Señor Jesucristo, y también momentos esenciales para nuestra fe cristiana. Una vez más nos invita contemplar y ver al Señor que cumple su misión salvadora; por también no solo  sea contemplar, sea además unirnos a su sufrimiento, a sus dolores, sea días de profunda reflexión y conversión sean días de renovación interior que tanto necesitamos. Que en definitiva podamos morir con Cristo a nuestros pecados a lo negativo, podamos en fin sacudirnos de nuestros apegos y así llenos de gozo resucitar con Cristo nuestro Salvador.

        En la primera lectura Isaías nos presenta el «tercer cántico del Siervo de Yahvé», que sometido al dolor expresa su confianza en Dios. nos habla del siervo que se entrega al servicio de todos nosotros. Jesucristo es el siervo fiel que sufrió para salvarnos. Leemos: «El Señor me ha abierto el oído». Que el Señor el corazón para recibir el mensaje que él nos quiere revelar a través de su profeta.

        En el evangelio, Lucas nos presenta que Jesús que sube a Jerusalén, entra triunfante a la ciudad, hay mucho alboroto, muchos tienden sus mantos y aclaman hossana al Hijo de David. Pero este júbilo será momentáneo, porque el Mesías, el  profeta del reino de Dios y de la buena nueva de salvación y liberación de los pobres va a morir a manos de sus enemigos, los jefes político-religiosos del pueblo judío. Morirá como un excomulgado, rechazado y condenado  precisamente por su ministerio profético. Aparentemente toda la obra de Cristo acabará en un estrepitoso fracaso que le costará la vida. Él lo sabía de antemano. Su doctrina de amor y libertad, su nuevo concepto de religión en espíritu y verdad acabarán vencidos por el viejo estilo legalista y farisaico de la religión sin alma que representan los guardianes de la ortodoxia y del culto del templo de Jerusalén. El odio y la envidia podrán más que el amor, hasta conseguir ver a Jesús clavado en un madero. Pero será un triunfo momentáneo. Nos dice que el velo del templo se rasgó en dos, indicando la nueva alianza, dejando atrás el culto antiguo, Se ha realizado la liquidación del culto mosaico y del estilo religioso del antiguo testamento. Nadie podrá acallar la voz de Jesús ni ahogar la semilla de su palabra; pues su evangelio vive en el corazón de cuantos optan, como Jesús, por el servicio humilde, la causa de la justicia, la cruz de cada día y el espíritu del reino de Dios al ritmo de las bienaventuranzas. Jesús lo predijo: Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí. Atracción que no es triunfalista ni de revancha, sino de misericordia, perdón y reconciliación del hombre con Dios.

        ¿Quién es ese ÉL?

        Hoy, hemos procesionado con ramos de olivo y hemos dicho Hosanna, Sálvame. Pero se lo hemos gritado a ÉL.

        Ese Él es Jesús, el Señor, el Salvador.

        Ese Él es el que nos ha reunido aquí, el que sigue haciendo camino con nosotros, el que nos abre los ojos y nos enseña a vivir como hijos del Padre y como hermanos.

        Ese ÉL es conocido por muchos y seguido por pocos. Muchos lo admiran, pocos lo imitan.

        Ese ÉL es el que fue crucificado por Poncio Pilato, el que no liberó a los judíos de la opresión del imperio romano y fue crucificado por Caifás y por todos los desilusionados porque no había redimido a Israel. No quiso deshacer nuestras decisiones, no vino a eclipsarnos, vino a enseñarnos a ser libres como ÉL lo fue y en libertad aceptarlo o negarlo.

        Religión y violencia han convivido siempre. Matrimonio que aún persiste en nuestros días en muchos países.

        Hermanos, esta semana Santa vivamos nuestra fe, no reduzcamos simplemente a otras distracciones, es necesario alimentar, es necesario seguir los pasos del Señor, es necesario reconocer en el Mesías sufriente a nuestro Dios que con su muerte de cruz nos salvó. Y agradezcamos a Dios que nos sigue acompañando día a día en nuestra vida.

        La eucaristía es la actualización de la pasión gloriosa del Señor; en ella hay dos momentos que deben captar nuestra atención tal día como hoy: 1) En el "Santo" aclamemos conscientemente a Cristo mesías con las palabras del salmo: Bendito el que viene en nombre del Señor. 2) y después de la consagración confesemos nuestra fe comunitariamente: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

 ORACIÓN:  APERTURA AL REINO:

 “Te lo aseguro hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23,43)

 Señor Jesús:

Encima de la cruz estaba el letrero que decía:

«Este es el Rey de los judíos».

Y era verdad esta afirmación,

pero no con la intención que allí se puso.

Callas ante el desafío de las autoridades y el pueblo.

Guardas silencio ante la petición de ayuda del otro malhechor:

«Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

Tu respuesta es realmente esperanzadora y alentadora:

«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».

Palabras que nos ayudan a comprender las claves de tu Reino:

perdón, cuando nos convertimos;

libertad, cuando queremos apartarnos de ti;

servicio, cuando todo parece un fracaso;

constancia en la voluntad del Padre, cuando sufres mucho;

amor, cuando a tu alrededor hay burla y desprecio...

Jesús, eres la «víctima perfecta y pacificadora»,

que «en el altar de la cruz»

realizas «el misterio de la redención humana».            

Ayúdanos a construir tu Reino,

imitando tu ejemplo y entrega,

para que, superando «la esclavitud del pecado»,

vivamos la libertad de sentirte como Rey del Universo.

AMEN.

                                                       Lucas 23, 35-43

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Domingo 24 de Marzo de 2013. Domingo de Ramos      

 Lunes 25 de Marzo de 2013. Lunes Santo

Isaías 42, 1-7:  Yo le sostendré a mi elegido

Salmo responsorial 26: El señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado

Juan 12, 1-11:  A los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán         

 Martes 26 de Marzo de 2013. Martes Santo

Isaías 49, 1-6:  Oid pueblos y escuchad

Salmo responsorial 70: Mi boca contará tu auxilio

Juan 13, 21-33. 36-38:  Uno de ustedes me entregará.

 Miércoles 27 de Marzo de 2013. Miércoles Santo

Isaías 50, 4-9: El Señor Yahveh me ha dado lengua de discípulo, para llevar su mensaje.

Salmo responsorial 68: Señor, que tu bondad me escuche en el día de tu favor

Mateo 26, 14-25:   «¿Qué queréis darme, y yo os lo entregaré?» Ellos le asignaron treinta monedas de plata.

 Jueves 28 de Marzo de 2013. Jueves Santo

Éxodo 12,1-8.11-14: Prescripciones sobre la cena pascual

Salmo responsorial: 115: El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

1Corintios 11,23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Juan 13,1-15: Los amó hasta el extremo

 Viernes 29 de Marzo de 2013., Viernes Santo

Isaías 52,13-53,12: Él fue traspasado por nuestras rebeliones

Salmo responsorial: 30: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

Hebreos 4,14-16;5,7-9: Aprendió a obedecer / y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación

Juan 18,1-19,42: Pasión de N.S. Jesucristo según san Juan

 Sábado 30 de Marzo de 2013. Sábado Santo

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Primera lectura Génesis 1,1-2,2: Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno O bien más breve: Génesis 1, 1. 26-31a: Al principio creó Dios el cielo y la tierra.

Salmo responsorial: 103.: Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. O bien: Salmo responsorial: 32.: La misericordia del Señor llena la tierra

Segunda lectura Génesis 22, 1-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe O bien más breve: Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Salmo responsorial: 15>: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Tercera lectura Éxodo 14, 15-15, 1: Los israelitas en medio del mar a pie enjuto

Interleccional:: Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6. 17-18: Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Cuarta lectura Isaías 54, 5-14: Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor

Salmo responsorial: 29 Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Quinta lectura Isaías 55, 1-11: Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua

Interleccional: Isaías 12, 2-3. 4. 5-6: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Sexta lectura Baruc 3, 9-15. 32-4, 4: Caminad a la claridad del resplandor del Señor

Salmo responsorial: 18, 8. 9. 10, 11: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Séptima lectura Ezequiel 36, 16-28: Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo

Salmo responsorial: 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. O bien Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Epístola Romanos 6, 3-11: Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más

Salmo responsorial: 117: Aleluya, aleluya, aleluya.

Evangelio: Lucas 24, 1-12: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

 

 

 

DOMINGO DE  RESURRECCIÓN

PRIMERA LECTURA: Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43: Hemos comido y bebido con él después de su resurrección

SALMO RESPONSORIAL: 117: Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

SEGUNDA LECTURA. Colosenses 3, 1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

EVANGELIO. Juan 20, 1-9: Él había de resucitar de entre los muertos

 

NOS ABRIÓ LAS PUERTAS DEL CIELO

 

        Hermanos, parecía reinar la muerte, la oscuridad y las tinieblas del Viernes Santo  en el corazón de los hombres, el desaliento y la tristeza. Pero No, la última palabra ha sido de Cristo Jesús, que gloriosamente resucitó, de este modo, ha triunfado la vida,  la muerte va malherida como dice la canción.

         Pascua de liberación y esperanza. La resurrección de Jesús es el misterio central de nuestra fe cristiana y constituye el fundamento de nuestra esperanza de liberación total porque es la realización cumbre del plan de Dios para la salvación del hombre. Una de las lecturas de la vigilia pascual recuerda el éxodo de los hebreos de la esclavitud de Egipto. Allí se inició la marcha de la humanidad entera hacia la plena liberación social, espiritual y religiosa. Esa libertad era lo que celebraba la pascua judía, y lo que asume la pascua cristiana dándole plenitud de presente y de  futuro, aquí en la historia humana y en el más allá futuro.

        El hombre ha sido liberado definitivamente por la sangre de Cristo salvador, de todo el poder del mal, han sido rotas las cadenas de la esclavitud, ha sido llamado en fin a una vida nueva, a una vida que se caracteriza por la búsqueda del bien de la vida de la vida.

         La fe en Cristo resucitado es efectivamente liberadora, de manera inequívoca y universal; porque Jesús salva al hombre del pecado, que es la fuente de todas las alienaciones y esclavitudes. Así se deduce del discurso de Pedro en casa del centurión romano Cornelio. "Los que creen en Jesús reciben, por su nombre, el perdón de los pecados" (1ra  lect.).

        Esperanza y liberación para el presente. Venturosamente la resurrección de Jesús no es un hecho del pasado ni garantía solamente del más allá, lo cual legitimaría la evasión futurista, sino que es también esperanza y liberación para el presente del hombre. Pues para que la resurrección y la vida futura tengan credibilidad ante el hombre de hoy y sean deseables como definitivas, hay que lograr que la vida presente sea, siquiera mínimamente, vida humana que merece vivirse; y no tan sólo "una mala noche en una mala posada".

        Algo fallaría en nuestra fe y testimonio de la resurrección si, acentuando la proyección del futuro, dejáramos en la penumbra  el presente y la dura realidad de la vida y, sobre todo, de la muerte en sus múltiples manifestaciones en el mundo de  los hombres: guerra, violencia, opresión, sufrimiento injusto, enfermedad, amargura y desesperanza; en una palabra, todo lo que es negación de la vida y de la persona, con su libertad y dignidad. Igual que los apóstoles, la comunidad eclesial y el cristiano sensible al mundo encuentran la fuerza para el anuncio y el compromiso de la liberación evangélica en la vivencia del misterio pascual de Cristo, que es el paso de la muerte a la vida. Así la fe y la esperanza cristianas se transforman en liberación espiritual, ideológica, social y cultural. En buena medida éstos son el nombre y cometido del amor cristiano, en antagonismo frontal e insoslayable con el desamor y el egoísmo que constituyen la vieja  levadura de corrupción y de maldad (2a lect.).

        Sin duda alguna, la resurrección de Cristo es el motivo que urge a tantos creyentes, y debe apremiarnos a todos, a un compromiso más serio con los hombres nuestros hermanos, con el mundo y con la vida preguntándonos constantemente: ¿Qué aporto y qué hago yo por mi hermano? El mensaje de la resurrección llena de coraje y optimismo al discípulo auténtico de Jesús, y es aguijón que le espolea a la práctica de la liberación humana

        Según el relato del evangelio, Jesús está hablando con María, pero ella no sabe que es Jesús. Es entonces cuando Jesús la llama por su nombre, con la misma ternura que ponía en su voz cuando caminaban por Galilea: "¡María!". Ella se vuelve rápida: "Rabboní, Maestro".

        María se encuentra con el Resucitado cuando se siente llamada personalmente por él. Es así. Jesús se nos muestra lleno de vida, cuando nos sentimos llamados por nuestro propio nombre, y escuchamos la invitación que nos hace a cada uno. Es entonces cuando nuestra fe crece.

        No reavivaremos nuestra fe en Cristo resucitado alimentándola solo desde fuera. No nos encontraremos con él, si no buscamos el contacto vivo con su persona. Probablemente, es el amor a Jesús conocido por los evangelios y buscado personalmente en el fondo de nuestro corazón, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado.

 

ORACIÓN:

EL GRAN  DÍA DE LA RESURRECCIÓN

“No está aquí. Ha resucitado».

(Lucas 24, 6)

Señor Jesús:

Este es el gran día de tu Resurrección.

Este es el gran día en que la luz vence a las tinieblas.

la vida triunfa sobre la muerte

y la gracia domina sobre el pecado.

Este es el gran día en que tu pueblo camina,

siguiendo la luz del Cirio Pascual,

para expresar que eres Tú, quien guía nuestros pasos.

Este es el gran día en que nos propones con gran abundancia tu

Palabra, que nos ilumina y nos recuerda:

— la bondad de toda la Creación,

— la fe y la capacidad de sacrificio de Abraham,

— el Paso del Mar Rojo hacia la libertad,

— la misericordia y el amor esponsal del Señor,

— la necesidad de encontrar vida en la Alianza,

— la conveniencia de caminar siguiendo tu «resplandor»,

— la posibilidad de tener «un corazón nuevo» por el «agua pura»,

— la actuación del Espíritu en tu Resurrección

y en nuestras vidas,

— el descubrimiento del sepulcro vacío...

Este es el gran día en que renovamos nuestro bautismo,

«para servirte fielmente en la santa Iglesia católica».

Este es el gran día en que la Eucaristía

es «fuente y cumbre» de todo el Año Litúrgico,

como Acción de Gracias por el amor del Padre

y por la vida, que Tú, Jesús, nos has comunicado.

AMEN.

Lucas 24, 1-12

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 01 de Abril de 2013 . Lunes de la octava de Pascua

Hechos 2,14.22-23: Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos

Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Mateo 28,8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán

Martes 02 de Abril de 2013 .Martes de la octava de Pascua

Hechos 2,36-41: Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo

Salmo responsorial: 32: La misericordia del Señor llena la tierra.

Juan 20,11-18: He visto al Señor

Miércoles 03 de Abril de 2013. Miércoles de la octava de Pascua

Hechos 3,1-10: Te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, echa a andar

Salmo responsorial: 104: Que se alegren los que buscan al Señor.

Lucas 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan

Jueves 04 de Abril de 2013. Jueves de la octava de Pascua

Hechos 3,11-26: Matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos

Salmo responsorial: 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Lucas 24,35-48: Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día

Viernes 05 de Abril de 2013. Viernes de la octava de Pascua

Hechos 4,1-12: Ningún otro puede salvar

Salmo responsorial: 117: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Juan 21,1-14: Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado

Sábado 06 de Abril de 2013. Sábado de la octava de Pascua

Hechos 4,13-21: No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído

Salmo responsorial: 117: Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.

Marcos 16,9-15: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

 

 

II DOMINGO DE  PASCUA

Primera lectura ● Hch 5, 12-16 ● “Crecía el número de los creyentes, que se adherían al Señor”.

Salmo Responsorial ● Sal 117 ● “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.

Segunda lectura ● Ap 1, 9a.12-13.17-19 ● “Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos”.

Evangelio ● Jn 20, 19-31 ● “A los ocho días, llegó Jesús".

RASGOS DE UNA COMUNIDAD QUE SIGUE A JESÚS

        Hoy domingo la liturgia nos invita a reconocer mediante signos visibles a la comunidad que sigue al resucitado. Será san Lucas quien nos conducirá a hacer visible esta comunidad que se mantiene en un reto continuo, la vida de amor fraterno, de servicio, de comprensión tal como Jesús nos enseñó; hay por tanto: unión fraternal y amor entre los creyentes, por otro lado la comunión de bienes, fruto de lo anterior, la comunidad Eucarística y de oración cuyo centro es la fracción del pan y la evangelización por parte de los apóstoles, cuya palabra y testimonio crean la fe y construyen la comunidad. Cabe resaltar también que hay una cierta aceptación del pueblo, gracias al cual irá creciendo y fortaleciéndose la iglesia como signo del pueblo de Dios.

        Cristo resucitado, ahora suscita interés, ahora vive entre los hermanos, ahora más que nunca se hace visible su fuerza salvadora, por eso el mensaje que contiene para hoy y para nosotros es lo más importante de los sumarios que nos ocupan. La fe en Cristo resucitado, vivida a fondo nos ha de llevar a la comunión total en el amor fraterno, que se traduce en unanimidad, participación de bienes tanto espirituales como materiales y ayuda mutua en todo. Hemos de vernos a nosotros mismos, autoreflexionar, ¿Cómo vivo la vida cristiana? Mis actos se relacionan con la primera comunidad cristiana. es claro aquello que dicen:

 

        "¡Cristianos!: ¿Qué han hecho de la alegría que le anunciaron hace dos mil años" Así escribió el gran filósofo Nietzsche, criticando a los cristianos que, por un lado se dicen discípulos de Cristo resucitado y por otro lado manifiestan una cara apagada y triste.

 

        Julien Green, cuando la idea de la conversión comenzaba a rondarle la cabeza, solía apostarse a la puerta de las iglesias para ver los rostros de los que de ella salían y pensaba: "Si ahí se encuentran con Dios y si ahí asisten a la muerte y resurrección de Jesucristo, tendrían que salir con rostros alegres, serenos, luminosos. Y se preguntaba: ¿dónde dejaron la alegría de la Pascua?

        Es verdad que nosotros los cristianos por un lado nos decimos discípulos de un hombre que venció la muerte con su resurrección y nos prometió que lo seguiríamos todos hasta donde él se iba, y por otro lado manifestamos una cara de gente golpeada y amargada.

        Nos resuenan como una denuncia las palabras de Nietzsche: " Tendrían que cantarme mejores cánticos para que yo aprendiera a creer en su Salvador; sería necesario que tuvieran un aire más alegre, de resucitados".

        ¿Cómo podemos decirnos discípulos de Jesucristo resucitado si no damos testimonio de alegría?

O aquello:

        “Aprendió a pensar pero no supo ya volar, porque había perdido el amor al vuelo y no hacía más que recordar los tiempos en los que volaba sin esfuerzo.”

        Hermanos, que no se diga de nosotros esto, que cada cual podamos encontrarnos con Cristo resucitado, y estaremos llenos de gozo y alegría.

        Es una comunidad que se caracteriza por la fe que tienen, una confianza total en el Señor, no ven, pero saben que Cristo está con ellos. Una comunidad de vida y amor. Vivían tan unidos que lo ponían todo en común, un clima de fraternidad, un clima de hogar reinaba en ellos, una comunidad eucarística y de oración pues aquélla constituía la fuente y la raíz de su fe. Una comunidad misionera que anunciaba al Señor no solo con sus palabras sino con el testimonio de sus vidas.

        Por eso hermanos la fe no es un asunto individual. Nosotros constatamos que la presencia de Jesucristo Resucitado se experimenta en plenitud en el marco de un encuentro comunitario.

        Los discípulos estaban juntos, reunidos, en iglesia.

        Vemos que están con las puertas bien cerradas.

        Tenían miedo. Eran tiempos de persecución. Algunos habían desertado, habían abandonado la fe. Pero los fieles al Señor seguían reuniéndose el domingo, a pesar de todo.

        Y allí en el Cenáculo se presenta Cristo Resucitado.

        Cada domingo se renueva el signo de aquel primer domingo: Cristo Resucitado misteriosamente se presenta en Jerusalén, en Éfeso, en Roma y en nuestra parroquia, allí donde están los suyos reunidos. Ahí, en el corazón de nuestras vidas está el Señor, Él nos hace vivir y sin verle estamos llamados a creer en Él.

        Los primeros discípulos habían puesto cerrojos a sus puertas. Y Cristo las rompió.

        Cada domingo el Señor quiere romper el cerrojo de nuestro corazón, de nuestros miedos, de esa situación imposible en la que vives…

        Venir a este cenáculo es venir a abrir las puertas al Salvador y a su presencia liberadora.

        ¿Qué les dice el Señor en esta visita?

        Shalom. La paz sea con vosotros.

        La paz y la alegría después del miedo.

        El domingo es el día de la paz, de la alegría, de la familia…

        "Como el Padre me ha enviado, yo también les envío".

        Si Jesús abrió los candados era para que salieran, para darles una misión, para anunciar la buena noticia de la vida: Jesús vive.

        ¿Se acerca nuestra comunidad a esta imagen aquí dibujada? Que nuestra comunidad, que nuestra vida cristiana sea creíble para los hermanos. Que el Señor de la Divina Misericordia que celebramos también hoy sea para nosotros el Dios amigo que nos llena de su misericordia y sigue confiando en nosotros.

       ORACIÓN: ABRIR LAS PUERTAS

“Llego Jesús, estando cerradas las puestas, se puso en medio...” (Juan 20,26).

Señor Resucitado:

Estamos cansados de escuchar a testigos

que nos dicen: «hemos visto al Señor”.

Sin embargo, nos ocurre como a Tomás:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos,

si no meto el dedo en el agujero de los clavos

y no meto la mano en el costado, no lo creo».

¡Qué triste es que nos dejemos llevar por el materialismo!

nuestra falta de fe, dudas e incredulidad,

mas que real, lo es en la práctica,

porque permanece con las «puertas cerradas»,

ya que tenemos «miedo» a las dificultades, al qué dirán...

A pesar de todo. Jesús, no dejas de hacerle «presente»,

para que, «creyendo, tengamos vida en tu Nombre».

Tú que eres «el primero y el último, el que vives»,

ayúdanos a reconocerte como Tomás y decirte cada día:

«¡Señor mío y Dios mío!»

Saber que caminas con nosotros «nos llena de alegría»

y nos compromete a ser tus testigos y a dar la cara,

para que «crezca el número de los creyentes»,

reconociendo que eres «el Mesías, el Hijo de Dios»;

y realizando «signos» convincentes de nuestra fe,

principalmente el ejemplo de una vida adecuada

a «los dones de la gracia»

de personas bautizadas.

AMEN.

Juan 20, 19-31

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 08 de Abril de 2013. La Anunciación

Isaías 7,10-14;8,10: Mirad: la virgen está encinta

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Hebreos 10,4-10: Está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo    

Martes 09 de Abril de 2013 . Martes 2ª semana de Pascua

Hechos 4,32-37: Todos pensaban y sentían lo mismo

Salmo responsorial: 92: El Señor reina, vestido de majestad.

Juan 3,5a.7b-15: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre

Miércoles 10 de Abril de 2013. Miércoles 2ª semana de Pascua

Hechos 5,17-26: Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Juan 3,16-21: Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él

 Jueves 11 de Abril de 2013. Jueves 2ª semana de Pascua

Hechos 5,27-33: Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Juan 3,31-36: El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano

Viernes 12 de Abril de 2013. Viernes 2ª semana de Pascua

Hechos 5,34-42: Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús

Salmo responsorial: 26: Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.

Juan 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Sábado 13 de Abril de 2013. Sábado 2ª semana de Pascua

Hechos 6,1-7: Eligieron a siete hombres llenos de espíritu

Salmo responsorial: 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Juan 6,16-21: Vieron a Jesús caminando sobre el lago

 

 

 

III DOMINGO DE  PASCUA

  Primera lectura  Hch 5, 27b-32.40b-41  “Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo”.

 Salmo Responsorial  Sal 29  “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”.

 Segunda lectura  Ap 5, 11-14  “Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la riqueza”.

 Evangelio  Jn 21, 1-19  “Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado".

 A PESAR  DE LOS FRACASOS.

             En este tercer Domingo de Pascua hemos escuchado en el Evangelio el relato de una nueva aparición de Jesús Resucitado a sus discípulos. Una aparición que se produce en las tareas cotidianas: Jesús se presentó en la orilla del lago de Tiberíades, allá en Galilea a donde se habían regresado después de los sucesos ocurridos en Jerusalén. Una aparición que incluso se produce en pleno fracaso: aquella noche no cogieron nada. Pero aun en la cotidianidad, en lo rutinario, Jesús se presenta en la orilla. Sin embargo, los discípulos no lo reconocen desde la barca. Tal vez es la distancia, tal vez la bruma del amanecer, y, sobre todo, su corazón entristecido lo que les impide verlo. 

             Jesús está hablando con ellos, pero “no sabían que era Jesús”. Encaja bien, aquí, las palabras de Tagore en su poesía de los “pájaros perdidos” donde dice.  “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas” estaban todos tristes, y se había ido a su tierra. Aunque con alguna esperanza porque habían escuchado que Jesús había resucitado. Pero de todos modos sentían su ausencia, ya no era igual, pero animados por Pedro salían ahora a pescar buscando el sustento diario, pero había sido inútil no habían pescado nada, y se alistaban a desembarcar. Llevando consigo el malhumor, la preocupación, el desaliento, que podría haber acabado en un fracaso total.

            ¿No es éste uno de los efectos más perniciosos de la crisis religiosa que estamos sufriendo? Preocupados por sobrevivir, constatando cada vez más nuestra debilidad, no nos resulta fácil reconocer entre nosotros la presencia de Jesús resucitado, que nos habla desde el Evangelio y nos alimenta en la celebración de la cena eucarística.

            Pero vemos a Juan, el apóstol más joven del maestro que mirando en un instante reconoce a Jesús y  ¿Por qué Juan sí reconoció a Jesús y Pedro y los demás no? Y me respondo: Porque así en el mar como en la tierra: sólo se reconoce al verdadero Dios y se escucha su voz cuando se intenta estar en estado de gracia, gracia que en ese momento sobraba a Juan y faltaba a todos. Juan había sido el único de los apóstoles que dominando el miedo normal se había quedado hasta el último momento al pie de la cruz teniendo como premio el recibir a María por madre. Por eso Juan pudo reconocer a Jesús, no sólo porque tenía mejor vista o porque reconoció el tono de su voz; lo reconoció porque su corazón y todo su ser tenía una identidad con Jesús; lo reconoció porque “él era el discípulo a quien amaba Jesús” y él también amaba a Jesús y lo había mostrado en todo momento.

            En ese momento; el resucitado; les pide comida; signo de cercanía y de amistad y cuando carecen de comida. El resucitado los anima y nos dice: "Echen la red y encontrarán."(v. 6) También nosotros en el camino de la vida, necesitamos desafiarnos tirar las redes y encontrar algo nuevo que dé sentido a nuestras vidas. Y como Pedro, no dudamos en encontrarnos con Jesús.

            De este modo, será el amor fraternal, y la gracia divina, la pureza del alma que nos ayudará a conocer a nuestro Jesús, a conocer el camino que nos pide, a recorrer tras los pasos del maestro, no buscando nuestros intereses o conveniencias sino lo que verdaderamente construye una comunidad, una familia de cristianos, creyentes, a imagen de la primera lectura que nos habla donde los apóstoles son capaces de testimoniar con su palabra y su vida, lo que es amar, servir y seguir al maestro y la valentía de decir: “Es mejor obedecer a Dios antes que a los hombres”.

            Qué bien Jesús se preocupa una vez más de lo humano, de la necesidad que tienen los pescadores. No habían desayunado, y es seguro que sentían mucha hambre, Jesús les prepara esa comida que siguió a la pesca. Cuando los discípulos han descargado la red, Jesús les invita a comer del pan y del pescado que él les ha preparado sobre las ascuas, así como de los peces que han capturado. La redacción textual: "Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado", repite el ritual de la multiplicación de los panes y los peces que, a su vez, es el mismo que el de la última Cena y el de Emaús. Como un eco del evangelio de hoy, desde el principio el pez fue signo y contraseña de Cristo en la iconografía y arte cristianos. El Señor, sigue invitándonos a gustar su propio cuerpo y sangre

            "Señor, tú sabes que te quiero". En la triple pregunta de Cristo: "¿Simón, me amas?", y en la correspondiente respuesta del apóstol con su triple y humilde: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero", hay por parte de Jesús una rehabilitación de Pedro después de su triple negativa en la noche de la traición. Es su oportunidad y su desquite. A cada respuesta de Pedro añade Jesús: "Apacienta mis ovejas". Es su triple investidura pastoral que consuma la rehabilitación con tal puesto de confianza.

           Cristo está examinando a Pedro sobre el amor, pues su tarea como guía de las ovejas del buen Pastor habrá de ejercerse sobre la base del amor al rebaño, según aquellas palabras de san Ambrosio: "Cristo nos dejó a Pedro como vicario de su amor". La muerte de Pedro que Jesús le vaticina en imagen: "Cuando seas viejo extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará donde no quieras", será la prueba definitiva de la sinceridad de su triple profesión de amor a Jesús y de su fidelidad a la misión recibida.

  

            Un amor que se prueba en la obediencia. Pronto tuvo ocasión Pedro de testimoniar su amor y su fe en Cristo, el Señor resucitado, como vemos en la primera lectura. Llegado el momento de la prueba, ante el consejo de los judíos y desafiando su orden, Pedro proclama en nombre de sus compañeros la muerte y resurrección de Jesús. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo -declaran los apóstoles-, Y no podemos callar porque hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Los apóstoles son azotados y vuelven contentos de haber sufrido por el nombre de Jesús. A todas luces no eran los mismos que antes de la resurrección del Señor. Están desconocidos. La fe pascual había cambiado sus vidas mediante el amor a Jesús. Función de la comunidad creyente y de los cristianos es ser conciencia crítica de la sociedad, equidistante tanto del privilegio social y de la alianza con el poder, como de la connivencia servil y del silencio cobarde. Fiel a la denuncia profética y al propio testimonio, ha de mantener una actitud de reconciliación, fraternidad, colaboración con toda causa justa, servicio a la verdad, a la libertad, al progreso humano y a la liberación integral y hacer todo esto, sintiéndose gozosa de sufrir por los ideales evangélicos,
como los apóstoles y los mártires de todos los tiempos, bebiendo del cáliz del Señor. Este es el testimonio del amor cristiano que vence el odio del mundo.

 ORACIÓN:  CRISTO, SABEMOS QUE ESTÁS VIVO.

Señor Resucitado:

Llenos de confianza nos unimos al Salmista y decimos:

«Te ensalzaré Señor, porque me has librado».

Tú has resucitado y sigues acompañando a tus apóstoles,

en medio de sus tareas cotidianas,

también en medio de los fracasos que puedan experimentar.

A ellos, pescadores te presentaste

para animarlos en la fe y fortalecer su confianza en ti,

Le preparaste comida para reafirmar tu presencia.

También nosotros  queremos reconocer  con la Secuencia:

«Cristo, sabemos que estás vivo.

Rey vencedor, certeza nuestra,

mira a tu Iglesia compasivo».

Ayúdanos, Señor Resucitado, a vivir plenamente

como testigos tuyos en el mundo.

Queremos Jesús

que nos alientes con tu presencia cada domingo,

que nos llenes de confianza en ti,

 para hacer frente a tantos problemas y fracasos

 que nos plantean la vida y nos hacen zarandear nuestra fe. AMEN. ALELUYA.                                    

 

 

 

FORTALECIENDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS.

Lunes 15 de Abril de 2013 . Lunes 3ª semana de Pascua.

 Hechos 6,8-15: No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba

Salmo responsorial: 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Juan 6,22-29: Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna

Martes 16 de Abril de 2013. Martes 3ª semana de Pascua

 Hechos 7,51-8,1a: Señor Jesús, recibe mi espíritu

Salmo responsorial: 30: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Juan 6,30-35: No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo

Miércoles 17 de Abril de 2013. Miércoles 3ª semana de Pascua

 Hechos 8,1b-8: Al ir de un lugar para otro, iban difundiendo el Evangelio

Salmo responsorial: 65: Aclamad al Señor, tierra entera.

Juan 6,35-40: Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna.

Jueves 18 de Abril de 2013. Jueves 3ª semana de Pascua

 Hechos 8,26-40: Siguió su viaje lleno de alegría

Salmo responsorial: 65: Aclamad al Señor, tierra entera.

Juan 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

 Viernes 19 de Abril de 2013. Viernes 3ª semana de Pascua

 Hechos 9,1-20: Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos

Salmo responsorial: 116: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Juan 6,52-59: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

 Sábado 20 de Abril de 2013. Sábado 3ª semana de Pascua

 Hechos 9,31-42: La Iglesia se iba construyendo y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo

Salmo responsorial: 115: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

Juan 6,60-69: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

 

IV DOMINGO DE  PASCUA

  Primera Primera lectura ● Hch 13, 14.43-52 ● “Sabed que nos dedicamos a los gentiles”.

 Salmo Responsorial ● Sal 99 ● “Somos su pueblo y ovejas de su rebaño”.

 Segunda lectura ● Ap 7, 9.14b-17 ● “El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas”.

 Evangelio ● Jn 10, 27-30 ● “Yo doy la vida eterna a mis ovejas". 

 

JESÚS NUESTRO BUEN PASTOR.

 

            El cuarto domingo de Pascua está caracterizado por presentarnos a Jesús como nuestro buen Pastor, aquel que está muy pendiente de cada uno de sus ovejas, no importa si están descarriadas él va a buscar, si están heridas él es presuroso en curarlas, si está en peligro Él es el defensor.  Una bonita, imagen para entender lo grande que es Jesús con cada uno de nosotros.

            En nuestra realidad, cuánta falta  hace conocernos no solo por referencias o palabras sino con un trato cercano, personal. Pasa en muchas ocasiones, que un vecino sufre, o está delicado, y nadie sabe. Se dan cuenta cuando ya no está o ya ha fallecido. Nos invita especialmente a los pastores, que podamos interesarnos más y más de los hermanos.  Pues muchas veces hablamos mucho de las  ovejas del Pueblo de Dios. Nos lamentamos mucho de que hay demasiadas ovejas enfermas en su fe; debilitadas en su vida cristiana, o que las ovejas que abandonan el rebaño y se van a buscar nuevos pastos en otros rebaños. Pero uno se pregunta si todo será culpa de las ovejas o también de los pastores.

            No olvidemos que Jesús se declara a sí mismo "el Buen Pastor" y sí habla de la actitud de las ovejas, pero siempre en relación a la vida de su pastor.

            El problema del Pueblo de Dios como rebaño es también problema de nosotros los pastores. Jesús no nos pide ser pastores como nos venga en gana, ni siquiera lo deja a nuestro criterio y a nuestras ideas. Él mismo marca el camino con su propio ejemplo. "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco a todas y ellas me siguen, y yo doy la vida eterna." Por eso para conducir la rebaño, para llegar al fondo de sus corazones, para hacer que mejoren es  "Es preciso conocerlas" y conocerlas en su realidad y en sus problemas y en sus aspiraciones y en sus necesidades.

            Es posible, y lo reconozco personalmente, que leamos demasiados libros escritos, pero leamos poco el libro escrito en la vida de nuestros fieles, de nuestro pueblo, de nuestras ovejas. Es ahí donde podremos hablar de aquello que Dios quiere que les digamos y que ellos necesitan escuchar.

            Debemos saber también, la influencia que tiene las palabras del pastor, tiene que caracterizarse por la sinceridad, la verdad para no caer en el descrédito, como nos dice el cuento del pastorcito mentiroso. Que podamos nosotros especialmente ser coherentes, veraces  para conducir a los hermanos.

            Para Jesús, el Buen Pastor, ninguno de nosotros somos un número, a todos nos conoce por nuestro nombre.

            Yo soy el Buen Pastor, título hermoso con el que Jesús se autodefine. Pastor es la vocación más veces nombrada en la Biblia, de hecho el primer pastor fue Abel y pastores fueron Saúl y David antes de ser reyes de Israel.

            Sólo Jesús es el Buen Pastor, sólo a Él se le adjetiva como kalós, bueno, el mejor.

            Nosotros, los aquí reunidos en este domingo de Pascua, somos las ovejas del Señor, somos su pueblo, somos sus hijos.

            Proclamar la Palabra de Dios es la invitación que la liturgia nos hace para que escuchemos la voz, “mi Voz”, dice Jesús y la podamos distinguir de las miles de voces que solicitan nuestra atención en esta cacofonía de los medios de comunicación. Ni siquiera la voz del cura es muchas veces la voz de Jesús.

            “Los que nos escuchan y nos observan tienen que poder ver en nuestras acciones lo que escuchan de nuestros labios y así den gloria a Dios, dijo el Papa Francisco el domingo pasado. Nuestra incoherencia dinamita la credibilidad de la Iglesia, añadió.

 

            En una viñeta se veía una iglesia en la que los bancos, un domingo, estaban llenos de ovejas atentas y un perro enorme y vociferante ejercía de presidente y de predicador. En el último banco de la iglesia una oveja le decía a su compañera: “lo que queríamos de verdad era un pastor, pero nos han traído un gorila”.

            No nos engañemos, el Buen Pastor es sólo Jesús. La voz que tenemos que escuchar es la de Jesús. El que nos conoce y quiere de verdad es Jesús. Al pastor que tenemos que seguir es Jesús. Sólo Él nos lleva a los pastos de la vida y la alegría. Y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

            Que todos podamos escuchar a nuestro buen pastor, que todos podamos seguirle la voz del Buen Pastor. Porque en este mundo hay tantas invitaciones, tantas  distracciones que a veces nos llevan por falsos caminos, donde no hay agua, ni pastos que sacien nuestras ansiedades y necesidades.

            En nuestra misión de evangelización puede suceder a veces como dice la primera lectura que, aquellos que nosotros pensamos que están más dispuestos a escucharnos reaccionen como los judíos, que respondían con insultos a las palabras de Pablo, o como las señoras distinguidas y devotas y los principales de la ciudad, que provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron del territorio; y quizá los que nosotros pensamos que están menos dispuestos a escucharnos reaccionen como los gentiles, que se alegraron mucho y alababan la Palabra del Señor. A la hora de ser testigos del Resucitado, no tengamos ideas preconcebidas; como nos recordó el Sínodo de los Obispos sobre La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana (25): Los hombres tienen necesidad de esperanza para poder vivir el propio presente. El contenido de esta esperanza es «el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo». 

            Cada uno sigamos a nuestro Buen Pastor y encontraremos la paz, el consuelo, la felicidad.

 

 ORACIÓN:

 “Mis ovejas escucharán mi voz, y las conozco y ellas me siguen” (Juan 10,27).

 Señor Jesús:

Tú nos has dicho:

«Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco

y ellas me siguen y yo les doy vida eterna».

¡Qué esperanzadoras son estas palabras!

¡Podemos sentirnos miembros de tu «pueblo», la Iglesia!

Por eso, decimos con el salmista:

«Somos tu pueblo y ovejas de tu rebaño».

Pero también nosotros debemos poner de nuestra parte:

— «Escuchar tu voz»: tenerla como criterio

y convertirla en pauta de conducta.

— «Yo las conozco y ellas me siguen»:

vivir tu amistad,

comprometernos en anunciar el Evangelio.

— «Yo y el Padre somos uno»:

entrar en el dinamismo trinitario,

sentirnos hijos y participar de su amor.

¡Ojalá, Señor, Buen Pastor,

te descubramos

como «luz» y «salvación»!

Necesitamos beber en las «fuentes de aguas vivas»,

para vivir la «vocación» personal que nos regalas,

a través de una respuesta generosa,

«para que seas la salvación,

hasta el extremo de la tierra”.

AMÉN.                                                      Juan 10, 27-30.

 

 

 ALIMENTADO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 22 de Abril de 2013. Lunes 4ª semana de Pascua

 Hechos 11,1-18: También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida

Salmo responsorial: 41: Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.

Juan 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

Martes 23 de Abril de 2013. Martes 4ª semana de Pascua

 Hechos 11,19-26: Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles el Señor Jesús

Salmo responsorial: 86: Alabad al Señor, todas las naciones.

Juan 10,22-30: Yo y el Padre somos uno

 Miércoles 24 de Abril de 2013. Miércoles 4ª semana de Pascua

 Hechos 12,24-13,5: Apartadme a Bernabé y a Saulo

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Juan 12,44-50: Yo he venido al mundo como luz

 Jueves 25 de Abril de 2013. San Marcos Evangelista

 1Pedro 5,5b-14: Os saluda Marcos, mi hijo

Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Marcos 16,15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación

 Viernes 26 de Abril de 2013. Viernes 4ª semana de Pascua

 Hechos 13,26-33: Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús

Salmo responsorial: 2: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.

Juan 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

 Sábado 27 de Abril de 2013. Sábado 4ª semana de Pascua

 Hechos 13,44-52: Sabed que nos dedicamos a los gentiles

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre

 

V DOMINGO DE  PASCUA

 ● Primera lectura ● Hch 14, 21b-27 ● “Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos”.

 Salmo Responsorial ● Sal 144 ● “Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey”.

 Segunda lectura ● Ap 21, 1-5a ● “Dios enjugará las lágrimas de sus ojos”.

 Evangelio ● Jn 13, 31-35 ● “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros". 

 

LA SEÑAL DE LOS CRISTIANOS.

 

        El evangelio de hoy es un diálogo familiar de Jesús con sus discípulos en la última cena. Como un padre se despide a sus hijos y les hace un testamento, Jesús les invita que sean sencillos, que el signo esencial de sus seguidores sea el amor; porque primero él nos amó y por amor nos salvó, y por amor se quedó entre nosotros en la Eucaristía.

        Aquel amor es tan esencial en la vida que tenemos que tener siempre presente en cada momento de nuestra jornada. Porque es lo más importante, no es como aquello que cuentan de una mujer que llega a una montaña y por una puerta giratoria entra a una cueva con el niño en brazos, y al ver tanta riqueza, oro, pone al niño en un rincón y comienza a llenarse los bolsillos, hasta que los tiene todos llenos y en su afán de salir se olvida lo más precioso que es su niño, y ya no puede regresar, perdiendo así su ser querido.

        Nosotros igual estamos en la vida, con todas sus satisfacciones, nos atraen demasiado todo lo que brilla: ganar dinero, hacernos famosos, conseguir poder, divertirnos a fondo, salirnos con la nuestra. Pero cuanto más entretenidos estemos en nuestros afanes se puede cerrarse la vida, y tener que dar cuenta por lo que hemos dado la vida, puede ser que hayamos tenido en el olvido el signo esencial que identifican a la primera comunidad cristiana, el AMOR, un amor sacrificado, un amor incondicional, un amor que abarca a todos, buenos y malos, grandes y pequeños, ricos y pobres.

 

        De los primeros cristianos los paganos decían: "Mirad cómo se aman". Ellos eran libro, predicación, mensaje y sacramento para todos los que los veían. Ellos eran presencia de Dios en el mundo.

        Los discípulos de otros maestros, los servidores de otros señores se distinguirán por otras razones: la elocuencia, la fuerza, la elegancia, el dinero…

        Los discípulos de Jesús se reconocerán por el amor de la cruz, el amor que se da, el amor para siempre, el amor a todos los hermanos.

        Cada vez que los discípulos de Jesús matamos el amor, matamos la presencia de Dios, matamos el lenguaje con el que Dios habla, matamos a Dios.

        Matar el amor es apagar la luz para vivir en la tiniebla, en la maldición y blasfemia por no poder ver el rostro de Dios en los hermanos.

        Ser discípulo de Jesús es para nosotros un honor y una gran responsabilidad porque no es cuestión de palabras sino de amor traducido en obras, en servicio, en cruz.

        Donde hay amor ahí está el templo de Dios y ahí está resplandeciendo su presencia viva.

"Les doy un mandamiento nuevo, ámense unos a otros." Amar en definitiva, saber vivir con los demás es tener presente ante nosotros las necesidades materiales y espirituales, es ponernos en los zapatos del otro como hemos escuchado muchas veces. Un día Madre Teresa de Calcuta encontró un hombre caído en una alcantarilla muy próximo a la muerte. Estaba sucio, cubierto con unos pobres trapos y las moscas revoloteaban por su cara. La Madre Teresa inmediatamente cayó de rodillas, lo abrazó, le habló dulcemente y comenzó a quitarle la basura que le cubría. Un transeúnte al ver a Madre Teresa exclamó: “Yo no haría eso ni por un millón de dólares”. Madre Teresa le contestó: “Yo tampoco lo haría”. Y citando el evangelio de hoy dijo: “Tenemos que crecer en el amor y para hacer esto tenemos que amar y dar hasta que nos duela”. 

        Por eso para transmitir el evangelio como lo hicieron los primeros cristianos, es decir, para animar, exhortar, perseverar, orar hace falta vivir el amor, vivir el amor a imagen de Cristo Jesús, que se caracterizó por dar su vida, por la buena nueva. Es muy grande el sentido y el valor del amor.

        Podemos preguntarnos, hoy en día ¿Nos reconocen los demás por el amor? ¿Verdaderamente somos cristianos que amamos como Jesús?

        Amar significa por tanto. Capacidad para perdonar, ser atentos a los demás, brindar nuestro tiempo, mantener la paciencia y la calma ante una situación adversa, saber estar al lado del que sufre y del enfermo…. Nuestra religión no es mera religión del libro, sino una palabra viva que es personal, hecha amor, Cristo Jesús el Hijo de Dios Padre. El amor que Cristo nos preceptuó es un amor en perenne estado de misión al mundo, para crear comunidad y personas. Éste será el aval de la autenticidad de nuestras eucaristías y de toda nuestra vida cultual.

        De esta manera como nos dice la 2da. Lectura esperamos un cielo nueva y una tierra nueva, pero ya comenzando con la gracia de Dios a vivir en este mundo.

ORACIÓN:

AMOR HASTA EL EXTREMO   “Los amó hasta el extremo” (Juan 13,1)

Señor Jesús:

En esta tarde «nos has convocado...,

para celebrar aquella misma memorable Cena...,

en la que, antes de entregarte a la muerte,

confiaste a la Iglesia el banquete de tu amor...»

Con esta actitud agradecida y contemplativa,

recordando el banquete pascual,

que celebraste con los apóstoles,

también nos reunimos los creyentes,

con el signo que nos dejas:

 “Ámense los unos a los otros como yo os he amado”

y queremos agradecerte por tu presencia en la Eucaristía,

 por puro amor. Queremos Señor,

unirnos más a ti para que también

podamos amarnos como tú nos pides,

porque el egoísmo es mucho,

la soberbia y el pecado nublan muchas veces nuestros ojos

y no somos capaces de ver

las necesidades de los hermanos,

por eso ayúdanos Señor,

que seamos más atentos y serviciales

con nuestros hermanos, pues sirviendo a ellos

 te servimos, amando a ellos te amamos.

Ayúdanos a corresponderte

este «amor fraterno»,

y siempre, «amando hasta el extremo»

a los demás podremos llegar

a los cielos nuevos y a una tierra nueva. AMEN.                         

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 29 de Abril de 2013. Lunes 5ª semana de Pascua

 Hechos 14,5-18: Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo

Salmo responsorial: 113: No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria.

Juan 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo

 Martes 30 de Abril de 2013. Martes 5ª semana de Pascua

 Hechos 14,19-28: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos

Salmo responsorial: 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Juan 14,27-31a: Mi paz os doy

 MAYO

Miércoles 01 de Mayo de 2013. Miércoles 5ª semana de Pascua.

Hechos 15,1-6: Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia

Salmo responsorial: 121: Vamos alegres a la casa del Señor.

Juan 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

Jueves 02 de Mayo de 2013. Jueves 5ª semana de Pascua

Hechos 15,7-21: A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios

Salmo responsorial: 95: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Juan 15,9-11: Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud

Viernes 03 de Mayo de 2013. San Felipe y Santiago apóstoles

1Corintios 15,1-8: El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles

Salmo responsorial: 18: A toda la tierra alcanza su pregón

Juan 14,6-14: Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?

Sábado 04 de Mayo de 2013. Sábado 5ª semana de Pascua

Hechos 16,1-10: Ven a Macedonia y ayúdanos

Salmo responsorial: 99: Aclama al Señor, tierra entera.

Juan 15,18-21: No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo

 

 

VI DOMINGO DE PASCUA

  Primera lectura ● Hch 15, 1-2.22-29 ● “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables”.

 Salmo Responsorial ● Sal 66 ● “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”.

● Segunda lectura ● Ap 21, 10-14.22-23 ● “Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo”.

 Evangelio ● Jn 14, 23-29 ● “El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho".

 

 LA MORADA DE DIOS.

 

 

            Estos últimos domingos de Pascua, estamos ya contemplando las acciones del Espíritu Santo, cómo va actuando en la Primera comunidad cristiana y en los creyentes. En el caso de conflictos, desaciertos, dudas, será el Espíritu Santo quien los ilumine y entonces podrán dar la solución necesaria o la respuesta esperada. Una comunidad cristiana que surge entre judíos y paganos, suscita conflictos, ante los cuales Pablo y  Bernabé se dirigen a Jerusalén para dar solución al lado de Pedro, Santiago y Juan que eran tenidos como columnas de la naciente Iglesia, fue así el primer concilio de la Iglesia iluminado por el Espíritu Santo quien les indica el camino a seguir (1ra. Lectura).

            El amor a Cristo y la obediencia de la fe son dos condiciones que favorecen el clima relacional con Jesús y propician la comunicación de Dios. ”El  que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”. El conocimiento mutuo, la fe, el amor y la fidelidad obsequiosa de una vida acorde con las actitudes y la palabra de Jesús, que es también la del padre liberan una corriente de afecto y un círculo de presencia, inhabitación y morada que, a través del Espíritu, va del Padre y del Hijo al creyente. Así nunca estamos perdidos en nuestra soledad; en el santuario más inviolable de nuestra intimidad tenemos la compañía del Dios uno y trino.

            El Espíritu y la paz de Cristo  resucitado son otros dos puntos de comunión de Dios con los hombres, según el evangelio de hoy. El Espíritu que el Padre envía a los amigos de Jesús en su nombre, viene en su ayuda durante la ausencia física del Señor. El Espíritu será el maestro que les enseñará y recordará todo lo que él les dijo. Al don del Espíritu añade Jesús el de la paz, que es el conjunto de todas las bendiciones mesiánicas de la nueva alianza. Esta paz de Dios alienta en el creyente la alegre seguridad de la permanente presencia de Cristo por su Espíritu: “No tiemble su corazón, ni se acobarde… Me voy y vuelvo a ustedes”.

            El fragmento del evangelio que hemos leído nos quiere hacer mirar hacia la fiesta de la Ascensión, del próximo domingo. La Ascensión, a pesar de ser un relato exclusivo de Lucas, ha sido convertida por la Liturgia en el coronamiento de la obra de Jesús, antes de Pentecostés. Cuando Jesús nos dice que se va, en realidad nos está diciendo que aún no estamos bien ajustados para "ver" su (nueva) presencia; presencia que iremos redescubriendo en la medida en que, leyendo el Manual de instrucciones, es decir, abriéndonos al Espíritu Santo, vamos ajustando nuestra vida.

            Y, una vez más, se nos dice que la capacidad de ajustar nuestra vida depende de nuestro amor a Jesús, es decir, de nuestro amor al Hombre.

            Sólo conocemos realmente aquello que amamos. Sólo el amor nos permite descubrir que en cada hombre hay un espacio sagrado e inviolable que hay que respetar. Y sólo un amor más grande nos lleva a respetarlo en verdad y a querer verlo respetado totalmente y con finura.

            El amor perfecto nos permite ver en nosotros y en los demás la propia presencia de Dios. "Vendremos a vivir con él". No se trata de una presencia que ocupe lugar invadiendo una parte de nosotros, al contrario: es el fundamento de lo más íntimo y sagrado que hay en cada ser humano. Como la presencia del aire hace posible que resuene la música.

            Haremos morada en él. Hermanos, cuando preguntamos está Dios, surgen muchas respuestas, lo más acertado nos ponen en los templos, en las iglesias, pero aquí Jesús nos aclara, la morada de Dios, es el propio hombre, el discípulo de Cristo que lo ama guardando su palabra. Y su consigna resume su mandamiento nuevo, es abrirse a los hermanos y amarlos como él nos amó, porque son el lugar de la presencia de Dios aquí y ahora, encarnación y prolongación de Cristo mismo. Él inauguró un nuevo estilo de religión en espíritu y en verdad sin mediaciones que anulen al hombre en su relación personal con Dios, con el mundo y con los demás hombres.

            El Espíritu Santo, guiará a la Iglesia con nuevos vientos, suscitando carismas, dones en toda la historia de la Iglesia. Igual en cada corazón quiere hacer brillar la presencia divina comprometiéndonos con la misión salvadora del Señor.

            Necesitamos que alguien nos recuerde a Jesús. Si lo olvidamos, no sabremos quiénes somos ni qué estamos llamados a ser. Nos desviaremos del evangelio una y otra vez. Defenderemos en su nombre causas e intereses que tienen poco que ver con él. Nos creeremos en posesión de la verdad al mismo tiempo que la desfiguramos.

            Necesitamos que el Espíritu Santo active en nosotros la memoria de Jesús, su presencia viva, su imaginación creadora. No se trata de despertar un recuerdo del pasado: sublime, conmovedor, entrañable, pero recuerdo. Lo que el Espíritu del resucitado hace con nosotros es abrir nuestro corazón al encuentro personal con Jesús como alguien vivo. Sólo esta relación afectiva y cordial con Jesucristo es capaz de transformarnos y generar en nosotros una manera nueva de ser y de vivir.

            Ojalá podamos estos días, dedicarnos a meditar sobre la importancia vital del Espíritu Santo en nuestra vida, en nuestra familia y nuestro pueblo, luego así abrir nuestros corazones, para mejorar nuestras actitudes y la sociedad.

 

PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO.

“El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre,  será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”. (Juan 14,26).

 Señor Resucitado:

Tú nos dices con toda claridad:

«El que me ama guardará mi palabra

y mi Padre lo amará, y vendremos a él

y haremos morada en él».

Nos recuerdas la importancia de expresar el amor,

mediante el cumplimiento de la voluntad del Padre.

La actitud del Padre es «amar» y «morar» en nosotros.

Esto lo realiza,

«el Paráclito, el Espíritu Santo...

será quien os lo enseñe todo

y os vaya recordando lodo lo que os he dicho».

Es maravillosa la confianza que suscita en nosotros,

 esta presencia e inhabitación  del Espíritu Santo.

Con su ayuda podemos saborear la Paz

y podemos tener valentía, como nos dices:

«Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde».

 También nos da la alegría, esa alegría que

nace del amor y de la fe. Ayúdanos, Señor,

a «seguir creyendo», para «que los misterios,

 que estamos celebrando, transformen

 nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras».

 

AMEN.                 Juan 14,23-29

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Lunes 06 de Mayo de 2013. Lunes 6ª semana de Pascua

Hechos 16,11-15: El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Juan 15,26-16,4a: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí

 Martes 07 de Mayo de 2013. Martes 6ª semana de Pascua

Hechos 16,22-34: Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia

Salmo responsorial: 137: Señor, tu derecha me salva.

Juan 16,5-11: Si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor

Miércoles 08 de Mayo de 2013. Miércoles 6ª semana de Pascua

Hechos 17, 15.22-18,1: Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo

Salmo responsorial: 148: Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Juan 16,12-15: El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena

Jueves 09 de Mayo de 2013. Jueves 6ª semana de Pascua

Hechos 18,1-8: Se quedó a trabajar en su casa. Todos los sábados discutía en la sinagoga

Salmo responsorial: 97: El Señor revela a las naciones su victoria.

Juan 16,16-20: Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría

Viernes 10 de Mayo de 2013. Viernes 6ª semana de Pascua

Hechos 18,9-18: Muchos de esta ciudad son pueblo mío

Salmo responsorial: 46: Dios es el rey del mundo.

Juan 16,20-23a: Nadie os quitará vuestra alegría

Sábado 11 de Mayo de 2013. Sábado 6ª semana de Pascua

Hechos 18,23-28: Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías

Salmo responsorial: 46: Dios es el rey del mundo.

Juan 16,23b-28: El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y creéis

 

 

DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 Primera lectura  Hch 1, 1-11  “Lo vieron levantarse”.

Salmo Responsorial  Sal 46  “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas”.

Segunda lectura  Ef 1, 17-23  “Lo sentó a su derecha en el cielo”.

Evangelio  Lc 24, 46-53  “Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo".

 CRISTO GLORIFICADO ES EL NUEVO HOMBRE

 

            Después de enseñar y acompañar durante 40 días Jesús asciende a los cielos, se despide de sus apóstoles. Lucas nos dice que Jesús se despide "bendiciéndoles": "Los bendijo, y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo al cielo."

            Las despedidas suelen estar llenas de abrazos, de lágrimas y de un vuelve pronto. En cambio, Jesús les da el último regalo: la bendición. Una bendición que es un pensar más en ellos que en Él mismo porque "bendecir" es un gesto de desear para ellos lo mejor. Bendecir es pensar bien de ellos. Bendecir es llevarse él mismo un grato recuerdo de ellos. Bendecir es el último gesto a través del cual como que quiere olvidar todo lo que ha sufrido con ellos, incluso el abandono en las horas de la Pasión.

            El regresa al Padre, a su condición divina, y ellos quedan como los "benditos del Padre". Realmente una despedida sin lágrimas, sin traumatismos ni soledades. Resulta interesante el dato de Lucas "y se volvieron a Jerusalén con gran alegría". Algo así como si no sintieran su partida y despedida. (1ra. Lectura)

            Cristo no asciende él solo, sino que lleva consigo nuestra condición humana que asumió por la encarnación. Por eso comentaba san Agustín: “En su encarnación cristo descendió él solo, pero ya no subió al cielo él solo. No es que pretendamos confundir la dignidad del cabeza con la del cuerpo, pero sí afirmamos que la unidad de todo el cuerpo pide que éste no sea separado de su cabeza.

 

            La ascensión no significa quedarse inactivos.  Es curioso, ver a los apóstoles que aún no han entendido todo el mensaje de Jesús, están asombrados y por otro lado maravillados, miran que su maestro se va, no pueden creer; en esto surge los ángeles que les despierta, “Galileos que hacen ahí mirando al cielo…” entonces los apóstoles volvieron a Jerusalén con alegría, por eso ascensión significa actividad, no es quedarnos simplemente mirando al cielo, al contrario significa compromiso, trabajo, contando siempre con la presencia de Jesús. El discípulo de Jesús siente la real necesidad de cumplir con el pedido de Jesús y por eso, con alegría, da testimonio del Señor.

            Con la despedida de Jesús los Discípulos comienzan una nueva aventura, un nuevo estilo de vida, un nuevo modo de andar por la vida. Ahora tendrán que andar el camino solos, por más que Él les promete volver y estar con ellos. Pero es como caminar sin verle.

            Sin embargo, así es la vida. El hijo no puede caminar siempre tomado de la mano de sus padres. Llegará el día en que sientan cercana esa mano, pero serán ellos los que comiencen a caminar por su propio pie.

            Cuando terminamos una carrera como médicos, abogados o lo que sea, tenemos que comenzar a caminar solos. Siempre tendremos el respaldo de quienes nos formaron, pero seremos nosotros los que hacemos el camino solos.

            Nos casamos y comenzamos de nuevo cuando nos casamos, pero es necesario aunque la aventura sea una incógnita.

            También la Iglesia debiera comenzar cada día porque comenzar es renovarse, quien no se renueva envejece. A los viejos ya sabemos lo que nos espera. Los jóvenes pueden morir, pero los viejos, querámoslo o no, morimos. No dejemos envejecer a nuestra Iglesia.

            Como dijo San Agustín: Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti (Sermón 169). Por eso Jesús no se ha quedado para siempre físicamente entre nosotros, sino que su presencia, sin dejar de ser totalmente real, se produce de un modo nuevo: por medio de su Espíritu. Y para que sus discípulos podamos ser testigos de su presencia, nos dice: Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido (Evangelio). Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos. La conversión y el perdón de los pecados son predicados por sus discípulos con la fuerza del Espíritu Santo; de este modo, podemos ser testigos de su presencia real en todo tiempo y lugar

            Tres actitudes ante el mundo y la vida.  En nuestra vida podemos contemplar tres actitudes pues no todos los cristianos, siquiera nominales tienen la misma visión respecto de la tierra y del cielo, del presente y del más allá.

            a). El cielo y el más allá no dicen nada a algunos para quienes la tierra, en cambio, lo significa todo: vida, amor, dominio, sexo, dinero… etc.

            b) Por el contrario, para otros la vida presente no vale un camino; lo único importante es salvar el alma y ganar la vida eterna. Esto es lo extremo que nos deja al margen de las necesidades humanas.

            c) Finalmente en el justo medio están los que impulsados por la auténtica esperanza cristiana, piensan que el cielo hay que construirlo ya desde la tierra y cada día mediante el amor, el trabajo y el servicio a los hermanos. Son los que entienden en todo su alcance el envío al mundo y la misión que Jesús confía a su Iglesia, a los cristianos, a cada uno de nosotros, en el momento de su despedida.

            Gracias a su ascensión podemos sentirnos hijos adoptivos.

            “Pueden irse en paz” nos dice al final de la eucaristía por el presidente de la misma. Esas palabras son mucho más que una fórmula de conclusión. Son el envío misionero al mundo, a la vida diaria, para  testificar la esperanza de nuestra vocación en Cristo, a quien hemos visto glorioso con los ojos de la fe y llevamos en los labios y en el corazón abierto a los hermanos.

            Jesús dijo a sus discípulos: vosotros quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. Quizá nosotros necesitemos “quedarnos” un tiempo cuidando nuestra espiritualidad, nuestra formación… para revestirnos de la fuerza del Espíritu y así ser testigos creíbles. Lo importante es no quedarnos plantados mirando al cielo, sino celebrar la Ascensión del Señor como una llamada a crecer y madurar en la fe y que nuestra vida sea nuestro mejor testimonio, como decía la 2ª lectura: Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.

 ORACIÓN

 CONTINUAR LA MISIÓN.   “Y vosotros sois testigos de esto”. (Lc 24,48)

Señor Jesús:

«No te has ido para desentenderte de este mundo,

sino que has querido precedernos como cabeza nuestra,

para que nosotros,

miembros de tu Cuerpo,

vivamos con la ardiente esperanza

de seguirte en tu reino».

Así nos resume el Prefacio de hoy

el sentido de la Solemnidad de la Ascensión.

Nos das la misión de continuar tu obra:

«Vosotros sois testigos...» ¿Qué supone esta

misión que nos encomiendas?

— Profesar la fe verdadera,

— cumplir el mandamiento del amor,

— contemplar en la oración tu amistad,

— celebrar los sacramentos...

Y todo esto en una perspectiva Pascual,

que supone vivir el dinamismo del Evangelio

y trasmitirlo a los demás.

Nos gustaría. Señor,

quedarnos «mirando al cielo”, pero

Tú nos invitas a transformar la tierra,

eso sí, sabiendo que nuestra esperanza

 está en llegar a vivir contigo.

AMÉN.                               Lc 24,46-53.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 13 de Mayo de 2013. Lunes 7ª semana de Pascua

 Hechos 19,1-8: ¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 16,29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo

Martes 14 de Mayo de 2013. San Matías apóstol

Hechos 1,15-17.20-26: Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles

Salmo responsorial: 112: El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.

Juan 15,9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido

Miércoles 15 de Mayo de 2013. Miércoles 7ª semana de Pascua

Hechos 20,28-38: Os dejo en manos de Dios, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 17,11b-19: Que sean uno, como nosotros

Jueves 16 de Mayo de 2013. Jueves 7ª semana de Pascua

Hechos 22,30;23,6-11: Tienes que dar testimonio en Roma

Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Juan 17,20-26: Que sean completamente uno

Viernes 17 de Mayo de 2013. Viernes 7ª semana de Pascua

Hechos 25,13-21: Un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo

Salmo responsorial: 102: El Señor puso en el cielo su trono.

Juan 21,15-19: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas

Sábado 18 de Mayo de 2013. Sábado 7ª semana de Pascua

Hechos 28,16-20.30-31: Vivió en Roma, predicado el reino de Dios

Salmo responsorial: 10: Los buenos verán tu rostro, Señor

Juan 21,20-25: Éste es el discípulo que ha escrito todo esto, y su testimonio es verdadero

 

 

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

 Primera lectura  Hch 2, 1-11  “Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar”.

 Salmo Responsorial  Sal 103  “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”.

 Segunda lectura  1 Cor 12, 3b-7.12-13  “Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo”.

 Evangelio  Jn 20, 19-23  “Recibid el Espíritu Santo".

 EL ESPÍRITU INVITA A LA ACCIÓN

 

        Llegamos al culmen de todo el tiempo pascual, la fiesta de hoy lleva a plenitud el misterio pascual.

        Después de los cincuenta días de la resurrección del Señor, desciende el Espíritu Santo, promesa del Padre y don del Hijo sobre los apóstoles y les infunde valor, fortaleza, así hay una clara diferencia entre el antes y el después. Antes miedo, tristeza, puertas cerradas, incomunicación, duda angustia, silencio y clandestinidad; después: valor, energía, alegría, apertura, comunicación, paz, fe, seguridad y proclamación profética en plena calle. Una vez bautizado con el Espíritu Santo, es visible en los apóstoles la fuerza y dinamismo de lo alto, que refleja el relato de la primera lectura. Es el Espíritu Santo que aparece con todo el dinamismo invitando hacia una sociedad nueva, una vida transformada, una vida según el proyecto de Dios.

        Hoy en día vemos situaciones duras, difíciles de la vida, sociedad muchas veces hostil al proyecto de Dios, personas que cada vez se alejan o se enfrían en la espiritualidad cristiana. El cristiano nada nada contra la corriente y más que nunca necesita al Espíritu Santo, necesita, valor, entrega, esfuerzo.

        Es curioso ver a un docente que se manifestaba en contraposición a todo lo religioso, refutaba enseñanzas religiosas, a los alumnos con influencias de ideologías marxistas les confundían las ideas religiosas. Pero, se veía que la vida que lleva no estaba completa, se sentía solo, y fue decisivo para él la muerte de su madre, que le hizo replantear todas sus ideas, darse cuenta que era necesario la fe, la presencia de Dios en la vida humana, ahora, aquella persona ha dado ese paso, no es todavía un cristiano al cien por ciento, pero es un hombre que respeta y fomenta lo religioso, participa en las celebraciones, muestra deseos de conversión.

        Todo esto, hace ver que el Espíritu Santo no está durmiendo, sigue vivo, sigue guiando en la actividad misionera de la Iglesia, como en la vida de Cristo. Ahora es el Espíritu Santo protagonista de los cambios, conversiones, gracias, carismas y santidad.

        Espíritu y carismas¸ en la 2da. Lectura san Pablo realiza el paso del pentecostés histórico o primero al pentecostés perenne en la vida cotidiana de la Iglesia, donde el Espíritu actúa mediante la diversidad de carismas, servicios y funciones para la edificación de la comunidad eclesial. Dos principios podemos ver:

        Pluralidad  de carismas y ministerios en la comunidad cristiana es tan normal y necesaria como la diversidad de miembros y funciones ene l cuerpo humano a cuya semejanza entiende Pablo la Iglesia, que es cuerpo de Cristo. El Espíritu no es uniformidad, es variedad, se manifiesta en cada uno para el bien. la unidad,  a pesar de la diversidad, hay una unidad profunda, unidad basada en el lenguaje del amor. Porque los diversos dones y servicios coinciden en su origen y finalidad.

        La Iglesia habla a todos, a todos los hombres. Pero ¿tienen todos los hombres el don de entender lo que la Iglesia dice? Dentro de la misma Iglesia, ¿nos entendemos? Mientras el Espíritu no actúe en el corazón de todos viviremos juntos, pero sin entendernos.

        Más que el don de lenguas yo prefiero el don y la gracia de entender a los demás. Entender sus vidas. Entender sus sentimientos. Entender sus preocupaciones. Entender sus necesidades. Entender la dignidad de hombre y mujer.

        Mientras no logremos entendernos viviremos como extraños los unos de los otros. Mientras no logremos entendernos viviremos como ajenos y hasta como enemigos.

        Por eso necesitamos el don del amor y necesitamos el don que abra nuestros corazones a los demás. Las divisiones nacen de no entendernos, los problemas surgen de no querer entendernos, porque cada uno habla la lengua de su egoísmo.

        Necesitamos un nuevo pentecostés, porque le falta al cristianismo muchas veces dinamismo, falta compromiso del creyente, falta un testimonio valiente de la fe.

        Pidamos al Espíritu Santo, que suscite a través de los dones y carismas un nuevo pentecostés. Donde todos nos sintamos comprometidos en nuestra fe, unidos por el amor en todas las obras divinas.

ORACIÓN

PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO.

“El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre,  será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”. (Juan 14,26).

Señor Resucitado:

Tú nos dices con toda claridad:

«El que me ama guardará mi palabra

y mi Padre lo amará, y vendremos a él

y haremos morada en él».

Nos recuerdas la importancia de expresar el amor,

mediante el cumplimiento de la voluntad del Padre.

La actitud del Padre es «amar» y «morar» en nosotros.

Esto lo realiza,

«el Paráclito, el Espíritu Santo...

será quien os lo enseñe todo

y os vaya recordando lodo lo que os he dicho».

Es maravillosa la confianza que suscita en nosotros,

 esta presencia e inhabitación  del Espíritu Santo.

Con su ayuda podemos saborear la Paz

y podemos tener valentía, como nos dices:

«Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde».

 También nos da la alegría, esa alegría que

nace del amor y de la fe. Ayúdanos, Señor,

a «seguir creyendo», para «que los misterios,

 que estamos celebrando, transformen

 nuestra vida y se manifiesten en nuestras obras».

 

AMEN.                 Juan 14,23-29

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 20 de Mayo de 2013. Lunes 7ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 1,1-10: Antes que todo fue creada la sabiduría

Salmo responsorial: 92: El Señor reina, vestido de majestad.

Marcos 9,14-29: Tengo fe, pero dudo; ayúdame

Martes 21 de Mayo de 2013. Martes 7ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 2,1-13: Prepárate para las pruebas

Salmo responsorial: 36: Encomienda tu camino al Señor, y él actuará.

Marcos 9,30-37: El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos

Miércoles 22 de Mayo de 2013. Miércoles 7ª semana de tiempo ordinario

 Eclesiástico 4,12-22: Dios ama a los que aman la sabiduría

Salmo responsorial: 118: Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor.

Marcos 9,38-40: El que no está contra nosotros está a favor nuestro

Jueves 23 de Mayo de 2013. Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

Génesis 14, 18-20: Sacó pan y vino

Salmo responsorial: 109, 1. 2. 3. 4: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

1 Corintios 11, 23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Lucas 9, 11b-17: Comieron todos y se saciaron

Viernes 24 de Mayo de 2013. Viernes 7ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 6,5-17: Un amigo fiel no tiene precio

Salmo responsorial: 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Marcos 10,1-12: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

Sábado 25 de Mayo de 2013. Sábado 7ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 17,1-13: Dios hizo el hombre a su imagen

Salmo responsorial: 102: La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

Marcos 10,13-16: El que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él

 

 

 

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Primera lectura Proverbios 8, 22-31: Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada

Salmo responsorial: 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Romanos 5, 1-5: A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu

Juan 16, 12-15: Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará

 

UN DIOS  UNO Y TRINO

 

        Siempre ha sido difícil de asimilar la idea de la santísima Trinidad. Es una realidad que supera todo conocimiento humano y como tal exige una fe.

        La misma Biblia nos propone una comparación para ayudarnos a entender esto: "Tal como la lluvia y la nieve caen del cielo, y no regresan, sino que empapan la tierra y la fecundan, y la hacen germinar para que dé semilla a los sembradores y pan para alimento, así será la palabra que sale de mi boca" (Isaías 55,10). El cielo representa el Padre; las lluvias y la nieve que nos ofrecen el agua de vida, son el Hijo, la humedad que en los campos genera bosques y cultivos, es el Espíritu Santo, amor esparcido y compartido.

        "A Dios no le ha visto nadie jamás". Cierto. Pero la multitud innumerable de personas que viven entregando la vida por toda la Tierra son un testimonio solemne y gratificante d e que el don del Espíritu ha sido "sembrado" en nuestros corazones.

 

        A Dios Jesús lo llama “Padre” y lo experimenta como un misterio de bondad. Lo vive como una Presencia buena que bendice la vida y atrae a sus hijos e hijas a luchar contra lo que hace daño al ser humano. Para él, ese misterio último de la realidad que los creyentes llamamos “Dios” es una Presencia cercana y amistosa que está abriéndose camino en el mundo para construir, con nosotros y junto a nosotros, una vida más humana.

        Jesús no separa nunca a ese Padre de su proyecto de transformar el mundo. No puede pensar en él como alguien encerrado en su misterio insondable, de espaldas al sufrimiento de sus hijos e hijas. Por eso, pide a sus seguidores abrirse al misterio de ese Dios, creer en la

        Buena Noticia de su proyecto, unirnos a él para trabajar por un mundo más justo y dichoso para todos, y buscar siempre que su justicia, su verdad y su paz reinen cada vez más en entre nosotros.

        Por otra parte, Jesús se experimenta a sí mismo como “Hijo” de ese Dios, nacido para impulsar en la tierra el proyecto humanizador del Padre y para llevarlo a su plenitud definitiva por encima incluso de la muerte. Por eso, busca en todo momento lo que quiere el Padre. Su fidelidad a él lo conduce a buscar siempre el bien de sus hijos e hijas. Su pasión por Dios se traduce en compasión por todos los que sufren.

        Por eso, la existencia entera de Jesús, el Hijo de Dios, consiste en curar la vida y aliviar el sufrimiento, defender a las víctimas y reclamar para ellas justicia, sembrar gestos de bondad, y ofrecer a todos la misericordia y el perdón gratuito de Dios: la salvación que viene del Padre.

        Por último, Jesús actúa siempre impulsado por el “Espíritu” de Dios. Es el amor del Padre el que lo envía a anunciar a los pobres la Buena Noticia de su proyecto salvador. Es el aliento de Dios el que lo mueve a curar la vida. Es su fuerza salvadora la que se manifiesta en toda su trayectoria profétic a.

        Este Espíritu no se apagará en el mundo cuando Jesús se ausente. Él mismo lo promete así a sus discípulos. La fuerza del Espíritu los hará testigos de Jesús, Hijo de Dios, y colaboradores del proyecto salvador del Padre. Así vivimos los cristianos prácticamente el misterio de la Trinidad

        Así como nosotros tenemos un trato especial con aquellas familias de confianza, y cuando nos visitan no solo mostramos la sala, sino hasta las habitaciones personales, así debemos de actuar con la trinidad, pues es nuestro Dios, un Dios de confianza que quiere conocer todo de nosotros, y no solo eso sino también morar en nuestros corazones, quedarse con nosotros.

        Somos guiados por el Espíritu de Jesús siempre que servimos a la verdad de la vida, a las relaciones y derechos humanos, al amor y a la fraternidad, a la dignidad y liberación integral del hombre, en una palabra siempre que servimos al reino de Dios que como expresan las primeras peticiones del padrenuestro, es la soberanía e imperio amoroso de la voluntad de Dios en nuestra existencia personal, familiar, laborar y cívica.

 ORACIÓN

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

                      ¡Oh Dios!, Trinidad Santa a quien adoro,  ayúdame a olvidarme totalmente de mí, para establecerme en ti, inmóvil y tranquilo, como si mi alma ya estuviera en la eternidad.

Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, Oh mi inmutable, sino que en cada minuto me sumerja más en la hondura de tus misterios.

Pacifica mi alma, haz de él tu cielo, tu morada de amor y el lugar de tu descanso. Que en ella nunca te deje solo, sino que esté ahí con todo mi ser. Plenamente despierto en la fe, adorándote, totalmente entregado a tu acción creadora.

                        "Y tú, ¡oh Padre!", inclínate y muéstrate propicio de éste pobre pecador, creado y redimido por ti.

Protégeme con tu sombra poderosa e ilumíname con tu esplendor, no veas en mí, sino a tu hijo  predilecto  en  quien  tienes  todas  tus complacencias.

                          ¡"Oh mi Cristo amado!", crucificado por amor, quiero ser tu amigo, quisiera cubrirte de gloria, quisiera amarte eternamente hasta morirme de amor; pero siento mi impotencia: "Te pido ser revestido de ti mismo", identificar mi alma en cada movimiento con el tuyo, sumergirme en ti, ser invadido por ti, ser sustituido por ti, para que mi vida no sea sino irradiación de tu vida divina. Ven Señor como amigo íntimo, como reparador y como salvador.

                        "¡Oh verbo eterno!, palabra del Padre", quiero pasar mi vida entera escuchándote, amándote y haciendo tu voluntad.

Quiero volverme totalmente dócil, para aprenderlo todo de ti. Y luego a través de todas las noches, de todos los vicios, de todas mis impotencias, quiero siempre fijar la mirada en ti y morar en tu inmensa luz.

                         "¡Oh fuego abrasador, espíritu de amor!", desciende sobre mi alma, para que en ella se realice como una encarnación del verbo tus dones y frutos celestiales.

Que yo sea para ti una persona nueva en la que renueve todo tu misterio.

                         ¡"Oh Santísima Trinidad!", mi plenitud, mi bienaventuranza, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo, me entrego a vos, como una ofrenda de amor, viva y permanente. Sumergios en mí para que yo me sumerja en vos, hasta que vaya a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas.  AMÉN

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 27 de Mayo de 2013 Lunes 8ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 17,20-28: Retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia

Salmo responsorial: 31: Alegraos, justos, y gozad con el Señor.

Marcos 10,17-27: Vende lo que tienes y sígueme

Martes 28 de Mayo de 2013 Martes 8ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 35,1-15: El que guarda los mandamientos ofrece sacrificio de acción de gracias

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Marcos 10,28-31: Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna

 Miércoles 29 de Mayo de 2013 Miércoles 8ª semana de tiempo ordinario

 Eclesiástico 36,1-2a.5-6.13-19: Que sepan las naciones que no hay Dios fuera de ti

Salmo responsorial: 78: Muéstranos, Señor la luz de tu misericordia.

Marcos 10,32-45: Mirad, estamos subieno a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado

 Jueves 30 de Mayo de 2013 Jueves 8ª semana de tiempo ordinario

 Eclesiástico 42,15-26: La gloria del Señor se refleja en todas sus obras

Salmo responsorial: 32: La palabra del Señor hizo el cielo.

Marcos 10,46-52: Maestro, haz que pueda ver

Viernes 31 de Mayo de 2013 Visitación de la Virgen María

Sofonías 3,14-18: El Señor será el rey de Israel, en medio de ti O bien Romanos 12,9-16b: Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad

Interleccional: Isaías 12,2-6: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Lucas 1,39-56: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Junio

Sábado 01 de Junio de 2013 Sábado 8ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 51,17-27: Daré gracias al que me enseñó

Salmo responsorial: 18: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Marcos 11,27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

 

 

DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI

  Primera lectura  Gn 14, 18-20  “Sacó pan y vino”.

 Salmo Responsorial  Sal 109  “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”.

 Segunda lectura  1 Cor 11, 23-26  “Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor”.

 Evangelio  Lc 9, 10-17  “Comieron todos y se saciaron".

 

ALIMENTO PARA LA VIDA ETERNA.

 

        Hemos llegado a la solemnidad del Corpus Christi, fiesta de gran importancia por la presencia del mismo Jesucristo con su santísimo Cuerpo y Sangre. Desde la primera lectura del A.T.  vemos una prefiguración del alimento de la vida eterna. Melquisedec bendice a Abraham en nombre del altísimo como un gesto de acción de gracias. La segunda lectura nos habla del momento esencial donde Cristo nos deja su propio Cuerpo y Sangre para nuestra fuerza y alimento espiritual. Es grande este sacramento que nos renueva y transforma de todo aquel que humildemente se acerca. Este duro cuestionamiento es también una invitación a preguntarme yo mismo: ¿Dejo que el encuentro con el Señor, verdaderamente presente en la Eucaristía, toque y transforme mi existencia? Nutrido del Señor, de su amor y de su gracia, ¿procuro que mi vida entera, pensamientos, sentimientos y actitudes, sea un fiel reflejo de la Presencia de Cristo en mí? ¿Encuentro en cada Comunión o visita al Señor en el Santísimo Sacramento un impulso para reflejar al Señor Jesús con una conducta virtuosa, para vivir más la caridad, para rechazar con más firmeza y radicalidad el mal y la tentación, para anunciar al Señor y su Evangelio?

        Si de verdad creo que el Señor está presente en la Eucaristía y que se da a mí en su propio Cuerpo y Sangre para ser mi alimento, ¿puedo después de comulgar seguir siendo el mismo, la misma? ¿No tengo que cambiar, y fortalecido por tu presencia en mí, procurar asemejarme más a Él en toda mi conducta? El auténtico encuentro con el Señor necesariamente produce un cambio, una transformación interior, un crecimiento en el amor, lleva a asemejarnos cada vez más a Él en todos nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes. Si eso no sucede, mi Comunión más que un verdadero Encuentro con Cristo, es una mentira, una burla, un desprecio a Aquel que nuevamente se entrega a mí totalmente en el sacramento de la Comunión.

        Los milagros eucarísticos exaltan la grandeza del sacramento, que contiene verdaderamente el santísimo Cuerpo y Sangre del Señor. Es un sacramento del presente que nos santifica en nuestra vida cristiana. También es un sacramento del futuro ya que nos prepara para el encuentro con Cristo Salvador al final de los tiempos.

        ¿Recuerdo mi Primera Comunión? ¿Siento que con el paso del tiempo he perdido esa emoción, esa admiración por poder recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo? ¿Soy consciente de que he recibido una Tradición que se remonta al mismo Señor? ¿Cómo participo en la Eucaristía? ¿Tengo claro que es un Misterio que se ha de anunciar y ofrecer al mundo? ¿Cómo lo estoy haciendo y viviendo? ¿Vivo sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivirla?. El Papa Benedicto XVI, al convocar el Año de la Fe, decía: Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía… esperamos que el testimonio de vida de los creyentes sea cada vez más creíble (Porta Fidei 9). 

 

ORACIÓN

Señor Jesús:

¡Gracias por  “este Sacramento admirable”

que es la Eucaristía!

Sacramento “fuente y cumbre” de la vida de la Iglesia

sacramento, que,

según el mensaje bíblico de hoy, supone:

-donación y ofrenda del “pan y el vino”,

que significa la propia entrega;

-memorial de tu “pasión” y muerte,

que actualiza la resurrección y te hace presente;

- compromiso de solidaridad y capacidad de compartir,

para hacer que “todos coman”.

Sacramento que “hace la Iglesia”

e Iglesia que “hace la Eucaristía”.

Sacramento de unión e identificación contigo,

y compromiso de amor a los hermanos.

Por eso también en este día, recordamos

la dimensión de la caridad en nuestras vidas.

Quizás sólo disponemos de

“cinco panes y dos peces”,

pero lo importante es ponerlos a disposición de los demás.

Ayúdanos, Jesús, a vivir este Sacramento en plenitud:

como Comunión contigo y los hermanos,

para renovar en nuestra historia presente

la Alianza Nueva y Eterna

entre Dios y los hombres.

AMÉN.              Lc 9,11-17

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 03 de Junio de 2013. Lunes 9ª semana de tiempo ordinario

Tobías 1,3;2,1b-8: Tobit procedía con sinceridad

Salmo responsorial: 111: Dichoso quien teme al Señor.

Marcos 12,1-12: Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña

Martes 04 de Junio de 2013. Martes 9ª semana de tiempo ordinario

Tobías 2,9-14: Estuve sin vista

Salmo responsorial: 111: El corazón del justo está firme en el Señor.

Marcos 12, 13-17: Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios

Miércoles 05 de Junio de 2013. Miércoles 9ª semana de tiempo ordinario

Tobías 3,1-11a.16-17a: El Dios de la gloria escuchó la oración de los dos

Salmo responsorial: 24: A tí, Señor, levanto mi alma.

Marcos 12,18-27: No es Dios de muertos, sino de vivos

Jueves 06 de Junio de 2013. Jueves 9ª semana de tiempo ordinario

Tobías 6,10-11;7,1.9-17;8,4-9a: Dígnate apiadarte de ella y de mí, y haznos llegar juntos a la vejez

Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor.

Marcos 12,28b-34: No hay mandamiento mayor que éstos

Viernes 07 de Junio de 2013. Corazón de Jesús

Ezequiel 34, 11-16: Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear

Salmo responsorial: 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.

Romanos 5, 5b-11: La prueba de que Dios nos ama

Lucas 15, 3-7: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido

Sábado 08 de Junio de 2013. Inmaculado Corazón de María

Isaías 61, 9-11: Desbordo de gozo con el Señor

Interleccional: 1Samuel 2, 1. 4-8: Mi corazón se regocija por el Seño, mi salvador.

Lucas 2,41-51: Conservaba todo esto en su corazón

 

 

TIEMPO ORDINARIO

 

DOMINGO X DEL TIEMPO ORDINARIO

 Primera  lectura I Re 17, 17-24 “Mira, tu hijo está vivo”.

Salmo Responsorial Sal 29 “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”.

Segunda lectura Gal 1, 11-19 “Reveló a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles”.

Evangelio Lc 7, 11-17 “¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!".

 

LEVÁNTATE JOVEN

 

            A todos nos asombra y nos deja muchas veces anonadado la muerte, es grande y a nosotros nos invade  la impotencia y solo se nos viene las lágrimas y el dolor.

           La Palabra de Dios en este domingo nos presenta dos casos duros: tanto en la 1ª lectura como en el Evangelio relatan el fallecimiento del único hijo de una mujer viuda, con todo lo que eso significa y más aún en aquella época, en la 1ª lectura hemos escuchado la pregunta, la protesta, el rechazo de la madre: ¿Qué tienes tú que ver conmigo?, ¿has venido a mi casa para avivar el recuerdo de mis culpas y hacer morir a mi hijo? Hasta aquí encontramos bastantes similitudes con casos que hemos vivido. Y también nosotros nos sentiríamos dispuestos a acompañar el duelo, seguramente en silencio.

            El desfile de la muerte pasa delante de nuestra puerta mañana y tarde. Vemos los periódicos, las noticias y siempre nos encontramos con la realidad de la muerte. Pensar también todos nosotros iremos en el gran desfile de la muerte. Mueren nuestros padres y nos quedamos huérfanos, muere nuestro esposo o esposa y nos quedamos viudos o viudas, muere un niño y nos quedamos sin palabras. Nada más trágico que la muerte de un niño.

            “Sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba”.

             La viuda y ahora sin su hijo único, sin palabras, va al camposanto con las gentes de Naín. Es el desfile más triste porque son los hijos los que tienen que enterrar a sus padres y no los padres a los hijos.

             Ese día otro desfile llega a la ciudad de Naín. “Iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío” Es el desfile de la vida. Es el desfile encabezado por Jesús, el vencedor de la muerte.

             Jesús ve la viuda, sus entrañas se conmueven, se le acerca y le dice: “No llores”.

             La viuda de Naín no se arrodilla ante Jesús, no toca su vestido, no pide nada, no dice gracias ni siquiera se nos dice que tuviera fe, tal vez no esperara nada, sólo llora a su hijo. Ese hombre que se acerca es un extraño, un curioso más del que no espera nada, a lo sumo esas palabras tópicas que hieren más que consuelan.

             Jesús también lloró ante la tumba de su amigo Lázaro y en este día, ante la muerte de un hijo único, su corazón se rompió y actuó. Jesús se acercó al ataúd, lo tocó y dijo: “muchacho a ti te lo digo, levántate”.

             El Señor de la vida, este día, como otro día con la hija de Jairo y con su amigo Lázaro, con su palara, sólo con su palabra venció la muerte y vencerá la muerte de todos los que en él han puesto su esperanza.

            De una manera prefigurada también podemos entender que a veces somos como muertos, vivimos como si Dios no existiera, tenemos una vida llena de egoísmos y actitudes negativas, necesitamos entonces aquellas palabras de Jesús: A ti te digo, levántate; es el momento, necesitamos levantarnos, necesitamos mejorar en el camino de la santidad, dicen que todavía más que un ateo es aquel que piensa que es ya viejo y ni Dios puede cambiarlo.  Cada uno pueda examinarse, cada uno pueda dirigir su mirada hacia el Señor, pedirle gracias suficientes para  ser un cristiano, un seguidor de Cristo como él nos pide.

            Por tanto, todos nosotros tenemos la responsabilidad de ser, como dijo la viuda a Elías, “hombres de Dios”, profetas que, ante situaciones muy duras, acompañemos el duelo con y desde la fe. Y la Palabra de Dios nos ofrece indicaciones sobre cómo hacerlo, porque Dios nos capacita para ello. Vemos a Elías que no se retira ante el reproche de la viuda, no se desanima, igual Jesús no huye se acercó al ataúd y tocó. Un cristiano, ha de ser valiente en todo momento, y más aún en aquellas situaciones que exigen coraje, fortaleza y entrega.

ORACIÓN

 ¡EMPECEMOS A HABLAR!   «¡Muchacho, a ti  te lo digo»      (Lucas 7, 14)

Señor Jesús:

Cuando viste a la madre, que además era viuda,

 del «hijo único... que sacaban a enterrar» en Naín,

 te «dio lástima y le dijiste: No llores».

También hoy sientes lástima y te pesa:

— el hambre que padecen muchas personas,

— la división y problemas de las familias y matrimonios,

— el desprecio en todas sus formas del don de la vida,

— la insensibilidad a los valores e ideales transcendentes,

— el paro y la insolidaridad social...

Nos repites a cada uno de nosotros, como al joven:

«¡A ti te lo digo, levántate!»

Quieres que superemos la comodidad y la apatía

y que seamos testigos de la realidad que nos haces presente:

«Dios ha visitado a su pueblo».

Quienes contemplaron este milagro, «sobrecogidos,

daban gloria a Dios».

Nos invitas a ponernos en camino,

para que, «incorporados» a nuestras postraciones,

«empecemos a hablar» y actuar, para:

— compartir con todos lo que somos y tenemos,

— vivir el amor y el diálogo en la familia y el matrimonio

— defender y dar calidad a la vida en cualquier momento,

— valorar lo bueno, lo bello y lo gratuito,

— trabajar por la justicia y el bien común...

¡Sacúdenos, Jesús, para que nos levantemos y poder

«pensar lo que es recto  y cumplirlo con tu ayuda».

AMEN.            

                                                                Lucas 7, 11-17

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Lunes 10 de Junio de 2013. Lunes 10ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 1,1-7: Dios nos alienta hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en la lucha

Salmo responsorial: 33: R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Mateo 5,1-12: Dichosos los pobres en el espíritu

 Martes 11 de Junio de 2013. San Bernabé apóstol

 Hechos 11,21b-26;13,1-3: Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe

Salmo responsorial: 97: El Señor revela a las naciones su justicia.

Mateo 10, 7-13: Id y proclamad que el reino de de los cielos está cerca

 Miércoles 12 de Junio de 2013 . Miércoles 10ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 3,4-11: Nos ha hecho ministros de una alianza nueva, no de código escrito, sino de espíritu

Salmo responsorial: 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro.

Mateo 5,17-19: No he venido a abolir, sino a dar plenitud

Jueves 13 de Junio de 2013. Jueves 10ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 3,15-4,1.3-6: Dios ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros

iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios

Salmo responsorial: 84: La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

Mateo 5,20-26: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado

Viernes 14 de Junio de 2013. Viernes 10ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 4,7-15: Quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros

Salmo responsorial: 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.

Mateo 5,27-32: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero

 Sábado 15 de Junio de 2013. Sábado 10ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 5,14-21: Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Mateo 5,33-37: Yo os digo que no juréis en absoluto

 

 DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO

   Primera   lectura 2 Sam 12, 7-10.13 “El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás”.

 Salmo Responsorial Sal 31 “Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado”.

 Segunda lectura Gal 2, 16.19-21 “Vivo yo. pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.

 Evangelio Lc 7,36-8,3 “Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor".

 

 AGRADECIDOS POR EL PERDÓN DE DIOS.

 

            Hermanos, estamos reflexionando el mensaje de Dios en estos domingos. En este domingo nos invita la liturgia a conocer un poco más al Señor, a saber reconocer lo maravilloso que es. Quiere enseñarnos lo que siempre hemos admirado, la recta intención, la grandeza del alma de una persona. Nos podemos parecernos grandes personajes, pero débiles por dentro o frágiles. La 1ra. Lectura nos presenta a David todo un rey, que ha tenido todo a su disposición pero que lamentablemente ha caído en el gran pecado del homicidio. Dios se muestra misericordioso con el pecador arrepentido y perdona sus pecados. Igualmente en el evangelio de hoy desborda la misericordia de Dios ante una mujer arrepentida, una mujer marginada por la sociedad.  Dios ve no solo la apariencia sino las intenciones más ocultas que puede tener el hombre. Aunque parezca a los ojos humanos como oculto, no lo es a los ojos de Dios.

            Un cuento japonés, nos cuenta que unos ricos donantes invitaron a un banquete al Maestro Ikkyú...Éste llegó vestido con ropas de mendigante. El anfitrión, sin reconocerlo, lo hizo a un lado y le dijo: “No podemos tenerte en el umbral. Esperamos en cualquier momento al famoso Maestro Ikkyú”. El Maestro volvió a su casa, cambió sus ropas por el manto ceremonial y se presentó nuevamente. Fue recibido con respeto e introducido en la sala del banquete. Allí se quitó el manto, lo acomodó sobre el cojín que le habían reservado y dijo: “Supongo que has invitado al manto, ya que a mí me echaste hace un momento”. Luego se marchó.

 

            Esta historia nos muestra que debemos aprender a ver más allá de las apariencias. Dar y darnos la oportunidad de conocer a las personas realmente; dejemos los  prejuicios a un lado, el verdadero valor de las personas se encuentra en el interior.  Es en lo único que debemos centrar nuestra atención ya que es lo esencial y "real".

            Lo valioso está en el interior y a menudo lo menospreciamos a cambio de las apariencias superficiales. Incluso las distintas situaciones que se nos presentan en la vida, debemos valorarlas a profundidad y no solo en la superficie.

            “Un frasco de perfume puede parecer bonito o feo; pero lo que realmente vale es la esencia que contiene dentro” 

            Una mujer que llevado de puro amor, se acerca a Jesús, a llorar sus pecados, a encontrar una dulzura de paz, de confianza en el mesías; pero no es bien visto por los invitados menos por Simón, es grande la duda hasta de la sabiduría del mismo Jesús.

            El fariseo y la mujer pecadora encarnan dos actitudes ante Dios, lo mismo que el fariseo y el publicano en la otra parábola. Pero aquí los modelos son reales, de carne y hueso, y personalizan al vivo una nueva parábola: la de los dos deudores insolventes y perdonados. Simón es el que debe cincuenta denarios y la mujer quinientos. Después de ser perdonada la deuda a ambos, está claro quién agradece más el favor, es decir, quién ama más: la mujer, cuyos detalles con Jesús a diferencia de la cortés corrección del fariseo, no demuestran sino amor y la alegría de la experiencia del perdón.

            El amor que nos demuestra quien nos perdona, es decir, Dios, es lo que regenera a la persona. Para esto, hemos de comenzar por reconocer nuestra situación de pecado. Somos el fariseo Simón cuando perdemos la conciencia de ser pecadores, algo que efectivamente están perdiendo el hombre y la mujer de hoy. Juzgar duramente a los demás sin pensar que también nosotros fallamos y necesitamos el perdón de Dios, como  David y la mujer sin nombre, es olvidar que ante Dios todos somos deudores insolventes.

            Pero Dios, siempre ofrece su perdón, como su amor, es gratuito además. Quizá porque es gratis y debido a nuestra mentalidad mercantilista, no lo estimamos bastante. Jesús nos enseña hoy que no nos liberamos de nuestros pecados por nuestro propio esfuerzo sino aceptando el perdón y amor gratuitos de Dios. Por otro lado, el que no se siente pecador no puede colaborar a  construir un mundo mejor, porque es incapaz de empezar por el principio, cambiando él personalmente y aceptando después a los demás tal como son.

             No seamos “fariseos”; somos pecadores, como esa mujer, pero eso no es obstáculo para que, con nuestras palabras y obras, manifestemos a los demás que amamos de verdad a Cristo Resucitado, y por eso le seguimos, y de este modo hacemos nuestras las palabras de san Pablo: mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

ORACIÓN (PERDÓN Y AMOR)

“Sus muchos pecados están perdonados porque mucho amó, pero al que poco se le perdona poco ama” (Lc 7,47)

 Señor Jesús:

Nos confortan las palabras de David ante su pecado:

«He pecado contra el Señor».

Y nos anima la respuesta del profeta Natán:

«Pues el Señor perdona tu pecado».

 Nos alienta tu delicadeza con los pecadores,

 como es el caso de la «mujer» del Evangelio,

que, superando el qué dirán y la extrañeza del fariseo,

pensaba para sus adentros:

«Si éste fuera profeta,

sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora».

 No te defiendes ni justificas,

sino que cuentas la «parábola de los dos deudores».

También razonas el motivo del perdón:

«Sus muchos pecados están perdonados,

 porque tiene mucho amor».

Y además añades: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

He aquí la clave de tu mensaje:

Condenar el pecado y salvar al pecador.

 Permítenos, Jesús,

tener humildad para reconocer nuestros pecados y,

amándote y teniendo fe, volver a Ti,

con actitud de arrepentimiento y conversión,

para recibir tu perdón y tu paz,

y empezar de nuevo nuestro camino.

AMEN.   Lucas 7, 36-8, 3

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 17 de Junio de 2013. Lunes 11ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 6,1-10: Damos prueba de que somos ministros de Dios

Salmo responsorial: 97: El Señor da a conocer su victoria.

Mateo 5,38-42: Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia

 Martes 18 de Junio de 2013. Martes 11ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 8,1-9: Cristo se hizo pobre por vosotros

Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.

Mateo 5,43-48: Amad a vuestros enemigos

 Miércoles 19 de Junio de 2013. Miércoles 11ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 9,6-11: Al que da de buena gana lo ama Dios

Salmo responsorial: 111: Dichoso quien teme al Señor.

Mateo 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará

 Jueves 20 de Junio de 2013. Jueves 11ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 11,1-11: Os anuncié de balde el Evangelio de Dios

Salmo responsorial: 110: Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor.

Mateo 6,7-15: Vosotros rezad así

 Viernes 21 de Junio de 2013. Viernes 11ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 11,18.21b-30: Aparte de todo lo demás, la carga de cada día, la preocupación por todas las Iglesias

Salmo responsorial: 33: El Señor libra a los justos de sus angustias.

Mateo 6, 19-23: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

 Sábado 22 de Junio de 2013. Sábado 11ª semana de tiempo ordinario

 2Corintios 12,1-10: Muy a gusto presumo de mis debilidades

Salmo responsorial: 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Mateo 6,24-34: No os agobiéis por el mañana

 DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

  Primera lectura Zac 12, 10-11.13,1 “Mirarán al que atravesaron”.

 Salmo Responsorial Sal 62 “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío”.

 Segunda lectura Gal 3, 26-29 “Los que habéis sido bautizados os habéis revestido de Cristo”.

 Evangelio Lc 9, 18-24 “Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho".

 

¿QUIÉN SOY YO PARA TI?

 

            En nuestro historia siempre estuvo presente aquella pregunta ¿Quién es Cristo? ¿Cómo es Cristo? ¿Qué ha enseñado? También en nuestra formación cristiana, la mayoría hemos recibido, enseñanzas sobre Cristo. Es verdad nos sorprende su figura, nos interroga sus mensajes, pero ahora viene algo más que eso, Cristo quiere saber nuestra respuesta, quiere escucharnos de nuestros labios y desde nuestro corazón ¿Quién soy yo para ti? ¿En qué espacio de tu vida me tienes?

            Como nos dicen los evangelios, creer en Jesús no solo es aprender sus mensajes, es más que eso, es vivir, es llevar a la práctica, es hacer realidad en nuestra vida cotidiana. Los evangelios nos hablan con claridad que la fe no camina sola, que ser cristianos no es algo teórico que se reduce a unos puntos concretos; tener fe, ser cristianos es conocer –vivir aquello que conocemos, en definitiva, es seguirle a Jesús en el camino de la santidad, es saber que al igual que Jesús, tendremos en la vida con trariedades, resistencias, incomprensiones pero sabremos que no estamos perdidos, caminamos con alguien que es nuestro guía.

         Aunque en un maestro de espíritu lo más importante es su doctrina; en el caso de Jesús, están muy correlacionados, fe-obras. Conocimiento y vida.

        La pregunta es lo de siempre, ¿quién dicen que soy yo? ¿Qué dicen otros de mí, como discípulo de Cristo? El Hijo del hombre tiene que padecer mucho… ¿Qué padecimientos sufro por ser cristiano? …ser desechado por… ¿Tengo experiencia de que alguien me rechace por ser cristiano? …y resucitar al tercer día. ¿La certeza de la resurrección de Cristo me da fuerzas para el presente?

        Había una vez, hace mucho tiempo, un pueblo que recibió un mensaje muy especial de Dios. Una mañana, al mediodía, cuando el sol se encontraba en lo más alto, oyeron una potente voz procedente del Cielo que les decía: son un pueblo muy especial y les daré un gran regalo, pero tiene que dirigirse para llegar ahí con una cruz de madera que yo les voy a dar”. De esta manera todos recibieron la cruz, unos grandes, otros medianos, otros pequeños, pero todos tenían su cruz. El camino no era tan fácil por eso unos se regresaron, otros avanzaban haciendo paradas, pero un joven muy listo, decidió aplicar su sabiduría. “Esta cruz es muy pesada para mí…  “Voy a cortar, Señor, mi cruz” ¿De acuerdo?. No hubo respuesta, el joven se dijo: “quien calla otorga”, cortó su cruz, para serlo más liviano, una, otra, y otra vez a lo largo del camino. Ahora ya era muy liviano, iba ganando a los demás y caminaba feliz. Por fin estaban llegando a la meta, el gran tesoro, y los grandes regalos se hacían ya visibles, solo una sola cosa había que hacer; un gran pricipio separa de ellos. La voz se escuchó: “para llegar a los tesoros todos pongan su cruz como puente y podrán llegar y los regalos son vuestros”. Todos usaban la cruz que habían cargado al hombro como puente para salvar el espacio del foso, mientras que el madero del chico listo, al haber sido recortado, no cubría la distancia…  Imposibilitándole a alcanzar la meta y disfrutar del tesoro prometido.  Pensó en aprovechar una cruz ajena, pero la Voz advirtió: “sólo vuestra cruz os sostendrá, cualquier otra se hundirá bajo vuestro peso y os hará caer al abismo”. En ese momento lloró como un niño, y comprendió lo que muchos todavía no hemos aprendido: que las cruces de hoy, los problemas y dificultades que pueblan nuestra vida, nos preparan para superar los abismos del futuro y nos garantizan llegar a la Tierra Prometida, a alcanzar nuestro destino, a ser quienes debemos ser.

            Ser cristianos, es llevar nuestra cruz, no a nuestra manera, sino con una valentía y confianza puesta en Dios mismo. Que podamos todos revestirnos de Cristo como nos dice san Pablo, solo así seremos cristianos de verdad, hombres llenos de testimonio de vida cristiana. No será fácil, pero la alegría de Cristo estará con nosotros. Sabemos que después de los sufrimientos viene el gozo, la paz, el cielo y la salvación. Y desde el anuncio de Cristo que nos enseñó podremos luchar para construir un mundo de paz, justicia, libertad.

 

        ORACIÓN:  LA CRUZ DE CADA DÍA

 «El que quiere seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz.

cada día y se venga conmigo». (Lucas 9, 23)

 Señor Jesús;

Nos desconcierta tu postura ante los apóstoles,

porque después de reconocerte como Mesías,

les anuncias el camino que vas a seguir:

«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho,

ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados,

ser ejecutado y resucitar al tercer día».

Este es tu programa que después se cumple,

pero que también nos afecta a nosotros, porque añades con realismo:

«El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo,

cargue con su cruz cada día y se venga conmigo.

Pues el que quiera salvar su vida, la perderá;

pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará».

Parece una paradoja, pero no quieres engañamos

 y nos previenes de la lucha de «cada día».

 Necesitamos constancia y tenacidad para seguirte,

 y «negamos a nosotros mismos»:

— vencer el egoísmo,

— abrimos a los demás,

— superar el narcicismo,

— aceptar nuestra fragilidad...

Permítenos, Jesús, ser coherentes

y construir nuestras vidas

«en el sólido fundamento de tu amor».

AMEN.

 

FORTALECIENDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS.

 

Lunes 24 de Junio de 2013. Natividad de San Juan Bautista

 Isaías 49,1-6: Te hago luz de las naciones

Salmo responsorial: 138: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Hechos 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó

Lucas 1,57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

Martes 25 de Junio de 2013. Martes 12ª semana de tiempo ordinario

Génesis 13,2.5-18: No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos

Salmo responsorial: 14: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

Mateo 7,6.12-14: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten

Miércoles 26 de Junio de 2013. Miércoles 12ª semana de tiempo ordinario

Génesis 15,1-12.17-18: Abrán creyó a Dios, y esto le valió la justificación, y el Señor hizo alianza con él

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Mateo 7,15-20: Por sus frutos los conoceréis

Jueves 27 de Junio de 2013. Jueves 12ª semana de tiempo ordinario

Génesis 16,1-12.15-16: Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán lo llamó Ismael

Salmo responsorial: 105: Dad gracias al Señor porque es bueno.

Mateo 7,21-29: La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

Viernes 28 de Junio de 2013. Viernes 12ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 17,1.9-10.15-22: Circuncidad a todos vuestros varones en señal de mi pacto. Sara te va a dar un hijo

Salmo responsorial: 127: Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Mateo 8,1-4: Si quieres, puedes limpiarme

Sábado 29 de Junio de 2013. San Pedro y san Pablo apóstoles

Hechos 12,1-11: Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes

Salmo responsorial: 33: El Señor me libró de todas mis ansias.

2Timoteo 4,6-8.17-18: Ahora me aguarda la corona merecida

Mateo 16,13-19: Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos

 DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura 2 Re 19, 16b.19-21 “Eliseo se levantó y marcho tras Elías”.

Salmo Responsorial Sal 31 “Tú, Señor, eres el lote de mi heredad”.

Segunda lectura Gal 5, 1.13-18 “Vuestra vocación es la libertad”.

Evangelio Lc 9, 51-62 “Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adonde vayas".

 

SEGUIR A CRISTO JESÚS EXIGE RENUNCIAS.

 

            Jesús toma la decisión de ir a Jerusalén  y vemos el rechazo de los samaritanos simplemente porque se dirigía a Jerusalén. Luego habla Jesús sobre la radicalidad en su seguimiento. Si antes fueron sus propios paisanos de Nazaret, ahora son los samaritanos quienes se niegan a recibir a Jesús porque va de camino a Jerusalén donde se encuentra el templo rival del suyo, situado en el monte Garizín. En Jerusalén de nuevo será rechazado, esta vez por los jefes religiosos del pueblo judío. Por eso adquiere dramatismo la decisión consciente del Señor de ir a Jerusalén, la ciudad que mataba a los profetas.

            El seguimiento es ante todo una llamada y nuestra condición de cristianos es la de "seguidores de Jesús", pero aquí surgen serios problemas. Seguir a Jesús no es nada fácil porque seguirle es andar su propio camino y es correr los mismos riesgos que Él. Seguir a Jesús no puede quedarse en simple buena voluntad ni en simples actos de piedad, seguir a Jesús es poner en riesgo lo que somos y lo que tenemos, nuestro presente y nuestro futuro. Seguir a Jesús requiere un convencimiento radical por el que estamos dispuestos a no tener donde reclinar la cabeza, no tener una cama para descansar tranquilo, sino vivir constantemente a impulsos del Espíritu.

            Pero, además, cuando decimos seguirle asumimos la decisión de romper con todo y comprometernos con la libertad del Reino por encima de todos los demás intereses. Tendríamos que preguntarnos la razón por la que somos cristianos y tendríamos que preguntarnos si nuestro ser cristiano nos lleva realmente a jugarnos enteros.

            Puede que muchos seamos cristianos para asegurarnos la benevolencia de Dios y estar seguros de que Dios no nos fallará. Puede que le sigamos para asegurarnos la salvación. Cumplimos para salvarnos. En el fondo, decidimos ser cristianos como quien quiere asegurar su futuro y su salvación. Es un precio que tenemos que pagar. En tanto que cuando hablamos de seguimiento implica que hemos descubierto de verdad el tesoro que es Jesús y que estamos dispuestos a vivir en la inseguridad, porque cada día la ponemos en riesgo por fidelidad al Evangelio.

            La religión no puede ser ni una caja de seguridad, ni tampoco pensar que con ello Dios está obligado a escucharnos y sacarnos de nuestras dificultades. Por eso nos encantan todas esas oraciones o devociones que "nos aseguran" la protección de Dios. Por eso Jesús no vino a fundar una religión, sino que vino a ofrecernos un seguimiento, no nos ofreció la "religión burguesa" sino el "cristianismo del seguimiento".

            ¿Suelo pensar más en lo que conlleva de renuncia y sacrificio que en lo que recibo? ¿Soy consciente de que el seguimiento de Cristo afecta a todas las dimensiones de mi vida, o llevo a cabo una especie de “voluntariado cristiano”? ¿Me siento verdaderamente libre, o vivo mi fe como una esclavitud? ¿Qué esclavitudes me amenazan o están impidiendo que sea verdaderamente libre, como Cristo quiere que sea?
Quizá nos falta la conciencia y la experiencia de ser llamados por Dios a ser sus hijos y a vivir como tales. Quizá nos falte descubrir que esa llamada personal de Cristo a seguirle no es para dominar y controlar nuestra vida, sino para enriquecerla abriéndola a su Proyecto de Salvación del mundo. Quizá no nos hemos dado cuenta que Dios nos llama a ser libres y cuenta con nosotros como corresponsables de su Proyecto de Salvación y de Liberación para todos los hombres.

            No basta decir: es que hoy se lleva así. Tengo que preguntarme y cómo se lleva según el Evangelio. No basta decir: hoy todos hacen así. Tengo que ver cómo se hace a la luz del Evangelio. No basta decir: hoy todo ha cambiado. Tengo que ver si ha cambiado en fidelidad al Evangelio.

            Por eso, la espiritualidad del seguimiento, que es la espiritualidad del cristiano, con frecuencia, es un vivir contra corriente, un pensar contra corriente, un hacer contra corriente.

ORACIÓN

Con la alegría que tu Espíritu infunde en nuestros corazones
te alabamos a boca llena, Padre nuestro, porque nos llamaste
a la libertad y a la confianza que nos da tu amor, mediante
la comunión de destino con Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor.

Concédenos tú, Señor Jesús, hambre y sed de fidelidad
para seguirte resueltamente y caminar fielmente a tu lado
Sin perder el paso, hasta la meta final de la pascua eterna.
Para eso, fortalécenos con tu Espíritu y purifícanos con su fuego
que consuma nuestra escoria, nuestros miedos, nuestros egoísmos.

Haznos, Señor, testigos de tu evangelio en un mundo difícil
que sufre vacío de espíritu de amor y de esperanza.

Amén.

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 01 de Julio de 2013 Lunes 13ª semana de tiempo ordinario

Génesis 18,16-33: ¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable?

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Mateo 8, 18-22: Sígueme

Martes 02 de Julio de 2013  Martes 13ª semana de tiempo ordinario

Génesis 19,15-29: El Señor hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma i Gomorra

Salmo responsorial: 25: Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.

Mateo 8,23-27: Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma

Miércoles 03 de Julio de 2013 Santo Tomás apóstol

Efesios 2,19-22: Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles

Salmo responsorial: 116: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Juan 20,24-29: ¡Señor mío y Dios mío!

Jueves 04 de Julio de 2013 Jueves 13ª semana de tiempo ordinario

Génesis 22,1-19: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Salmo responsorial: 114: Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

Mateo 9,1-8: La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad

Viernes 05 de Julio de 2013 Viernes 13ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 23,1-4.19;24,1-8.62-67: Isaac con el amor de Rebeca, que se consoló de la muerte de su madre

Salmo responsorial: 105: Dad gracias al Señor porque es bueno.

Mateo 9,9-13: No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios

Sábado 06 de Julio de 2013 Sábado 13ª semana de tiempo ordinario

Génesis 27,1-5.15-29: Jacob echó la zancadilla a su hermano y le quitó su bendición

Salmo responsorial: 134: Alabad al Señor porque es bueno.

Mateo 9,14-17: ¿Es que pueden guardar luto, mientras el novio está con ellos?

 DOMINGO XIV  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Is 66, 10-14c  “Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz”.

Salmo Responsorial  Sal 65  “Aclamad al Señor, tierra entera”.

Segunda lectura  Gal 6, 14-18  “Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús”.

Evangelio  Lc 10, 1-12.17-20  “Descansará sobre ellos vuestra paz".

 

 NOS ENVÍAS POR EL MUNDO.

 

             Las lecturas de este domingo nos invitan a resaltar la grandeza y el gozo de servir a Dios y la alegría que uno experimenta en su pueblo o en su vida personal siendo testigo y misionero por el reino de los cielos.

            La primera lectura nos invita a gozar con Jerusalén, este gozar con ella, alegrarse en sus fiestas significa primero, haber caminado con ella, haber compartido y experimentado sus triunfos y sus dolores, sus tristezas y sus gozos. Pero Jerusalén sabe que Dios amoroso, le ha llenado de innumerables bendiciones, aunque el pueblo no siempre le ha sido fiel, por eso sufrió muchas pruebas, hasta a veces, exilios pero fue rescatado con mano poderosa de Dios. Al igual que una madre está muy pendiente de sus hijos, dice Dios está aún más pendiente de su pueblo. El consuelo de Dios está en todo momento en el pueblo elegido (Is 66,10-14).

            Todo dependerá de aceptar o rechazar los mensajes divinos. En Isaías, el profeta proclama la paz y bondad que Dios le dará a su pueblo si son fieles a la Alianza, pero ellos son responsables si se alejan de Dios.

             En Lucas, Jesucristo manda a los setenta y dos discípulos a los pueblos antes de que llegue El. Les manda llevar paz y curar a los enfermos. Pero respecto a los pueblos que rechazan al evangelio, Jesús le dice a sus discípulos que sacudan el polvo de sus pies «en señal de protesta» contra tales pueblos. La decisión libre que rechaza el evangelio trae separación de Dios. Somos nosotros los que nos alejamos, no es Dios el que nos abandona. Hemos de reconocer las consecuencias de rechazar el Evangelio. Cuando reconocemos esas consecuencias, reiteramos la urgencia de aceptar la invitación de vivir el Evangelio. Hacen falta testigos de esa ternura y consuelo de Dios que recuerda la primera lectura de hoy, testigos humildes y poseídos de la fuerza del Espíritu que viene en ayuda de la debilidad humana

 

        2.- Somos criaturas nuevas gracias a Jesucristo. En la carta a los Gálatas, San Pablo se gloria solamente en la cruz de Jesucristo. Somos criaturas nuevas. Pablo da el ejemplo del cristiano que sabe que la cosa más importante y clave en la vida es Jesucristo. Todas las otras cosas del mundo merecen, en comparación, indiferencia. Al rechazar el evangelio nos engañamos a nosotros mismos. No es Dios quien nos condena, somos nosotros mismos. Por eso, en la sociedad de hoy, los cristianos tienen que estar preparados para no dejarse engañar por los que rechazan el evangelio.


        3.- El evangelio de Lucas nos recuerda la urgencia de anunciar el Evangelio desde la comunidad. Jesucristo mismo envía a los setenta y dos discípulos y los manda de dos en dos. En el mundo de la fe no existe el individualismo. No existe el evangelizador por libre. De dos en dos, para que el camino sea más llevadero, para que se ayuden uno a otro, para que lo que prediquen sea un testimonio contrastado. En todo proyecto o viaje humano siempre tenemos que tener bien claro lo que debemos de llevar según el punto de destino y las características concretas. Jesús, en cambio, nos deja bien claro lo que no tenemos que llevar en el camino de la evangelización. No llevemos lo que nos puede dar una seguridad aparente. El "yo" tiene que disminuir y el "nosotros" tiene que crecer, si queremos hacer el trabajo de Dios. Aquí, en la asamblea eucarística, brilla el nosotros ampliado y santificado por Jesús que nos reúne y nos envía a todos como obreros de su cosecha.

        Jesús los envió y nos envía sin dinero, sin talega…

        Y nos envía como corderos en medio de lobos para recordarnos que siempre necesitamos escuchar, mirar y seguir al pastor, a Jesús.

        Para hacer el trabajo de Dios no necesitamos poder ni millones ni doctorados ni mucho equipaje… Para hacer el trabajo de Dios necesitamos el poder de Dios. Una profunda relación con el que nos envía es más importante que cualquier otra cosa. Los discípulos tienen que recordar que es Dios quien tiene que trabajar a través de nosotros. Nunca debemos caer en la tentación de creer que la misión y el éxito es nuestro. Todos somos pecadores, tarros agrietados y el agua de la salvación que llevamos es obra de Dios.

        "Paz a esta casa" sea su saludo. Este fue el saludo de Jesús. Paz es plenitud, armonía, bienestar, amistad con Dios y con los hermanos. Paz es la gran bendición de Dios. Y la tenemos que llevar a todos y ser felices constructores de la paz.

        Nosotros somos tinajas agrietadas y nos usa de diferentes maneras.

        Dios sabe, conducir a su pueblo, simplemente nos pide confianza entrega y abandono en él. Entonces seremos bendecidos en todo momento a pesar que no pescamos triunfos a cada paso. Los 72, regresando compartieron con él. Nosotros igual debemos reunirnos con nuestros pastores, compartir la misión los avances y los obstáculos para continuar renovándonos cada vez. El papa Juan Pablo decía que la evangelización debe llevarse con nuevo ardor, nuevos métodos y  nuevas expresiones, ojalá tengamos presente esto y podamos seguir llevando el mensaje de Dios sabiendo que es mucho más importante que las palabras el buen testimonio de una vida cristiana auténtica.

 

ORACIÓN: DE DOS EN DOS

«Y Jesús mandó, por delante, de dos en dos  a todos los pueblos y lugares...» (Lucas 10, 1)

Señor Jesús:

Les diste una misión a los discípulos:

ir, «de dos en dos, a todos los pueblos»,

y les insistes: «¡poneos en camino!»

¿Para qué les enviaste?

Para anunciar el Evangelio:

«Está cerca de vosotros el Reino de Dios».

También hoy nos envías a nosotros al mundo

y nos sigues diciendo: «¡Poneos en camino!»

No debemos quedamos apáticos, inactivos, acomodados...

sino proclamar que somos «criaturas nuevas»

y que «hemos sido librados de la esclavitud del pecado»

y podemos vivir tu «paz y misericordia».

«La tierra entera debe aclamarte»,

pero quieres contar con nuestra tarea evangelizadora.

Ello exige estar disponibles y desapegados

de cuanto nos estorba e impide realizar nuestra misión.

Cuando lo hacemos así estamos alegres,

como les ocurrió a los discípulos,

que «volvieron muy contentos».

También añades algo más, Jesús,

y es que no basta la acción,

aunque «la mies es abundante y los obreros pocos»,

 sino que hace falta también la oración:

«rogad pues al dueño de la mies que mande

obreros a su mies».

 AMEN.                           Lucas 10, 1-12

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 08 de Julio de 2013 Lunes 14ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 28,10-22a: Vio una escalinata y ángeles de Dios que subían y bajaban y a Dios que hablaba

Salmo responsorial: 90: Dios mío, confío en ti.

Mateo 9,18-26: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá

 Martes 09 de Julio de 2013 Martes 14ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 32,22-32: Te llamarás Israel, porque has luchado con dioses y has podido

Salmo responsorial: 16: Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor.

Mateo 9,32-38: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos

 Miércoles 10 de Julio de 2013 Miércoles 14ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 41,55-57;42,5-7.17-24a: Estamos pagando el delito contra nuestro hermano

Salmo responsorial: 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Mateo 10,1-7: Id a las ovejas descarriadas de Israel

 Jueves 11 de Julio de 2013 Jueves 14ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 44,18-21.23b-29;45,1-5: Para salvación me envió Dios a Egipto

Salmo responsorial: 104: Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Mateo 10,7-15: Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis

 Viernes 12 de Julio de 2013 Viernes 14ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 46,1-7.28-30: Puedo morir, después de haberte visto en persona

Salmo responsorial: 36: El Señor es quien salva a los justos.

Mateo 10,16-23: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

 Sábado 13 de Julio de 2013 Sábado 14ª semana de tiempo ordinario

 Génesis 49,29-32;50,15-26a: Dios cuidará de vosotros y os sacará de esta tierra

Salmo responsorial: 104: Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Mateo 10,24-33: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

 DOMINGO XV  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Deuteronomio 30, 10-14: El mandamiento está muy cerca de ti; cúmplelo

Salmo responsorial: 68: Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Colosenses 1, 15-20: Todo fue creado por él y para él

Lucas 10, 25-37: ¿Quién es mi prójimo?

ATENDER A MI PRÓJIMO.

 

            Este domingo, nos invita  a centrar el amor de Dios con el amor al prójimo. Esto no sólo ha sido recordado por Jesús, sino desde el Antiguo Testamento nos invita no solo a conocer sino a vivir diariamente lo que  Dios nos pide.

            Este mandamiento, no es algo extraño para el hombre. Nos dice que el  mandamiento está muy cerca de nosotros: en  corazón y en nuestra  boca. Cúmplelo. La ley de Dios es clara, pero lejana para el hombre con sus propias fuerzas. Eso ha desanimado a tantos hombres. Pero animados con la gracia divina podemos decir que sus mandatos no son preceptos difíciles de conocer o inalcanzables. Basta con que sepamos escuchar a nuestro corazón, que seamos consecuentes con lo que el buen pensar y el buen sentir nos aconsejan. Lo que hay que tener siempre es una voluntad decidida de hacer el bien, aunque para eso tengamos que sacrificar algunos intereses personales o de grupo. La persona que es buena de verdad busca siempre, por encima de todo, hacer el bien a las personas, sembrar paz, amor, justicia y verdad. Para esto no hace falta estudiar mucho o tener muchos títulos; basta con escuchar a nuestro propio corazón, escuchar la voz de Dios en nuestra alma.

             San Pablo nos recuerda en la segunda lectura, que Cristo Jesús es nuestro guía, nuestra cabeza en el camino de la santidad;  a Dios no pueden verle, porque es invisible, pero que pueden ver a Cristo Jesús, la imagen visible del Dios invisible. Esta es la ventaja que tenemos todos los que creemos en Cristo, que sabemos cuál es el comportamiento humano que agrada a Dios: el que más se parezca al comportamiento de su hijo Cristo Jesús. No es necesario que seamos doctores en teología para saber que agradamos al Dios invisible siempre que agradamos a Cristo, imagen visible del Dios invisible. Por ello dice que amar al hermano a través de los ojos de Cristo es la clave. Cristo no es la figura que ya pasó, no es algo que ya no actúa, sigue vivo y nos acompaña continuamente. Vive en cada hombre, en cada pobre y necesitado.

            El evangelio de san Lucas nos presenta la hermosa parábola, de la misericordia y compasión. Vemos al sacerdote y al levita, cuyas religiones se traducían en asistencias puntuales al templo, en rezos, oraciones, cumplimiento de normas, no había más. Era lo primordial y nada podía interferir. Vemos en cambio al samaritano, que se identificó, se puso en lugar del que sufre. Prójimo es alguien con quien compartimos, alguien que está muy próximo a nuestra vida. En el mundo de hoy hay muchos caminos de Jericó, donde hay muchos heridos, jóvenes descontroladas víctimas de traficantes, drogas, vicios, placeres, niños sin nacer, familias hundidas por bandidos, personas ancianas, que tal vez tienen todas las ayudas pero les falta compañía, consuelo en sus tristezas. El sacerdote y el levita como si vieran estas necesidades. Ojalá nosotros tengamos la gracia divina de atenderlos, de acompañar y socorrer. Que nuestra fe no se reduzca simplemente a cumplir y cumplir normas.

            Cada vez que menospreciamos a uno de nuestros hermanos porque es pobre o enfermo, es a Cristo a quien humillamos. Beata Madre Teresa de Calcuta. Papa Francisco también nos dice: custodiar a todos, especialmente a los más pobres, es la clave de los cristianos.

            Cristo nos invita a practicar la misericordia: “Anda haz tú lo mismo” esto es lo que tenemos hacer realidad. Y si el Señor nos lo pide es porque podemos hacerlo. Por Él, como cabeza nuestra, somos herederos de la vida eterna, y debemos aceptar esta herencia. Que Él nos conceda, como cristianos, como discípulos suyos, lo que hemos pedido en la oración colecta: rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en él se significa. Nuestra actitud para con el prójimo tampoco puede ser genérica y abstracta. El prójimo "requiere mi compromiso práctico aquí y ahora". Por eso mismo, añade el Papa Benedicto XVI: "La Iglesia tiene siempre el deber de interpretar cada vez esta relación de entre lejanía y proximidad, con vistas a la vida práctica de sus miembros." (DC 15)

            Prójimo no son solo los míos o mis amistades. El amor al prójimo es tan universal como el amor de Dios. El prójimo se mide y valora ante todo como persona y luego por sus necesidades. Son las necesidades las que nos hace fijarnos en él. Son las necesidades las que nos hacen detenernos en nuestras prisas para fijarnos en él. Esa es la actitud del buen Samaritano.

 

ORACIÓN

 “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27).

 

Señor Jesús:

«Nadie te es extraño y nadie está alejado de tu protección;

mira con bondad a todos los hombres segregados

y a todos los dispersos por el mundo;

concédeles a ellos el retorno a la patria,

y a nosotros danos un amor como el tuyo»,

para tratarles como hermanos.

¡Cómo sufren muchas personas!

Los cristianos no podemos ser indiferentes

ante quienes, lejos de sus «raíces»,

buscan aquello que no tienen en su tierra y entre los suyos.

Sentimos HERMANOS de todos sin importamos:

-nacionalidad de origen,

-lenguaje que hablan,

-cultura que tengan,

-credo que profesen,

-manera de pensar...

y «amarles como a nosotros mismos»,

ése es el estilo que nos propones.

Ayúdanos, Señor Jesús, a ser HERMANOS,

esto es, «buenos samaritanos».

que hacen lo que Tú esperas,

«amar sinceramente» a todos,

«para que lleguemos todos los hombres

a convivir fraternalmente en el mundo».

AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 15ª semana de tiempo ordinario

Éxodo 1,8-14.22: Vamos a vencer con astucia a Israel, porque está siendo más numeroso y fuerte que nosotros

Salmo responsorial: 123: Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Mateo 10,34-11,1: No he venido a sembrar paz, sino espadas

 

Martes 16 de Julio de 2013. 15ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 2,1-15a: Lo llamó Moisés, porque lo había sacado del agua; cuando creció, fue a donde estaban sus hermanos

Salmo responsorial: 68: Humildes, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

Mateo 11,20-24: El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras

Miércoles 17 de Julio de 2013. Miércoles 15ª semana de tiempo ordinario

 Éxodo 3,1-6.9-12: El ángel del Señor se apareció en una llamarada entre las zarzas

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Mateo 11,25-27: Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla

Jueves 18 de Julio de 2013 Jueves 15ª semana de tiempo ordinario

 Éxodo 3,13-20: Soy el que soy. "Yo-soy" me envía a vosotros

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Mateo 11,28-30: Soy manso y humilde de corazón

Viernes 19 de Julio de 2013 Viernes 15ª semana de tiempo ordinario

 Éxodo 11,10-12,14: Mataréis un cordero al atardecer; cuando vea la sangre, pasaré de largo

Salmo responsorial: 115: Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

Mateo 12,1-8: El Hijo del hombre es señor del sábado

Sábado 20 de Julio de 2013 Sábado 15ª semana de tiempo ordinario

 Éxodo 12,37-42: Noche en que el Señor sacó a Israel de Egipto

Salmo responsorial: 135: Porque es eterna su misericordia.

Mateo 12, 14-21: Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta

 

 DOMINGO XVI  DEL TIEMPO ORDINARIO

 LECTURAS.

 Primera l Primera lectura  Gn 18, 1-10  “Señor, no pases de largo junto a tu sievo”.

 Salmo Responsorial  Sal 14  “Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda”.

Segunda lectura  Col 1, 24-28  “El misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos”.

Evangelio  Lc 10, 38-42  “Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor".

ORA Y TRABAJA

 

            Hermanos, hoy la palabra de Dios nos pone con mucha fuerza la importancia de reconocer a Dios y actuar con la fuerza de su gracia. Llama mucho la atención  aquellas palabras del Papa Francisco en su homilía: “el Evangelio se anuncia de rodillas”. ¡Qué bello! Estamos aprendiendo nuevos lenguajes. Es decir, se necesita un trato muy íntimo con el Señor a través del diálogo, la oración, el sacrificio para llegar a los corazones.

            En la primera lectura vemos a Abraham muy hospitalario con los tres ángeles. Abraham se encuentra en una vida nómada y el encuentro se da alrededor de la tienda. Abraham se muestra muy hospitalario, se adelante a los viajeros, les ofrece su casa. Lo cual también tendrá su recompensa. Cuantas veces también hemos escuchado cómo Dios visita y se hace presente en los pobres, los ancianos y gente necesitada.  Es necesario recuperar la sensibilidad por lo divino en nuestro mundo. La sensibilidad por el servicio a los demás. La hospitalidad ha desaparecido prácticamente de entre nosotros porque muchas veces nos hemos sentido con temores o situaciones adversas y nos hemos concentrado más en nosotros mismos, no miramos un poco más allá. Pero también ha sido tanto las violencias y agravios que han hecho perder la confianza y la buena fe en el otro, ha aumentado la desconfianza y el recelo al desconocido y al forastero.

            Resulta interesante, que Abraham haya reconocido a los personajes y les haya dado el hospedaje; tener el corazón abierto, saber distinguir al hermano como imagen de Dios siempre será un aspecto fundamental en nuestra vida cristiana. Y entonces podremos desplegar toda una serie de delicadezas y consideraciones  al hermano. La conclusión de la visita valió la pena, pues Dios ha ratificado sus promesas a Abraham y Sara que tendrán un hijo legítimo, que será el hijo de las promesas. Cuando acogemos al hermano, acogemos al propio Dios que nos visita.

             En la segunda lectura el apóstol Pablo, invita que  un cristiano debe  mostrarse disponible, servidor de los demás hasta el sufrimiento, por tanto ocupar un cargo, una función o una misión se demuestra por el servicio, el amor que se pone en las obras  y  Cristo es la esperanza, la meta. La enseñanza dirigida hacia los demás debe pasar por los ojos de Cristo que resumió su vida en un servicio total hasta la muerte de cruz. Que todos podamos identificarnos con Cristo amigo y veamos en el prójimo la imagen de Dios y entonces podremos tener un trato centrado en la caridad que él nos enseñó.

            El evangelio de hoy se centra en la acción y contemplación, dos realidades necesarias. En el siglo V, cuando el trabajo manual era despreciado, san Benito fijó para su orden religiosa el lema: “orat et laborat” es decir: ora y trabaja. Es una buena síntesis para iluminar la reflexión de hoy día. Si nos quedamos simplemente en algo superficial el evangelio de hoy nos parecerá como un cierto desprecio a la acción; pero no es así. Hay que andar con cuidado. Jesús no descalifica a Marta pero enseña cómo debe ser nuestra vida cristiana. La vida cristiana vuela con dos alas: la oración y la acción. Como dice el refrán: “A Dios rogando con el mazo dando”. Ya nos dijo Jesús en el evangelio del domingo pasado, que debemos mantener bien abiertos los ojos y el coraz ón para ver y conmoverse ante las necesidades del prójimo. Marta y María han sido identificadas como prototipo de la acción y la contemplación respectivamente. S egún San Agustín, “en estas mujeres están representadas las dos vidas: la presente y la futura, la trabajosa y la que ha llegado al descanso, la necesitada y la bienaventurada, la temporal y la eterna” (Serm. 104, 3, 4 en PL 38, 617 infra)….” Estaban, pues, en aquella casa las dos vidas y la fuente misma de la vida: en Marta la imagen de lo presente, en María la imagen de lo que está por venir. Lo que Marta hacía, eso somos aquí; lo que María hacía, es lo que esperamos”.

            Pero como sabemos la vida futura es reflejo del presente, nuestra vida cristiana se integra en la oración y la acción en la vida. Como Cristo alaba a María, que intuyó la importancia de escuchar al Maestro, y reprende cariñosamente a Marta por su descuido, muchos sacan la conclusión de que hay que dedicarse a la oración, “a estar con el Señor” y no preocuparse por la acción concreta, las obras apostólicas y la lucha por una sociedad más solidaria.

            "Una sola cosa es necesaria", le contestó a Marta. El corazón humano de Jesús tenía hambre de amor y no de la cena de siete platos que Marta le estaba preparando.

            Si no somos alimentados con el plato del amor nunca seremos felices.

            Jesús vino a ofrecernos su amor y la Buena Noticia de la salvación y Marta estaba afanándose en la cocina.

            Jesús no le dijo a Marta que le hubiera desatendido, dijo simplemente que María le había ofrecido el mejor regalo.

            Dios nos llama a amarle y a servirle. Nuestro amor se expresa en la oración. La oración es la hospitalidad para con Dios. Le escuchamos y le hablamos. Jesús nos mandó orar siempre; nunca nos dijo que trabajáramos siempre.

            "Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y os daré el descanso".

 

ORACIÓN

CONTEMPLACIÓN Y ACCIÓN.    “Andas inquieta y nerviosa con tantas cosas:  sólo una es necesaria” (Lc 10,41-42)

Señor Jesús:

Hoy nos recuerda el Evangelio algo curioso:             

dos hermanas, Marta y María, que te reciben en su casa

y, sin embargo, tienen actitudes distintas frente a Ti.

Marta: la mujer activa y dinámica,

que busca la eficacia y llena su vida de trabajos.

Tiene una gran disponibilidad para el servicio,

en el que «se multiplicaba para dar abasto».

Cree que todos le deben «echar una mano»,

porque lo pragmático es lo que importa.

María: la mujer atenta y contemplativa,

que sabe escuchar e interiorizar tu mensaje

y «estar contigo», con calma y nerviosismo,

supone hospedarte en nuestro corazón.

¿Se contraponen ambas posturas?

Tú mismo nos enseñas que son complementarias

y que necesitamos de la contemplación y de la acción.

Pero también afirmas que «María ha escogido la parte mejor»,

porque quien vive la auténtica oración

también tendrá obras coherentes,

pero quien se dedica a la acción y olvida la contemplación

puede perder el sentido apostólico de su vida

y quedarse en un puro activismo.

Permítenos, Jesús, armonizar ambas posturas,

porque «el que así obra nunca fallará».

AMEN.                 Lucas 10, 38-42

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Lune s 22 de Julio de 2013  Santa María Magdalena

 Cantar de los cantares 3, 1-4: Encontré el amor de mi alma

Salmo responsorial: 62, 2-6.8-9: Mi alma está sedienta de ti, mi Dios

Juan 20,1.11-18: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

Martes 23 de Julio de 2013 Martes 16ª semana de tiempo ordinario

Éxodo 14,21-15,1: Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto

Interleccional: Éxodo 15,8-17: Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Mateo 12,46-50: Señalando con la mano a los discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos"

Miércoles 24 de Julio de 2013 Miércoles 16ª semana de tiempo ordinario

Éxodo 16,1-5.9-15: Yo haré llover pan del cielo

Salmo responsorial: 77: El Señor les dio un trigo celeste.

Mateo 13,1-9: Cayó en tierra buena y dio grano

Jueves 25 de Julio de 2013 Santiago apóstol

Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2: El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

2Corintios 4,7-15: Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús

Mateo 20,20-28: Mi cáliz lo beberéis

Viernes 26 de Julio de 2013 Viernes 16ª semana de tiempo ordinario

Éxodo 20,1-17: La Ley se dio por medio de Moisés

Salmo responsorial: 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Mateo 13,18-23: El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto

Sábado 27 de Julio de 2013 Sábado 16ª semana de tiempo ordinario

Éxodo 24,3-8: Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros

Salmo responsorial: 49: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.

Mateo 13,24-30: Dejadlos crecer juntos hasta la siega

 DOMINGO XVII  DEL TIEMPO ORDINARIO

 

LECTURAS.

 Primera Primera lectura ● Gn 18, 20-32 ● “No se enfade mi Señor, si sigo hablando”.

 Salmo Responsorial ● Sal 137 ● “Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste”.

 Segunda lectura ● Col 2, 12-14 ● “Os dio vida en Cristo, perdonándoos todos los pecados”.

 Evangelio ● Lc 11, 1-13 ● “Pedid y se os dará".

 

SEÑOR ENSÉÑANOS A ORAR

 

            Siguiendo el tiempo ordinario hoy domingo el Señor, nos invita a decirle también nosotros: “Señor enséñanos a orar”, porque muchas veces la oración en un mundo tan ajetreado parece ya no tener lugar. No oro, porque no tengo tiempo, se suele escuchar, si supiéramos que la oración es el alimento y el oxígeno de nuestra vida espiritual lo haríamos constantemente.

           1.Abraham,  el patriarca - en la primera lectura- modelo de fe, intercede ante Sodoma y Gomorra, para que no perezca, sabe que Dios, puede retener el castigo. Efectivamente Dios, muestra su misericordia conforme el patriarca va implorando, pero había sido tanto el pecado, el alejamiento de Dios y la falta de reconocimiento que alcanzó lo mínimo. Los habitantes no habían sido capaces de escuchar a Dios, ya no oraban porque en la oración se habla y se escucha a Dios que nos habla. La lectura da la impresión de un Dios castigador, implacable, pero ante esa idea del Dios vengativo se levanta la voz de Abraham, que no puede soportar que caigan justos por pecadores. La protesta de Abraham la hacen propia muchos contemporáneos, y la usan a veces incluso para impugnar la existencia de Dios. Pero en estos textos hay que saber leer entre líneas. Si ante las insistentes protestas de Abraham, Dios escucha paciente y concede que perdonará a toda la ciudad en atención a los pocos justos que se encuentren en ella, podemos entender que Dios no se dirige a destruir, sino a salvar, y que la justicia de pocos es causa de salvación de muchos. El que destruye, no es Dios, sino, el hombre mismo con sus acciones que muchas veces herido por el pecado se rebela contra Dios y contra sus hermanos.

            2. Pablo en la segunda lectura, quiere dejarnos entender, que Cristo es el hombre nuevo que nos ha renovado a todos, es aquel que nos ha levantado desde el pecado y nos ha perdonado todos nuestros pecados. Jesucristo, el único Justo, que se ha hecho causa de salvación para cuantos se acogen a él. Jesucristo es la excusa que ha encontrado Dios para ofrecer a todos la salvación.

 

            3. San Juan María Vianney, decía: “Cuanto más se ora, más ganas se tiene de orar”. La oración es fundamental en nuestra vida de cristianos. Sin oración la vida espiritual es raquítica. Necesitamos hablar de nosotros mismos y saber escuchar a un Dios que se dirige a sus hijos. Accediendo a la petición que le han hecho, Jesús enseña a los discípulos una oración, es decir: un conjunto de palabras para recitar como oración. "Cuando oréis, decid". Pero Jesús no se queda en las palabras sino que inmediatamente habla de cuál debe ser la actitud interior ante Dios. Jesús utiliza la palabra aramea “Abba” Padre, papá, una expresión llena de familiaridad y confianza. Nuestra oración hermanos ha de surgir en el clima de amor y confianza que caracteriza las relaciones del padre amoroso con el hijo confiado. La oración del Padrenuestro, tan sublime, fácil y asequible, oración personal y comunitaria que después de dos mil años de uso, conserva su frescor  primero. Esta oración engloba toda la necesidad y requerimientos que una persona puede tener. Alabamos y reconocemos a Dios, le pedimos que pueda cumplirse su voluntad, al mismo tiempo pedimos para las buenas relaciones entre nosotros, igualmente que su amor y su misericordia esté siempre con nosotros para vencer el pecado y el mal.

            Pero vivimos en una sociedad donde la rutina, el trabajo, y las ocupaciones diarias restringen el tiempo de dedicar a la oración a esto se suma, la increencia y la de aquellos que han abandonado la oración porque Dios no les concedió aquello que pedían. Para unos orar es sinónimo de perder tiempo, una actividad inútil, otros no entienden el sentido de orar, piensan que orar es solamente para pedir cosas, lo cual no es toda la verdad. Ojalá que todos descubramos en la oración gozo, paz, y a la vez necesidad para nuestra vida. Cuantas obras se han realizado con una oración confiada, cuantos misioneros y mártires han hecho parte de su vida la oración del padrenuestro. Dios sigue obrando milagros, sigue escuchando nuestras súplicas. Pero nos invita a la perseverancia, a la constancia así como el amigo inoportuno de la parábola. Dice Jesús: ¿Quién de vosotros, si su hijo le pide un pescado, le dará un escorpión? O, ¿si le pide pan, le dará una piedra? Cierto: los padres dan cosas buenas a sus hijos, incluso cuando éstos piden cosas malas. Todos los padres lo saben perfectamente: puede ocurrir que el hijo que necesita un pez, de hecho pida un escorpión; igualmente es posible que cuando tiene hambre no pida pan sino algo malo para él (una piedra). ¿Qué padres no se han encontrado con que sus hijos les piden cosas que ellos, los padres, saben que los pueden hacer daño? ¿Se las darán? Evidentemente no. Y eso no significa que no escuchen su petición sino que conocen bien a su hijo para saber qué le conviene y qué no.

 

                  ¡EMPECEMOS A HABLAR!

 

ORACIÓN.  “Señor enséñanos a orar” (Lc 11,1)

Señor Jesús:

«Enséñanos a orar» te decimos también hoy nosotros.

Y, de nuevo, nos proclamas el Padrenuestro,

porque es la síntesis y resumen de tu mensaje

y expresa la actitud que debe impregnar nuestras vidas.

Hemos aprendido de memoria esta oración,

que convertimos en una «fórmula», porque nos falta vivirla.

Sin embargo, continúa siendo necesario

repetirlo, saborearlo, interiorizarlo, llevarlo a la práctica...

Es todo un programa de vida que nos compromete a:

— sentirte como hermano y dirigirnos al Padre,

— dignificar y valorar su nombre,

— construir el Reino,

— confiar «cada día» en tu pan material y espiritual,

— perdonar para ser perdonados,

— luchar contra las tentaciones,

— vencer el mal con el bien...

Tenemos la experiencia que afirma el Salmista:

«Cuando te invoqué, me escuchaste».

Ayúdanos, Señor Jesús, a ser contemplativos en la acción

y activos en la contemplación,

como nos propones en el Padrenuestro.

 «No abandones la obra de tus manos»

y permítenos imitar también a Abrahám,

llegando a interceder por los demás hermanos,

porque sabemos que siempre nos escuchas.

AMEN.        Lucas 11,1-13

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

LUNES 29 DE JULIO DE 2013 SANTA MARTA

 1Juan 4, 7-16: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Salmo responsorial 33: Bendigo al Señor en todo momento

Juan 11,19-27: Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

MARTES 30 DE JULIO DE 2013 MARTES 17ª SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

 Éxodo 33,7-11;34,5b-9.28: El Señor hablaba con Moisés cara a cara

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Mateo 13,36-43: Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo

MIÉRCOLES 31 DE JULIO DE 2013 MIÉRCOLES 17ª SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

Éxodo 34,29-35: Al ver la cara de Moisés, no se atrevieron a acercarse a él

Salmo responsorial: 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro.

Mateo 13,44-46: Vende todo lo que tiene y compra el campo

AGOSTO

JUEVES 01 DE AGOSTO DE 2013 JUEVES 17ª SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

Éxodo 40,16-21.34-38: La nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario

Salmo responsorial: 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mateo 13,47-53: Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran

VIERNES 02 DE AGOSTO DE 2013 VIERNES 17ª SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

Levítico 23,1.4-11.15-16.27.34b-37: En las festividades del Señor os reuniréis en asamblea litúrgica

Salmo responsorial: 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Mateo 13,54-58: ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

SÁBADO 03 DE AGOSTO DE 2013 SÁBADO 17ª SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO

Levítico 25,1.8-17: El año jubilar cada uno recobrará su propiedad

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Mateo 14,1-12: Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús

 

 DOMINGO XVIII  DEL TIEMPO ORDINARIO

 

LECTURAS

Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23: ¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?

Salmo responsorial: 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Colosenses 3, 1-5. 9-11: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Lucas 12, 13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?

 

SER RICOS A LOS OJOS DE DIOS

 

            Hermanos, continuando con el tiempo ordinario, la liturgia de este domingo nos presenta a Jesús que nos enseña  la actitud que debemos de tener ante los bienes temporales.

            Vanidad de vanidades, dice la primera lectura, haciéndonos interiorizar que lo temporal queda en este mundo, es caduco, temporal. El autor nos invita a nos invita a buscar el sentido de la vida, aquello que signifique nuestro horizonte, nuestra luz. Señalando asì que las cosas de esta vida son “poca cosa”  y no puede darnos la felicidad que necesitamos. ¿Què le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol? La respuesta es decepcionante: Vaciedad sin sentido todo es vaciedad.  Verdaderamente cuando vemos a personas llevadas por ambiciones de la vida que buscan saciar su sede de bienes se termina el dìa que deja esta vida.  Cuantas veces la ambiciòn hizo pelear  a personas a vecinos, a familiares.

            Hay quien trabaja con destreza, con habilidad y acierto, quien consigue una gran fortuna. Pero de poco, o de nada, le servirá. Día llegará en que todo eso se le escape de las manos, sin poder retener nada, viendo con claridad que su esfuerzo ha sido inútil. Otro se apoderará de cuanto él ganó, otro desparramará fácilmente lo que tan arduamente se recogió. Sólo hay una solución para mantener vivo el deseo y la ilusión, sólo existe un camino para que el hombre pueda llenar esta terrible vaciedad. La fe, el amor. Entonces, con fe y por amor, sí valdrá la pena de vivir. Porque cuando las hojas caigan de los árboles, cuando la vida huya de nuestros cuerpos, sabemos que quedará viva la esperanza de una primavera eterna. Y el duro invierno será el preludio sereno de una juventud nueva. Sí, después del túnel oscuro de la muerte están las praderas verdes de la eternidad, está el abrazo sin fin de nuestro Padre Dios.

            Saber que somos hombres nuevos, nos tiene que emocionarnos para actuar como tales ante una sociedad donde el dinero, el placer, el egoísmo y las ambiciones surgen como ídolos para muchos de nuestros hermanos. El cristiano, consciente de su dignidad tiene que vaciar su corazón de toda idolatría, pues como dice donde tienes tu corazón allí está tu Dios.  Valemos la sangre de Cristo. Por eso hagamos morir en nosotros lo terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia que es una forma de idolatría. Así cuando se manifieste Cristo, apareceremos también nosotros llenos de gloria. Este es el maravilloso destino que nos ha preparado el Padre Dios.

 

LA VERDADERA RIQUEZA.-

            Jesús aprovecha la situación que le presentan para ponernos en guardia contra el ansia de poseer. Dijo a la gente: “Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida del hombre no está asegurada por sus riquezas”. Nos acordamos de la inquietud de la leyenda: “espada de Damocles” donde el personaje quiere a toda costa llenar su ambición de pasar a lo grande en esta vida y quiere experimentar la vida del rey, pero se convence que hasta los ricos en este mundo no son felices al contrario están muy pendientes de sus negocios y viven como  si estuvieran amenazados por diversas situaciones de la vida. Hay mucho miedo y tristeza.

             La escena que nos presenta hoy el Evangelio ha venido a ser un ejemplo típico de quienes tratan de manipular los valores de la fe en provecho material de uno mismo. Este hombre defraudado acude al Señor para que convenza a su hermano de hacerle partícipe en la herencia paterna. El Señor, sin embargo, se niega rotundamente a dirimir la cuestión, prescindiendo incluso de decir si era o no justa la petición de aquel hombre. No quiere ser árbitro ni juez entre quienes se pelean por una cuestión económica, tan frecuente, por desgracia, en la vida de entonces y en la de ahora. En la de siempre podemos decir, ya que siempre el hombre tiene en su ser una fuerte inclinación a defender los propios intereses, a incrementarlos, a costa, en ocasiones, de lesionar los intereses de los demás.
Jesús tuvo que luchar con los hombres de su tiempo, aquellos que querían sacar partido de sus poderes y su autoridad de Mesías. Pensaban que había llegado el momento de vengarse de los dominadores romanos, el tiempo tan esperado y deseado de iniciar la época dorada del Reino mesiánico que devolviera, con creces, el esplendor de los tiempos de David y de Salomón. Pero Jesús se resiste con energía, huye de las multitudes enardecidas que quieren proclamarlo rey en Jerusalén. Cuando llegue el momento se dejará aclamar, pero no por los poderosos sino por los niños y por la gente humilde. Por otra parte estaba cerca el momento de su Pasión, cuando por fin se pondrá de relieve, ante el estupor de muchos, la verdadera naturaleza de ese su Reino que no es de este mundo.

            Esa actitud que nos puede parecer anacrónica en nuestros días, es sin embargo posible, y en ciertos sectores una realidad actual. Se trata de aquellos que se empeñan en crear una Iglesia nueva que se comprometa en el campo temporal y político, que no permanezca al margen de la lucha por la justicia en el campo de las opciones de partido. Son también los que mezclan al sacerdote, o al propio sacerdocio, con banderías temporalistas que, por muy nobles que sean, están fuera de la misión específica de la Iglesia. O quienes acuden al cura para que les solucione un problema de tipo material, quienes todavía no se han enterado de lo que es un sacerdote y creen que un eclesiástico lo tiene que solucionar todo.

            La codicia y la ambición ciegan al hombre, destruye en él los valores del espíritu, le llevan a sacrificar en aras del dinero y el poder cuanto sea preciso. El Señor nos pone sobre aviso a todos, pues todos podemos ser víctima, de uno u otro modo, de ese afán de poseer y de mandar. Lo importante, por lo tanto, no es amasar riquezas y honores, sino ser rico a los ojos de Dios. Sólo así podremos vivir serenos y tranquilos, sin temer ni a la muerte ni a la vida.

            El hombre rico de la parábola sólo piensa en sí, en su seguridad, en sus placeres, en su vida guardada en una caja fuerte.

            Como tantos otros personajes criticados por Jesús, el rico epulón que ignora a Lázaro, no ve ni piensa en los demás. Sin Dios, todo gira en torno a él, sólo existe él. A pesar de creer tener la vida asegurada, el seguro de la abundancia, ese mismo día muere y su riqueza, ironía de la parábola, va a parar a los demás.

            Esta parábola, proclamada este domingo, en tiempo de cosecha y este año de una gran cosecha, nos enfrenta con la enseñanza de Jesús sobre el uso del dinero y de la riqueza.

            En estos tiempos en que todos somos educados para ser ávidos consumidores y grandes individualistas esta enseñanza de Jesús es más relevante que cualquier otra.

            Jesús nos dice: "Mirad, guardaos de toda clase de codicia"

            Todo lo que tienes es de Dios y le pertenece a él y a los demás.

            El hombre no es un ser solitario. Es relación y vive con los demás. Y en la cultura judía esto era más verdad. Se vivía en la familia, en el clan, en la tribu. No había hombres solos.

 

 

ORACIÓN     LA VERDADERA RIQUEZA

«Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios». (Lucas 72, 21)

Señor Jesús:

Ante una pregunta sobre problemas de “herencia»,

nos enseñas y afirmas de manera tajante:

«Guárdense  de toda clase de codicia...

la vida no depende de los bienes».

Sin embargo, seguimos esclavos de la codicia,

a la que disfrazamos sutilmente con excusas, como las siguientes.

-  acumular dinero, pero decimos que no son para ahora,

sino para la vejez o alguna enfermedad...;

-  tener poder, pero no porque nos guste mandar,

sino para hacer lo que los otros no hacen...;

- destacar sobre los otros, pero no porque lo deseamos,

sino para estimular a que nos sigan...

Continuamos siendo como el «hombre rico»,

que «amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios».

Necesitamos superar estas «necedades» para:

- fiarnos plenamente del Señor,

en lugar de buscar seguridades en el «dinero»;

- convertir nuestra vida en servicio a todos,

en lugar de teorizar y hablar mucho...;

- buscar la participación y la corresponsabilidad,

en lugar de querer protagonismos personalistas...

Ayúdanos, Señor Jesús, a aprender de Ti,

para no llenar solamente los «graneros» terrenos,

sino esforzarse por construir el Reino, a tu estilo y manera,

de ser confiados en el Padre

y serviciales y desprendidos con los hermanos.

AMEN.      Lucas 12, 13-21

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 05 de Agosto de 2013 Lunes 18ª semana de tiempo ordinario

Números 11,4b-15: Yo solo no puedo cargar con este pueblo

Salmo responsorial: 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Mateo 14,13-21: Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente

Martes 06 de Agosto de 2013 Transfiguración del Señor

Daniel 7,9-10.13-14: Su vestido era blanco como nieve

Salmo responsorial: 96: El Señor reina, altísimo sobre la tierra

2Pedro 1,16-19: Esta voz del cielo la oímos nosotros

Mateo 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

Miércoles 07 de Agosto de 2013 Miércoles 18ª semana de tiempo ordinario

Números 13,1-2.25; 14,1.26-30.34-35: Despreciaron una tierra envidiable

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Mateo 15,21-28: Mujer, qué grande es tu fe

Jueves 08 de Agosto de 2013 Jueves 18ª semana de tiempo ordinario

Números 20,1-13: Brotó agua abundante

Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Mateo 16,13-23: Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

Viernes 09 de Agosto de 2013 Viernes 18ª semana de tiempo ordinario

Deuteronomio 4,32-40: Amó a tus padres y después eligió a su descendencia

Salmo responsorial: 76: Recuerdo las proezas del Señor.

Mateo 16,24-28: ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?

Sábado 10 de Agosto de 2013 Sábado 18ª semana de tiempo ordinario

Deuteronomio 6,4-13: Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón

Salmo responsorial: 17: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Mateo 17,14-20: Si tuvierais fe, nada os sería imposible

 

 DOMINGO XIX  DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Lecturas.

Sabiduría 18, 6-9: Con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti

Salmo responsorial: 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Hebreos 11, 1-2. 8-19: Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios

Lucas 12, 32-48: Estad preparados

 

            En la liturgia de hoy, la palabra de Dios nos invita a ser vigilantes, atentos así como el empleado espera a su señor. Esta vigilancia tiene que plasmarse en nuestras acciones cotidianas. Así mismo, practicar la generosidad, el desprendimiento y el servicio.

            La solidaridad, el saber compartir es la ley sagrada del Reino de Dios. Asì lo resalta la primera lectura: “Después de evocar la noche de liberación… establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirán igualmente los mismos bienes y los mismos peligros” indicando de esta manera que ser solidarios con los demás exige de nosotros practicar un desprendimiento generoso de nuestros bienes hacia los necesitados, elevando la dignidad y la calidad de vida de nuestros hermanos. Es asumir voluntaria y desinteresadamente las cargas y problemas de los demás, es ponernos en el lugar del hermano. Debemos por tanto mirar al hermano necesitado que se encuentra a nuestro lado como también a aquel que está más lejos. Un día de verano, un hombre se hallaba de excursión con sus hijos y llegó a una cabaña enclavada en un saliente rocoso. Detrás de una valla de estacas, una mujer de cabello blanco trabajaba en su jardín. Cuando se detuvieron a admirar sus flores, la mujer les dijo que vivía allí sola. Los niños, criados en la ciudad, la miraban admirados, y uno de ellos preguntó: «¿Qué hace usted cuando se siente sola?» «Oh», respondió, «si me asalta ese sentimiento durante el verano, llevo un ramo de flores a algún recluso. Y si es invierno, salgo a dar de comer a los pájaros». Un acto de compasión... ése era su antídoto para la soledad.

             La segunda lectura nos presenta la figura de Abraham el hombre de fe que ha sido capaz de depositar totalmente su confianza y obediencia en Dios. Ante un mundo tecnologizado es necesario resaltar la fuerza la fe. Creer y esperar en aquello que la palabra de Dios nos asegura siempre será para nosotros una necesidad fundamental y al mismo tiempo fortalecerá el sentido de nuestra vida. No està bien encerrarnos en lo que tenemos o poseemos es necesario abrirnos mediante la fe y el compartir hacia los demás.

             Una vez más Jesús nos recuerda que donde está nuestro tesoro allí está también nuestro corazón.  Porque todo nuestro interés y preocupación estarán  puestos en torno al tesoro. Estar vigilantes hará que nuestros corazones no se apeguen demasiado a las cosas de este mundo, porque solo Dios es el tesoro por excelencia. Por eso el Señor, nos invita  nos invita a ser desprendidos y dar limosna, para que nuestro tesoro esté realmente en los bienes celestiales, pues mientras más damos, más nos enriquecemos de cosas celestiales.

            En este mundo cuantas veces  somos testigos de la triste realidad de ambiciones, egoísmos que encierran el corazón de los hombres en violencias, peleas y maldades. El día que sepamos la necesidad del tesoro celestial entonces aumentarán el número de los creyentes, de aquellos que reciban los sacramentos… aunque esto  parezca una ilusión. Esperamos que en este año de la fe, la gracia de Dios pueda remover los corazones de los hermanos y puedan mantenerse vigilantes, así como a los inicios el Señor decía: “No temas pequeño rebaño mío” igual ahora el Señor nos invita a una vida cristiana entregada a la santidad. En una época en que la Iglesia, el cristianismo, la religión en general, la misma idea de Dios y los más elementales valores morales están “bombardeados” en todo el mundo, es altamente consolador escuchar la poderosa voz de Jesús “No temas… la razón es que el Padre ha puesto en nuestras manos su Reino de solidaridad su anuncio del reino.  Somos así llamados como sus hijos a practicar el desprendimiento, la generosidad y el servicio. Si nuestra vida es gobernada por cosas banales y superfluas, quiere decir que nuestro tesoro son los bienes de esta tierra, aunque digamos otra cosa o queramos engañarnos. La felicidad no está allí sino en la solidaridad, la sobriedad y la apertura a los demás por amor a Dios, solo así podremos sentir la felicidad en nuestra vida diaria. El Concilio Vaticano II nos recuerda que el futuro esperado comienza ya en el tiempo presente: "La restauración prometida que esperamos ya comenzó en Cristo, es impulsada con la venida del Espíritu Santo y por El continúa en la Iglesia... La plenitud de los tiempos ha llegado, pues, hasta nosotros (Cfr. 1 Co 10, 11) Pero recuerda también el Concilio que todavía no se ha manifestado lo que seremos: "... nos llamamos hijos de Dios y lo somos de verdad (Cfr. 1 Jn 3, 1); pero todavía no se ha realizado nuestra manifestación con Cristo en la gloria (Cfr. Col 3, 4), en la cuál seremos semejantes a Dios, porque le veremos tal cual es (Cfr. 1 Jn 3, 2).

ORACIÓN

ESTAR PREPARADOS.      “Tened ceñida la cintura y encendida las lámparas” (Lc 12, 35)

Señor Jesús:

Hoy nos das un mensaje de confianza, cuando nos dices:

«No temas, pequeño rebaño, porque nuestro Padre

ha tenido a bien daros el Reino».

Pero vivir y participar en el Reino supone:

— Estar desapegados de las cosas y compartir con los demás.

— Saber que nuestro «corazón» tiene un «tesoro», que eres Tú.

— Hacer de nuestra vida un servicio permanente.

— Ser exigentes con nuestras posibilidades.

— Administrar con fidelidad y solicitud nuestras cualidades...

Es verdad que somos un «pequeño rebaño»,

pero eso no nos debe hacer titubear ni sentirnos inferiores,

porque tenemos una misión importante,

como nos recuerda la carta a los Hebreos:

Tenemos que edificar «la ciudad,

 cuyo arquitecto y constructor

iba a ser Dios» y así lo podemos todo,

 lo que solos, y con nuestras fuerzas, sería imposible.

A nosotros. Señor Jesús, nos corresponde:

«Estar preparados» y ser los «criados» que están «en vela»,

porque tienen «ceñida la cintura y encendidas las lámparas».

Queremos que «nos afiances en la luz de tu verdad» y que seamos

«solidarios en los peligros y en los bienes».

AMEN.                                           Lucas 12, 32-48

 

ALIMENTA NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 12 de Agosto de 2013 Lunes 19ª semana de tiempo ordinario

Deuteronomio 10,12-22: Circuncidad vuestro corazón. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis

Salmo responsorial: 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Mateo 17,22-27: Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos

Martes 13 de Agosto de 2013 Martes 19ª semana de tiempo ordinario

Deuteronomio 31,1-8: Sé fuerte y valiente, Josué, porque tú has de introducir al pueblo en la tierra

Interleccional: Deuteronomio 32,3-12: La porción del Señor fue su pueblo.

Mateo 18,1-5.10.12-14: Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños

Miércoles 14 de Agosto de 2013 Miércoles 19ª semana de tiempo ordinario

Deuteronomio 34,1-12: Murió Moisés, como había dicho el Señor, y ya no surgió otro profeta como él

Salmo responsorial: 65: Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida.

Mateo 18,15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Jueves 15 de Agosto de 2013 La Asunción

Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal

Salmo responsorial: 44: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

1Corintios 15,20-27a: Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo

Lucas 1,39-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

Viernes 16 de Agosto de 2013 Viernes 19ª semana de tiempo ordinario

Josué 24,1-13: Tomé a vuestro padre del otro lado del río; os saqué de Egipto; os di una tierra

Salmo responsorial: 135: Porque es eterna su misericordia.

Mateo 19,3-12: Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así

Sábado 17 de Agosto de 2013  Sábado 19ª semana de tiempo ordinario

Josué 24,14-29: Escoged hoy a quién queréis servir

Salmo responsorial: 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Mateo 19,13-15: No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos

 

 

 DOMINGO XX  DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Jeremías 38, 4-6. 8-10: Me engendraste hombre de pleitos para todo el país

Salmo responsorial: 39: Señor, date prisa en socorrerme.

Hebreos 12, 1-4: Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos

Lucas 12, 49-53: No he venido a traer paz, sino división

SER CRISTIANO TIENE UN PRECIO.

 

            El tiempo ordinario nos presenta a Jesús enseñando a sus discípulos en todo momento. Vemos a Jesús que está subiendo a Jerusalén y va hablando del sufrimiento y contrariedades que va a sufrir.

            Jeremías es un profeta muy entregado a Dios, sabe que en las situaciones concretas el pueblo debe aceptar las adversidades que se avecina, no porque Dios los envía sino que es a causa de sus acciones que no son conformes a los planes del creador. Se convierte para los hombres vaticinador de desgracias. Nadie quiere oír su derrota, y si es profeta quiere que profetice positivamente en favor del pueblo. Jeremías nos da ejemplo de valentía, entrega y firme compromiso con Dios. Seguir a Dios es ir contracorriente. La intimidad del alma de este profeta es caracterizado por una exquisita sensibilidad, un amor entrañable a su pueblo y una fidelidad a Dios inquebrantable (Jr 11,18ss; Jr 15,10ss; Jr 18,18-21). Ante la inestabilidad del rey Sedecías que no muestra valentía ni humildad ante Dios Jeremías tuvo que anunciar lo que iba a suceder aunque parezca una desgracia para el pueblo.

            San Pablo es claro al decirnos: “ustedes todavía no han derramado sangre en su lucha contra el pecado”, palabras que suenan fuertes en nuestro ambiente pero eso fue siempre la postura de los seguidores del Mesías, de los profetas y mártires que han sido coherentes con su fe hasta la muerte. . El discípulo debe tener los ojos fijos en Jesús. Es necesario seguir adelante siempre y sin claudicaciones y, como sabemos, en medio de persecuciones a muerte: Olvidando lo que he dejado atrás me lanzo hacia delante en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde lo alto... De todos modos, sigamos adelante siendo consecuentes con lo que ya hemos alcanzado (Flp 3,12-16)

            El evangelio es mucho más aún pues Jesús mismo pronuncia que él no ha venido a traer paz, tranquilidad, sosiego sino fuego, lucha, contrariedades. Estas palabras debemos de entender en su contexto. Cómo no va a querer Jesús la Paz, la unidad, el amor entre todos? Ya había manifestado en la oración sacerdotal mi paz les dejo mi paz les doy…. Padre consérvalas en la unidad…. La paz a la que alude Jesús en el contexto de la última cena es una paz interior, una paz del Espíritu, un gozo del alma, fruto de esa unión íntima con el creador.

            Ahora Jesús se refiere a esa paz del conformismo, la paz aparente que pueda brindar una vida cómoda, la pereza, o de aquellos que parecen que todo está bien, sin embargo internamente viven divididos por el egoísmo, el odio, la marginación, etc. Entonces cuando surge el menor conflicto se tornará en divisiones, guerras, etc.

            ¿Piensan ustedes que he venido a traer paz al mundo? Dice Jesús, afirma que él ha venido a provocar tensiones y luchas incluso en el seno familiar. Cuando Jesús se apodera del corazón de los hombres ésta comienza a removerse contra toda comodidad y tranquilidad incluso en el mismo seno familiar, opta por Dios. La contradicción es solo aparente. Jesús no quiere , no puede querer la discordia y la división. Él solo puede querer la paz y la unión fraterna. Pero prevé y lo anuncia, que su doctrina no será aceptada por todos. El evangelio siempre será un estorbo inaguantable para los egoístas y  los corruptos, los lujuriosos, los que explotan a otros, los que sólo viven para sí, los avaros… Él trae la luz y muchos preferirán las tinieblas. Él trae la vida y muchos preferirán la muerte. El hombre es libre y elige lo que conviene. Hoy nos repite Jesús a nosotros, “Tú vete a anunciar el Reino de Dios” confesar la resurrección, anunciar el reino, testimoniar a Cristo no será siempre fácil, pero estará la gracia divina que fortalecerá los corazones. Pero así podrás levantar la esperanza de los hermanos, denunciando con valentía injusticias y actitudes contrarias al querer divino. Es la tarea de todos nosotros y su espíritu será la dináminica en nuestros corazones.

 

ORACIÓN     "FUEGO DE AMOR."    “He venido a prender fuego en el mundo:  ¡Y ojalá estuviera ya ardiendo!”. Lc 12,49.

Señor Jesús:

La carta a los Hebreos nos ha recordado hoy:

«Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata

y corramos la carrera que nos toca,

sin retiramos, fijos los ojos en el que inició

y completa nuestra fe: Jesús».

Sabes que es mucho lo que nos estorba:

egoísmo, pereza, respeto humano...

Sabes que nos esclaviza el pecado:

envidia, sensualidad, mentira...

Sin embargo, y, a pesar de todo,

se nos dice: «No os canséis ni perdáis el ánimo»

y «renunciando al gozo inmediato»

debemos imitarte a Ti, Jesús,

que «soportaste la cruz, sin miedo a la ignominia,

y ahora estás sentado a la derecha del Padre».

 He aquí la clave de nuestra «carrera», es decir, nuestra vida:

«amándote en todo y sobre todas las cosas»,

sentimos «pobres y desgraciados»,

pero sabiendo que, con «tu auxilio y tu liberación»,

podemos caminar cada día hacia la meta,

«prendiendo fuego en el mundo»,

siguiendo tu estilo de comportamiento

y «llamados a dar mucho fruto para la vida» de los hombres,

aunque continuamente podando «lo que nos estorba y el pecado».

 AMEN.                                                  Lucas 12,49-53

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 19 de Agosto de 2013 Lunes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Jueces 2,11-19: El Señor hacía surgir jueces, pero ni a los jueces hacían caso

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Mateo 19,16-22: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo

 

Martes 20 de Agosto de 2013 Martes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Jueces 6,11-24a: Gedeón, salva a Israel. Yo te envío

Salmo responsorial: 84: El Señor anuncia la paz a su pueblo.

Mateo 19,23-30: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios

Miércoles 21 de Agosto de 2013 Miércoles 20ª semana de tiempo ordinario

Jueces 9,6-15: Pedisteis un rey, siendo así que el Señor es vuestro rey

Salmo responsorial: 20: Señor, el rey se alegra por tu fuerza.

Mateo 20,1-16: ¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?

Jueves 22 de Agosto de 2013 Jueves 20ª semana de tiempo ordinario

Jueces 11,29-39a: El primero que salga de mi casa a recibirme, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Mateo 22,1-14: A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

Viernes 23 de Agosto de 2013 Viernes 20ª semana de tiempo ordinario

Rut 1,1.3-6.14b-16.22: Noemí, con Rut, la moabita, volvió a Belén

Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.

Mateo 22,34-40: Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

Sábado 24 de Agosto de 2013 San Bartolomé apóstol

Apocalipsis 21,9b-14: Doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero

Salmo responsorial: 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Juan 1,45-51: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño

 DOMINGO XXI  DEL TIEMPO ORDINARIO

Isaías 66, 18-21: De todos los países traerán a todos vuestros hermanos

Salmo responsorial: 116: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

Hebreos 12, 5-7. 11-13: El Señor reprende a los que ama

Lucas 13, 22-30: Vendrán de oriente y occidente y se sentarán a la mesa en el reino de Dios

LA PUERTA DEL REINO ES ESTRECHA.

 

            Hermanos, seguimos acompañando a Jesús en el camino hacia Jerusalén, en la cual va enseñando a sus discípulos en los diferentes pueblos por donde va pasando. Jesús no se instala en un lugar, sino que es un caminante recorre pueblos, lleva el mensaje divino, el fuego de amor que lleva en su corazón no puede quedarse sin extenderse.

           El profeta Isaías nos transmite la actitud de Dios que está dispuesto a reunirnos con sus hijos de todas las naciones y a la vez les envía para que lleven el mensaje de Dios y les haga conocer sus designios para que finalmente puedan participar de las bondades divinas. Pues como dice san  Pablo ¿Cómo conocerán a Dios si nadie les anuncia? La misión del enviado es hacer conocer, anunciar el mensaje con todas las consecuencias que esto supone; así eran los profetas venciendo el temor se mantenían fieles a Dios a pesar de que a los hombres no haya sido grato el anuncio. Hoy quiere contar también el Señor con sus enviados que no se reduzca solo al anuncio sino que esencialmente vivan lo anunciado, el mensaje que es lo que más cuesta. Esto hará posible que todos sean invitados a la salvación sin ninguna justificación.  Es un Dios que sale y abre la puerta a todos.

            La vida cristiana no es un camino ya perfecto, es un camino donde vamos aprendiendo, donde nos ayudamos unos a otros, nos corregimos entre nosotros. Que importante que sepamos escuchar y reconocer que no siempre hacemos el bien, a veces miramos lo que atrae de inmediato y dejamos el tesoro verdadero. Es necesario por tanto saber corregir y aceptar las correcciones solo así será realidad lo que nos dice la frase: El hermano ayudado por su hermano es como una ciudad amurrallda.

            En el evangelio de hoy preguntan a Jesús: ¿Serán muchos los que se salven? La respuesta de Jesús más que preocupaciones por el número es preocuparse por ser parte de los que se salvan. “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha”. Hay una oferta universal de Dios por la salvación de los hombres.

            Para salvarse será necesario pasar por la puerta estrecha del sufrimiento, del dolor, del sacrificio y la entrega generosa por amor a Dios. La salvación es esfuerzo y fatiga por obrar el bien  rechazando el mal para agradar a Dios; no podemos contentarnos con solo escuchar la Palabra de Dios sin practicar, de pertenecer a un grupo parroquial y no vivir nuestra fe, en pertenecer a una hermandad o cofradía sin más.  Que podamos buscar a Dios y vivir como él nos pide mientras tengamos la puerta abierta.

            La parábola de hoy es para todos una invitación de Jesús a la conversión radical del corazón a fin de conquistar el reino, porque solamente los esforzados le dan alcance. Conversión urgente antes de que se cierre la puerta; mañana puede ser tarde. Vivimos una sensación muy desagradable cuando perdemos el bus, el tren o el avión para un viaje previamente planeado y la situación nos mortifica por haber sido nuestra culpa. Y si perdemos el camino a la salvación? Ojalá como nos dice el concilio Vaticano II cada Naturalmente, a todos nos gustaría una salvación más barata, a ser posible sin cruz. Pero Jesús nos enseña, no sólo con palabras, sino con el ejemplo de su propia vida, que esto no es posible, sino que “el Mesías tiene que padecer, para entrar así en su gloria” (Lc 24, 26). Sin el supremo sacrificio de la cruz, sin llegar hasta el extremo de la muerte, esa salvación no tocaría las fibras más profundas de la existencia humana, y no sería una salvación verdadera y definitiva, del mal, del pecado y de la muerteuno se esfuerzo en la situación que se encuentre busque la santidad, la vida eterna.

            Que nuestra vida se caracterice por buscar la santidad, por servir y amar a Dios y a los hermanos, pues a esto hemos sido llamados desde el momento de nuestro santo bautismo. Eso es lo que buscó y practicó también santa Rosa de Lima nuestra santa cuya fiesta celebramos este fin de mes.

ORACIÓN

LA PUERTA DE LA EXIGENCIA       “Hay últimos que serán los primeros y primeros que serán últimos”. (Lc 13,30)

Señor Jesús:

Evitamos la «puerta estrecha», porque:

— Supeditamos el ser al tener.

— Damos primacía al yo sobre el nosotros.

— Vivimos una moral de «mínimos» y no de generosidad.

— Buscamos ser los «primeros» y no los «últimos».

— Arreglamos y acomodamos el Evangelio a nuestros intereses...

Sin embargo, Tú nos hablas de algo distinto:

— La alegría del compartir.

— El servicio a los demás como realización personal.

— El amor sin fronteras y gratuito.

— El valor de la humildad y la sencillez.

— La fidelidad a las Bienaventuranzas...

Nos resulta incómodo tu mensaje,

porque descubrimos lo lejos que estamos de vivirlo,

pero nos llena de esperanza la paciencia y comprensión

del «Dios, que nos trata como a hijos»,

y nos «reprende» y nos «corrige»...

Quisiéramos, Jesús,

llevar «manos débiles»

y «rodillas vacilantes»,

confiamos en lo que nos recuerda el Salmista:

«Firme es tu misericordia con nosotros

y tu fidelidad dura por siempre».

AMEN.                                      Lucas 13,22-30

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 26 de Agosto de 2013 Lunes 21ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 1,1-5.8b-10: Abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para vivir aguardando la vuelta de su Hijo, a quien ha resucitado

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Mateo 23,13-22: ¡Ay de vosotros, guías ciegos!

Martes 27 de Agosto de 2013 Martes 21ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 2,1-8: Deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas

Salmo responsorial: 138: Señor, tú me sondeas y me conoces.

Mateo 23,23-26: Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello

Miércoles 28 de Agosto de 2013 Miércoles 21ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 2,9-13: Trabajando día y noche, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios

Salmo responsorial: 138: Señor, tú me sondeas y me conoces.

Mateo 23,27-32: Sois hijos de los que asesinaron a los profetas

Jueves 29 de Agosto de 2013 Martirio de san Juan Bautista

Jeremías 1, 17-19: Diles que yo te mando. No les tengas miedo

Salmo responsorial 70: Mi boca contará tu auxilio

Marcos 6,17-29: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista

Viernes 30 de Agosto de 2013 Viernes 21ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 4,1-8: Esto quiere Dios de vosotros: una vida sagrada

Salmo responsorial: 96: Alegraos, justos, con el Señor.

Mateo 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Sábado 31 de Agosto de 2013 Sábado 21ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 4,9-11: Dios mismo os ha enseñado a amaros los unos a los otros

Salmo responsorial: 97: El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.

Mateo 25,14-30: Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor

 

  DOMINGO XXII  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura Eclt 3,617-18.20.28-29 “Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios”.

Salmo Responsorial Sal 67 “Preparaste, oh dios, casas para los pobres”.

Segunda lectura Hb 12, 18-19.22-24a “Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo”.

Evangelio Lc 14, 1.7-14 “El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".

 

 TODO EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO

 

            Hermanos, el Señor Jesús nos  invita a cada uno de nosotros vivir una vida auténtica coherente. Ser sus discípulos supone no solo conocerle sino vivir como él vivió.

             El tema de la primera lectura es sobre la humildad, que invita a reconocer lo que verdaderamente somos y ponernos a trabajar con lo que Dios nos ha concedido. Es algo importante saber que nuestros logros no solo dependen de lo humano o del esfuerzo propio, Dios es aquel que nos ha dado la oportunidad. Santa Teresa de Ávila decía: “la humildad es andar en la verdad”. No es la simulación, ni la ficción, ni la ignorancia del propio valer, ni ocultar los propios talentos. La humildad consiste en el reconocimiento de que Dios es el autor de todo bien. De él proviene todo cuanto tenemos y somos. Y por supuesto, también todo lo que tienen y son los demás.  “De soberbia y vanagloria os libre Dios”, escribe Santa Teresa. Cuanto más alto sube el necio más estrepitosa es su caída.

            El humilde quiere alcanzar su propia meta, realizar su vocación, y a la vez se alegra de que los demás hagan otro tanto y con gusto los ayuda a lograrlo. La humildad es el primer grado hacia la perfección nos dicen los maestros espirituales.

            San Pablo nos habla de la perfección de la vida futura, de cómo hemos sido purificados con las virtudes humanas y cristianas. Ahora se abre la ciudad de Dios, la presencia del altísimo que concede a sus hijos las primicias de la vida eterna.

             El evangelio de hoy nos presenta a Jesús dándonos consejos primordiales para la buena convivencia y a la vez camino para la vida eterna. La humildad en la enseñanza de Jesús es la opción básica del discípulo que vive en fraternidad  el espíritu del reino.  Este era un león con fama de ser demasiado arrogante.

            Un día, mientras descansaba, vio pasar muy cerca a una tortuga. “Acércate y conversemos” le dijo. “De acuerdo”, respondió la tortuga.

            “Veras…, como ya sabes, yo soy Rey…, temido y admirado, por mi fuerza y belleza. Son esos atributos para sentirse orgulloso ¿lo crees?

            La tortuga reflexiono un instante…, “sin duda si…, pero también debes conocer lo que es la Humildad”. ¿”Humildad? ¿ y eso qué es”? pregunto el león sorprendido “Eso, es lo que yo represento. Sin quejas y en silencio, acepto mi simple existencia…, y así soy feliz”.

            Y desde ese día, el león fue amigo de la sabia tortuga, que supo hacerle comprender, el valor de la Humildad…

            La soberbia no trae nada positivo al alma del hombre deja al contrario desazón y mucho malestar.

            El secreto para saber vivir con los otros, es conociendo nuestras limitaciones, caminando con la verdad y sencillez y compartiendo desinteresada y generosamente con los demás. Este es un camino más seguro para la realización personal y la felicidad humana que la trampa de la altanería, del engreimiento, del cálculo y del competir para ser más que los otros, creyendo que “tanto vales cuanto aparentas”. Por desgracia no acabamos de asimilar la lección de Jesús que fue humilde hasta la muerte.

            La humildad y la modestia no están de moda, pues los primeros puestos siempre atraen la mirada y el deseo de todos, porque el éxito de los triunfadores se ha convertido en patrón de conducta. También los discípulos de Jesús ambicionan los primeros puestos. Jesús que nos dijo que es manso y humilde corazón sean para nosotros aliento para ser humildes y gratos a Dios.  Jesús nos llama a la humildad e, incluso, a la humillación de sí (rehuir los primeros puestos, esto es, el reconocimiento puramente aparente e inmerecido), pero para ser enaltecido. Jesús, el cristianismo y  la Iglesia no nos exigen que nos humillemos para permanecer en la postración permanente; al contrario, se trata de un reconocimiento inicial y bien realista para poder crecer y alcanzar así la propia plenitud. Una plenitud que no está basada en la comparación con los otros, en la mera apariencia de los signos externos y el reconocimiento social, sino en la propia verdad.

ORACIÓN    "BANQUETE PARA TODOS"

 “Todo el que se enaltece será humillado: y el que se humilla será enaltecido” (Lc 14,11)

Señor Jesús:

Un defecto muy común y extendido

es el creernos superiores a los demás.

Unas veces, porque tenemos más edad, estudios...

Otras, porque juzgamos desde perspectivas humanas.

Siempre, porque somos egocéntricos.

Nos cuesta superar este «afán» de culto al «yo».

Sin embargo, nos repites una vez más:

«Todo el que se enaltece será humillado;

y el que se humilla será enaltecido».

Pero no sólo nos hablas de esta actitud

de aceptación de los otros y de no fanfarronear,

sino que das un paso más

y nos pides una postura de hacer el bien

de forma «altruista» y «a fondo perdido».

Nos lo presentas en forma de «parábola»,

pero nos dices un mensaje muy claro:

«Cuando des un banquete,

invita a pobres, lisiados...

No invites a tus amigos... ni a los vecinos ricos,

porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.

Jesús, «fortalece nuestros corazones

y muévenos a servirte en nuestros hermanos»,

pero que sea un servicio en sencillez y naturalidad,

dando con generosidad y sin esperar agradecimiento.

AMEN.

Lucas 14, 1.7-14

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 Lunes 02 de Septiembre de 2013 Lunes 22ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 4,13-18: A los que han muerto, Dios, por medio Jesús, los llevará con él

Salmo responsorial: 95: El Señor llega a regir la tierra.

Lucas 4,16-30: Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres... Ningún profeta es bien mirado en su tierra

Martes 03 de Septiembre de 2013 Martes 22ª semana de tiempo ordinario

1Tesalonicenses 5,1-6.9-11: Murió por nosotros para que vivamos con él

Salmo responsorial: 26: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.

Lucas 4,31-37: Sé quién eres: el Santo de Dios

Miércoles 04 de Septiembre de 2013 Miércoles 22ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 1,1-8: El mensaje de la verdad ha llegado a vosotros y al mundo entero

Salmo responsorial: 51: Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás.

Lucas 4,38-44: También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado

Jueves 05 de Septiembre de 2013 Jueves 22ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 1,9-14: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido

Salmo responsorial: 97: El Señor da a conocer su victoria.

Lucas 5,1-11: Dejándolo todo, lo siguieron

Viernes 06 de Septiembre de 2013 Viernes 22ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 1,15-20: Todo fue creado por él y para él

Salmo responsorial: 99: Entrad en la presencia del Señor con vítores.

Lucas 5,33-39: Llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán

Sábado 07 de Septiembre de 2013 Sábado 22ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 1,21-23: Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha

Salmo responsorial: 53: Dios es mi auxilio.

Lucas 6,1-5: ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?

 

 

  DOMINGO XXIII  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura Sb 9, 13-18 “¿Quién comprende lo que Dios quiere?”.

Salmo Responsorial Sal 89 “Señor, Tú has sido nuestro refugio de generación en generación”.

Segunda lectura Flm 9b-10.12-17 “Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido”.

Evangelio Lc 14, 25-33 “El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío".

 

 SER DISCÍPULOS DE CRISTO ES LLEVAR NUESTRA CRUZ

 

            Hermanos vemos a Jesús seguir su camino hacia Jerusalén y  continúa con sus enseñanzas; y les exige las  condiciones necesarias  para aceptarlos  como sus discípulos: debían estar dispuestos a renunciar a todo: familia, riquezas y al propio egoísmo. Dura renuncia para quienes confiaban en Jesús como el futuro rey que los llenaría de prosperidad y libertad, pero que es posible comprender,...

             La primera lectura muestra con claridad lo finito y lo limitado que somos con relación a la grandeza y sabiduría divina. Parece ser sabio el hombre pues cada vez incrementan los inventos, son más sofisticados las máquinas, cada vez hay más descubrimientos aun así, es simplemente un punto diminuto frente a la grandeza de Dios. Una enfermedad o dolor hace que todo se venga abajo. Por más que uno realice estudios no es capaza de detener la muerte y el avance de la vida. Hubo sin embargo en todo tiempo la búsqueda del elixir de la vida, la felicidad en soluciones mágicas, las cuales no les ha dado resultado positivo. Dios que ha resucitado de entre muertos, Dios que ha vencido la enfermedad y la muerte, no anima que podamos acercarnos a él con humildad y reconozcamos nuestra pequeñez. Que le sigamos en su proyecto con nuestra vida y esfuerzo. ¿Quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son falibles. Y desde la conciencia de nuestra limitación nos fiamos de Dios. Pero no es una fe ciega, irracional. “Somos” discípulos porque tenemos fe en Cristo, como dice el Papa Francisco en Lumen fidei (15): La fe cristiana está centrada en Cristo, es confesar que Jesús es el Señor, y Dios lo ha resucitado de entre los muertos (…) La fe cristiana es fe en el Amor pleno, en su poder eficaz, en su capacidad de transformar el mundo e iluminar el tiempo (…) La fe reconoce el amor de Dios manifestado en Jesús como el fundamento sobre el que se asienta la realidad y su destino último.

             Pablo apóstol de Cristo, aun en la cárcel evangeliza, hoy ha podido convertir para Cristo a Onésimo un bandido esclavo de su mismo hermano Filemón y con muchas encargos hace que vuelva a la casa de su hermano. Onésimo ahora es de Cristo y como tal quiere reparar la falta y regresa donde su hermano. Antiguamente se podía llegar a la esclavitud de muchas maneras y también por la deuda tal parece en su caso de Onésimo.  Para Cristo es importante todas las situaciones que puede pasar el hombre.

            El evangelio nos propone saber, que es lo que define al verdadero discípulo de  Jesús. Es la opción responsable y definitiva por Cristo y su evangelio lo que caracteriza al discípulo del maestro. Nos habla de una cierta radicalidad en el camino del cristiano, ser cristiano es aceptar por la fe y la conducta a Cristo Jesús Dios hecho hombre. Frente a los caminos, sistemas y reglamentos de conducta, Cristo es el camino, frente a als verdades principios e ideología Cristo es la Verdad, frente a las promesas, formas métodos y géneros de vida, Cristo es la Vida. Cristo es el camino que conduce al Padre. Antiguamente para pertenecer a la orden de los caballeros se  realizaba la ceremonia del espaldarazo, donde el soldado quedaba incluido como caballero. El cristiano ha quedado marcado desde su bautismo para seguir a Cristo Jesús y como tal comprometerse en la lucha por alcanzar la vida eterna y esto se hace desde el lugar donde uno se encuentra. Hoy el Señor nos pide más compromiso en seriedad en nuestros compromisos cristianos

            No es una invitación sólo para religiosos. Cada uno, en la medida de sus distintas condiciones ha de vivir como Cristo y en Cristo, sin más intereses absolutos: riquezas, reconocimiento social, gratificación afectiva.

            Un hombre se quejaba y se quejaba a causa de sus sufrimientos y enfermedades “Sé muy bien, decía, que no hay vida sin sufrimientos. Pero, Señor, ¿por qué me diste la Cruz tan pesada?  ¿Por qué siempre estoy con fiebre?” Al poco tiempo tuvo un sueño que lo dejó confundido. Le pareció encontrarse en un almacén enorme en que se hallaban colocadas muchísimas cruces de diferentes tamaños representando todos los sufrimientos del mundo. Una voz le dijo: “Escoge la que quieras y esa será la que habrás de llevar toda tu vida”. El hombre se alegró mucho y se puso a escoger una cruz de su gusto; probaba una y pesaba demasiado, probaba otra y le pareció demasiado ligera. Probaba, probaba hasta que al fin encontró una cruz que se le ajustó perfectamente. Se dijo: “Me quedaré con esta”. Al darle vuelta encontró escrito en el travesaño: “fiebre”. Era la Cruz que se le había destinado la que Dios le había señalado. Ante nuestros proyectos limitados y mezquinos, como los llama el Santo Padre, se encuentra la plenitud del proyecto de Dios. ¿En qué consiste esta plenitud? En primer lugar, ante el limitado plan humano del tener y poseer bienes, Dios nos ofrece la plenitud de ser un bien para los demás. En realidad, el Señor no quiere que rechacemos los bienes, por el contrario desea que nosotros nos convirtamos en un bien y usemos de lo material en la medida que nos ayude a ser ese bien para los demás. “La vida verdadera se expresa en el don de sí mismo”. A la autolimitación del hombre que “valora las cosas de acuerdo al propio interés”, se nos propone la apertura a la plenitud de los intereses de Dios. Se nos invita a obrar con plena libertad aceptando los planes de Dios, que siempre serán mejores que los nuestros. No se nos quita la capacidad de decidir. Por el contrario, se nos ofrece la oportunidad de que nuestra libertad escoja en cada momento lo mejor para nosotros, que es la voluntad de Dios

 

ORACIÓN:          " DISCÍPULOS DE JESÚS "

 «El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío». (Lucas 14, 33)

Señor Jesús:

Nos recuerdas que seguirte en radicalidad

supone renunciar a la propia familia,

para ser «discípulos» tuyos.

 Pero sabes lo que nos cuesta esto,

 porque creemos que la «familia de carne y sangre»

nos proporciona seguridad

y nos da miedo vivir para crear esa otra familia,

que nace de la fe y del Evangelio,

que es la comunidad eclesial.

¡Suscita personas capaces de hacerlo así!

También nos dices, con mucha claridad:

«Quien no lleve su cruz detrás de mí

no puede ser discípulo mío».

 Y conoces cómo rehuimos la «cruz»,

porque queremos seguirte, pero sin esfuerzo,

y deseamos imitarte, pero no ponernos medios.

 ¡Haznos valientes y capaces del sacrificio!

Además, nos adviertes:

«El que no renuncia a todos sus bienes

 no puede ser discípulo mío».

Y conoces lo esclavos que estamos de lo material,

porque preferimos el tener al ser

y pretendemos seguirte, pero sin desprendemos de los «bienes».

Ayúdanos, Jesús, a ser generosos

 y a saber compartir con los demás.

AMEN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 09 de Septiembre de 2013 Lunes 23ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 1,24-2,3: Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia para anunciaros a vosotros el misterio escondido desde siglos

Salmo responsorial: 61: De Dios viene mi salvación y mi gloria.

Lucas 6,6-11: Estaban al acecho para ver si curaba en sábado

Martes 10 de Septiembre de 2013 Martes 23ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 2,6-15: Dios os dio vida en Cristo, perdonándonos todos los pecados

Salmo responsorial: 144: El Señor es bueno con todos.

Lucas 6,12-19: Pasó la noche orando. Escogió a doce y los nombró apóstoles

Miércoles 11 de Septiembre de 2013 Miércoles 23ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 3,1-11: Habéis muerto con Cristo; en consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros

Salmo responsorial: 144: El Señor es bueno con todos.

Lucas 6,20-26: Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!

Jueves 12 de Septiembre de 2013 Jueves 23ª semana de tiempo ordinario

Colosenses 3,12-17: Por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada

Salmo responsorial: 150: Todo ser que alienta alabe al Señor.

Lucas 6,27-38: Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo

Viernes 13 de Septiembre de 2013  Viernes 23ª semana de tiempo ordinario

1Timoteo 1,1-2.12-14: Yo antes era un blasfemo, pero Dios tuvo compasión de mí

Salmo responsorial: 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Lucas 6,39-42: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?

Sábado 14 de Septiembre de 2013 Exaltación de la Santa Cruz

Números 21,4b-9: Miraban a la serpiente de bronce y quedaban curados O bien Filipenses 2,6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo

Salmo responsorial: 77: No olvidéis las acciones del Señor.

Juan 3,13-17: Tiene que ser elevado el Hijo del hombre

 

 

 DOMINGO XXIV  DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura ● Ex 32, 7-11.13-14 ● “El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado”.

 Salmo Responsorial ● Sal 50 ● “Me pondré en camino adonde está mi padre”.

 Segunda lectura ● 1 Tim 1, 12-17 ● “Cristo vino para salvar a los pecadores”.

 Evangelio ● Lc 15, 1-32 ● “Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta".

 

SU AMOR ES MISERICORDIOSO

 

            Aunque hayamos escuchado muchas veces, la liturgia de hoy nos ofrece una vez más la grandeza de Dios que perdona, que da su gracia, al hombre arrepentido. Es la misericordia de un Dios que desborda al hombre pecador.

            Hoy nos es ofrecida una hermosa ocasión  para confesar la bondad de Dios, su amor misericordioso. La primera lectura muestra la respuesta de Dios ante la intercesión de Moisés a favor del pueblo que se había alejado de las sendas del Señor: Dios se arrepiente de las amenazas, perdona, da una nueva oportunidad al pueblo y no le destruye. Esa experiencia, repetida en el Antiguo Testamento, conduce al salmista a pedir al Señor que le renueve, que cree en el hombre pecador un corazón puro. Y es que nuestro Dios es experto en generar el corazón del hombre haciendo capaz del mor fiel a quien solamente fue capaz de pecado, de rechazo del amor divino. El pueblo había caído en la idolatría, no había sido capaz de ser fiel a Yavhé y merecía el castigo; ha sido Moisés quien con una oración confiada a Dios alcanza calmar la amenaza de Dios. La oración puede hacer mucho, puede calmar la ira y traer la misericordia, la compasión y el perdón. El pueblo se había creado un  dios manejable, un dios al que traigan y lleven de un lado para otro. Por eso se hicieron un becerro de oro, un ídolo semejante al que habían visto en Egipto

            Cuando no se escucha la voz de Dios cercana, el hombre se pierde. Se hace un dios, pero un dios que ni siente ni padece. Sin duda que todo esto está presente en esa escena famosa del becerro de oro. Este fue el primer pecado del pueblo de la Alianza, después de ese gran acontecimiento liberador del Éxodo. Pero el Dios de Israel sabe perdonar, aunque exija fidelidad.

             San Pablo, da testimonio con su vida, que ha sido llamado por el Señor a pesar de sus pecados y desvaríos, él ha sido perseguidor de los cristianos, alguien que no reconocía a Jesús salvador, por ello ha sido necesario la gracia infinita de Dios para abrirle los ojos. El apóstol de los gentiles experimentó el amor de Dios en Cristo. Por eso afirma luego de confesar que fue perseguidor de los cristianos y en ese sentido, blasfemo. Dice san Pablo, “Dios tuvo compasión de mi” “el Señor derrochó su gracia dándome la fe”. No siempre es fácil aceptar ese amor misericordioso. Cuantas veces también Dios nos ha concedido sus gracias y su amor.

             Dios nos ama y su amor no tiene límites.  Somos únicos ante Él. A tal punto que uno merece más atención que las noventa y nueve. Dios nos ama y necesita ser fiel a ese amor. Él nos dice: “tu pecado no vence mi amor; quiero que mi amor venza tu pecado”. Jesús nos pone estas parábolas de la oveja perdida, de la dracma perdida y del hijo pródigo para hacernos dar cuenta definitivamente que el amor de Dios sobrepasa todas nuestras miserias, por muy fracasados y perdidos que nos veamos, Él nos busca, nos da otra oportunidad, nos anima y nos espera así como el pastor de la parábola. La alegría de Dios por este hijo que estaba muerto y ha vuelto a la vida es mayor que por los otros hijos que no transitan  por los malos caminos. Es magnífico saber que a su padre no le interesa saber si su hijo está arrepentido, no le interesa conocer los motivos por los que regresa, no le importa que su hijo vuelva a hacer lo mismo otra vez. Ha vuelto a casa. ¡Qué alegría! También podríamos decir, como nos hacía ver el Papa Juan Pablo II en su Encíclica “Dives in Misericordia”, que esta parábola trata no sólo de la imagen de Dios que es Misericordia sino también de la imagen del hombre, de cuánto vale el hombre ante el amor de Dios, todo hombre, cada hombre, un pecador, de la dignidad del hombre. La Misericordia de Dios se inclina hacia el hombre no para humillarle y hacerle sentir el peso de su condición de criatura y de su pecado sino para elevarlo y enaltecerlo. Hemos de darnos cuenta de que Dios nos lleva en la palma de la mano, sólo quiere nuestra autorrealización personal. Esta es la invitación que el Padre nos hace, ¿la aceptamos?

            Dios se compadece de todos porque lo puede todo, cierra los ojos a los pecados  del hombre para que se arrepienta, le perdona y ama a todos los seres que por amor creó él mismo, que es amigo de la vida. Tal es el corazón compasivo de Dios.

           Vivimos en una sociedad donde el sentido del mal, del pecado va perdiéndose, escuchamos a menudo: “no tengo pecado” “no he matado, o robado” así reducimos el pecado a unas cuantas acciones, pero está claro que todos tenemos el corazón herido por el pecado original, y no somos santos, cada cual examine su conciencia y verá que necesita del amor de Dios, necesita del perdón y la misericordia de Dios. Decir que no tenemos pecado - ya decía Santiago- es ser mentirosos. Un hombre que se deja encontrar por Dios y experimenta su amor estará más dispuesto a transitar por los caminos del bien, fomentando los valores humanos y cristianos y también teniendo compasión de sus hermanos.

            Dios es muy cercano al hombre, no es ajeno a sus problemas y caídas, no es un Dios que abandona y olvida su creación, es un Dios muy providente, conoce hasta lo más íntimo de su composición y mucho más del hombre, un Dios que conoce, lo pasado, lo presente y lo futuro del hombre no para juzgarle sino para acompañarle y salvarle a lo largo del desarrollo dela historia.

            Esta parábola nos enseña también a cada uno de nosotros que debemos practicar la misericordia con los hermanos a imagen de nuestro Dios, cuando Pedro preguntaba a Jesús cuántas veces ha de perdonar a su hermano, Jesús no dudó en aclararle que “siempre” pero llevarlo a la práctica no siempre es fácil y entonces escuchamos una serie de violencias, enemistades, venganzas, divisiones que no fortalecen el amor entre los hombres ni construyen nuestra sociedad.

            Nos dicen que nosotros en la vida llevamos una alforja al hombro, delante lo ponemos todas nuestras cualidades y bondades y en la parte posterior nuestros errores y defectos, por eso cuando nos equivocamos no somos capaces muchas veces de reconocerlo al contrario lo atribuimos a los demás o la sociedad, por tanto decimos no tengo culpa, el que tiene culpa es aquel o aquella situación.

            Que Dios nos dé esa delicadeza de saber reconocer y arrepentirnos siempre de nuestros pecados y caídas para que de este modo vivamos bajo la misericordia de Dios en esta vida ordenando nuestras acciones hasta llegar a la casa del Padre.

 

ORACIÓN:  PARÁBOLAS DEL PERDÓN  «Estaba perdido y lo hemos encontrado». (Lucas 15,31)

Señor Jesús:

Meditar de nuevo la «parábola del hijo pródigo»

nos sugiere y recuerda aquella otra historia:

«Una oveja descubrió un agujero en la cerca

y se escabulló a través de él.

Estaba feliz de haber escapado.

Anduvo errando mucho tiempo         

y acabó desorientándose.

Entonces se dio cuenta

de que estaba siendo seguida de un lobo.

Echó a correr y a correr... pero el lobo

seguía persiguiéndola.

Hasta que llegó el pastor, la salvó

y la condujo de nuevo, con todo cariño, al redil.

Y a pesar de que todo el mundo le instaba a lo contrario,

el pastor se negó a reparar el agujero de la cerca».

Esta historia se repite constantemente en nosotros,

que nos gusta tontear con el «lobo»,

es decir, con el pecado,

y lo hacemos porque la «misericordia» y «ternura»

con que nos perdonas y nos acoges siempre,

no tienen límites y son infinitas.

Desearíamos, Jesús, aprender la lección

y vivir en la libertad del amor y de la desgracia,

aunque veamos el «agujero» del pecado como posibilidad,

pero sabiendo que en el «rebaño»

está la verdadera vida.

AMEN.

 (Lucas 15, 1-32)

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 16 de Septiembre de 2013 Lunes 24ª semana de tiempo ordinario

1Timoteo 2,1-8: Que se hagan oraciones por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven

Salmo responsorial: 27: Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante.

Lucas 7,1-10: Ni en Israel he encontrado tanta fe

Martes 17 de Septiembre de 2013 Martes 24ª semana de tiempo ordinario

1Timoteo 3,1-13: El obispo tiene que ser irreprochable; también los diáconos han de conservar la fe revelada con una conducta limpia

Salmo responsorial: 100: Andaré con rectitud de corazón.

Lucas 7,11-17: ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

Miércoles 18 de Septiembre de 2013 Miércoles 24ª semana de tiempo ordinario

1Timoteo 3,14-16: Grande es el misterio que veneramos

Salmo responsorial: 110: Grandes son las obras del Señor.

Lucas 7,31-35: Tocamos y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis

Jueves 19 de Septiembre de 2013 Jueves 24ª semana de tiempo ordinario

1Timoteo 4,12-16: Cuídate tú y cuida la enseñanza; así te salvarás a ti y a los que te escuchan

Salmo responsorial: 110: Grandes son las obras del Señor.

Lucas 7,36-50: Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor

Viernes 20 de Septiembre de 2013 Viernes 24ª semana de tiempo ordinario

1Timoteo 6,2c-12: Tú, en cambio, hombre de Dios, practica la justicia

Salmo responsorial: 48: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Lucas 8,1-3: Algunas mujeres acompañaban a Jesús y le ayudaban con sus bienes

Sábado 21 de Septiembre de 2013 San Mateo apóstol

Efesios 4,1-7.11-13: Él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, evangelizadores

Salmo responsorial: 18: A toda la tierra alcanza su pregón.

Mateo 9,9-13: Sígueme. Él se levantó y lo siguió

 

 

  DOMINGO XXV  DEL TIEMPO ORDINARIO

LECTURAS

Amós 8, 4-7: Contra los que "compran por dinero al pobre"

Salmo responsorial: 112: Alabad al Señor, que alza al pobre.

1Timoteo 2, 1-8: Que se hagan oraciones por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven

Lucas 16, 1-13: No podéis servir a Dios y al dinero

 

SERVIR SOLO A DIOS.

            Las lecturas de hoy nos recuerdan que nosotros somos simplemente los administradores de los bienes de este mundo. Que al fin y al cabo daremos cuentas de todo aquello que se nos ha confiado. Es por un lado una oportunidad que Dios no brinda y por otro lado la responsabilidad que debemos de practicar en este encargo.

            Damos una mirada a nuestro entorno y vemos ¡cuántos administradores deshonestos hay en nuestra sociedad! Cuánta explotación del más débil, cuántos obreros y empleados trabajando por sueldos insuficientes.

             A cuantos hace escuchar hoy su voz el Señor por medio del profeta Amós: “Escuchen … los que pisotean al indigente… jamás olvidaré  ninguna de sus acciones”.  No quiere decir que todos los empresarios sean avariciosos, pero el profeta sabe el terreno que pisa. El tema que el profeta vislumbre es que su religión y su dios es el dinero, pero no obstante no quieren saltarse ciertas reglas de comportamiento religioso en los días festivos religiosos; incluso algunos pueden aparentar ser muy religiosos, pero su corazón está donde está su tesoro. El profeta Amós pone el dedo en la llaga y sigue siendo bien actual.

            Seguimos con la lectura de la carta de san Pablo a Timoteo, vemos que los bienes dependen mucho de los guías y autoridades de un pueblo. Vivimos efectivamente en un mundo donde los conflictos cada vez se están multiplicando, priman los intereses económicos y el egoísmo, la paz va siendo quebrantada en muchos aspectos. Es hora de elevar oraciones a favor  de nuestros guías y autoridades. Dios nos invita a todos, quieren que se salven todos, por tanto la vida, la preocupación por el hermano es fundamental en nuestra vida de cada día.

            Debemos aceptar a los dirigentes, especialmente los que han sido elegidos democráticamente (aunque en el texto se hable con la mentalidad de reyes y gobernantes). Pero no tenemos por qué callar ante sus injusticias y estrategias de poder. El cristiano vive en el mundo y debe saber vivir en libertad. Pero esa libertad está inserta en su corazón, porque el cristiano se siente verdaderamente hijo de Dios.

 

            En el evangelio, Jesús describe una situación real conocida por su auditorio para sacar de allí una enseñanza: “¿Se dan cuenta de la habilidad, la astucia, la capacidad previsora de los hijos de este mundo? Quienes son los hijos de este mundo, se interesan únicamente por los bienes terrenales. En cambio nosotros, los hijos de la luz, los llamados a los bienes eternos, con mucha frecuencia, no somos fieles a Dios, ni siquiera en lo poco que él nos pide. ¿Quién de nosotros puede asegurar que pone en su vida espiritual la preocupación con que atiende las cosas de este mundo? Por eso Jesús nos exhorta: “imiten la astucia, la habilidad, la capacidad previsora de aquel administrador y gánense amigos no para la tierra, sino amigos que un día los reciban en las moradas eternas”. El final del evangelio es tajante: “no se puede servir a Dios y al dinero”. La experiencia avala la sentencia de Jesús. Nadie puede servir a dos señor. No se puede servir a Dios y al dinero. La idolatría del dinero es incompatible con el amor y el servicio a Dios identificado  con los pobres, marginados y excluidos de este mundo. Casi todos consideran las riquezas en este mundo como el futuro más seguro, y debe ser verdad, si no fuera porque un día debemos enfrentarnos con la realidad de que tenemos que desprendernos de todo y dar cuentas al Señor. Se hace mención de Mammona, que es un juego de palabras; en su raíz aramea expresa esa seguridad, y de ahí su injusticia, porque ellas roban toda la armonía, la equidad y la sabiduría humana. Un día hay que dejarlo todo; por eso, lo verdaderamente inteligente es hacer lo que hizo el administrador, quien, al contrario de los criterios de los que sirven a dos señores, a Dios y a la seguridad del dinero, ha preferido servir a su señor, usando las riquezas que se le han encomendado para hacerse amigo de los hombres, en vez de contribuir a acumular riquezas engañosas para él o para el señor. Se dice que la imagen de la comunidad lucana es un reflejo del objetivo social concreto que afecta a toda su obra: el equilibrio económico intracomunitario. Los intereses profundos que mueven a Lucas se reducen a planteamientos de una ética que se implica en el seguimiento, en el discipulado cristiano; tratando, por otra parte, de dar respuesta a problemas concretos de las relaciones entre ricos y pobres, y de las opciones que debía tomar su comunidad respecto de las riquezas para vivir de acuerdo con los criterios del Reino de Dios. 

            El cristiano no puede contenerse con ser discípulo, ha de ser también ardiente anunciador de la salvación que viene de Dios. Y ese ardor misionero no implica solamente el anuncio sino también

             La oración, la súplica para que los hombres puedan acoger al Dios Salvador. La eucaristía no es solamente acción de gracias y alabanza al Dios Salvador sino también es súplica por la salvación de todos los hombres. Y sin ser ilusos, hay que descubrir que hay obstáculos para acoger la salvación de Dios como el dinero que esclaviza y quita la libertad para reconocer al único Señor. El amor verdadero no se compra ni se vende, como tampoco se compra la felicidad que proporciona el hacer una obra buena en favor de un necesitado, acompañar a un enfermo o escuchar a una persona atormentada. Nos han engañado, nos han estafado acostumbrándonos a creer que es el dinero y el lujo la verdadera moneda de la felicidad. No porque tenemos dinero ya seremos felices automáticamente, cuantos ricos sufren y no son felices.

            Un hombre santo, orgulloso de serlo, ansiaba con todas sus fuerzas ver a Dios. Un día Dios le habló en un sueño: “¿Quieres verme? En la montaña, lejos de todos y de todo, te abrazaré”. Al despertar al día siguiente comenzó a pensar qué podría ofrecerle a Dios. Pero ¿qué podía encontrar digno de Dios? “Ya lo sé”, pensó. “Le llevaré mi hermoso jarrón nuevo. Es valioso y le encantará... Pero no puedo llevarlo vacío. Debo llenarlo de algo”. Estuvo pensando mucho en lo que metería en el precioso jarrón. ¿Oro? ¿Plata? Después de todo, Dios mismo había hecho todas aquellas cosas, por lo que se merecía un presente mucho más valioso.

            “Sí”, pensó al final, “le daré a Dios mis oraciones. Esto es lo que esperará de un hombre santo como yo. Mis oraciones, mi ayuda y servicio a los demás, mi limosna, sufrimientos, sacrificios, buenas obras...”. Estaba contento de haber descubierto justamente lo que Dios esperaría y decidió aumentar sus oraciones y buenas obras, consiguiendo un verdadero récord. Durante las pocas semanas siguientes anotó cada oración y buena obra colocando una piedrecita en su jarrón. Cuando estuviera lleno lo subiría a la montaña y se lo ofrecería a Dios. Finalmente, con su precioso jarrón hasta los bordes, se puso en camino hacia la montaña. A cada paso se repetía lo que debía decir a Dios: “Mira, Señor, ¿te gusta mi precioso jarrón? Espero que sí y que quedarás encantado con todas las oraciones y buenas obras que he ahorrado durante este tiempo para ofrecértelas. Por favor, abrázame ahora”. Al llegar a la montaña, oyó una voz que descendía retumbado de las nubes: “¿Quién está ahí abajo? ¿Por qué te escondes de mí? ¿Qué has puesto entre nosotros?” “Soy yo. Tu santo hombre. Te he traído este precioso jarrón. Mi vida entera está en él. Lo he traído para Ti”. “Pero no te veo. ¿Por qué has de esconderte detrás de ese enorme jarrón? No nos veremos de ese modo. Deseo abrazarte; por tanto, arrójalo lejos. Quítalo de mi vista”. No podía creer lo que estaba oyendo. ¿Romper su precioso jarrón y tirar lejos todas sus piedrecitas? “No, Señor. Mi hermoso jarrón, no. Lo he traído especialmente para Ti. Lo he llenado de mis...” “Tíralo. Dáselo a otro si quieres, pero líbrate de él. Deseo abrazarte a ti. Te quiero a ti”. Que ni el dinero, ni las riquezas nos impidan ver al Señor y gozar eternamente de la felicidad.

 

ORACION.     

HAZME, SEÑOR, PRUDENTE

Distante de lo efímero, para buscar lo eterno

Crítico con aquello que me paraliza

y dinámico para buscarte en el silencio

Abierto a negarme ent regándome

y cerrado a todo lo que me impide

dar y regalar lo mejor de mí mismo.

HAZME, SEÑOR, PRUDENTE

Que no te busque por interés

Que no te quiera porque me esperas

Que no te ame porque es mucho lo que me aguarda

HAZME, SEÑOR, PRUDENTE

Para que te busque porque eres lo mejor

Para que te quiera porque siempre esperas

Para que te ame porque, Tú antes, me amas

Amén

                     ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 23 de Septiembre de 2013 Lunes 25ª semana de tiempo ordinario

Esdras 1,1-6:

Salmo responsorial: 125: El Señor ha estad o grande con nosotros.

Lucas 8,16-18: El candil se pone en el candelero para que los que entran tengan luz

Martes 24 de Septiembre de 2013 Martes 25ª semana de tiempo ordinario

Esdras 6,7-8.12b.14-20: Terminaron la construcción del templo y celebraron la Pascua

Salmo responsorial: 121: Vamos alegres a la casa del Señor.

Lucas 8,19-21: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra

Miércoles 25 de Septiembre de 2013  Miércoles 25ª semana de tiempo ordinario

Esdras 9,5-9: Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud

Interleccional: Tobías 13,2-8: Bendito sea Dios, que vive eternamente.

Lucas 9,1-6: Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos

Jueves 26 de Septiembre de 2013 Jueves 25ª semana de tiempo ordinario

Ageo 1,1-8: Construid el Templo, para que pueda complacerme

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Lucas 9,7-9: A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?

Viernes 27 de Septiembre de 2013 Viernes 25ª semana de tiempo ordinario

Ageo 2,15b-2,9: Todavía un poco más, y llenaré de gloria este templo

Salmo responsorial: 42: Espera en Dios, que volverás a alabarlo: "Salud de mi rostro, Dios mío."

Lucas 9,18-22: Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho

Sábado 28 de Septiembre de 2013 Sábado 25ª semana de tiempo ordinario

Zacarías 2,5-9.14-15a: Yo vengo a habitar dentro de ti

Interleccional: Jeremías 31,10-13: El Señor nos guardará como pastor a su rebaño.

Lucas 9,43b-45: Al Hijo del hombre lo van a entregar. Les daba miedo preguntarle sobre el asunto

 

 

 

 DOMINGO XXVI  DEL TIEMPO ORDINARIO

Amós 6, 1a. 4-7: Los disolutos encabezarán la cuerda de cautivos

Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.

1Timoteo 6, 11-16: Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor

Lucas 16, 19-31: Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

 

NO ENDURECER NUESTRO CORAZON

 

            Hermanos, la liturgia de este domingo nos presenta tener ojos abiertos para ver luego sentir las necesidades ajenas y luego socorrerlos en lo posible.

             El profeta Amós, anuncia que de nada sirve, vivir medio de comodidades, querer establecerse en los bienes terrenales. Hoy en día también vemos a  gente que da culto al cuerpo, se somete a dietas estrictas para tener un cuerpo, una figura ideal. Se someten a todos los programas de peso ideal posibles que le dicen o lee, y trabajan obstinadamente de esta forma, para ser felices, centrándose solo en lo aparente, no preocupándose de lo que hay detrás de las apariencias, que es donde se encuentra la bondad, el tesoro que nos han dado al nacer. Su pecado más grave no consiste, en realidad, en ese mismo disfrute, sino sobre todo en el olvido y el desprecio hacia la suerte de los que sufren. Amós  anuncia que la vida de lujo se acabará pronto, irán al destierro lejos de su pueblo y familia, lo cual sucedió  efectivamente después de 30 años, fueron deportados los de Samaria por los Asirios.

             Pablo recuerda a Timoteo, como creyente ha de tomar actitudes cristianas en su vida diaria, practicar los valores que nos acercarán al reino de Dios, como  la justicia, la caridad, el amor, la compasión pues cristiano no puede limitarse solo a la fe teórica, es necesario vivir diariamente en medio del mundo. Es extender la luz del reino de Dios en la sociedad.

            El evangelio de hoy, nos presente el típico pecado de omisión, el rico Epulón no es que se condena por ser rico, sino por tener cegado el corazón hacia el pobre, al hermano que sufre en su puerta.

            La riqueza podemos comprender de muchas maneras, uno  que tiene $.1000 puede ser considerado rico frente a aquel que tiene $. 100 pero pobre frente a aquel que tiene $/ 2000  pero en todas ellas el Señor nos invita que hay peligro en las riquezas porque puede cegar la mente y el corazón, cuanto más rico, más preocupación y más bienes desea.

            Suponemos que ganó honradamente todo el dinero que gastaba en sus espléndidos banquetes. Lo único que se puede censura en el rico glotón es que “come y no convida”. Está tan cerrado en sí mismo que ni ¿se da cuenta de que  hay quien pasa necesidad muy cerca de él. Y eso es un pecado muy serio. El pecado del rico no fue ser rico, sino no mirar a su alrededor, tener paralizado el corazón, no sentir remordimiento alguno , no experimentar ninguna reacción frente a la pobreza de quienes nos rodean. El evangelio vuelve sobre una realidad que todos conocemos de cerca: el dinero tiene dentro de sí una trampa un veneno que nos adormece y nos hace insensible ante el dolor que está a la misma puerta de nuestra casa. Y es verdad que esa actitud puede darse no sólo en el que  tiene mucho; también puede estar presente en el que tiene poco, pero arde en deseos de riquezas y descuidas al más necesitado y al pobre.

            Preguntémonos también nosotros si en nuestra vida también sucede algo parecido, preocupado solo por nosotros mismos, buscamos riquezas haciendo sufrir a los demás. Los pobres merecen una atención preferencial, cualquiera sea la situación moral o personal en que se encuentren. Jesús nos habla en esta parábola como debemos conducirnos en la vida diaria, cómo usar el dinero. Después de la muerte no hay posibilidad de cambio en la orientación fundamental de la persona. Sólo podrá haber aceleración o purificaciones de lo que hayamos sido en este mundo. el que muere abierto al prójimo y a Dios, quedará para siempre en comunión con [Dios. El que muere encerrado en su egoísmo quedará para siempre excluido del banquete eterno.

            Precisamente porque la vida es una cosa seria, no hay que tomársela a broma, ni podemos pasarla banqueteando (o, más probablemente, trabajando sólo para poder banquetear). Esta vida limitada en el espacio y el tiempo es el tiempo de nuestra responsabilidad, en el que decidimos nuestro destino, nuestro “tipo” (el del disoluto, o el del hombre de Dios) y, en cierta medida, la fortuna de los que están cerca de nosotros. Lo que hagamos en este tiempo y espacio que Dios nos ha cedido por completo quedará así para siempre. Esos abismos que hemos de superar construyendo puentes de justicia, misericordia, ayuda y compasión, se harán insuperables una vez concluido nuestro periplo vital. Insisto, la vida es cosa seria. Hay cosas con las que no se debe jugar. La verdadera fe religiosa es una llamada a esa seriedad de la vida, a la libertad responsable, al testimonio de fe, con el que vamos construyendo ese camino que nos vincula con los demás y nos conduce a la vida eterna, a la vida plena.

 

ORACIÓN:   RICOS Y POBRES

 “Tú recibiste bienes y Lázaro males ahora él encuentra consuelo, mientras que tú padeces” (Lc 16,25)

 Señor Jesús:

«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino

y banqueteaba espléndidamente cada día...»

Así dijiste «a los fariseos» en la parábola de hoy.

Sin embargo, ese hombre era muy pobre, porque:

— era insensible a las necesidades ajenas,

— desperdiciaba los «bienes» en cosas superfinas,

— se creía autosuficiente...

También añades en la misma parábola:

«Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal,

cubierto de llagas, y con ganas de saciarse...

pero nadie se lo daba».

Y, a pesar de esta descripción, era rico, porque;

— sufre la contingencia y el dolor con paciencia,

— mendiga y pide ayuda a los demás,

— merece participar del «seno de Abraham»...

Nosotros tenemos un poco de cada uno de ellos,

pero necesitamos mayor «solidaridad» y saber compartir.

Debemos salir de nuestras comodidades e individualismo,

para crear una sociedad más justa e igualitaria.

Por eso, te pedimos. Jesús,

que nos ayudes a imitarte y a vivir «el perdón y la misericordia»,

que el Padre nos manifiesta a través de Ti,

para empezar a construir tu Reino ya ahora,

sin necesidad de esperar a damos cuenta, cuando es tarde.

AMEN.

Lucas 16, 19-31

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 30 de Septiembre de 2013 Lunes 26ª semana de tiempo ordinario

Zacarías 8,1-8: Yo libertaré a mi pueblo del país de oriente y de occidente

Salmo responsorial: 101: El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria.

Lucas 9,46-50: El más pequeño de vosotros es el más importante

Octubre

Martes 01 de Octubre de 2013 Martes 26ª semana de tiempo ordinario

Zacarías 8,20-23: Vendrán pueblos numerosos a visitar al Señor en Jerusalén

Salmo responsorial: 86: Dios está con nosotros.

Lucas 9,51-56: Tomó la decisión de ir a Jerusalén

Miércoles 02 de Octubre de 2013 Miércoles 26ª semana de tiempo ordinario

Nehemías 2,1-8: Si a su majestad le parece bien, déjeme ir a reconstruir la ciudad de mis padres

Salmo responsorial: 136: Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Lucas 9,57-62: Te seguiré adonde vayas

Jueves 03 de Octubre de 2013 Jueves 26ª semana de tiempo ordinario

Nehemías 8,1-4a.5-6.7b-12: Esdras abrió el libro de la Ley, bendijo al Señor, y todo el pueblo respondió: Amén, amén

Salmo responsorial: 18: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Lucas 10,1-12: Los envío de dos en dos

Viernes 04 de Octubre de 2013 Viernes 26ª semana de tiempo ordinario

Baruc 1,15-22: Pecamos contra el Señor no haciéndole caso

Salmo responsorial: 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

Lucas 10,13-16: Quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado

Sábado 05 de Octubre de 2013  Sábado 26ª semana de tiempo ordinario

Baruc 4,5-12.27-29: El que os mandó las desgracias os mandará el gozo

Salmo responsorial: 68: El Señor escucha a los pobres.

Lucas 10,17-24: Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo

 

 

 DOMINGO XXVII  DEL TIEMPO ORDINARIO

Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4: El justo vivirá por su fe

Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

2Timoteo 1, 6-8. 13-14: No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor

Lucas 17, 5-10: ¡Si tuvierais fe ... !

 

NECESIDAD DE MANTENER LA FE

 

            Hoy domingo la liturgia nos presenta la necesidad de mantener la confianza en Dios, de poner en sus manos todas nuestras iniciativas y esperanzas.

            La primera lectura nos presenta al profeta Habacuc, que  significa «abrazo». Y es justamente lo que él hace por medio de su profecía, abraza o contiene a su pueblo. Habacuc los consuela y los toma en sus brazos como uno lo haría por un niño o un adulto que gime.” Exige la presencia de Dios ante un mundo injusto, violento, infiel, el corazón de Habacuc está acongojado a causa de la injusticia que hay en medio del pueblo de Dios y escucha aquellas palabras que le dan consuelo: “El que no tiene el alma recta sucumbirá, pero el justo por su fidelidad, por su fe se salvará”. El justo en la biblia es aquel que tiene el corazón puro, aquel que realiza obras buenas y así refleja la santidad de Dios mismo. Más adelante el profeta alaba a Dios, por su grandeza porque las obras del Señor superan todas nuestras limitaciones: Señor, he sabido de tu fama tus obras, Señor, me dejan pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro  tiempo  en tu ira, ten presente tu misericordia.”

            Con la fe, es posible comenzar, es posible intentar el camino del seguimiento del Señor, como dice san Pablo, es sentirse valientes en Dios.

            Nos tenemos que preguntarnos hoy, pero ¿Qué entendemos por fe? ¿Qué es la fe?, porque la increencia se extiende cada vez más y más comenzando desde los aspectos humanos, cuantos políticos, gobernantes, anuncian en sus campañas grandes promesas,  programas políticos sociales y económicos y sigue brotando en el corazón el descontento, la indiferencia la indignación y la injusticia ante un mundo  cada vez más deteriorada.

            Cristo nos anima que si tuviéramos fe au