Ciclo A 2013-2014 

 

TIEMPO DE ADVIENTO

 I DOMINGO DE ADVIENTO

Primera lectura ● Is 2,1-5 ● “El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del reino de Dios”.

● Salmo Responsorial ● Sal 121 ● “Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor”.

● Segunda lectura ● Rm 13, 11-14a ● “Nuestra salvación está cerca”.

● Evangelio ● Mt 24, 37-44 ● “Estad en vela para estar preparados".

 

ES HORA DE DESPERTAR.

 

            Hermanos, hoy iniciamos un nuevo año litúrgico, una nueva oportunidad que nos brinda el Señor de servirle y servir a nuestros hermanos.  El primer domingo de adviento nos habla de estar despiertos, vigilantes, atentos, a los acontecimientos de la fe. Muchos de nuestros pueblos tienen un persona encargada de vigilar, cuidar al pueblo; ellos, saben que si duermen o se dedican a otras cosas y están distraídos, puede el ladrón robar las casas, hacer daño a las personas, etc. O lo mismo, el militar, el policía, está muy pendiente y atento a todo lo encargado. Si esto es así en el plano social, es más todavía en la vida cristiana, el adviento, ante la crisis personal o social, ante los miles de problemas que pueda tocarnos vivir, nos brinda poner nuestra mirada esperanzadora, la esperanza en un personaje concreto, en Jesucristo que trae para cada uno de nosotros una respuesta según las necesidades que pueda tener el hombre.

            El tiempo de Adviento presenta un doble aspecto: por una parte, es el tiempo de preparación a la solemnidad de la Navidad, en la cual se conmemora la primera “venida” del Hijo de Dios y, por otra, con este recuerdo se dirige nuestra atención hacia la expectación de la “segunda venida” de Cristo al final de los tiempos. Por esta doble razón se presenta el Adviento como el tiempo de la alegre esperanza. Nuestra vida cristiana adquiere sentido a partir de estos dos momentos históricos: la Encarnación de Cristo que nos diviniza y la Parusía que lleva esta obra a su total cumplimiento. El cristiano vigila, y espera siempre la venida del Señor.Así la esperanza cristiana tiene un nombre: Jesucristo, que viene a nosotros. El adviento no es un tiempo momentáneo de cuatro semanas que pasamos y otra cosa. El adviento no es la espera sentimental del nacimiento de un “niñito”. Es la despierta y vigilante expectativa de la llegada de quien realmente nos trae sólidas razones para vivir en la alegría: Jesucristo. Él viene a impregnar nuestra vida de “Color y calor” de sentido de esperanza, alegría y paz.

            La primera lectura nos anuncia que llegado el tiempo no habrá ni guerra, ni muerte, ni enemistades: “de las espadas, forjarán arados, de  las lanzas podaderas” se  hace realidad en la persona de Cristo Jesús que es el príncipe de la paz, cuyas enseñanzas fundan una nueva manera de vivir el reino, llegando a plenitud al final de los tiempos.

            Es la primera venida del Señor recordada a lo largo de la historia que fue en Belén de Judá, para vivir y compartir con nosotros.

            Adviento también invita a valorar la  venida cotidiana del señor en nuestra vida a través de su palabra y de los sacramentos, que nos van renovando constantemente y llevándonos al encuentro de Cristo Jesús.

            Finalmente adviento también nos prepara para la plenitud de los tiempos, donde se abre una nueva vida para todos. La vida eterna,

            Dios se había manifestado muchas veces en el Antiguo Testamento, pero pocos lo reconocieron, cuando vino Jesús, igual, pocos lo reconocieron, muchos se opusieron a sus palabras, por eso es necesario, despertar y reconocer la grandeza de Dios en nuestra vida.

            San Pablo, quiere sacudir nuestra somnolencia y prepararnos a la triple venida del salvador. “Ya es hora de despertarse del sueño y revestirse de la luz”… y nos dice cuáles son las obras de la noche que debemos abandonar, todos los pecados, que ensucian al hombre y apartan de Dios, invita así, a una vida de misericordia, dulzura, humildad comprensión, practicando el perdón. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección”.

            Por tanto el adviento, más que ser cuatro semanas, es  una actitud permanente, un estilo de vida para el cristiano, un proceso de liberación siempre en la marcha hacia Dios, hacia los hermanos y hacia el mundo como lugar  de la presencia divina.

            Adviento es la iniciativa constante de Dios mismo que viene a nuestro encuentro para confiarnos una tarea apasionante y siempre inacabada: la construcción del mundo y del hombre nuevo.

            ¿Entonces, a qué nos invita este tiempo a nosotros? Nos invita a:

            -vivir despiertos y vigilantes hoy, conociendo más al Señor, viviendo la palabra de Dios, recibiendo los sacramentos, porque ahí es donde le Señor se hace presente hoy.

            -buscar la conversión del corazón, sentirnos pobres y necesitados de Dios en nuestra vida. ¿Cómo podremos buscar a Dios si no nos sentimos necesitados de Él?

            -vivir la actitud misionera, ser mensajeros para los demás, llevar el mensaje de Dios a nuestro mundo que vive cada vez más alejado de Dios invadido por tantos adelantos tecnológicos que distraen la mirada de lo divino.

 

ORACIÓN:  TOMADO DEL LIBRO ORACIONES CICLO “A” (P. Vicente Folgado)

ESTAR PREPARADOS

Señor Jesús:

Al iniciar un nuevo Año Litúrgico,

hacemos nuestra la oración del Cardenal Newman:

«Guíame, luz bondadosa,

las tinieblas me rodean,

guíame hacia adelante.

La noche es densa,

me encuentro lejos del hogar,

guíame hacia adelante.

Protégeme al caminar.

No te pido ver claro el futuro,

sólo un paso, aquí y ahora».

Queremos andar entre las «tinieblas… hacia adelante».

Queremos «paso a paso» andar no por nosotros mismos,

sino cogidos, como niños, de tu mano.

Esta disposición y confianza

es la mejor manera de «estar preparados»,

aunque aún estemos lejos del «hogar»,

pero sabiendo que «estamos en vela»,

porque hemos descubierto por tu gracia

«el  valor de los bienes eternos

y ponemos en ellos nuestro corazón».

Por eso, te decimos:

Señor Jesús,

con san Agustín:

 «Quema, corta, no perdones nada

de lo que estorba tu entrada en mi corazón».

AMÉN.

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 02 de Diciembre del 2013

Isaías 2,1-5 El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del reino de Dios

Salmo responsorial: 121 Vamos alegres a la casa del Señor

Mateo 8,5-11 Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos

Martes 03 de Diciembre del 2013

Isaías 11,1-10 Sobre él se posará el espíritu del Señor

Salmo responsorial: 71Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Lucas 10,21-24. Jesús, se lleno de la alegría del Espíritu Santo

Miércoles 04 de  Diciembre del 2013 

Isaías 25,6-10ª El Señor invita a su convite y enjuga las lágrimas de todos los rostros

Salmo responsorial: 22 Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Mateo 15,29-37 Jesús cura a muchos y multiplica los panes

Jueves 05  de Diciembre del 2013

Isaías 26,1-6 Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad

Salmo responsorial: 117 Bendito el que viene en nombre del Señor.

Mateo 7,21.24-27 El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos

 Viernes 06 de Diciembre de 2013

Isaías 29,17-24 Aquel día, verán los ojos de los ciegos

Salmo responsorial: 26 El Señor es mi luz y mi salvación.

Mateo 9,27-31 Jesús cura a dos ciegos que creen en él

Sábado 07  de Diciembre del 2013

Isaías 30,19-21.23-26 Se apiadará a la voz de tu gemido

Salmo responsorial: 146 Dichosos los que esperan en el Señor.

Mateo 9,35-10,1.6-8 Al ver a las gentes, se compadecía de ellas

 

 II DOMINGO DE ADVIENTO

Isaías 11,1-10: Juzgará a los pobres con justicia

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Romanos 15,4-9: Cristo salva a todos los hombres

Mateo 3,1-12: Convertíos, porque está acerca el reino de los cielos

 

LA AUTENTICIDAD DE LA FE

 

            La liturgia de este domingo nos ofrece los rasgos fundamentales del Mesías, preparando así su llegada en la historia. Isaías enseña que la llegada será acompañada de  los dones de del Espíritu que transforma al hombre colmándolo de sabiduría, fortaleza y amor. El don del  Espíritu que actúa en los hombres da como resultado un mundo nuevo, lleno de paz, un mundo en el cual “nadie hará daño, ni nadie hará mal.. porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor, como cubren las aguas el mar”. Cuando alguien ha superado los problemas, las dificultades que le oprimían está muy feliz, salta de gozo, por la alegría; pero el estado de que nos habla Isaías es mucho más todavía, donde no solo habrá ausencia del mal sino reinará una paz y amor por siempre. Esto es para nosotros como un aliento en este tiempo de adviento, es a la vez para tomar conciencia de que vivir así exige una conversión constante, una revisión de nuestros actos cotidianos. Juan el Bautista figura de este domingo, proclama la necesidad de la conversión, para recibir al Mesías de Dios. Reconocernos ante Dios y los demás como pecadores y llenos de limitaciones no es bajar nuestra autoestima, es reafirmar nuestro modo de vivir de manera correcta

            Hay muchos que dicen que son buenos, que no necesitan convertirse. Hay personas que nunca van al médico porque piensan que están sanos. ¿Para lo que me va a decir? Me va a recetar las pastillas de siempre. Me va a dar los mismos consejos. Mejor me quedo en casa. Pueden haber resistencia por todos lados, pero hoy Juan nos invita que la vida no es así, todos necesitamos convertirnos, dejarnos llevar por la gracias divina, la humildad de este modo nos acercará mucho a Dios. Conversión: cambio de mente, cambio de corazón, cambio de dirección de nuestros pasos, cambio de monedas.

* La conversión no termina nunca.

            Ninguno de nosotros podemos decir ya estoy convertido del todo. Todos desde el Papa hasta el último bautizado estamos necesitados de conversión.

*La conversión no es sólo obra nuestra.

            Como las ideas y las modas del mundo y del tiempo en que vivimos nos comen el coco y terminamos haciéndolas nuestras, así también en la praxis de la fe tenemos que empaparnos de la Palabra de Dios que, leída y meditada con asiduidad, tiene poder para convertirnos.

            La falsa seguridad, no vale ante Dios. Si la fe y la conversión no pasan a influenciar nuestra actitud ante el dinero, por ejemplo o ante la pobreza material y espiritual de los demás o la necesidad concreta de aquel hermano que conocemos, o la necesidad de buscar reconciliación no mostraremos los frutos de la conversión.

            Que la navidad no sea para nosotros una celebración superficial, llenos de actitudes comerciales y nada más, necesitamos escuchar a Dios que nos invita a una profunda conversión para mejorar en  nuestra vida. Aplazar la conversión es un espejismo peligroso. El adviento nos apremia personalmente a escuchar a Dios y seguirle. Hemos de convertirnos del pecado que anida en nuestros corazones con múltiples manifestaciones>: egoísmos, soberbia, doblez,  lujuria, violencia, etc. Para empezar a ser personas humilde, generosa, reconciliadora, pacífico, casto y transparente.

            Finalmente debemos ser testigos de la conversión siendo luz a imagen de Juan el Bautista, para nuestros hermanos, llevando a Cristo a un mundo que vivía muchas veces en la utopía. Solo así será verdad nuestra eucaristía dominical y podremos alabar unánimes a una sola voz al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

 

ORACIÓN  (Tomado del libro “Oraciones ciclo C” p. Vicente Folgado)

 DAR FRUTO

Señor Jesús:

Nos espolea e inquieta la invitación de Juan Bautista:

«Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos».

Palabras claras y exigentes,

porque, como nos dice un Obispo español:

«Hoy continúa habiendo muchas necesidades urgentes que cubrir:

— multitudes que evangelizar,

— pobres que liberar,

— niños que acoger,

— jóvenes que formar,

— esposos que ayudar,

— ancianos que atender,

— enfermos que cuidar,

— obreros que apoyar,

— intelectuales que «iluminar»,

— políticos que animar,

— materialismos que trascender,

— «idolatrías que extirpar...»

Transformar esas necesidades es construir el Reino

y hacer posible:

«Que en sus días florezca la justicia

y la paz abunde eternamente».

Queremos, Señor Jesús,

«dar el fruto que pide la conversión» sabiendo que,

«Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras».

Tener esta esperanza y

comprometemos con las necesidades concretas,

eso es vivir el Adviento, como Tú nos enseñas.

AMEN.

Mt 3,l-12

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Isaías 11,1-10: Juzgará a los pobres con justicia

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Romanos 15,4-9: Cristo salva a todos los hombres

Mateo 3,1-12: Convertíos, porque está acerca el reino de los cielos

Lunes 09 de Diciembre de 2013 Inmaculada Concepción

Génesis 3,9-15.20: Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer

Salmo responsorial: 97: Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Efesios 1,3-6.11-12: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lucas 1,26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Martes 10 de Diciembre de 2013 Martes 2ª semana de Adviento

Isaías 40,1-11: Dios consuela a su pueblo

Salmo responsorial: 95: Nuestro Dios llega con poder.

Mateo 18,12-14: Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños

Miércoles 11 de Diciembre de 2013 Miércoles 2ª semana de Adviento

Isaías 40,25-31: El Señor todopoderoso da fuerza al cansado

Salmo responsorial: 102: Bendice, alma mía, al Señor.

Mateo 11,28-30: Venid a mí todos los que estáis cansados

Jueves 12 de Diciembre de 2013 Nuestra Señora de Guadalupe

Zacarías 2,14-17: Canto de la Hija de Sión.

Salmo responsorial 95: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones

Lucas 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Viernes 13 de Diciembre de 2013 Viernes 2ª semana de Adviento

Isaías 48,17-19: Si hubieras atendido a mis mandatos

Salmo responsorial: 1: El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

Mateo 11,16-19: No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre

Sábado 14 de Diciembre de 2013 Sábado 2ª semana de Adviento

Eclesiástico 48,1-4.9-11: Elías volverá

Salmo responsorial: 79: Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Mateo 17,10-13: Elías ya ha venido, y no lo reconocieron

 

 III DOMINGO DE ADVIENTO

Isaías 35,1-6a.10: Dios viene en persona y os salvará

Salmo responsorial: 145: Ven, Señor, a salvarnos.

Santiago 5,7-10: Manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca

Mateo 11,2-11: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

 

DAR GRACIAS SIEMPRE

 

            Este tercer domingo, es signo del crecimiento de las expectativas en el  Mesías que está por llegar. Proclama Isaías, la Buena Nueva como una forma de liberación de toda atadura, al mismo tiempo da sanación y  salud para los enfermos. Es un Dios que está por llegar.  Se trata de una cordial y sentida invitación para que nadie desespere de su situación, por difícil que ésta sea, dado que la salvación se ha hecho presente en Cristo Jesús. El profeta Isaías, en un bello poema, nos ofrece la bíblica imagen del desierto que florece y del pueblo que canta y salta de júbilo al contemplar la Gloria del Señor. Esta alegría se comunica especialmente al que padece tribulación y está a punto de abandonarse a la desesperanza.

            Es verdad que vivimos en una sociedad donde vivir los valores humanos y cristianos no es nada fácil, es un mundo alejado de cada vez de Dios, y la fe cristiana es atacada por todos los costados. Frente a esta realidad, nos hace bien recordar que el adviento tiene como señal la “esperanza”, las lecturas de hoy son estímulos en el camino de la vida cristiana, debemos fortalecer nuestras palabras vacilantes, nuestra actitudes poco firmes con respecto a la vida cristiana, debemos rosbustecer nuestra fe, y confianza en el Señor.  Aunque los problemas no desaparezcan sin embargo, si podrán ser tomadas con serenidad y  aceptación sabiendo que todo pasa por las manos de Dios.

            Presten atención Isaías nos llama a “regocijarnos y alegrarnos”, porque Dios mismo viene a salvarnos. Santiago pone a este mensajes el matiz de la paciencia. “tengan paciencia, y anímense, porque la venida del Señor está próxima. Y Jesús al describir cómo se ocupa de los que sufren, quiere liberarnos de nuestros complejos y asegurarnos su presencia salvadora en nuestros “bajones” y desalientos. Al comenzar esta semana podamos todos sentir esa fortaleza y ánimo por la cercanía del Mesías y sigamos preparando nuestra vida.

            Anhelar con fe el nacimiento de Jesús es estar convencidos de que él nace para traernos una gran salvación. Este es el núcleo de la Navidad. Juan Bautista está preso en Maqueronte y pregunta sobre la Jesús. Jesús responde con las acciones que se van cumpliendo según las profecías, demostrando con ello que ya ha llegado el reino de Dios al mundo.

            El eco de la pregunta del Bautista sigue resonando en nuestros días. Todavía hoy resuena en la búsqueda de mesías y redentores. Frente a supuesta liberación del hombre por el hombre, por la sociedad de bienestar, por el consumismo y el desarrollo, la fe cristiana confiesa a Jesús, el Hijo de Dios, como el único salvador del hombre y de la historia humana, que se convierte así en historia de la salvación de Dios.

            ¿Eres tú el que tenía que venir o tenemos que esperar a otro? Si la respuesta sólo la podemos escuchar en la Iglesia y en los sermones de los curas todos hemos fracasado estrepitosamente.
Adviento, por más veces que pronunciemos esta palabra en la iglesia, no es ni será un tiempo popular. Los hombres de nuestro tiempo esperan poco o nada de la Iglesia. Esperar es lo más aburrido del mundo. La espera agota la paciencia, implica soledad y los hombres lo quieren todo y ya. Lo importante no es esperar, es celebrar, celebrar lo grandioso y lo banal con la manada, aquí y ahora.

            Juan Bautista, el predicador de la música clásica de los profetas, vocero del arrepentimiento, del hacha, del fuego y del juicio inminente tuvo su auditorio fuera del templo. La gente sencilla y los profesionales de la religión acudieron en masa a escuchar su música dramática y hasta el mismo Jesús fue oyente de su predicación furibunda y como uno de tantos se sumergió en las aguas del Jordán para ser bautizado.
¿Fue Juan, el hombre más grande nacido de mujer, el único que reconoció a Jesús como el mejor violinista del mundo, el lleno del Espíritu, el que vino a traer otro fuego, el único que vino a señalarlo a las gentes despistadas y a los profesionales de la religión? 
Siempre me ha llamado la atención que Juan, el hombre más grande nacido de mujer, no fuera uno de los doce discípulos de Jesús. Jesús llamó a doce hombres, ¿por qué no invitó a Juan a sumarse a la nueva predicación, a la nueva hoja de ruta?
Juan cerró el AT, tuvo su grupo y sus seguidores y se enfrentó valientemente a Herodes, al que Jesús no le dijo ni palabra.

            La pregunta clave de ayer y de hoy es siempre la misma: ¿Jesús, eres tú la palabra pronunciada por Dios?

             El Señor viene en persona. Éste es el motivo de la alegría, éste es el motivo de la fortaleza. Es Dios mismo quien viene a rescatar a su pueblo. Es Dios mismo quien se hace presente en el desierto y lo hace florecer. Es Dios mismo quien nace en una pequeña gruta de Belén para salvar a los hombres. Es Dios mismo quien desciende y cumple todas las esperanzas mesiánicas. Admirable intercambio: Dios toma nuestra humana naturaleza y nos da la participación en la naturaleza divina. 

ORACIÓN:

MENSAJEROS  (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

También nosotros preguntamos como Juan Bautista:

¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Y de nuevo nos respondes;

Vayan y anuncien... lo que están viendo y oyendo:

los ciegos ven y los inválidos andan;

los leprosos quedan limpios y los sordos oyen;

los muertos resucitan y a los pobres

se les anuncia la Buena Noticia

También nosotros debemos proclamar,

con valentía y convencimiento,

la experiencia religiosa que nos regalas:

— podemos «ver» por la FE con los ojos del corazón;

— podemos «curarnos» por tu MISERICORDIA y estar limpios;

— podemos «resucitar» del pecado y tener VIDA en abundancia;

— podemos «cambiar» por la HUMILDAD...

Nuestro mundo necesita estos «signos», para salir de su apatía y escepticismo.

Señor Jesús:

«Concédenos llegar a la Navidad,

fiesta de gozo y salvación,

y poder celebrarla con alegría desbordante».

Esta es la actitud que nos pides

y que debemos confirmar con el estilo de vida de Juan Bautista,

porque nos «envías como mensajeros para preparar el camino».

Ayúdanos a hacerlo así.

«Ven, Señor, a salvarnos».

AMEN.         

                            Mt 11, 2-11

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 16 de Diciembre de 2013 Lunes 3ª semana de Adviento

Números 24,2-7.15-17a: Avanza la constelación de Jacob

Salmo responsorial: 24: Señor, instrúyeme en tus sendas.

Mateo 21,23-27: El bautismo de Juan ¿de dónde venía?

Martes 17 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

Génesis 49,2.8-10: No se apartará de Judá el cetro

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Mateo 1,1-17: Genealogía de Jesucristo, hijo de David

Miércoles 18 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

Jeremías 23,5-8: Suscitaré a David un vástago legítimo

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Mateo 1,18-24: Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David

Jueves 19 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

Jueces 13,2-7.24-25a: El ángel anuncia el nacimiento de Sansón

Salmo responsorial: 70: Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Lucas 1,5-25: El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista

Viernes 20 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

Isaías 7,10-14: Mirad: la virgen está encinta

Salmo responsorial: 23: Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Sábado 21 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

Cantar de los cantares 2,8-14: Llega mi amado, saltando sobre los montes

Salmo responsorial: 32: Aclamad, justos, al Señor, cantadle un cántico nuevo.

Lucas 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

 

Mensaje doctrinal

            1. El mensaje del desierto. Cuando el Antiguo Testamento veía el desierto como lugar geográfico, lo consideraba como la tierra que "Dios no ha bendecido", lugar, de tentación, de aridez, de desolación. Esta concepción cambió cuando Yahveh hizo pasar a su pueblo por el desierto antes de introducirlo en la tierra prometida. A partir de entonces, el desierto evoca, sobre todo, una etapa decisiva de la historia de la salvación: el nacimiento y la constitución del pueblo de Dios. El desierto se convierte en el lugar del "tránsito", del Éxodo, el lugar que se debe pasar cuando uno sale de la esclavitud de Egipto y se dirige a la tierra prometida. El camino del desierto no es, en sentido estricto, el camino más corto entre el punto de salida y el punto de llegada. Lo importante, sin embargo, es comprender que ése es el camino de salvación que Dios elige expresamente para su pueblo: en el desierto Yahveh lo purifica, le da la ley, le ofrece innumerables pruebas de su amor y fidelidad. El desierto se convierte, según el Deuteronomio (Dt 8,2ss 15-18), en el tiempo maravilloso de la solicitud paterna de Dios. Cuando el profeta Isaías habla del desierto florido expresa esta convicción: Dios siempre cuida de su pueblo y, en las pruebas de este lugar desolado, lo alimenta con el maná que baja del cielo y con el agua que brota de la roca, lo conforta con su presencia y compañía hasta tal punto que el desierto empieza a florecer. En nuestra vida hay momentos de desierto, momentos de desolación, de prueba de Dios, en ellos, más que nunca, el Señor nos repite por boca del profeta Isaías: fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes de corazón, sed fuertes, no temáis. Mirad que vuestro Dios viene en persona. 

            2. Sed fuertes, no temáis. Parece ser ésta la principal recomendación de toda la liturgia. Sed fuertes, que las manos débiles no decaigan, que las rodillas vacilantes no cedan, que el que espera en la cárcel (Juan Bautista) persevere pacientemente en su testimonio: Dios en persona viene, Dios es nuestra salvación y ya está aquí. Es preciso ir al corazón de Juan Bautista para comprender la tentación de la incertidumbre; Juan era un hombre íntegro de una sola pieza; un hombre que nada anteponía al amor de Cristo y a su misión como precursor; un hombre ascético, sin respetos humanos y preocupado únicamente de la Gloria de Dios. Pues bien, Juan experimenta la terrible tentación de haber corrido en vano, de sentir que las características mesiánicas de Jesús no correspondían a lo que él esperaba. Experiencia tremenda que sacude los cimientos más sólidos de aquella inconmovible personalidad. Con toda humildad manda una legación para preguntar al Señor: ¿Eres realmente Tú el que ha de venir? La respuesta de Jesús nos reconduce a la primera lectura. Los signos mesiánicos están por doquier: los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen y a los pobres se les anuncia la buena noticia. Juan entiende bien la respuesta: ¡es Él y no hay que esperar a otro! ¡Es Él! ¡El que anunciaban las profecías del Antiguo Testamento! ¡Es Él y, por lo tanto, debe seguir dando testimonio hasta la efusión de su sangre! ¡Y Juan Bautista es fiel! ¡Qué hermoso contemplar a este precursor en la tentación, en el momento de la prueba, en el momento de la lucha y de la victoria! 

            3. El Señor viene en persona. Éste es el motivo de la alegría, éste es el motivo de la fortaleza. Es Dios mismo quien viene a rescatar a su pueblo. Es Dios mismo quien se hace presente en el desierto y lo hace florecer. Es Dios mismo quien nace en una pequeña gruta de Belén para salvar a los hombres. Es Dios mismo quien desciende y cumple todas las esperanzas mesiánicas. Admirable intercambio: Dios toma nuestra humana naturaleza y nos da la participación en la naturaleza divina. 


Sugerencias pastorales

            1. La alegría debe ser un distintivo del cristiano. La alegría cristiana nace de la profunda convicción de que en Cristo, el Señor, el pecado y la muerte han sido derrotados. Por eso, al ver que El Salvador está ya muy cerca y que el nacimiento de Jesús es ya inminente, el pueblo cristiano se regocija y no oculta su alegría. Nos encaminamos a la Navidad y lo hacemos con un corazón lleno de gozo. Sería excelente que nosotros recuperáramos la verdadera alegría de la Navidad. La alegría de saber que el niño Jesús, Dios mismo, está allí por nuestra salvación y que no hay, por muy grave que sea, causa para la desesperación. De esta alegría del corazón nace todo lo demás. De aquí nace la alegría de nuestros hogares. De aquí nacen la ilusión y el entusiasmo que ponemos en la preparación del nacimiento, el gozo de los cantos natalicios tan llenos de poesía y de encanto infantil. Es justo que estemos alegres cuando Dios está tan cerca. Pero es necesario que nuestra alegría sea verdadera, sea profunda, sea sincera. No son los regalos externos, no es el ruido ni la vacación lo que nos da la verdadera alegría, sino la amistad con Dios. ¡Que esta semana sea de una preparación espiritual, de un gozo del corazón, de una alegría interior al saber que Dios, que es amor, ha venido para redimirnos! Esta preparación espiritual consistirá, sobre todo, en purificar nuestro corazón de todo pecado, en acercarnos al sacramento de la Penitencia para pedir la misericordia de Dios, para reconocer humildemente nuestros fallos y resurgir a una vida llena del amor de Dios 

            2. Salimos al encuentro de Jesús que ya llega con nuestras buenas obras. Esta recomendación que escuchamos ya el primer domingo de adviento se repite en este domingo de gozo. Hay que salir al encuentro con las buenas obras, sobre todo con caridad alegre y del servicio atento a los demás. En algunos lugares existe la tradición de hacer un calendario de adviento. Cada día se ofrece un pequeño sacrificio al niño Jesús: ser especialmente obediente a los propios padres, dar limosna a un pobre, hacer un acto de servicio a los parientes o a los vecinos, renunciar a sí mismo al no tomar un caramelo, etc. En otros lugares se prepara en casa, según la costumbre iniciada por San Francisco de Asís, el "tradicional nacimiento". A los Reyes Magos se les coloca a una cierta distancia, más bien lejana, de la cueva de Belén. Cada buena obra o buen comportamiento de los niños hace adelantar un poco al Rey en su camino hacia Jesús. Métodos sencillos, pero de un profundo valor pedagógico y catequético para los niños en el hogar. Pero no conviene olvidar que la mejor manera de salir al encuentro de Jesús es el amor y la caridad: el amor en casa entre los esposos y con los hijos; el amor y la caridad con los pobres y los necesitados, con los ancianos y los olvidados. Hay que formar un corazón sensible a las necesidades y sufrimientos de nuestro prójimo. Es esto lo que hará florecer el desierto. Es esto lo que hará que nuestras rodillas no vacilen en medio de las dificultades de la vida. Nada mejor para superar los propios sufrimientos que salir al encuentro del sufrimiento ajeno. 

            3. La venida de Jesús es una invitación a tomar parte en el misterio de la redención de los hombres. El cristiano no es un espectador del mundo, él participa de las alegrías y gozos así como de las penas y sufrimientos de los hombres. "El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo, y nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón"(Gaudium et spes 1). El cristiano es por vocación, así como lo era Juan Bautista, uno que prepara el camino de Cristo en las almas. Debe participar en la vida y en la misión de la Iglesia. Debe sentir la dulce responsabilidad de hacer el bien, de predicar a Cristo, de conducir las almas a Cristo. Si alguno dice que no tiene tiempo para hacer apostolado es como si dijese que no tiene tiempo para ser cristiano, porque el mensaje y la misión están en la entraña misma de la condición cristiana. Nos conviene recuperar ese celo apostólico, nos conviene fortalecer las manos débiles, las rodillas vacilantes y dar nuevamente al cristianismo ese empuje y vitalidad que tenían las primeras comunidades cristianas. Veamos cómo los primeros discípulos de Cristo rápidamente se convertían en evangelizadores, llamaban a otros al conocimiento y al amor de Jesús. Veamos que el mundo espera la manifestación de los Hijos de Dios (Cfr. Rom 8,19). Espera nuestra manifestación, espera que cada uno de nosotros, desde su propio puesto, haga todo lo que pueda para preparar la venida del Señor. "¡Caminemos con esperanza! Un nuevo milenio se abre ante la Iglesia como un océano inmenso en el que hay que aventurarse, contando con la ayuda de Cristo. El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor al hombre, realiza también hoy su obra. Hemos de agudizar la vista para verla y, sobre todo, tener un gran corazón para convertirnos en sus instrumentos... El Cristo contemplado y amado ahora nos invita una vez más a ponernos en camino: "Id pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19). El mandato misionero nos introduce en el tercer milenio invitándonos a tener el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos. Para ello podemos contar con la fuerza del mismo Espíritu, que fue enviado en Pentecostés y que nos empuja hoy a partir animados por la esperanza "que no defrauda" (Rm 5,5), (Novo Millennio Ineunte 58

 

 

 

 IV DOMINGO DE ADVIENTO

 Primera lectura ● Is 7, 10-14 ● “Mirad: la virgen está en cinta”.

● Salmo Responsorial ● Sal 23 ● “Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la Gloria”.

● Segunda lectura ● Rm 1, 1-7 ● “Jesucristo, de la estirpe de David, Hijo de Dios”.

● Evangelio ● Mt 1, 18-24 ● “Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David".

 

UN REINO DE AMOR Y PAZ

 

            Hermanos, ya estamos a las puertas del gran acontecimiento de la Navidad, Dios hecho Niño está por llegar. Esto es para nosotros también gozo y alegría.

           El profeta Isaías nos dice que es importante distinguir señales inminentes a lo largo de la historia. Así como abrir caminos en medio del bosque es señal de que alguien va a recorrer, así también, ver a María embarazada es señal de que el proyecto de Dios  está por cumplirse. Por medio de la Virgen María Dios entrará con gran fuerza salvadora en la historia de los hombres, el Dios Altísimo, soberano, trascendente entrará en el mundo haciéndose hombre, manifestándose como Dios-con-nosotros (Enmanuel). La los preparativos de la Navidad son múltiples, hay adornos, luces por todos lados, compras y ventas de todo tipo de adornos, pero el cristiano no queda simplemente en estos signos, se prepara para un encuentro no con algo sino con alguien, alguien a quien el profeta Isaías llama Dios-con –nosotros. Él salvará a su pueblo de todo pecado.

            Vemos la figura de José, hombre prudente, justo y honrado como llama la lectura. Aparece con asombro, duda, perplejidad tomando decisión extraña: repudiar a María. No entiende la acción de Dios, que María le ha confiado. Por eso no quiere interferirse en los planes del Señor y opta por retirarse. Es el ángel quien le aclara las dudas, que todo es por obra del Espíritu Santo, que Dios quiere confiar en José como protector de María.

            Finalmente José supera la  prueba que se le ha presentado a su fe en el Dios de Israel y se adentra en la oscuridad luminosa del misterio de Dios, se fía de su palabra. Acepta la misión salvadora de Dios.

            Para nosotros también la figura de José aparece como modelo de fe. Muchas cosas superan nuestra mirada, los designios de Dios sobrepasan las expectativas humanas, Dios nos dice, escribe recto en líneas torcidas, lo cual para nosotros es un consuelo y a la vez una opción para fortalecer nuestra confianza en él. La fe es un compromiso tan serio con Dios que la condiciona toda nuestra vida, creando un estilo, un talante y un modo de ser y actuar que marcan toda la persona en su realidad y condición personal, familiar, laboral y comunitaria. Ojalá todos podamos confiar en Dios y comprometernos con nuestr  os deberes cristianos.

            La Navidad es una fiesta muy emotiva. La tradición cristiana la ha rodeado de mucho sentimiento. Hasta los no creyentes se conmueven un poco en estos días. No está mal, pero corremos el riesgo de quedarnos contemplando a un niñito recostado en un pesebre, olvidando que se trata del Hijo de Dios, que se encarna, que se hace hombre, semejante a nosotros. La encarnación es una prueba rigurosa del amor que Dios nos tiene. Si en algún momento, sienten la tentación de dudar del amor de dios, piensen en dos hechos irrefutables: primero, “Dios me dio la vida” por eso vivo, cuando podría no haber nacido, todo esto es porque Dios me ama. Y segundo: “este Dios se hizo hombre” como para venir a rescatarme de las ataduras del mal y del pecado, está a mi  lado, me invita a una conversión y cambio sincero. Que todos podamos acoger el misterio de nuestra salvación y amor y entrega.

 

ORACIÓN

OBEDIENTES     «Cuando José se despertó  hizo lo que le había mandado el ángel del Señor».  (Mt  1,24)

Señor Jesús:

San José es la persona preparada por el Padre,

para custodiar y proteger tu familia, en el ambiente vital,

en el que naces y creces Tú.

Ante el anuncio del ángel intenta encontrar una salida adecuada

«a aquella situación tan difícil para él».

Se «le confía la tarea de ser tu padre terreno».

Nos dice el Papa en la Exhortación «Custodio del Redentor»:

«José tomó a María en todo el misterio de su maternidad;

la tomó junto con el Hijo que llegaría al mundo por obra del Espíritu Santo,

demostrando su disponibilidad de voluntad, como la de María, 

en orden a lo que Dios le pedía por medio de su mensajero».

Con esta actitud podemos prepararnos a tu Nacimiento, 

imitando el ejemplo de San José:

que es «el hombre justo... el servidor fiel y prudente 

que pusiste al frente de tu Familia». 

Permítenos, Señor, completar en nosotros, 

el acabar este tiempo de Adviento,  teniendo sus mismas virtudes:

— HOMBRES JUSTOS y honrados

en el trabajo, en la vida social, en todo...

— SERVIDORES FIELES y constantes,

con las personas cercanas y con las que no...

— PERSONAS PRUDENTES y discretas,

en la entrega a «fondo perdido» a tu voluntad,

aportando lo que somos y tenemos...

¡Ven, Señor, Jesús! ¡Hazte presente en nuestras vidas

como lo hiciste en la de San José!.

AMEN.       

                                

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Lunes 23 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

Malaquías 3,1-4.23-24: Os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor

Salmo responsorial: 24: Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Lucas 1,57-66: El nacimiento de Juan Bautista

Martes 24 de Diciembre de 2013 Feria privilegiada de Navidad

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16: El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor

Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Lucas 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto

 

TIEMPO DE NAVIDAD

 

Miércoles 25 de Diciembre de 2013 Natividad del Señor

Misa de la vigilia

Isaías 62, 1-5: El Señor te prefiere a ti

Salmo responsorial: 88, 4-5. 16-17. 27 y 29: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Hechos de los apóstoles 13, 16-17. 22-25: Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David

Mateo 1, 1-25: Genealogía de Jesucristo, hijo de David

Misa de media noche

Isaías 9,1-3.5-6: Un hijo se nos ha dado

Salmo responsorial: 95: Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Tito 2,11-14: Ha aparecido la gracia de Dios a todos los hombres

Lucas 2,1-14: Hoy nos ha nacido un Salvador

Misa de la aurora

Isaías 62,11-12: Mira a tu Salvador que llega

Salmo responsorial: 96: Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor.

Tito 3,4-7: Según su propia misericordia nos ha salvado

Lucas 2,15-20: Los pastores encontraron a María y a José, y al niño

Misa del día

 

Isaías 52,7-10: Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Hebreos 1,1-6: Dios nos ha hablado por el Hijo

Juan 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

Jueves 26 de Diciembre de 2013 San Esteban protomártir

Hechos 6,8-10;7,54-60: Veo el cielo abierto

Salmo responsorial: 30: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Mateo 10,17-22: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

Viernes 27 de Diciembre de 2013 San Juan apóstol y evangelista

1Juan 1,1-4: Os anunciamos lo que hemos visto y oído

Salmo responsorial: 96: Alegraos, justos, con el Señor.

Juan 20,2-8: El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro

Sábado 28 de Diciembre de 2013 Santos Inocentes

1Juan 1,5-2,2: La sangre de Jesús nos limpia los pecados

Salmo responsorial: 123: Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.

Mateo 2,13-18: Herodes mandó matar a todos los niños en Belén

 

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

 

Eclesiástico 3,2-6.12-14: El que teme al Señor honra a sus padres

Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Colosenses 3,12-21: La vida de familia vivida en el Señor

Mateo 2,13-15.19-23: Coge al niño y a su madre y huye a Egipto

 

 FAMILIA: IGLESIA DOMÉSTICA.

 

            Dentro de la octava de la  navidad se celebra la fiesta de la Sagrada Familia (Josè, Marìa y Jesùs) un modelo para toda familia, y que nos invita a centrar nuestra atención en la familia, raíz de la educación y buenas costumbres.

            Estos últimos años, hay muchas noticias no gratas como por ejemplo que un hijo ha quitado la vida de su madre por afán de las herencias, que una madre se ha quitado la vida después de quitar la vida de sus hijos, y asì, las cuales una vez màs invitan a centrar la atención en la vida familiar, la familia está en crisis, hay muchos padres separados, hijos de madres solteras, hijos sin padres, etc.

            Esta fiesta es una ocasión para reflexionar qué podemos hacer para fortalecer la familia, sabiendo que cada vez que más se aleja de Dios la familia, cada vez se acerca a su ruina.

            Como para eso, los documentos familiares, las encíclicas sobre la familia son poco conocidos por las familias y menos difundidas.

            Hoy escuchamos un evento grabado únicamente por Mateo. Es la huida de la Sagrada Familia  y de su regreso de Egipto. Los paralelos con Moisés son muchas. Los antepasados ​​de Moisés habían sido desterrados a Egipto. Un ángel le dijo a José que llevara a su familia y huye a Egipto. El Faraón masacró todos los niños varones en un intento de matar al niño Moisés. Herodes hace lo mismo en un intento de matar al niño Jesús . Moisés libera a su pueblo, y las saca de Egipto. Jesús viene de Egipto para liberar a su pueblo. En el Monte Sinaí Moisés dio el Decálogo para su pueblo. En Galilea Jesús dio las bienaventuranzas a sus discípulos, el nuevo Israel.

            Aquí hay un punto más importante. En la introducción teológica de Mateo, que se está preparando al lector a ver que Jesús, el resucitado por Dios, ha sustituido el Templo. Él es “Emmanuel”, “Dios con nosotros”, la nueva presencia de Dios en el mundo.

            Hoy cada vez menos familias numerosas, los trabajos van siendo excusas para no estar con los hijos. Aunque los hijos tengas aparatos de último modelo, y todas las comodidades, sin embargo sus corazones siguen estando vacìos, faltos de buenos, ejemplos, faltos de cariño debido a tantos ajetreos, hijos con angustias.  Esperamos que tomen conciencia aquellos padres que verdaderamente dedican tiempo y cariño a sus hijos a pesar de los cansancios hacen muy bien.  Aunque de momento no vean frutos inmediatos mañana más tarde lo verán.

            La fiesta de la Sagrada Familia nos invita precisamente a acoger la enseñanza de la Biblia sobre el valor de la familia, y lo hace de un modo sencillo, para que pueda ser comprendido por todos. Y en la oración colecta hemos pedido: Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo.
Hoy se nos hace una “propuesta básica” para comprender, acoger y vivir lo que es la familia cristiana. Y esa propuesta básica tiene dos puntos: virtudes domésticas y unión en el amor.

            ¿Cuáles son las virtudes domésticas? Las encontramos en la 1ª y 2ª lecturas. En la 1ª, varias veces indica que hay que honrar y respetar al padre y a la madre. En la 2ª, señala la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el perdón.

            E indica expresamente: Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Es el segundo punto de la propuesta básica: la unión en el amor. Una unión que hay que vivir y mantener en los momentos buenos y también cuando llegan las dificultades, como hemos escuchado en el Evangelio que es lo que hizo la Sagrada Familia cuando se vio obligada primero a huir a Egipto, luego a volver a Israel, retirándose a Nazaret… Pero en todo momento unidos: José cogió al niño y a su madre… se fue… volvió… se retiró…

            ¿Què les mantuvo unidos a la sagrada familia?

            Una fe  bien cimentada en la grandeza de Dios que se muestra como un Padre que muestra sus caminos y les va llenando de alegría y gozo.

            Un gran amor y respeto mutuo, que es por parte de los hijos reconocimiento agradecido a ese día a día de padre y madre que se afanan por ellos. Padres aman a su hijo y el hijo igualmente.

            Pidamos por todas las familias del mundo que sean imitadores de la Sagrada Familia y puedan fortalecer cada uno de sus hogares.

 

ORACIÒN

 

Oración a la Sagrada Familia
Señor Jesús: 
Que viviste en familia con María y José.
Hoy quiero pedirte por mi familia, 
para que te hagas presente en ella 
y seas su Señor y Salvador.
Bendice a mis seres queridos con tu poder infinito.
Protégelos de todo mal y de todo peligro.
No permitas que nada ni nadie les haga daño
y dales salud en el cuerpo y en el alma.
(se pide la gracia que se desea alcanzar para la propia familia)
Te necesitamos, Jesús, entre nosotros.
Llena nuestro hogar de tu paz, de tu alegría, de tu cariño.
Derrama tu amor para que sepamos dialogar, 
entendernos, ayudarnos, 
para que aprendamos a acompañarnos y a sostenernos
en el duro camino de la vida.
Danos pan y trabajo. Enséñanos a cuidar lo que tenemos
y a compartirlo con los demás.
Tómame a mí como instrumento, Jesús, 
para que llegue a los míos tu luz y tu poder, 
para que te conozcan y te amen cada día más.
Dame la palabra justa en el momento oportuno, 
y enséñame lo que tengo que hacer
por ellos en cada momento.
También quiero darte gracias, Jesús, por mis seres queridos, 
por los momentos lindos que pasamos, 
y por las cosas buenas que tenemos.
María, madre buena, 
tu presencia también nos hace falta.
No nos dejes faltar tu ternura y tu protección.
Jesús, José y María, 
preciosa comunidad de Nazaret, 
ayúdennos a vivir en familia. 
Amén.

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE Dios

LUNES 30 DE DICIEMBRE DE 2013 6º DÍA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

1Juan 2,12-17: El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

Salmo responsorial: 95: Alégrese el cielo, goce la tierra.

Lucas 2,36-40: Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén

MARTES 31 DE DICIEMBRE DE 2013 7º DÍA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

1Juan 2,18-21: Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis

Salmo responsorial: 95: Alégrese el cielo, goce la tierra.

Juan 1,1-18: La Palabra se hizo carne

Enero

MIÉRCOLES 01 DE ENERO DE 2014 SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

Números 6,22-27: Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

Salmo responsorial: 66: El Señor tenga piedad y nos bendiga.

Gálatas 4,4-7: Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lucas 2,16-21: Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

JUEVES 02 DE ENERO DE 2014 ANTES DE EPIFANÍA

1Juan 2,22-28: Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 1,19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis

VIERNES 03 DE ENERO DE 2014 ANTES DE EPIFANÍA

1Juan 2,29-3,6: Todo el que permanece en él no peca

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 1,29-34: Éste es el Cordero de Dios

SÁBADO 04 DE ENERO DE 2014 ANTES DE EPIFANÍA

1Juan 3,7-10: No puede pecar, porque ha nacido de Dios

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 1,35-42: Hemos encontrado al Mesías

 

 

 

LA EPIFANIA DEL SEÑOR

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti

Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos

Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para dorar al Rey

 

 DIOS NOS OFRECE SU SALVACIÓN A TODOS

 

            Epifanía significa  manifestación de la divinidad y las lecturas de hoy justamente nos ofrecen esta gran realidad, cómo Dios a través de Cristo quiere la salvación de todos.

            La primera lectura refleja la visión de apertura del tercer Isaías: la gloria del Señor amanecerá sobre Jerusalén, centro de la atracción para todos los pueblos; la luz que ilumina y vence las tinieblas nos es presentado en la manifestación del Señor. Es un Dios que ilumina nuestras tinieblas, las tinieblas del pecado. Muchas veces aparecemos como gente religiosa y buena, pero andamos en las tinieblas de la envidia, de las drogas, las tinieblas de la ambición, el pandillaje, la pornografía, las tinieblas de nuestros caprichos. Es hora de reconocer al Enmanuel que está ahora con nosotros. los Magos se dejaron guiar por la Estrella de Belén, por el Espíritu de Dios. ¿Y nosotros por quién nos estamos dejando guiar?: ¿por la envidia?, ¿por el qué dirán?, ¿por mis caprichos?, ¿por mis prejuicios?, ¿por mi egoísmo?, ¿por el afán de tener, de poseer…? O ¿verdaderamente me dejo guiar por la luz del Espíritu de Dios en nosotros? Hoy, el mundo nos quiere convencer de que no necesitamos a Dios para obrar el bien, de que no necesitamos de unos parámetros éticos para construir una sociedad más justa y más fraterna, más cristiana.

            Ya decía el Papa Benedicto XVI que el encuentro con Jesús cambiaría la vida de los magos, ellos, viajaron a Belén y pensaban encontrar algo majestuoso, al rey en el palacio; sin embargo, terminaron postrados ante una criatura de gente pobre, amenazado por Herodes que quiere matarle. “EL nuevo rey ante el que se postraron en adoración era muy diferente de lo que esperaban. Debían pues,  aprender que Dios es distinto, de cómo acostumbramos a imaginarlo”

            La epifanía, nos invita a ser buscadores de Dios, peregrinos que buscamos a Jesús y que cotidianamente experimentamos que Él se revela de un modo diverso al que nos imaginamos.  Hay que viajar y preguntar el camino como los Magos y no descansar hasta encontrar al rey.

            Hay que viajar, sin regresar a los Herodes que quieren matar el amor que llevamos todos dentro.

            Hay que viajar, ahora que es Navidad, ahora que hay una oferta, ahora que vemos la estrella.

            Hay que viajar sin maletas, sin regalos, con el corazón abierto para adorar a Dios.

            "Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo".

    Cada domingo tenemos una cita con el amor. Un cortísimo viaje nos separa de la casa donde nace el amor.

   ¿Dónde encajamos nosotros en esta fiesta de la Epifanía?

    Cuenta una leyenda que hubo un cuarto rey, llamado Artabán. Este tardó en ponerse en camino y seguir la estrella. Cuando llegó a Jerusalén ya Jesús no estaba. Habiendo oído decir que había huido a Egipto se dirigió hacia allí.

    En el camino encontró muchos necesitados. Movido por la compasión vendió dos de las joyas que llevaba para Jesús.

    Siguió buscando a Jesús durante treinta años. Llegó a Jerusalén, después de tantos años de búsqueda, y estaban celebrando la fiesta de la Pascua. La ciudad estaba revuelta. Iban a crucificar a un tal Jesús de Nazaret, el rey de los judíos. Artabán comprendió que su viaje había llegado a su término. Una gran piedra le cayó encima y cuando estaba muriendo  escuchó aquella voz de Jesús, todo lo que has hecho por los pobres lo  hiciste a mí. Esto nos indica una vez más cómo Dios está en cada persona, en los pobres y necesitados.

    A los jóvenes en el Río de Janeiro, el Papa Francisco les recomendaba leer  los capítulos 5 y 25 de Mateo. En el primero encontramos las Bienaventuranzas,  que muestran lo que Jesús vivió. Allí encontramos un Mesías diverso a lo que el mundo puede esperar. En el capítulo  25 encontramos la invitación de Jesús a reconocerlo y servirlo en el necesitado. Jesús se manifiesta y se le encuentra no dónde creemos que está sino dónde Él quiere ser encontrado. Por eso es importante la actitud de búsqueda incesante que es una forma de esperanza cristiana.

ADORAR Y OFRECER    Del  libro oraciones  ciclo “A” P.  Vicente Folgado.

Señor Jesús:

El sentido de la Solemnidad de la Epifanía

nos lo resume el Prefacio:

«Hoy has revelado, para luz de los pueblos,

verdadero misterio de nuestra salvación:

Pues, al manifestarte en nuestra carne mortal,

nos hiciste partícipes de la gloria de tu inmortalidad»

Celebramos la explosión y expresión externa de tu  misión redentora,

hecha patente por la presencia de «los Magos de Oriente».

También nosotros queremos revivir este acontecimiento:

VER LA ESTRELLA: Seguir el itinerario de la fe,

ser coherentes con el camino que abre.

INMENSA ALEGRÍA: Participar del gozo y optimismo,

que supone experimentar tu presencia.

ADORARTE: Capacidad de reconocerte

como Salvador, tenerla humildad de alabarte.

ABRIR NUESTRO COFRES: Entregarte nuestros corazones,

su capacidad de amarte y servirte en los hombres.

OFRECERTE LOS REGALOS de:

ORO: El «tesoro» de haberte conocido y aceptar tu misericordia.

INCIENSO: El «don» de responderte en la fidelidad

creer totalmente en tu divinidad.

MIRRA: La fortaleza para afrontar la «cruz»

y mantenernos firmes en la «luz».

Gracias, Señor Jesús,

por hacerte cercano y manifestarte encarnado.

AMEN.

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

    Lunes 06 de Enero de 2014 Después de Epifanía

1Juan 3,22-4,6: Examinad si los espíritus vienen de Dios

Salmo responsorial: 2: Te daré en herencia las naciones.

Mateo 4,12-17.23-25: Está cerca el reino de los cielos

    Martes 07 de Enero de 2014 Después de Epifanía

1Juan 4,7-10: Dios es amor

Salmo responsorial: 71: Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor.

Marcos 6,34-44: Jesús se revela como profeta en la multiplicación de los panes

    Miércoles 08 de Enero de 2014 Después de Epifanía

1Juan 4,11-18: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Marcos 6,45-52: Lo vieron andar sobre el lago

    Jueves 09 de Enero de 2014 Después de Epifanía

1Juan 4,19-5,4: Quien ama a Dios, ame también a su hermano

Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Lucas 4,14-22a: Hoy se cumple esta Escritura

    Viernes 10 de Enero de 2014 Después de Epifanía

1Juan 5,5-13: El Espíritu, el agua y la sangre

Salmo responsorial: 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Lucas 5,12-16: En seguida le dejó la lepra

    Sábado 11 de Enero de 2014 Después de Epifanía

1Juan 5,14-21: Nos escucha en lo que le pedimos

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Juan 3,22-30: El amigo del esposo se alegra con la voz del esposo

 

 

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

Isaías 42,1-4.6-7: Mirad a mi siervo, a quien prefiero

Salmo responsorial: 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hechos de los apóstoles 10,34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo

Mateo 3,13-17: Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios se posaba sobre él

 

 LA GRANDEZA DE SER  HIJOS DE DIOS

 

            Hermanos, hoy celebramos el bautismo del Señor, una manifestación de divinidad  por medio del bautismo de Juan el Bautista, del Espíritu y del Padre. Jesús es manifestado como Hijo amado y predilecto del Padre. El día del bautismo es el día de nuestra concepción. El día en que Dios nuestro Padre nos cantó su canción: Tú eres mi hijo, el amado, mi predilecto.

            La Primera lectura nos habla de los rasgos característicos del Siervo de Dios, humilde, paciente, manos, fiel y tenaz en la obra de la justicia, es luz de las naciones, liberador de cuantos sufren. Este siervo no es otro sino el mismo Cristo  el mesías, el Salvador que vino a salvarnos del pecado y llevarnos a la gloria del cielo.

            San Pedro en la segunda lectura presenta a Jesús de modo siguiente: “ Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” nos dice así, que Jesús es “ungido por Dios” que “Dios estaba con él” pero esto tiene  resonancias muy importantes. Jesús no solo es un ser humano en quien Dios se hace presente con su fuerza y ayuda. Él es verdadero hombre pero en eso nos e agota el misterio.

 

            El evangelio nos presenta a Jesús que es bautizado por Juan y se produce el gran acontecimiento de los cielos abiertos y el espíritu posarse sobre Jesús. Nos quiere darnos a entender la grandeza del sacramento del bautismo: Dios nos hace sus hijos y el espíritu de Dios llena el corazón del hombre. Con su bautismo Jesús comienza su ministerio público: anunciará el reino, llamará a la conversión y al seguimiento. Pero ¿cuál es el fundamento de su misión? Es lo que aclara la escena evangélica del hoy. Jesús es el Hijo amado, predilecto del Padre. Hombre  verdadero es también Dios verdadero. El descenso del Espíritu sobre él y la voz del cielo lo declara. No se puede juzgar un libro por sus tapas. No puedes decir quien es Jesús si no sabes "ver". Puedes admirarlo en los miles de cuadros que lo representan, puedes escuchar miles de sermones eruditos sobre Jesús, pero para captar su música y su esencia necesitas "ver".

            Juan vio el Espíritu descender sobre Él. Vio a Dios en su bautismo y experimentó su poder. No fue un bautismo más. Fue como un terremoto, un acontecimiento divino.

            Juan descubrió aquel día al profeta enviado por Dios para quitar el pecado del mundo que ningún bautismo puede quitar. Y finalmente vio.

            Estamos en la iglesia, en este día bautismal, para ver más claramente quién es Jesús, escuchar su canción, aprenderla y seguir cantándola durante nuestra vida.

 

            Nosotros en el bautismo, recibimos un nombre: “somos cristianos” y católicos. Todo esto nos identifica inevitable pero libre y gozosamente, y no es cargo impuesta, sino don y oferta de gracia, fruto de un amor grande que nos precedió: el de nuestros padres y el de Dios. Aunque también es cierto que después ha de haber una ratificación personal de la categoría adquirida, para asumir la responsabilidad de ser cristiano, como la de ser persona y ciudadano.

            Queridos hermanos, lo que debemos hacer es identificarnos como tales y vivir como cristianos coherentes, demostrando con nuestra vida y vida que somos la grandeza de un Dios que nos salvó. Sabemos que es necesario mantener nuestra identidad personal para mantener un equilibrio personal, cuando no hay esto uno comienza enfermarse y puede deteriorar su salud misma. Caso parecido es en lo espiritual, si no nos identificamos con lo que recibimos, seremos simplemente cristianos de nombre y los ejemplos de Cristo estarán lejos de tocar nuestra vida, y como consecuencia reinará en la vida y en la sociedad la fuerza del mal. La diferencia entre los cristianos y los no cristianos, es que los cristianos, hemos tomado conciencia del llamado y hemos asumido libre y responsablemente la tarea de construir un mundo armónico desde la perspectiva de Cristo, con sus criterios y su propuesta.
Hoy Dios nos asocia a su proyecto, nos da su Espíritu de fortaleza, nos une a Cristo, nos reconoce como sus hijos y nos invita a una espléndida tarea: trabajar por su reinado de amor, de justicia y de paz.

            Los cristianos somos llamados por Dios, somos elegidos por Dios , para nuestra vocación cristiana. El cristiano es alguien que, tras ser elegido por Dios para ser su hijo y mensajero, acepta esa elección y se entrega o consagra a Dios de por vida. Esta elección y esta consagración se realizan en el Bautismo, un acto que en la antigüedad sólo se hacía con adultos y después de una larga preparación. En un mundo pagano por mayoría, ser cristiano era una elección que tenía sus riesgos. Quien elegía la fe, sabía a ciencia cierta a qué se comprometía y  qué misión tenía ya qué riesgos, incluso de muerte se sometía. El bautismo transforma al ser humano en otro Cristo.

 

ORACIÓN     Del libro Oraciones ciclo A. P. Vicente Folgado

Señor Jesús:

«Vino una voz del cielo que decía:

Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

En esta celebración de tu Bautismo te proclamamos

y te reconocemos, uniéndonos al Credo de Pablo VI:

«Tú eres el Cristo, Hijo de Dios vivo,

Tú eres el revelador de Dios invisible,

el primogénito de toda criatura, el fundamento de todo.

Tú eres el maestro de la humanidad.

Tú eres el Redentor.

Tú naciste, moriste, resucitaste por nosotros.

Tú eres el centro de la historia y del mundo.

Tú eres el que nos conoce y nos ama.

Tú eres el compañero y el amigo de nuestra vida.

Tú eres el hombre del dolor y de la esperanza.

 Tú eres el que ha de venir y ha de ser un día nuestro juez

 y esperamos nuestra felicidad.

Yo nunca acabaría de hablar de ti:

Tú eres la luz, la verdad, es decir,

Tú eres el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

Tú eres el pan, la fuente del agua viva

para nuestra hambre y nuestra sed.

Tú eres el pastor, nuestro guía,

nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano.

¡Jesucristo...: yo te anuncio!»

Contigo queremos iniciar este tiempo ordinario,

para conocerte más y poder seguirte mejor.

AMEN                Mt  3, 13-17

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 13 de Enero de 2014 Lunes 1ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 1, 1-8: Su rival insultaba a Ana, porque el Señor la había hecho estéril

Salmo responsorial: 115: Te ofreceré, Señor, / un sacrificio de alabanza.

Marcos 1, 14-20: Convertíos y creed en la Buena Noticia

Martes 14 de Enero de 2014 Martes 1ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 1, 9-20: El Señor se acordó de Ana, y dio a luz a Samuel

Interleccional: 1Samuel 2: Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador.

Marcos 1, 21-28: Les enseñaba con autoridad

Miércoles 15 de Enero de 2014 Miércoles 1ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 3, 1-20: Habla, Señor, que tu siervo te escucha

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, / para hacer tu voluntad.

Marcos 1, 29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males

Jueves 16 de Enero de 2014 Jueves 1ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 4, 1-11: Derrotaron a los israelitas y el arca de Dios fue capturada

Salmo responsorial: 43: Redímenos, Señor, / por tu misericordia.

Marcos 1, 40-45: La lepra se le quitó y quedó limpio

Viernes 17 de Enero de 2014 Viernes 1ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 8, 4-22a: Gritaréis contra el rey, pero Dios no os responderá

Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Marcos 2, 1-12: El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados

Sábado 18 de Enero de 2014 Sábado 1ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 9, 1-19: Ese es el hombre de quien habló el Señor; Saúl regirá a su pueblo

Salmo responsorial: 20: Señor, el rey se alegra / por tu fuerza.

Marcos 2, 13-17: No he venido a llamar justos, sino pecadores

 

 

TIEMPO ORDINARIO

 

 

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 Primera lectura ● Is 47, 3.-5-6 ● “Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación”.

● Salmo Responsorial ● Sal 39 ● “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

● Segunda lectura ● 1 Cor 1, 1-3 ● “La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesús sean con vosotros”.

● Evangelio ● Jn 1, 29-34 ● “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo".

 

JESÚS ES EL CORDERO DE DIOS.

 

         Hoy domingo el Señor nos invita a reconocerle como el cordero de Dios que vino a este mundo para salvar. El siervo de Dios presentado en la primera lectura es el mismo Jesucristo.

        Antes de la comunión el sacerdote nos muestra el Cuerpo de Cristo y dice: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado de mundo”.  son las mismas palabras que aparecen en el evangelio de hoy, en labios de Juan el Bautista, cuando ve  acercarse a Jesús. Palabras que conmovieron al autor del evangelio al punto que fue inmediatamente tras Jesús y se quedó con él aquél día y desde entonces, no se apartó de Él.

        Los israelitas veían en el Cordero el signo de la acción salvadora de Yahvé. Cada año en la conmemoración de la Pascua, los judíos comían en familia el cordero inmolado para recordar y reactualiza el momento fundamental de la historia de Israel: la liberación de Egipto. Al llamar Cordero de Dios a Jesús, el Bautista tiene en mente que el Señor es el Mesías, el verdadero liberador, quien realizará no un acto de liberación nacional sino quien liberará a toda la humanidad del yugo que le esclaviza y le impide la felicidad: el pecado. Jesús será inmolado no en el Templo sino en el Calvario, fuera de la ciudad, y así se convertirá en “luz de las naciones” como profetiza Isaías y la salvación de Dios llegará “hasta el confín de la tierra”

        Cristo borra el pecado del mundo. por desgracia el pecado es realidad presente en medio del mundo en medio de nosotros, hay tantas situaciones, tentaciones donde a cada momento el hombre sucumbe, pero , qué dolor y tristeza después porque no se sienten gozosos o felices, pues el pecado da dolor, llanto muchas veces. Hace que perdamos la amistad y gozo del Dios.  Mucha gente ya no quiere hablar de pecado, parece que ya es tema pasado.  Prefieren usar otros términos: debilidad, o es que todos hacen.

        Vemos en medio de la sociedad sigue campante la pobreza, el hambre, la incultura, la violencia, el sufrimiento, las injusticias, la marginación, etc. En la familia aumenta la frialdad, falta de diálogo, divorcios y abortos, que dejan grandes heridas en el alma del hombre. Es como para exclamar con san Pablo, ¿Quién nos librará  de esta situación de pecado que nos lleva a la muerte personal y a la destrucción mutua? ¿Quién nos reconciliará  con Dios y los hermanos? Hay una esperanza ante todo esto, es Jesús el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él es nuestra victoria, nuestra liberación y nuestra paz. Por Cristo y con él somos capaces y es nuestro deber, de vencer el pecado cada día y construir el reino de Dios y us justicia en la tierra de los hombres.

 

        Hoy nos invita el Señor a ser sus testigos, a semejanza de Juan el Bautista, a vivir nuestra fe y darlo a conocer a la comunidad. Gracias a los sacramentos de la iniciación cristiana ya hemos recibido esa misión de llevar el mensaje de Dios, la obra de la salvación y liberación universal. Ser cristiano hoy es ser testigo entre los hombres de nuestra fe en Jesucristo resucitado, salvador del mundo.

        Tal empeño nos resultará imposible si no practicamos la conversión continua, como se nos recuerda al principio de la eucaristía. Que podamos acercarnos al sacramento de la reconciliación, busquemos a Dios levantándonos de nuestras caídas y con su gracia si podemos ser sus testigos, sí podemos recibir el espíritu de Dios y decir Este es el Cordero de Dios, sí podemos vivir el mensaje de Dios.

 

ORACIÓN

Señor Jesús:

«Tú eres el Cordero de Dios,

que quita el pecado del mundo...

y el que ha de bautizar con Espíritu Santo»,

así te proclama y te anuncia Juan Bautista.

Así te reconocemos también nosotros,

porque eres al mismo tiempo:

Pastor y Cordero,

vida de gracia y redentor del pecado,

Hijo de Dios e Hijo del Hombre...

Tú eres aquél al que también define Isaías:

«Te hago luz de las naciones,

para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Esa luz que ilumina y conduce,

que salva y compromete, porque cuentas con nosotros,

para que, como Juan Bautista,

seamos tus «precursores» en medio del mundo.

Tu manera de alumbrar

se manifiesta haciéndote «siervo»,

esto es, mediante la entrega y la disponibilidad.

Señor Jesús:

«Derrama sobre nosotros tu espíritu de caridad,

para que permanezcamos unidos en el mismo amor».

Ese amor que alumbra y atrae, que transforma y vivifica.

Ayúdanos a reconocerte como el «Cordero de Dios»,

y a proclamarte como único Salvador.  AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 20 de Enero de 2014 Lunes 2ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 15, 16-23: Obedecer vale más que un sacrificio. El Señor te rechaza hoy como rey

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino / le haré ver la salvación de Dios.

Marcos 2, 18-22: El novio está con ellos

Martes 21 de Enero de 2014 Martes 2ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 16, 1-13: Ungió Samuel a David en medio de sus hermanos, y en aquel momento lo invadió el espíritu del Señor

Salmo responsorial: 88: Encontré a David mi siervo.

Marcos 2, 23-28: El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado

Miércoles 22 de Enero de 2014 Miércoles 2ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 17, 32--51: Venció David al filisteo con la honda y una piedra

Salmo responsorial: 143: Bendito el Señor, mi Roca.

Marcos 3, 1-6: ¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Jueves 23 de Enero de 2014 Jueves 2ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 18, 6-9: Mi padre Saúl te busca para matarte

Salmo responsorial: 55: En Dios confío y no temo.

Marcos 3, 7-12: Los espíritus inmundos gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios", pero Jesús les prohibía que lo diesen a conocer

Viernes 24 de Enero de 2014 Viernes 2ª semana de tiempo ordinario

1Samuel 24, 3-21: No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor

Salmo responsorial: 56: Misericordia, Dios mío, misericordia.

Marcos 3, 13-19: Llamó a los que quiso y los hizo sus compañeros

Sábado 25 de Enero de 2014 La Conversión de San Pablo

Hechos 22,3-16: Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados O bien Hechos de los apóstoles 9,1-22: Te dirán lo que tienes que hacer

Salmo responsorial: 116: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Marcos 16,15-18: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

 

 

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

* Primera lectura ● Is 8, 23b-9,3 ● “En la Galilea de los gentiles el pueblo vio una luz grande”.

* ● Salmo Responsorial ● Sal 26 ● “El Señor es mi luz y mi salvación”.

* ● Segunda lectura ● 1 Cor 1, 10-13.17 ● “Poneos de acuerdo y no andéis divididos”.

* ● Evangelio ● Mt 4, 12-23 ● “Se estableció en Cafarnaúm. Así se cumplió lo que había dicho Isaías".

*

DEJARNOS MIRAR POR CRISTO.

            Hermanos, vemos a Jesús enseñar en Cafarnaum, en un pueblo donde antes era tierra de Zabulón y Neftalí, es oportuno la comparación de la luz que disipa la oscuridad, demostrando el paso de una civilización salpicada de paganismo a una nueva mediante la enseñanza de Jesucristo.

            La 1ª lectura de este domingo nos trae recuerdos de la Navidad, porque es también la 1ª lectura de la Misa de Medianoche: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Pero un mes después, quizá nos parezca que “la vida sigue igual”, que aquello que celebramos en Nochebuena no ha tenido repercusión. A veces hemos dado tanta importancia a lo externo, no hubo una buena decisión ni preparación, por ello podemos seguir viviendo en tinieblas, en las tinieblas del error, del egoísmo, de la soberbia, en la oscuridad del pecado. Por tanto necesitamos abrir nuestros corazones para dejar que ilumine Cristo con su presencia, y podamos ordenar nuestra vida, dejarnos dirigir por sus mandatos y enseñanzas. El creyente podrá experimentar siempre al Señor como luz que disipa las tinieblas, que ilumina la oscuridad. Luz, salvación, defensa, son sustantivos con los que el salmista se refiere al Señor.

            Jesús es luz para el pueblo; predicando la cercanía del Reino y llamando a la conversión. El Reino no debemos entender como un afán nacionalista, avasallador, o dominante, el Reino del que habla Jesús no es un determinado territorio, ni expansión, es por el contrario un estado de vida, una nueva manera de vivir, una nueva manera de ver las cosas a través del mensaje de Dios. Cuando se cree de verdad, aceptando la soberanía de Dios y empeñándose en la senda de la conversión, en cuanto adhesión plena a Dios y a sus designios, se percibe la luz que brota de la fe en Jesús. La conversión supone la experiencia de dejarse iluminar por el Señor Jesús, supone acoger el Evangelio dejándose inspirar por él, implica el esfuerzo de dejarse plasmar por los criterios y valores del Evangelio de Jesucristo.

            “Convertíos” a lo nuevo, dejen que el reino de Dios nazca en sus corazones.

            Aquellos galileos, como los trabajadores de nuestra historia, como nosotros los que hemos escuchado al predicador Jesús este domingo, unos siguieron pescando sin entusiasmo para ganarse el jornal, otros se dejaron esclavizar por la rutina y otros dieron sentido a su vida ayudando a Jesús a construir la gran casa de un mundo libre, solidario, armonioso y en paz.

Jesús predica y llama.

            ¿Cómo contestará usted cuando Jesús le llame?

La llamada de Dios no es una recompensa por su buena conducta o por su gran inteligencia. Es una llamada a empezar de cero, una nueva creación.

A todos nos gusta que nos llamen, que nos inviten, que nos tengan en cuenta.

Una señora le dijo a un congresista: “Mañana votaré por usted aunque no me ha pedido el voto”.

Este le dijo: ”Pero si usted es mi vecina y la saludo todos los días e incluso le corto el césped de su jardín, ¿cómo le iba a pedir el voto?

Sí, me lo tenía que haber pedido. Pero el trabajo y la honestidad dicen mucho.

            Vivamos todos iluminados por Cristo, dejemos la oscuridad y las tinieblas del mal, del pecado.

            Algo importante también para nosotros es que debemos dejarnos mirar por Cristo, pues Él dando una mirado eligió a Pedro, Andrés, Santiago. Dejarse mirar es dejarse conocer. Necesitamos ser mirados por dentro, esa mirada interior del Señor es la que iluminando lo que de Él podamos saber por nuestros estudios si su mirada no ilumina nuestro corazón seguiremos almacenando datos de Él sin conocerle. Por eso no somos de Pablo, no somos de Apolo, no somos de San Ignacio de Loyola, no somos de Santo

Domingo, no somos de San Josemaría Escrivá. Somos de Cristo, el único que dio su vida por cada uno de nosotros y el único que nos miró y nos llamó.

            Es bueno que al comienzo del tiempo ordinario, cuando nos aprestamos a seguir a Jesús por los caminos Galilea y acompañarlo hasta Jerusalén, renovemos la experiencia del primer encuentro, cuando tuvimos que asumir de manera más consciente y madura la fe. Es bueno y necesario porque el paso del tiempo va gravando esa experiencia primera y genuina con rutina, costumbre, cansancio, frustraciones y desilusiones, también, quien sabe, con olvidos o abandonos. Es preciso volver a sentir la frescura de la palabra de Jesús que nos llama por el nombre, y rememorar y rehacer la respuesta generosa que tal vez alguna vez realizamos y que después se ha ido amortiguando. Volver a Galilea, junto al lago, allí donde dejamos la barca y las redes, y sentir que merecía la pena asumir riesgos por seguir al Maestro de Nazaret. O, tal vez, estamos todavía demasiado enredados y hemos de hacer este encuentro por primera vez. Para algunos puede ser la experiencia de un estreno, para otros, la de una renovación y una profundización. Pero el hecho es que Jesús sigue pasando a nuestro lado, iluminándonos y llamándonos por el nombre.

ORACIÓN

Señor Jesús:

«Ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad,

para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras...»

Así rezamos en comunidad en esta Eucaristía dominical,

porque sabemos que es verdad tu mensaje;

«Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos»,

pero el signo de esa conversión no son las palabras,

sino los «frutos» concretos en la vida de cada día.

Nosotros queremos darlos y comprometemos,

pero nos falta mucha valentía y constancia,

para ser «el pueblo que habitaba en tinieblas

y vio una luz grande», que eres Tú.

También sales a nuestro encuentro

como lo hiciste con Andrés, Pedro, Juan y Santiago...

y nos dices: «Vengan y síganme y les haré pescadores de hombres»,

y esperas que te imitemos:

- «enseñando y proclamando el Evangelio del Reino»:

tomamos en serio la tarea evangelizadora

- «curando las enfermedades y dolencias del pueblo»:

vivir la salvación como algo real y palpable...

Nos falta dar el paso decisivo:

«Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron».

Esta disponibilidad y renuncia a lo que les ata

es lo que permite a los apóstoles

el serlo con todas las consecuencias.

Ayúdanos, Señor Jesús,

a seguirte y ser apóstoles en nuestro ambiente. AMEN

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 27 de Enero de 2014 Lunes 3ª semana de tiempo ordinario

* 2Samuel 5, 1-10: Tú serás el pastor de mi pueblo Israel

* Salmo responsorial: 88: Mi fidelidad y misericordia / lo acompañarán.

* Marcos 3, 22-30: Satanás está perdido

Martes 28 de Enero de 2014 Martes 3ª semana de tiempo ordinario

* 2Samuel 6,12b-15.17-19: Iban llevando David y los israelitas el arca del Señor entre vítores

* Salmo responsorial: 23: ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor en persona.

* Marcos 3,31-35: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre

Miércoles 29 de Enero de 2014 Miércoles 3ª semana de tiempo ordinario

* 2Samuel 7,4-17: Afirmaré después de ti la descendencia, y consolidaré su realeza

* Salmo responsorial: 88: Le mantendré eternamente mi favor.

* Marcos 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar

Jueves 30 de Enero de 2014 Jueves 3ª semana de tiempo ordinario

* 2Samuel 7,18-19.24-29: ¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia?

* Salmo responsorial: 131: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

* Marcos 4,21-25: El candil se trae para ponerlo en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros

Viernes 31 de Enero de 2014 Viernes 3ª semana de tiempo ordinario

* 2Samuel 11,1-4a.5-10a.13-17: Me has despreciado, quedándote con la mujer de Urías

* Salmo responsorial: 50: Misericordia, Señor: hemos pecado.

* Marcos 4,26-34: Echa simiente, duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

Febrero

Sábado 01 de Febrero de 2014 Sábado 3ª semana de tiempo ordinario

* 2Samuel 12,1-7a.10-17: ¡He pecado contra el Señor!

* Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

* Marcos 4,35-41: ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura ● Mal 3, 1-4 ● “Entrará en el santuario el Señor a quienes vosotros buscáis”.

 Salmo Responsorial ● Sal 23 ● “¿Quién ese Rey de la gloria? Es el Señor”.

 Segunda lectura ● Heb 2, 14-18 ● “Tenía que parecerse en todo a sus hermanos”.

 Evangelio ● Lc 2, 22-40 ● “Mis ojos han visto a tu Salvador".

 

MIS OJOS HAN VISTO AL SALVADOR

 

            Celebramos la solemnidad de la presentación del Señor al templo y la purificación de María. Esta fiesta completa y cierra el ciclo de la Navidad. Aunque ya estamos en pleno tiempo ordinario, esta fiesta es como un eco de las fiestas navideñas, una breve mirada atrás, que echa una última mirada a Jesús niño, pero ilumina también, y mucho, el sentido de lo que ya está haciendo y diciendo el maestro de Nazaret.

           La fiesta que celebramos hoy se inspira en el relato del evangelio que narra lo acontecido cuando cumpliendo la ley de Moisés, María y José llegaron al templo de Jerusalén para ofrecer su primogénito al Señor y para la purificación ritual de la madre. En aquel momento aconteció algo diferente a lo usual.

            Normalmente los pobres no llaman la atención. Aquella vez, sí. Simeón, anciano profeta, en quien moraba el Espíritu de Dios, deseoso de ver el día del Señor, es decir, el día de la salvación, el momento en el que Dios mostrará su poder favoreciendo al pueblo, reconoció en el niño al que aquella pobre pareja llevaba, al Mesías de Dios.

            Y lleno del Espíritu Santo proclamará que ese Niño es el Salvador, la luz para alumbrar a las naciones, un signo de contradicción que aclarará la actitud de muchos corazones. Mediante las palabras del anciano profeta es Dios quien presenta a su Hijo. El rito tenía por objeto presenta el niño recién nacido al Señor. En aquella ocasión, en cambio, es Dios quien presenta al Niño Jesús como el Salvador. La Iglesia es el nuevo Templo que hace posible el reconocimiento de Jesucristo como Salvador y luz que ilumina las naciones. Acercándonos a la Iglesia de Cristo le descubrimos a Él y le podemos reconocer Sumo Sacerdote fiel, capaz de compadecerse de los hombres, sus hermanos.

            Este reconocimiento además de un gozo personal es compromiso de irradiar la luz de la salvación a los demás hombres. Es lo que significa el rito previsto hoy en la liturgia, de entrar en con una vela encendida al inicio de la celebración. Que reconociendo a Cristo como Salvador le confesemos a través de nuestras buenas obras frente a los demás hombres, necesitados también de salvación.

            María y José miran, callan y su corazón vive y siente. Mientras tanto, alguien cargado de años siente el gozo de haber vivido, siente la alegría de María y José, siente la alegría dejándose abrazar por quien supo esperar. Confieso que hoy siento la alegría de un anciano que, lleno de gozo, ya no le importa prolongar su vida. Le basta “que sus ojos le han visto”.

            El Espíritu habló a través del viejo Simeón. Simeón, ese día, dejó de ser el eterno centinela y tomando al niño en sus brazos y poseído por el Espíritu dio su testimonio.

            Mis ojos cansados ven al que es la luz de las naciones, la gloria de Israel y la salvación de todos.

            María y José como tantos padres cumplían con su tradición y su ley. Y no saldrían del asombro porque no esperaban esa escena de novela. Y para colmo escuchan "una espada atravesará tu corazón".

            Cuando regresaron a casa, cuántas cosas que contar y que callar.

            Esta historia se cumple también entre nosotros cada domingo.

            Nosotros tenemos también una tradición muy hermosa. Las madres traen a sus hijos para presentarlos al Señor y a la comunidad.

            Los niños que bautizamos también los signamos con la señal de Cristo y les damos la bienvenida a la comunidad.

            Simeón y Ana, dos ancianos, que no eran necesitados ni por el mundo ni por la religión, son consolados y agraciados con la experiencia de tener en sus brazos al Salvador.

            Simeón y Ana, dos ancianos, después de tener una epifanía “hablan del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel”. Simeón y Ana, dos ancianos, son un ejemplo para nosotros que desconfiamos de todo, que esperamos poco de la vida y vemos poco y hablamos menos de lo importante.

            Los templos, en estos tiempos, tal vez haya sido igual en todos los tiempos, son frecuentados por ancianos, esas personas mayores que aún quieren ver y alimentar la llama de la fe con la fidelidad a los mandamientos de la religión.

            Es fácil desanimarse y pensar que esto se acaba al contemplar la gente que acude a nuestros templos. Todos venimos al templo a entonar nuestro el cántico de Simeón: “ahora Señor”….. Nuestros ojos han visto la salvación y tenemos que hablar.

 

ORACIÓN

Señor Jesús:

Con Simón y Ana te reconocemos

y te descubrimos, por la fe, como Salvador.

¿Qué es la fe para nuestras vidas?:

«Tener fe es como recibir una linterna

en una excursión nocturna.

El paisaje no cambia al ser iluminado,

ni disminuye el cansancio por la marcha.

Lo que pasa es que el que tiene la linterna

ve mejor cómo es la espesura

y camina con más seguridad.

El peso de la linterna le puede exasperar a veces,

las sombras producidas hacerle imaginar feroces fantasmas,

pero, afortunado el caminante que pasea una linterna

en su deambular nocturno;

iluminará con ella su camino

y no caerá nunca», así nos lo dice un sacerdote.

La fe es esa «linterna» que nos ayuda cada día

a seguir el camino del Evangelio

y a proclamarte como Salvador.

Ayúdanos, Señor Jesús, en este día de la «luz»,

a mantener «encendidas en las manos... estos cirios...

para caminar por la senda del bien

y poder llegar a la luz eterna».

También nosotros queremos decir:

«Mis ojos han visto al Salvador»,

y darte gracias por el regalo de la fe.

AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 03 de Febrero de 2014 Lunes 4ª semana de tiempo ordinario

2Samuel 15,13-14.30;16,5-13a: Huyamos de Absalón. Dejad a Semeí que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor

Salmo responsorial: 3: Levántate, Señor, sálvame.

Marcos 5,1-20: Espíritu inmundo, sal de este hombre

Martes 04 de Febrero de 2014 Martes 4ª semana de tiempo ordinario

2Samuel 18,9-10.14b.24-25a.30-19,3: ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en vez de ti!

Salmo responsorial: 85: Inclina tu oído, Señor, escúchame.

Marcos 5,21-43: Contigo hablo, niña, levántate

Miércoles 05 de Febrero de 2014 Miércoles 4ª semana de tiempo ordinario

2Samuel 24,2.9-17: Soy yo el que ha pecado, haciendo el censo de la población. ¿Qué han hecho estas ovejas?

Salmo responsorial: 31: Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

Marcos 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra

Jueves 06 de Febrero de 2014 Jueves 4ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 2,1-4.10-12: Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, Salomón, sé un hombre!

Interleccional: 1Crónicas 29,10-12: Tú eres Señor del universo.

Marcos 6,7-13: Los fue enviando

Viernes 07 de Febrero de 2014 Viernes 4ª semana de tiempo ordinario

Eclesiástico 47,2-13: De todo corazón amó David a su Creador, entonando salmos cada día

Salmo responsorial: 17: Bendito sea mi Dios y Salvador

Marcos 6,14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

Sábado 08 de Febrero de 2014 Sábado 4ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 3,4-13: Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo

Salmo responsorial: 118: Enséñame, Señor, tus leyes 

 

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura ● Is 58, 7-10 ● “Romperá tu luz como la aurora”.

Salmo Responsorial ● Sal 111 ● “El justo brilla en la tiniebla como una luz”.

Segunda lectura ● 1 Cor 2, 1-5 ● “Os anuncié el misterio de Cristo crucificado”.

Evangelio ● Mt 5, 13-16 ● “Vosotros sois la luz del mundo".

 

SEAMOS SAL Y LUZ

 

            Hermanos, hoy el Señor, nos deja claro cuál debe ser nuestra actitud y postura ante la sociedad, ante el mundo cada vez secularizada. Ser luz, que ilumina, que ayuda a dar pasos seguros y ser sal, que da sabor, gusto por las cosas en la vida.

 

            Se oye muchas veces la frase: “Aquí la sal vale más que el oro”. Lo cual indica su importancia y su necesidad. La sal es un protagonista muy especial en el ámbito culinario, pues se disuelve por completo en los alimentos y se pierde en sabor agradable. Su presencia discreta en la comida no se detecta; en cambio, su ausencia no puede disimularse. Ésa es su condición: actuar desapercibido.

            Para los cristianos, una expresión llena de contenidos: ser sal de la tierra, sal humilde, fundida, sabrosa, que actúa desde dentro, que no se nota, pero que es indispensable. Una lección se desprende de aquí: la fe cristiana, es todo lo contrario de una aguafiestas, porque es gozo  y no ascética negativa y triste. La tarea del cristiano por tanto es dar esperanza, optimismo, confianza en Dios, ante el tedio y el aburrimiento de la existencia.

            En este enorme cocido que es nuestro mundo donde hay todos los ingredientes: droga, violencia, sexo, esclavitud, avaricia, escándalos…el Señor dice a sus seguidores, ustedes son la sal.

            La sal servía para preservar los alimentos, la sal era fuente de vida. Da sabor a la comida, no es egoísta, se diluye, no se ve, es simplemente para los demás.

            Esta es nuestra misión: la misión de la sal preservar nuestro ambiente, nuestro barrio, nuestra comunidad para que no se corrompa, para que la vida florezca, para que la paz y la justicia sean para todos, para que la salvación de Cristo llegue a todos, para que el mal y el maligno no triunfen.

            Ser luz para los demás, incluye la importancia de este signo: desde Génesis vemos la presencia de la luz creada por Dios mismo, en la historia del pueblo hebreo, Dios es la luz que les guía y anima. Jesús en su vida y en sus enseñanzas nos asegura que Él es la luz: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tiene la luz de la vida” (Jn 5,12). Hemos recibido esta grandeza de ser luz desde nuestro bautismo donde nos entregó la luz para conservar e  iluminar al mundo  con nuestras obras y perseverancia. No podemos por tanto ser meros espectadores del antagonismo: luz – tinieblas, debemos tomar una opción radical por Dios y los hermanos. Este compromiso será realidad cuando seamos testigos de amor, de reconciliación, de paciencia, misericordia comenzando desde nuestras familias, con los hermanos, con la sociedad entera.

            Así el cristiano, portador del don de Dios, no puede limitarse a gozarlo y vivirlo solo él. Debe alumbrar y dar sabor al mundo. No por vanagloria o haciendo alarde de lo que posee, sino para que los demás, viéndolo, den gloria al Padre. El ejemplo más claro es el mismo Jesús, que siempre actuó poniendo su poder y enseñanzas al servicio de la gloria del Padre. 

            Nuestro objetivo como cristianos no es llamar atención a nosotros mismos.  Eso es, no actuamos para que digan de nosotros: “¡Que generoso es este joven!” o “¡Que diligente es esta mujer!”.  No, Jesús señala con bastante claridad: “…viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”. Quiere que nuestro servicio tenga un matiz evangelizador por siempre mostrar la alegría de ser redimido por él.  La luz da alegría, paz, confianza, fraternidad. Jesús es nuestro guía, nuestra luz, nuestro maestro que nos ilumina con su palabra  y ejemplo, que cada uno de nosotros podamos meditar en profundidad y ser conscientes de nuestra misión en medio del mundo.

 

ORACIÓN         (Tomado del libro: oraciones ciclo “ A”  del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Vela con amor continuo sobre tu familia;

Protégela y defiéndela siempre,

ya que sólo en Ti ha puesto su esperanza».

Reconocemos que necesitamos de tu auxilio,

pero también de nuestro esfuerzo y entrega,

para asumir nuestra responsabilidad cristiana:

“Ustedes son sal de la tierra.

Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con que la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente”.

La sal actúa desde dentro y da sentido a todo el alimento.

El cristiano tiene esa fuerza interior,

que le permite dar sabor a lo que es y a lo que hace.

También nos dices además:

«Ustedes son la luz del mundo...

pónganla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa».

La luz se pone «en lo alto» y sirve para que los demás se vean,

aunque ella misma se consuma en ese servicio.

Exige la dimensión extrema de manifestar lo que se cree,

y, por eso, añades:

«Alumbre así su luz a los hombres,

para que se vean sus buenas obras

y den gloria a su Padre, que está en el cielo».

No se trata de hacer para que se vea,

sino de vivir, pensar y comportarse con naturalidad,

pero como Tú lo hiciste.

Ayúdanos, Señor Jesús, a ser auténticos

y a contagiar «tu esperanza» a todos.

AMÉN.                                

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 10 de Febrero de 2014 Lunes 5ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 8,1-7.9-13: Llevaron el arca de la alianza al Santísimo, y la nube llenó el templo

Salmo responsorial: 131: Levántate, Señor, ven a tu mansión.

Marcos 6, 53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos

Martes 11 de Febrero de 2014 Martes 5ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 8,22-23.27-30: Sobre este templo quisiste que residiera tu nombre. Escucha la súplica de tu pueblo, Israel

Salmo responsorial: 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Marcos 7,1-13: Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres

Miércoles 12 de Febrero de 2014 Miércoles 5ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 10,1-10: La reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón

Salmo responsorial: 36: La boca del justo expone la sabiduría.

Marcos 7,14-23: Lo que sale de dentro es lo que hace impuro el hombre

Jueves 13 de Febrero de 2014 Jueves 5ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 11,4-13: Por haber sido infiel al pacto, de voy a arrancar el reino de las manos; pero dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a David

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Marcos 7,24-30: Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños

Viernes 14 de Febrero de 2014 Viernes 5ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 11,29-32;12,19: Se independizó Israel de la casa de David

Salmo responsorial: 80: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Marcos 7,31-37: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

Sábado 15 de Febrero de 2014 Sábado 5ª semana de tiempo ordinario

1Reyes 12,26-32;13,33-34: Jeroboán hizo dos becerros de oro

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha

 

VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura ● Eclt 58, 7-10 ● “No mandó pecar el hom-bre”.

Salmo Responsorial ● Sal 118 ● “Dichoso el que camina en la voluntad del Señor”.

 Segunda lectura ● 1 Cor 2, 6-10 ● “Dios predestinó la sabiduría antes de los siglos para nuestra gloria”.

 Evangelio ● Mt 5, 17-36 ● “Se dijo a los antiguos, pero yo os digo...".

 

LA NUEVA LEY DE CRISTO.

 

            Seguimos con la enseñanza del Señor desde la montaña.  Nos invita en estas enseñanzas que hay una antítesis entre la enseñanza antigua y la de Cristo: “Han oído que se dijo a los antiguos”.. pero “Yo os digo”..; dándonos a entender que aquí hay una nueva autoridad, una nueva concepción de la ley que supera a la de Moisés del Sinaí.

           La primera lectura de hoy afirma que delante del hombre están  muerte y vida: “le darán lo que él escoja”. El mensaje y estilo de Cristo es la vida. Sólo el Espíritu nos ayuda a comprender dónde está la vida y nos permite recorrer ese camino de vida. Que el día de hoy nos abramos al Espíritu y nos determinemos a seguir el camino de la vida, siendo mejores que los escribas y fariseos, teniendo como modelo a Jesús.

 

            Quien cree en Cristo no puede conformarse con poco. El seguimiento fiel de Jesús compromete en verdad y mueve a una vida coherente que busca siempre “dar más” al Señor. El verdadero cristiano no se contenta con poco sino que busca una justicia, santidad mayor cada día. Obedeciendo así a Cristo Jesús. Invita  a ser mejores que os fariseos para entrar en el reino de los cielos.  No contentarnos simplemente porque no matamos o porque no robamos, no contentarnos porque cumplimos los mandamientos. El Señor nos invita no sólo a “no matar” sino incluso a no estar peleado con el hermano. Jesús pide la autenticidad del sacrificio ofrecido a Dios siendo capaz de reconciliarse con el hermano si éste tiene algo en contra. Invita no sólo ano cometer adulterio sino al respeto incluso en la mirada. Invita no solo ano jurar sino a que baste un sí o un no. El ideal propuesto por Jesucristo es alto, exigente, desafiante, pero no imposible. Es una “sabiduría” divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria”, dice san Pablo. Y nos conduce a cotas muy altas, a una santidad verdadera que hace plena la vida del ser humano. De allí que san Pablo exclame con emoción que “Ni ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman”.

            Debemos entregarnos a Dios de una manera total, ofreciendo nuestra vida, trabajos hasta nuestros dolores.

            Una cosa es portarse bien, ser educado, guardar las apariencias y otra más profunda, más valiosa y más valiente es tener el corazón orientado hacia el amor, actuar y vivir para Dios y para el servicio de los demás.

            La vida no es un viaje en un ascensor en el que los extraños no se miran, no se hablan, no se tocan como si los otros no existieran o si existen nos incomodan.

            La vida es relación, múltiples relaciones, que hay que vivir desde el lado del amor que es interior, más que del lado de la ley que prohíbe y aísla porque es exterior a nosotros.

            “Pero yo os digo”: las leyes humanas tienen sus lagunas, hecha la ley hecha la trampa. Mi ley, mi única ley, la del amor a Dios y al prójimo no tiene trampas. Yo la he vivido y he dado mi vida por amor.

            En cuanto Jesús nos pide un cambio interior, quiere que pasemos de un amor exclusivo para el yo al amor inclusivo para todas otras personas.  Como se sugirió antes, el hombre fue creado originalmente con la capacidad de amar a todos como Dios ama.  Pero el pecado ha distorsionado la imagen de Dios plasmada en el principio de modo que hayamos puesto límites en nuestro amor.  Ya Jesús nos suple la gracia para corregir este error.  Significa una transformación fundamental afectando nuestra perspectiva, nuestra actitud, y nuestra conducta.  Es como la transformación que se realiza cuando uno recibe la licencia de chofer.  Ya se puede llegar a lugares lejanos pero tiene que asumir mayor responsabilidad para sí mismo, para sus acompañantes, y aun, a un grado, para la gente en otros vehículos y caminando en las calles.

            Así habla el Papa: “Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”. 

            Hemos de escuchar bien las palabras de Jesús: «No he venido a abolir la Ley y los profetas, sino a dar plenitud». No ha venido a echar por tierra el patrimonio legal y religioso del antiguo testamento. Ha venido a «dar plenitud», a ensanchar el horizonte del comportamiento humano, a liberar la vida de los peligros del legalismo.
Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos y tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre.

 

ORACIÓN            (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón,

concédenos vivir por tu gracia de tal manera

que merezcamos tenerte siempre con nosotros».

Debemos seguirte y practicar tus enseñanzas.

Hoy nos recuerdas en el Evangelio algunas de ellas:

- FIDELIDAD a tu Palabra y a su transmisión a los demás:

«Quien la cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos»

- FRATERNIDAD y respeto hacia los demás:

«Todo el que esté peleado... merece la condena...»

- COHERENCIA entre culto y vida:

«Vete primero a reconciliarte con tu hermano...»

- CASTIDAD en los pensamientos y deseos:

«Más te vale perder un miembro...»

- INSOLUBILIDAD del sacramento del matrimonio:

«El que se divorcie... la induce al adulterio...»

- NO USAR EL NOMBRE DE DIOS EN VANO:

«No juréis en absoluto...»

- CONSTANCIA en cumplir la PALABRA DADA:

«A vosotros os basta decir sí o no...»

Señor Jesús:

Nos pides rectitud y sencillez de corazón;

para hacer vida el mandamiento del amor,

que se concreta en todos estos aspectos,

entre otros, base de la moral y de la conducta del cristiano.

Abarcan tanto la dimensión de relaciones contigo,

como la de convivencia con los hermanos.

Ayúdanos a «tenerte siempre con nosotros»

no solo en el pensamiento, sino, ante todo, en las obras.  AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 17 de Febrero de 2014Lunes 6ª semana de tiempo ordinario

Santiago 1,1-11: Al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia, y seréis perfectos e íntegros

Salmo responsorial: 118: Cuando me alcance tu compasión, viviré, Señor.

Marcos 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

Martes 18 de Febrero de 2014 Martes 6ª semana de tiempo ordinario

Santiago 1,12-18: Dios no tienta a nadie

Salmo responsorial: 93: Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.

Marcos 8,14-21: Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes

Miércoles 19 de Febrero de 2014 Miércoles 6ª semana de tiempo ordinario

Santiago 1,19-27: Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla

Salmo responsorial: 14: ¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor?

Marcos 8,22-26: El ciego estaba curado y veía todo con claridad

Jueves 20 de Febrero de 2014 Jueves 6ª semana de tiempo ordinario

Santiago 2,1-9: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres? Vosotros, en cambio, habéis afrentado al pobre

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Marcos 8, 27-33: Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho

Viernes 21 de Febrero de 2014 Viernes 6ª semana de tiempo ordinario

Santiago 2,14-24.26: Lo mismo que un cuerpo sin espíritu es un cadáver, también la fe sin obras

Salmo responsorial: 111: Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor.

Marcos 8,34 - 9,1: Tomar la cruz y seguir a Jesús

Sábado 22 de Febrero de 2014 La cátedra del apóstol san Pedro

1Pedro 5,1-4: Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo

Salmo responsorial: 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.

Mateo 16,13-19: Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

 

VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

● Primera lectura ● Lv 19, 1-2.17-18 ● “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

● Salmo Responsorial ● Sal 102 ● “El Señor es compasivo y misericordioso”.

● Segunda lectura ● 1 Cor 3, 16-23 ● “Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”.

● Evangelio ● Mt 5, 38-48 ● “Amad a vuestros enemigos".

 

AMAR A TODOS.

 

            Hoy una vez más Jesús no enseña que un cristiano no se contenta  por tener una vida como todo el mundo, no se contenta porque tiene muchos amigos, pide algo más. Invita a buscar la perfección, la santidad, invita a “ser más” no en el sentido de sobreponerse sino a ejemplo de Jesús, brillar por las buenas obras y por la acogida a todos.  La sabiduría cristiana desafía la sabiduría humana; porque es fácil reaccionar y responder con la misma moneda a aquel que nos hizo algo malo, pero el cristiano sabe que eso no es el camino que lleva a la perfección y podrá reaccionar de otra manera. La sabiduría cristiana es el amor que llega incluso al enemigo. Jesús es muy claro es sus propuestas: “Amen a sus enemigos y recen por quienes les persiguen. Así serán hijos de su Padre…” amar a los demás lo han propuesto muchos sabios y fundadores a lo largo de la historia, pero amar al enemigo es algo que sólo ha vivido Jesús y sólo  El prescribe como precepto fundamental y distintivo de quienes pretenden ser sus discípulos. La santidad pasa por el amor de Dios, pues primero Él nos amó infinitamente y no sólo entregó la creación en manos del hombre, sino que éste es creado a su imagen y semejanza, y a pesar del pecado, quiso salvar y nos envió a su propio Hijo que muriendo en la cruz nos salvó. Quiso además quedarse en la Eucaristía para acompañarnos en nuestro camino hacia el cielo, sigue perdonando nuestros pecados, sigue sanando nuestras enfermedades, sigue enseñándonos en cada momento de nuestra vida. Nosotros somos seres limitados, imperfectos, y a veces reducimos nuestro amor y crece nuestras venganzas ante aquellos que nos hizo algún daño.

            El cristiano ha de tender a la perfección para asemejarse al Señor que es bueno, que es compasivo y misericordioso, como señala el salmo 102, se declara que el Señor es “lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas”. El modo de actuar de Dios con nosotros fundamenta nuestro modo de actuar con los demás hombres, nuestros hermanos.

            Fue creado originalmente con la capacidad de amar a todos como Dios ama.  Pero el pecado ha distorsionado la imagen de Dios plasmada en el principio de modo que hayamos puesto límites en nuestro amor.  Ya Jesús nos suple la gracia para corregir este error.  Significa una transformación fundamental afectando nuestra perspectiva, nuestra actitud, y nuestra conducta.  Es como la transformación que se realiza cuando uno recibe la licencia de chofer.  Ya se puede llegar a lugares lejanos pero tiene que asumir mayor responsabilidad para sí mismo, para sus acompañantes, y aun, a un grado, para la gente en otros vehículos y caminando en las calles.

             Normalmente amamos a los que nos caen bien, pero saber perdonar a quel que nos hizo algo malo ya no es tan fácil. Pues hay siempre quienes no nos caen bien, nos critican nos tratan mal…

            El amor, según Jesús, más que un sentimiento cálido es una decisión, más que búsqueda de mi bienestar, es querer el bienestar de próximos y lejanos, de amigos y de enemigos, deseo sincero de que estén bien, no les suceda nada malo y ¡ojalá! cambien de vida y de corazón.

            Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos visto en la tesitura de tener que perdonar o ser perdonados, nos hacen y hacemos cosas que hacen daño, consciente o inconscientemente. Muchos creen que diciendo perdón está todo solucionado y otros mucho no lo dicen nunca porque creen que no arregla nada. Cuantas veces habremos dicho eso de “aún estoy esperando que me pida perdón”.  La cuestión  más que pedir perdón es PERDONAR. Tú me puedes pedir mil perdones que si yo no soy capaz de perdonar no sirven de nada. ¿Por qué nos cuesta tanto perdonar?

            Muchas veces pensamos que si perdonamos a alguien le estamos dando la razón o estamos justificando a la persona que nos hizo daño, que perdonar es olvidar, restar importancia a lo ocurrido, resignarse, negar el dolor, que es algo que regalamos al otro… Pero estamos equivocados, perdonar significa aceptar a aquel que nos hizo daño, aunque no te olvides de la acción, mirarlo con los ojos de Cristo, poner a Cristo en medio de toda esta situación saber que él prefirió más que venganza perdón.

            Lo mejor de todo es que no hay que esperar tanto; podemos empezar ahora. Sólo hay que acoger al Señor y amarlo con el corazón para traer el cielo a la tierra. Al inicio, costará, pero poco a poco la caridad dará otro sabor al sacrificio, hasta que encontremos que hacer el bien es lo más agradable que existe en el mundo. Y, entonces, disfrutaremos el perdonar, el renunciar a nuestros gustos por los demás, el amor. Entonces, y sólo, entonces, habremos comprendido lo que significa el Cristianismo: ser felices haciendo felices a los demás.

 

 ORACIÓN     (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Concede a tu pueblo

que la meditación asidua de tu doctrina

le enseñe a cumplir, de palabra y de obra,

lo que a ti le complace».

Esta postura de complacerte es muy exigente y comprometida,

ya que nos pones la meta muy alta:

«Sean perfectos, como lo es su Padre celestial».

Sin embargo, es imposible conseguirlo, si nosotros:

- No  sabemos perdonar y  «presenta la otra mejilla»;

- No somos generosos: y damos nuestra capa al hermano;

- Si no compartimos con los demás

-Si no  amamos a todos y marginamos al nos caen mal

-Si no oramos por los demás.

Es un reto difícil y un desafío constante,

pero tenemos el ejemplo del «Padre...

que hace salir su sol sobre malos y buenos

y manda la lluvia a justos e injustos».

Para conseguirlo necesitamos de la oración,

porque como nos dice un autor:

«Es posible que, a partir de la oración,

aprendamos a vivir empeñados en agradar a los otros,

en hacerles felices,

en  estar atentos a su verdad».

Ayúdanos, Señor Jesús, a amar sin fronteras,

siempre, y a lodos, como Tú lo haces y nos enseñas. AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 24 de Febrero de 2014 Lunes 7ª semana de tiempo ordinario

Santiago 3,13-18: Si tenéis el corazón amargado por la envidia y las rivalidades, no andéis gloriándoos

Salmo responsorial: 18: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Marcos 9,14-29: Tengo fe, pero dudo; ayúdame

Martes 25 de Febrero de 2014 Martes 7ª semana de tiempo ordinario

Santiago 4,1-10: Pedís y no recibís, porque pedís mal

Salmo responsorial: 54: Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará.

Marcos 9,30-37: El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos

Miércoles 26 de Febrero de 2014 Miércoles 7ª semana de tiempo ordinario

Santiago 4,13-17: ¿Qué es vuestra vida? Debéis decir así: "Si el Señor lo quiere"

Salmo responsorial: 48: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Marcos 9,38-40: El que no está contra nosotros está a favor nuestro

Jueves 27 de Febrero de 2014 Jueves 7ª semana de tiempo ordinario

Santiago 5,1-6: El jornal defraudado a los obreros está clamando contra vosotros, y su clamor ha llegado hasta el oído del Señor

Salmo responsorial: 48: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Marcos 9,41-50: Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno

Viernes 28 de Febrero de 2014 Viernes 7ª semana de tiempo ordinario

Santiago 5,9-12: Mirad que el juez está a la puerta

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Marcos 10,1-12: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

Marzo

Sábado 01 de Marzo de 2014 Sábado 7ª semana de tiempo ordinario

Santiago 5,13-20: Mucho puede hacer la oración intensa del justo

Salmo responsorial: 140: Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor.

Marcos 10,13-16: El que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él

 

 

VIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura ● Is 49, 14-15 ● “Yo no te olivaré”.

Salmo Responsorial ● Sal 61 ● “Descansa sólo en Dios, alma mía”.

Segunda lectura ● 1 Cor 4, 1-5 ● “El Señor pondrá al descubierto los designios del corazón”.

Evangelio ● Mt 6, 24-34 ● “No os agobiéis por el mañana".

 

 ENCONTRAR LA CALMA EN JESÙS

 

            Una vez más, el Señor, invita a sus seguidores una opción radical, pues sabe que el hombre puede ser atrapado por deidades falsos, que pueden conducir hacia la perdición. El dios dinero, si bien es cierto que se necesita para vivir, es cierto también que puede arruinar el corazón del hombre. Si es rico encerrándole en el egoísmo, en una búsqueda obsesiva de màs dinero, faltando a la solidaridad, al compartir con los demás. Se sabe que no se sacia el corazón por tener más dinero, entonces el hombre no está tranquilo, no duerme tranquilo, está pendiente del negocio, de esto o aquello. No es necesario ir lejos para saber que por afán del dinero se cometen atrocidades, muertes, venganzas, ajustes de cuentas, secuestros,  se pierde a sí mismo la dignidad humana.

            “No se agobien por el alimento o el vestido” –dice Jesús- el aviso va dirigido tanto al rico  a quien le sobra y que puede ser esclavizado por la obsesión del tener, como al pobre a quien le falta y que igualmente puede ser avasallado por la psicosis de penuria.

            Jesús no dice buscad “únicamente” sino buscad “sobre todo” el reino de Dios; con lo cual no excluye lo demás, pero lo coloca en el segundo lugar. Jesús es realista y no un soñador ebrio de poesía, trinos  y flores. Él sabe que nosotros no somos pájaros o lirios, y que necesitamos ganarnos la vida con diligencia y trabajo; pero descubriendo a cada paso la providencia de Dios y confiándonos totalmente  al Padre, sin angustia obsesiva por adquirir cosas. Afirma que el obrero merece el salario correspondiente. Si el dinero ya no es para nosotros un medio de  subsistencia sino algo obsesivo, entonces estamos siendo apresados por la cadena de la tiranìa del dios dinero, y no encontraremos lugar para alabar a Dios, gozar con la familia. Todo nuestro afán será ganar dinero, dinero. Vemos a Zaqueo, hombre preocupado por el dinero, en definitiva no era feliz, era mal visto por la gente.

            En la exhortación “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco denuncia el fetichismo del dinero y la dictadura de una economía sin rostro. En realidad, aceptamos pacíficamente el predominio del dinero sobre nosotros y nuestras sociedades (n. 55). Pretendemos ser libres, pero nos hemos convertido en sus esclavos. “Lo demás se os dará por añadidura”. Si de verdad buscamos a Dios y aceptamos su voluntad, veremos resueltas muchas de esas tentaciones del tener, el poder y el placer que nos corroen el alma y la salud. Reconocer a Dios como Dios nos librará de los ídolos.

            Todo esto lleva a un agobio, una angustia, el hombre ya no vive en calma, en paz. Si pidiéramos que nos haga una lista de sus agobios, tendrías una lista tan grande, pues cada cual està llena de preocupaciones, agobios hasta de angustias; ante esto el Señor, invita a una vida auténtica que se solo pueda darnos Él, y llenar nuestros deseos y afanes de la vida.

            La enseñanza es clara: no es negar el cuidado por las cosas necesarias o convenientes a la vida — alimento, bebida y vestido —, sino lo que se censura es el afán desorbitado por aquellas que impidan atender a las exigencias del reino. No se promete venir, milagrosamente, a proveer de sustento o cubrir así las necesidades de los hombres. Jesús al encontrarse sediento, pide agua a la Samaritana (Jn 4:7). Como también para usos y previsiones del grupo apostólico había una caja común de bienes (Jn 13:29).

            La ansiedad es la maldición de nuestro tiempo. Vivimos en una sociedad crispada y complicada, la dieta de los hombres es el agobio y la preocupación. A pesar del consejo de Jesús y de la canción Don’t worry be happy, todos vivimos agobiados, es decir distraídos por todo tipo de preocupaciones.

            Los padres viven agobiados por el trabajo, el sueldo, los recortes, las vacaciones, el fútbol…  Sólo las personas ancladas en Dios, que han hecho de Dios su seguro de vida, como Santa Teresa pueden aconsejarnos poéticamente el evangelio:  “Nada te turbe nada te espante todo se pasa Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta”.

            ¿Necesitamos el dinero? Por supuesto, pero no podemos servir y vivir para el dinero que lo compra todo menos lo importante, lo esencial. Lo importante no depende de nosotros sino de Dios. El materialismo no se define por la cantidad de bienes acumulados sino por la actitud que adoptamos frente a lo material.

            Que el Dios de la vida y de la paz pueda reinar en nuestros corazones, para que apoyados en èl podamos vencer el agobio por el dinero y por tantas cosas que suceden en la vida a diario.

 

 ORACIÓN

 (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús, nos dices en el Evangelio:

«Nadie puede estar al servicio de dos amos.

Porque despreciará a uno y querrá al otro;

o, al contrario, se dedicará al primero

y no hará caso al segundo.

No podéis servir a Dios y al dinero».

Palabras claras, pero tan exigentes,

que nos asustan y nos dan miedo,

ya que como nos conocemos, sabemos que actuamos a medias,

porque sabiendo que «a cada día le bastan sus disgustos»,

nos gusta ser precavidos y buscamos seguridades,

pensando en un futuro, que creemos así mejor:

*trabajo garantizado,

*cartilla de banco llena,

*posesiones y bienes «por si acaso»...

Es verdad, que tenemos fe y nos gustaría ser desprendidos,

pero «estamos agobiados por la vida»

y no terminamos de fiarnos del Padre,

y no solo «los paganos se afanan por esas cosas»,

sino nosotros mismos estamos «agobiados por el mañana».

Señor Jesús, decimos en el salmo:

«Descansa sólo en Dios, alma mía»,

pero no lo hacemos así... sin embargo,

queremos cambiar... ¡ayúdanos!

Que calen hondo en nosotros las palabras de Isaías:

«¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura,

no conmoverse por el hijo de sus entrañas?.

Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré».

 Palabras esperanzadoras...

¡Necesitamos vivirlas y no hacer componendas! ¡Ayúdanos!  AMÉN

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 03 de Marzo de 2014 Lunes 8ª semana de tiempo ordinario

1Pedro 1,3-9: No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable

Salmo responsorial: 110: El Señor recuerda siempre su alianza.

Marcos 10,17-27: Vende lo que tienes y sígueme

Martes 04 de Marzo de 2014 Martes 8ª semana de tiempo ordinario

1Pedro 1,10-16: Predecían la gracia destinada a vosotros; por eso, controlaos bien, estando a la expectativa

Salmo responsorial: 97: El Señor da a conocer su victoria.

Marcos 10,28-31: Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna

 

 

TIEMPO DE CUARESMA

 

Miércoles 05 de Marzo de 2014 Miércoles de Ceniza

Joel 2,12-18: Rasgad los corazones y no las vestiduras

Salmo responsorial: 50: Misericordia, Señor: hemos pecado.

2Corintios 5,20-6,2: Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable

Mateo 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará

Jueves 06 de Marzo de 2014 Jueves después de Ceniza

Deuteronomio 30,15-20: Hoy te pongo delante bendición y maldición

Salmo responsorial: 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Lucas 9,22-25: El que pierda su vida por mi causa la salvará

Viernes 07 de Marzo de 2014 Viernes después de Ceniza

Isaías 58,1-9a: El ayuno que quiere el Señor

Salmo responsorial: 50: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

Mateo 9,14-15: Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán

Sábado 08 de Marzo de 2014 Sábado después de Ceniza

Isaías 58,9b-14: Cuando partas tu pan con el hambriento..., brillará tu luz en las tinieblas

Salmo responsorial: 85: Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.

Lucas 5,27-32: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan

 

 

I DOMINGO DE  CUARESMA

Primera lectura ● Gn 2, 7-9;3, 1-7 ● “Creación y pecado de los primeros padres”.

Salmo Responsorial ● Sal 50 ● “Misericordia, Señor, hemos pecado”.

Segunda lectura ● Rm 5, 12-19 ● “Si creció el pecado, más abundante que la gracia”.

Evangelio ● Mt 4, 1-11 ● “Jesús ayuna cuarenta días y es tentado".

 

 CON TU GRACIA VENCEREMOS LA TENTACIÓN.

 

            Comenzamos el tiempo cuaresmal, un tiempo de oración, ayuno y penitencia. Hoy la liturgia nos presenta en los tres evangelios (Mateo, Marcos y Lucas)  las tentaciones que sufrió Jesús en carne propia, dándonos a entender que en la vida también tendremos tentaciones, y que es necesario mirar a Cristo, pedir su gracia, para no caer en las tentaciones: “no nos dejes caer en la tentación” decimos con mucha humildad en nuestras oraciones.

            Tentación es esa inclinación, ese deseo, esa pasión que surgen en nuestro interior y pide ser realizado aquella acción o al menos presenta como apetecible. El hombre encuentra como algo conveniente o algo interesante o atrayente y opta por tal acción cayendo en la tentación y el pecado cuya consecuencia no es gozo, paz y alegría sino tristeza, pesar  en el corazón. Así fue el destino de nuestros primeros padres en el jardín cuando cometieron el primer pecado: cada cual se escondía, se llenaron de temor (Gn 2,7-9;3,1-7).

Jesús es tentado al comienzo de su misión apostólica.

 Las tentaciones de Jesús se refieren más a su identidad y funciones mesiánicas: “Si eres Hijo de Dios”…

Jesús vence la tentación a base de  fidelidad a la voluntad de Dios.

La tentación del cuerpo: el hambre.

La tentación del espíritu: la fama.

La tentación del corazón: el dinero.

            ¿Qué hizo Jesús?

            Jesús no abrió la muralla de su vida al tentador. No traicionó su vocación. No desobedeció el plan de Dios. Y nos enseñó la respuesta que debemos dar al tentador.

            "No sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".

            "No tentarás al Señor tu Dios".

            "Adorarás al Señor tu Dios".

             Por otro lado, el desierto es un signo de austeridad, sacrificio, signos característicos del tiempo cuaresmal, el alma se retira al desierto y se siente necesitada, deseoso de algo mejor, entonces vienen las tentaciones.  Jesús como hombre sintió aquellas fuerzas del mal.

            Para el cristiano de hoy es necesario saber cuáles son las tentaciones que le acechan en la vida. De estos tenemos:

            El afán del consumismo, primando el tener por el ser, quieren poseer todo cuanto se pueda, se olvidan así de aquellos que no tienen, no hay solidaridad, se reparte aquello que ya no se usa o no sirve, se dona, aquello que no afecte  el bolsillo. Ante esto la única vía de salida es valorar lo que “ES”, más que el “TENER”; cuando es así, entonces se podrá solucionar muchos problemas o carencias. Hay que considerar al otro como un hermano, no como competidor u objeto de explotación.

            Fe interesada.  Acudimos entonces a Dios, cuando se necesita y nada más, la tentación es querer manipular o domesticar al mismo Dios asegurándose a toda costa su favor. Es pedir a Dios milagros al servicio de nuestros intereses. Esta tentación va nublando la percepción de Dios vivo y verdadero que necesitamos honrar.

            Nuestros ídolos. Hay muchos signos de increencia, el ateísmo, el ser indiferentes a todo lo divino, las ambiciones, las tendencias humanas más bajas, los vicios que se han adueñado del corazón del hombre y le hace difícil la presencia de Dios.

            Entonces en el trono que debe sentarse Dios, está el dominio político, el culto al hombre, el abuso del poder, la explotación del otro, la violencia, la alucinación de sexo, del alcohol y de las drogas. El dios consumismos es un dragón de múltiples cabezas y tentáculos. Entonces dicen que Dios irá desapareciendo, la religión se perderá en unos años. Esto es condenar todo lo que es divino.

 

            Frente a todo esto el cristiano, debe reaccionara como Cristo, debe saber que el Él le ha creado a su imagen y semejanza y a vencido las tentaciones y si acude a él también podrá vencer las tentaciones y cuantos obstáculos que encuentre.

            Mira a Cristo que te llama, acude a su ayuda y gracia en los sacramentos y podrás salir victorioso de las tentaciones.

            Escribe San Agustín: “Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación, y nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigos y de tentaciones…”

            ¿Qué tentaciones siento en mi vida? ¿Qué hago para vencerlos?

 

ORACIÓN         (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

Tú también «eras tentado por el diablo».

Tu humanidad pasa por las mismas situaciones

que nosotros experimentamos cada día.

La tentación es nuestra compañera de camino en la vida,

pero en sí no es malo ser tentados;

lo malo es no tener capacidad de esfuerzo para superarlo

y de imitarte y seguirte en tu ejemplo.

También nosotros experimentamos las mismas tentaciones,

porque queremos «convertir en pan las cosas», es decir,

nos dejamos arrastrar por el materialismo...

cuando Tú nos recuerdas que

«no sólo de pan vive el hombre».

También nosotros buscamos

«el poder y la gloria», esto es, dominar a los demás...

cuando Tú nos enseñas que «sólo a Dios adorarás».

También nosotros deseamos destacar,

aparentar, que nos aplaudan y nos alaben...

cuando Tú nos dices «no tentarás al Señor tu Dios».

Te pedimos con el Salmista:

«Acompáñame, Señor, en la tribulación...

Refugio mío, alcázar mío, confío en ti».

Presenta, Jesús, junto a nosotros, esta petición al Padre:

«No nos dejes caer en la tentación»,

para que «avancemos en la inteligencia de tu ministerio

y lo vivamos en su plenitud». AMEN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 10 de Marzo de 2014 Lunes 1ª semana de Cuaresma

Levítico 19,1-2.11-18: Juzga con justicia a tu conciudadano

Salmo responsorial: 18: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

Mateo 25,31-46: Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis

Martes 11 de Marzo de 2014 Martes 1ª semana de Cuaresma

Isaías 55,10-11: Mi palabra hará mi voluntad

Salmo responsorial: 33: El Señor libra de sus angustias a los justos.

Mateo 6,7-15: Vosotros rezad así

Miércoles 12 de Marzo de 2014 Miércoles 1ª semana de Cuaresma

Jonás 3,1-10: Los ninivitas se convirtieron de su mala vida

Salmo responsorial: 50: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

Lucas 11,29-32: A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás

Jueves 13 de Marzo de 2014 Jueves 1ª semana de Cuaresma

Ester 14,1.3-5.12-14: No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor

Salmo responsorial: 137: Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

Mateo 7,7-12: Quien pide recibe

Viernes 14 de Marzo de 2014 Viernes 1ª semana de Cuaresma

Ezequiel 18,21-28: ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Salmo responsorial: 129: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Mateo 5,20-26: Vete primero a reconciliarte con tu hermano

Sábado 15 de Marzo de 2014 Sábado 1ª semana de Cuaresma

Deuteronomio 26,16-19: Serás el pueblo santo del Señor

Salmo responsorial: 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Mateo 5,43-48: Sed perfectos como vuestro Padre celestial

 

 

II DOMINGO DE  CUARESMA

Primera lectura  Gn 12, 1-4a  “Vocación de Abrahán, padre del pueblo judío”.

Salmo Responsorial  Sal 32  “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Ti”.

Segunda lectura  1 Tm 1, 8b-10  “Dios nos llama y nos ilumina”.

Evangelio  Mt 17, 1-9  “Su rostro resplandecía como el sol".

 

 ANTICIPO DE LA GLORIA CELESTIAL.

            Este Domingo queridos hermanos, nos presenta a Jesús que va caminando hacia Jerusalén, lugar donde será condenado y sufrirá su pasión y muerte. Los judíos no se convencen que un Mesías tenga que pasar una humillación, un sufrimiento como Jesús.

            En la primera lectura hemos escuchado que la historia de la salvación comenzó con la obediencia de un hombre, Abrahán. A través de su obediencia todos hemos sido bendecidos. Abrahám es modelo de fe, de confianza en Dios nuestro Padre. Dios está dispuesto a unir y salvar a su pueblo a pesar del primer pecado de la humanidad.

            Es necesario por tanto escuchar a Dios para saber qué es lo que nos pide, cuál es su proyecto para cada uno de nosotros.

            Pero muchas veces lo material y las nuevas obsesiones del mundo, nos han quitado el deseo y la libertad para este viaje interior, espiritual, que es la búsqueda de Dios.

            Yo les invito, hoy, en el nombre del Señor, a cambiar de vida y a dejarse guiar, como Abrahán, por la tierra que él nos prepara y a heredar las promesas que hace a todos sus hijos.

            Jesús también se transfigura, cambió su aspecto, resplandecía todo su ser y una claridad tenía todo su derredor. Es un anticipo de la divinidad, de la gloria del cielo, un anuncio de la gloria venidera.

            "Señor, qué bien se está aquí", dijo Pedro. Sí, esos momentos de bienestar en que hemos dado en el blanco o hemos sido agraciados con la paz inmensa que sólo Dios puede dar.

            Sí, esos momentos de felicidad que quisiéramos eternizar pero el Señor no invita a bajar de la montaña, a salir al mundo del trabajo, de los hijos, de la violencia, de las responsabilidades, de la muerte… y nos dice "Yo también estoy ahí, transforma la realidad, transfigura el mundo que es tuyo y mío. Ámalo y hazlo más hermoso.

            Dios está en la montaña y también en el asfalto.

            Dios está en los acontecimientos extraordinarios y en los ordinarios.

            Estamos llamados por Dios a la gloria del cielo, pero también a encontrarle en los acontecimientos cotidianos, en la familia, en el trabajo. Ahí debemos escuchar la voz del Padre que nos dice: “Este es mi Hijo el amado, escuchadle”.

        •“Este es mi Hijo”. Dios no es un objeto lejano. No es una idea ni un anhelo insatisfecho. Se presenta con los rasgos familiares de quien reconoce a Jesús como hijo.

        • “El amado”. Los seres humanos han temido muchas veces a los dioses. Los dioses falsos tienen boca pero no hablan. El Dios de Jesús siente y ama.

        • “El elegido”. Por el hecho de reconocer a Dios como Dios, el hombre no pierde su categoría y su dignidad. Jesús no fue menos humano por saberse elegido por Dios.

        • “Escuchadlo”. Jesús no se ha engañado ni ha engañado a los suyos. Dios está con él, lo apoya y garantiza su misión y la verdad de su mensaje.

    Pedro y Juan querían quedarse por siempre en el monte Tabor, Jesús tuvo que decirles que todavía no es el momento, ahora tienen que bajar de la montaña y cumplir con la misión del sufrimiento y dolor en Jerusalén y luego llegar a la gloria eterna.

    El trabajo cotidiano, mezclado muchas veces con el sufrimiento nos indica que nuestra destino está la vida eterna.

    Así como Abraham escuchó la voz de Dios y abandonó su tierra por un bien mayor confiado en Dios, nosotros debemos seguir la voz divina, dejar todo aquello que nos impide ser mejores cristianos, dejar el pecado, el orgullo, el interés que no nos conduce al buen final. Nuestro camino de fe debe superar mil obstáculos: cansancio, desánimo, añoranza de las seguridades que nos ofrecen los bienes materiales, incertidumbres.

ORACIÓN (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

En la Transfiguración te manifiestas como el Hijo de Dios,

al que hay que seguir por el camino de la cruz,

si queremos llegar a la gloria de la resurrección.

Tenemos la tentación de Pedro:

“Maestro, ¡qué bien se está aquí!

Vamos a hacer tres chozas…”

cuando las cosas nos van bien;

sin embargo, en esos momentos fuertes, de oración,

Tú nos dices, como Santa Teresa:

“Para esto es la oración; para que de ella nazcan siempre obras, ¡OBRAS!”

Necesitamos esas experiencias intensas,

para descubrir como nuestra Doctora:

“Dios toma lo que le damos…;

aunque para ello tengamos que “contradecir en toda nuestra voluntad”.

Lo importante es aprender la lección

y seguir los consejos de la Santa de Ávila:

“No se queden en el camino, sino peleen como fuertes

hasta morir en la demanda”.

Ayúdanos, Señor Jesús, a descubrirte cerca,

para “hacer cada día las cosas que a ti te gustan,

siendo así luz en el mundo

y ejemplo de bondad ante todos nuestros hermanos”.

AMÉN.

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 17 de Marzo de 2014 Lunes 2ª semana de Cuaresma

Daniel 9,4b-10: Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos

Salmo responsorial: 78: Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.

Lucas 6,36-38: Perdonad, y seréis perdonados

Martes 18 de Marzo de 2014 Martes 2ª semana de Cuaresma

Isaías 1,10.16-20: Aprended a obrar bien, buscad el derecho

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Mateo 23,1-12: No hacen lo que dicen

Miércoles 19 de Marzo de 2014 San José

2Samuel 7,4-5a.12-14a.16: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre

Salmo responsorial: 88: Su linaje será perpetuo.

Romanos 4,13.16-18.22: Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza

Mateo 1,16.18-21.24a: José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor O bien Lucas 2,41-51a: Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados

Jueves 20 de Marzo de 2014 Jueves 2ª semana de Cuaresma

Jeremías 17,5-10: Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

Salmo responsorial: 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Lucas 16,19-31: Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

Viernes 21 de Marzo de 2014 Viernes 2ª semana de Cuaresma

Génesis 37,3-28: Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo

Salmo responsorial: 104: Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Mateo 21,33-43.45-46: Éste es el heredero: venid, lo mataremos

Sábado 22 de Marzo de 2014 Sábado 2ª semana de Cuaresma

Miqueas 7,14-15.18-20: Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Lucas 15,1-3.11-32: Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido

 

 

III DOMINGO DE  CUARESMA

Primera lectura  Éx 17, 3-7  “Danos agua de beber”.

Salmo Responsorial  Sal 94  “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón”.

Segunda lectura  Rm 5, 1-2.5-8  “El amor ha sido derramado en nosotros con el Espíritu que se nos ha dado”.

Evangelio  Jn 4, 5-42  “Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna".

 

TÚ ERES EL AGUA VIVA

 

            Seguimos recorriendo este tiempo cuaresmal y hoy nos pone la liturgia todo un proceso catequético para reconocer a nuestro Mesías y Salvador. Dios mismo es  la fuente que calmó la sed del hombre desde el antiguo testamento haciendo brotar agua desde las rocas, en el Evangelio, es Jesús la fuente misma que calmará la sed de amor, de felicidad, de consuelo de su Iglesia.

            Jesús llegó un mediodía al pozo de Jacob y allí se encontró con una mujer de Samaría (Jn 4, 6-42).  Elías había pedido de comer a la viuda de Sarepta. Jesús pide de beber a la mujer samaritana que llega a sacar agua. El buen evangelizador no va imponiendo, sino mendigando. Hoy la contemplamos con los ojos del alma. Y descubrimos que poco a poco va apareciendo en el relato una escalada de títulos: Judío, Señor, Profeta, Mesías y Salvador.

            En la exhortación “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco escribe que la primera evangelización comienza por un diálogo personal (n. 128). Y San Juan de Ávila exclama con entusiasmo: “¡Bendito sea Dios que del mal de aquella mujer cuánto bien se sacó, que se ganó toda aquella ciudad!”.

            El ser humano es un buscador  por naturaleza, busca la plenitud, busca la felicidad, busca el amor, la plenitud de la felicidad, a pesar de los bienes materiales que tenga, no se contenta con lo material  va dirigiéndose hacia lo absoluto. Por eso, aunque un hombre o una mujer puede olvidar o rechazar a Dios o prescindir de Él, Dios no cesa de llamar a todo ser humano y de buscarle… Pero esta búsqueda exige de toda persona el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, un corazón recto, y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios.

            Y eso es lo que hemos encontrado en el Evangelio que hoy hemos proclamado. Jesús, Dios con nosotros, se dejó encontrar con la mujer samaritana, la llamó y buscó; ella, aunque aparentemente estaba satisfecha con su vida, no rechazó esa llamada, entró en diálogo con Él con un corazón recto, sin ocultarle su propia realidad… Y Jesús le hizo ver que en realidad estaba sedienta: Señor, dame esa agua; así no tendré más sed. Y tras el encuentro con Jesús, ella se convirtió en testigo para la gente de su pueblo: Venid a ver… Y facilitó que también ellos se descubrieran sedientos (le rogaban que se quedara con ellos) y creyeran en Él: Ya no creemos por lo que tú nos dices, nosotros mismos lo hemos oídos y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.

            Dios mismo sale en este tiempo de cuaresma a nuestro encuentro. Nos entabla conversación partiendo de lo cotidiano de nuestra vida. Pero sepamos todos que Conversar con Jesús no es irnos por las ramas, conversar con Jesús no es buscar justificaciones, conversar con Jesús no es tratar de convencer cuál es movimiento parroquial más efectivo, no es ni siquiera cuál es la religión verdadera. Conversar con Jesús es identificarse con la samaritana. Es mirar la profundidad de tu pozo. Es dejar que Jesús te lo llen e de agua que quita la sed, de agua viva.

            Conversar con Jesús es dejarle hablar a él, escucharle y permitirle ver tu vida tal cual es. Es abrirte a él para que te redima. Conversar con Jesús, hermanos, es convencernos de que Dios no está detrás de las montañas, o en Jerusalén, sino es saber que él está presente en tus ansias de sed que tienes, en tus preocupaciones en tus ocupaciones diarias, es ahí donde Jesús quiere hablarte, si verdaderamente escuchamos, reconoceremos su gracia su amor y se calmará toda nuestra vida. Y él será nuestro Mesías y Salvador.

            La Samaritana, símbolo de todos nosotros, conversó con Jesús, creyó en Jesús y corrió a predicar a todos sus paisanos la buena noticia a todos. Nosotros debemos también actuar como mensajeros de Dios. Pero para ello necesitamos beber desde la fuente toda la sabiduría y gracias divinas.

            Cada domingo el Señor nos espera saciar nuestra sed, darnos el agua viva en su palabra y en la Eucaristía, ojalá escuchemos y podamos acogerle con toda nuestra vida.

 

ORACIÓN      (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia

a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas».

Así oramos en la Liturgia de hoy.

También te encuentras con nosotros ahora:

en la fábrica, en la oficina... en las dificultades, en la oración,

y nos dices: «Dame de beber».

Quedamos desconcertados, como le ocurrió a la mujer samaritana,

pero «estás sediento de nuestra fe,

para encender en nosotros el fuego del amor divino.»

En el bautismo «nos has infundido la gracia de la fe»

y quieres reavivarla y sacarnos del «peso» de las fallas.

Entablas un diálogo personalizado con cada uno,

y hablando de lo humano nos llevas a lo divino,

y comunicando lo divino iluminas lo humano.

Eres paciente con nuestras dudas

y vas sembrando claridades y esperan­zas,

pero esperas que nos abandonemos en Tí,

para decirte: «Señor, dame esa agua...»

y que te descubramos como Señor «que habla con nosotros».

Este encuentro es transformador, cuando es auténtico,

y cuando aceptamos, con humildad, la realidad personal y comunitaria,

con pecados de todo tipo, porque nos sentimos queridos y perdonados.

La prueba de esta experiencia religiosa

es convertirnos en tus testigos ante los demás.

Esa vivencia suscitas en la Cuaresma.

Ayúdanos, Señor Jesús, a reconocerte y proclamarte

como «el Salvador del mundo».  AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 24 de Marzo de 2014 Lunes 3ª semana de Cuaresma

2Reyes 5,1-15a: Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio

Salmo responsorial: 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Lucas 4,24-30: Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos

Martes 25 de Marzo de 2014 La Anunciación

Isaías 7,10-14;8,10: Mirad: la virgen está encinta

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Hebreos 10,4-10: Está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Miércoles 26 de Marzo de 2014 Miércoles 3ª semana de Cuaresma

Deuteronomio 4,1.5-9: Poned por obra los mandatos

Salmo responsorial: 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Mateo 5,17-19: Quien cumpla y enseñe será grande

Jueves 27 de Marzo de 2014 Jueves 3ª semana de Cuaresma

Jeremías 7,23-28: Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios

Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Lucas 11,14-23: El que no está conmigo está contra mí

Viernes 28 de Marzo de 2014 Viernes 3ª semana de Cuaresma

Oseas 14,2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos

Salmo responsorial: 80: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Marcos 12,28b-34: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás

Sábado 29 de Marzo de 2014 Sábado 3ª semana de Cuaresma

Oseas 6,1-6: Quiero misericordia, y no sacrificios

Salmo responsorial: 50: Quiero misericordia, y no sacrificios.

Lucas 18,9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no

 

IV DOMINGO DE  CUARESMA

Primera lectura  I Sam 16, 1b.6-7.10-13a  “David es ungido rey de Israel”.

Salmo Responsorial  Sal 22  “El Señor es mi pastor, nada me falta”.

Segunda lectura  Ef 5, 8-14  “Levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz”.

 Evangelio  Jn 9, 1-41  “Fue, se lavó, y volvió con vista".

 

TÚ ERES  LA LUZ QUE NOS GUÍA

 

            Vemos hoy cuarto domingo de cuaresma a Jesús que  devuelve la vista a hombre ciego de nacimiento, pero lamentablemente lo hizo en un día equivocado. Era sábado, el día del descanso. ¡Que triste que presentemos un Dios que impide curar en sábado! Como si el respeto al descanso festivo fuese más importante que el que un hombre que nunca vio, comience a ver.  Dar la vista a un ciego en un sábado es declarar al hombre más importante que el sábado mismo. El hombre es más importante que la religión misma porque Dios está más presente en el hombre que en los ritos.  Por eso no tendríamos por qué   escandalizarnos si por atender a un enfermo falta alguien a la misa dominical, porque es también un encuentro con Cristo que sufre en la persona del pobre.

            Continuando con nuestra reflexión dominical, hoy la liturgia nos presenta la grandeza y el significado de la luz en la vida de sus seguidores.  Nos describe un proceso de la fe en Cristo, luz del mundo, mesías e Hijo de Dios. El ciego de nacimiento avanza desde una situación de absoluta dependencia física a la total autonomía del que ve, y desde su ignorancia religiosa a la liberación interior de la fe. En cambio los fariseos, sus jueces, retroceden en su conocimiento de Dios, se obstinan e su incredulidad respecto  de Cristo y se convierten en videntes ciegos.

            En toda la liturgia vemos la acción de Dios más íntima, conocedora de las intenciones más profundas del hombre (primera lectura), al mismo tiempo sabe la situación   del ciego de nacimiento, se apiada de nuestras pobrezas y dolencias, cura nuestras enfermedades. Pasar de las tinieblas a la luz ha sido para el ciego un volver a nacer a la luz. Cristo es la luz que ilumina la historia, la vida de cada ser humano. Cristo es la luz que vence las tinieblas del error, del pecado, del mal. Es la luz que da alegía gozo, paz. Los catecúmenos  una vez bautizados eran conocidos como “los iluminados”, los que han recibido la luz de Cristo. Por eso Pablo invita a los cristianos a caminar como hijos de la luz: si en otro tiempo éramos tinieblas ahora somos luz en el Señor.

            Luz que han de ver los demás en nosotros por los frutos de la misma que son: bondad, justicia y verdad.

            La fe es la luz para nuestra vida cristiana  por ello, en el viaje hacia la fe tenemos que ir cada día descubriendo capas más profundas. 

            En este viaje cristiano hay que crecer, madurar y responder con más convicción cada día.

            No basta decir: "ese hombre llamado Jesús", ése sí era bueno, ése sí hacía maravillas, ése sí hizo una revolución, ése sí enseñó lo que es el amor y la compasión, porque ha habido y hay muchos hombres buenos en el mundo.

            No basta decir: "ése es un profeta", porque ha habido y hay muchos profetas.

            No basta decir: "ése es el enviado de Dios", porque…

            No basta decir: "si este hombre no viniera de Dios no podría hacer nada", porque ha habido y hay muchos hombres de Dios.

            Estamos llamados a decir: Yo creo, Señor, tú eres la luz de mis ojos. Sólo tú tienes palabras de vida eterna. Sólo en ti está la salvación. Sólo tú eres Señor.

            Y para llegar hasta aquí hay que orar mucho, adorar mucho y juntarse con los que viven en el Señor.

            Un día, ayer, el Señor nos lavó en el agua bautismal y nos ungió con el Espíritu Santo.

            Un día, puede ser hoy, el Señor nos visita y quiere que lleguemos a ver con los ojos de la fe a Dios nuestro Padre.

            No hay peor ciego que el que no quiere ver.

            Que todos nos dejemos iluminar por Cristo, para ver nuestra oscuridad y poder seguirle naciendo de la muerte a la vida.

            Que podamos renovarnos en la luz de nuestro bautismo, comienzo de nuestro seguimiento de Cristo. Él dijo de sí mismo: yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tiene  la luz de la vida. Y añadió refiriéndose a sus discípulos: ustedes son la luz del mundo. alumbre así vuestra luz a los hombres parque vean sus buenas obras y den gloria al padre que está en el cielo.

            Pidamos al Señor que cure nuestra ceguera, para ver de manera mejor y diferente  los diversos acontecimientos de la vida. Si no caen escamas de nuestros ojos, como de los de Pablo de Tarso, Agustín de Hipona y todos los convertidos de la historia, seguiremos en nuestra ceguera de supuestos videntes. Que Cristo abra nuestros ojos a la luz de los valores evangélicos: la vida y el amor, el trabajo y la justicia, la convivencia y la solidaridad con los hermanos, para renovarnos en nuestro opción bautismal.

 

ORACIÓN :   (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Te has hecho hombre

para conducir el género humano,

peregrino en tinieblas,

al esplendor de la fe;

y a los que nacieron esclavos del pecado

 los hiciste renacer por el bautismo,

 transformándolos en tus hijos adoptivos.»

 He aquí el resumen y el sentido vital,

 porque nos compromete a salir de las tinieblas

 y a ser «hijos de la luz»:

* creer en Tí como Dios y Salvador,

* tener el Evangelio como programa de vida,

* sentirse Iglesia como pueblo de Dios en marcha,

* escuchar la Palabra como camino de esperanza,

* participar en los Sacramentos como canales de gracia,

* amar a los demás como hermanos,

* trabajar como contribución al bien común,

* responsabilizarnos en la cuestión social...

Señor Jesús,

haznos comprender y vivir tus palabras:

«Yo soy la luz del mundo»

y que sean realidad lo que decimos en el Salmo:

«Que vea; que tu Palabra sea lámpara para mis pasos

y luz en mi sendero.»

Ayúdanos a caminar hacia la gran luz de la Pascua.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Lunes 31 de Marzo de 2014 Lunes 4ª semana de Cuaresma

Isaías 65,17-21: Ya no se oirán gemidos ni llantos

Salmo responsorial: 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Juan 4,43-54: Anda, tu hijo está curado

Martes 01 de Abril de 2014 Martes 4ª semana de Cuaresma

Ezequiel 47,1-9.12: Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente

Salmo responsorial: 45: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Juan 5,1-3.5-16: Al momento aquel hombre quedó sano

Miércoles 02 de Abril de 2014 Miércoles 4ª semana de Cuaresma

Isaías 49,8-15: Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país

Salmo responsorial: 144: El Señor es clemente y misericordioso.

Juan 5,17-30: Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

Jueves 03 de Abril de 2014 Jueves 4ª semana de Cuaresma

Éxodo 32,7-14: Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Juan 5,31-47: Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza

Viernes 04 de Abril de 2014 Viernes 4ª semana de Cuaresma

Sabiduría 2,1a.12-22: Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Salmo responsorial: 33: El Señor está cerca de los atribulados.

Juan 7,1-2.10.25-30: Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora

Sábado 05 de Abril de 2014 Sábado 4ª semana de Cuaresma

Jeremías 11,18-20: Yo, como cordero manso, llevado al matadero

Salmo responsorial: 7: Señor, Dios mío, a ti me acojo.

Juan 7,40-53: ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

 

 

V DOMINGO DE  CUARESMA

Primera lectura  Ez 37, 12-14  “Os infundiré mi espíritu, y viviréis”.

Salmo Responsorial  Sal 129  “Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”.

Segunda lectura  Rm 8, 8-11  “El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros”.

Evangelio  Jn 11, 1-45  “Yo soy la resurrección y la vida".

 

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

 

            Estamos a las puertas de la Semana Santa, semana de la pasión muerte y resurrección del Señor, donde Jesús finalmente vencerá el poder del mal, el poder de la muerte.

            Hoy efectivamente la liturgia nos presenta a Jesús compadeciéndose del dolor ante la muerte de su amigo Lázaro.

            Sabemos que la muerte, siempre trae mucho dolor, sufrimiento, muchas lágrimas, separarnos de nuestros seres queridos no es nada fácil, algo parecido haya experimentado Martha  y María ante la muerte de su hermano.  Aunque nadie mientras vive tiene esa experiencia personalmente; no obstante sí tenemos conciencia experimental de la muerte de los demás: familiares, amigos y compañeros. En cada adiós definitivo algo  nuestro también muere con ellos. La muerte biológica, su anuncio paulatino en las múltiples enfermedades, su presencia brutal en lso accidentes, y su manifestación en todo lo que es negación de la vida, a causa de la violación de los derechos humanos. Pero Jesús utilizará este signo como ocasión para filtrar luz divina a los corazones duros de gente que está presente, al mismo tiempo relucir su divinidad que está por encima de la muerte.

            Hoy, en los hospitales, los corazones son transplantados y arreglados como si de un carro se tratara. Y hay personas que han vivido la experiencia de la muerte física, que han pisado el umbral de la muerte y han vuelto a la vida.

            San Juan, en su evangelio, no nos quiere enseñar lo que dijo Jesús. Juan nos quiere enseñar quién es Jesús.

Jesús es el agua viva.

Jesús es la luz del mundo.

Jesús es la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque muera, vivirá y el que viva y crea en mí no morirá para siempre.

Jesús es el amigo de Lázaro, de Marta y de María.

Jesús es el amigo que llora la muerte de su amigo.

            Dicen que no se descansa en una silla sino en el amigo.

Jesús es vida y el hombre lleva en su interior una aspiración muy profunda  quiere vivir, no quiere experimentar la muerte, por eso nos reafirma nuestra fe que al final Jesús nuevamente dará la luz de la vida, una vida gloriosa a todos sus amigos.

            Cristo es la única respuesta válida al enigma de la muerte del hombre. La comunión con Cristo por la fe del bautismo y por los sacramentos de la vida cristiana alcanza al hombre entero, cuerpo y espíritu, en esta vida y en la futura. Por eso el cristiano ya no entiende la vida ni la muerte como los hombres sin fe; para el creyente tienen sentido nuevo. La muerte no será sino el paso a la plenitud de una  vida iniciada ya ahora.

            El que cree en Cristo vida y resurrección nuestra, se siente salvado liberado del pecado y de sus consecuencias, la muerte. Esta liberación no es de la muerte biológica, pues también Cristo murió, sino de la esclavitud opresora de la muerte, del miedo a la misma, del sinsentido y del absurdo de una vida entendida como pasión inútil que acaba en la nada.

            El creyente debe trascender la muerte biológica, pues es inevitable, pero la fe nos debe fortalecer en la resurrección futura, la muerte así es la puerta que nos abre hacia la patria celestial, la muerte así, es el hermano que nos lleva a Dios. Esto es lo que tenían muy claro los primeros cristianos, los mártires. Que Jesús nuestro amigo pueda fortalecer nuestra fe, que como cristianos en este tiempo de cuaresma podamos oír la voz del maestro que nos llama a salir de la muerte del pecado, de la muerte del olvido, del egoísmo y apatía, para recibir una nueva luz de la vida que nos quiere infundir  y así llevar una nueva vida junto a Jesús nuestro amigo.

            Dejemos que el Señor nos restaure a la vida nueva por medio de sus sacramentos, para que aunque humanamente nos veamos sumergidos en el dolor y las lágrimas, la fe en Cristo Resucitado ilumine esa oscuridad y de nosotros pueda brotar la misma respuesta de Marta: Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo

 

ORACIÓN (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Te damos gracias,

porque, al redimirnos con tu muerte,

por tu voluntad salvadora nos llevas a nueva vida,

para que tengamos parte en tu gloriosa resurrección».

Así lo decimos en la Liturgia de Difuntos,

pero nos cuesta aceptar esta realidad esperanzadora.

También, nuestra pregunta,

ante la muerte de familiares y amigos,

es como la que Marta te dijo:

«Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano».

Sentimos que la desaparición de las personas, que amamos,

sólo es posible, porque no te has preocupado

y buscamos, como Marta, una especie de resignación:

«Sé que resucitará en la resurrección del último día».

Sin embargo, de nuevo nos afirmas:

«Yo soy la resurrección y la vida:

el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá:

y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre».

Queremos renovar y afianzar nuestra fe en Ti,

porque «aunque la certeza de morir nos entristece,

nos consuela la promesa de la futura inmortalidad».

Ayúdanos, Señor Jesús, a confiar en tu Palabra:

«porque la vida de los que en ti creemos

no termina, se transforma;

y, al deshacerse nuestra morada terrenal,

adquirimos una mansión eterna en el cielo». AMEN.

Alma de Cristo…. santíficame

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 07 de Abril de 2014 Lunes 5ª semana de Cuaresma

Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62: Ahora tengo que morir, siendo inocente

Salmo responsorial: 22: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

Juan 8,1-11: El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

Martes 08 de Abril de 2014 Martes 5ª semana de Cuaresma

Números 21,4-9: Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

Salmo responsorial: 101: Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.

Juan 8,21-30: Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy

Miércoles 09 de Abril de 2014 Miércoles 5ª semana de Cuaresma

Daniel 3,14-20.91-92.95: Envió un ángel a salvar a sus siervos

Interleccional: Daniel 3: A ti gloria y alabanza por los siglos.

Juan 8,31-42: Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres

Jueves 10 de Abril de 2014 Jueves 5ª semana de Cuaresma

Génesis 17,3-9: Serás padre de muchedumbre de pueblos

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Juan 8,51-59: Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

Viernes 11 de Abril de 2014 Viernes 5ª semana de Cuaresma

Jeremías 20,10-13: El Señor está conmigo, como fuerte soldado

Salmo responsorial: 17: En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.

Juan 10,31-42: Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

Sábado 12 de Abril de 2014 Sábado 5ª semana de Cuaresma

Ezequiel 37,21-28: Los haré un solo pueblo

Interleccional: Jeremías 31: El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

Juan 11,45-57: Para reunir a los hijos de Dios dispersos

 

 

SEMANA SANTA

 

DOMINGO DE  RAMOS

Primera lectura  Is 50, 4-7  “No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado”.

Salmo Responsorial  Sal 21  “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”.

Segunda lectura  Flp 2, 6-11  “Se rebajó, por eso Dios lo levantó”.

Evangelio  Mt 21, 1-11  “Bendito el que viene en el nombre del Señor".

 

NUESTRO REY VIENE MONTADO EN UN POLLINO

 

            Llegamos a la Semana Santa que son días claves para nuestra fe cristiana. No solo es algo que pasó, algo histórico, sino una celebración viva, donde tenemos que sumergirnos en el misterio de Cristo que muere y resucita. La semana Mayor no es un espectáculo para ver sino un acontecimiento para vivir.

             La pasión, muerte del Señor  tuvo lugar por nosotros los hombres y por nuestra salvación como decimos en el credo y se realizó mediante la libre obediencia de Jesús al plan salvador de Dios que ama al hombre pecador.

 

            Hoy vemos a Jesús entrar a Jerusalén, ingresa triunfalmente pero son las armas ni los soldados quienes gritan y proclaman, es el pueblo, la gente humilde los niños que a viva voz dicen: “Bendito el que viene en nombre del Señor, el hijo de David”. Jesús rey entra montado en una humilde bestia.

            Jesús de Nazareth es el siervo sufriente como nos presenta la profecía de Isaías, es el enviado de Dios para una misión que debía abarcar a toda la humanidad de todos los tiempos. Ante todo un profeta con lengua de iniciado para decir al abatido una palabra de consuelo. Con el oído atento a escuchar esa palabra de quien es la fuente el mismo Dios, su Padre. Profeta máximo de oído atento, de palabra comprometedora. Su misión le trae la oposición de muchos. Su palabra incomoda y cuestiona hasta lo profundo del corazón. No todos están hechos para escucharla y prefieren acallarla con la muerte. No retrocede ante la misión así ella le acarree la muerte. No me he rebelado contra quien lo envía; no me he echado atrás.

            En este primer día de la Semana Santa, el Domingo de Ramos, hay algunas tradiciones humanas: llevar las palmas, a ser posible muy elaboradas, o los ramos de olivo, un gesto que nos ayudará a identificarnos con Cristo vivo que viene a nuestros pueblos y corazones, que dejemos entrar el rey del universo, al rey de la vida, para que así renueve nuestro ser, nuestra vida y nos transforme en mejores cristianos.

            Profundicemos en lo que significa que siendo inocente se entregó a la muerte por los pecadores, y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales. De esta forma, al morir destruyó nuestra culpa, y al resucitar, fuimos justificados (Prefacio). Hagamos nuestra de corazón la oración colecta de hoy: que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección.

            Que podamos vivir como nos dice San Pablo, llevando la actitud humilde de Jesús que vino a servir hasta la muerte. La verdadera exaltación y grandeza del ser humano se alcanza cuando se es capaz de vivir  según las actitudes de Jesús. Y esas actitudes las podemos contemplar en estos días santos para comenzar una vida nueva en el seguimiento del Salvador.

 

ORACIÓN   (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús: «¡Hosanna!

¡Gloria, alabanza y honor!

¡Bendito tú, que vienes en nombre de Dios!»

Así cantamos en este día

en que recordamos tu entrada triunfal en Jerusalén.

Caminamos contigo, afianzando nuestra fe,

pero también con el realismo que supone

aceptar la Pasión y la Cruz,

como paso previo para la Resurrección.

Nos quiere comenzar la Semana Santa,

con una esperanza comprometida y segura:

«¡Realmente eres el Hijo de Dios!»

Sabemos que nadie puede «sellar la piedra del sepulcro»

porque estás Resucitado,

pero necesitamos recordar, paso a paso,

los últimos días de tu vida terrena,

para captar tu mensaje de amor, amor, que se hace

- EUCARISTÍA, en el Jueves Santo.

- SACRIFICIO, en el Viernes Santo.

- VIDA, en la VIGILIA Pascual... Señor Jesús:

ayúdanos a vivir con intensidad

cada uno de estos días santos, para seguir caminando,

permaneciendo unidos a Ti,

«dando fruto abundante de buenas obras». AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 14 de Abril de 2014 Lunes Santo

Isaías 42, 1-7: Miren a mi siervo

Salmo responsorial 26: El señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado

Juan 12, 1-11: Amó mucho y sus pecados son perdonados

Martes 15 de Abril de 2014 Martes Santo

Isaías 49, 1-6: Tu eres mi siervo

Salmo responsorial 70: Mi boca contará tu auxilio

Juan 13, 21-33. 36-38: Uno de ustedes me entregará

Miércoles 16 de Abril de 2014 Miércoles Santo

 

Isaías 50, 4-9: El Señor me ha dado un lengua de iniciado

Salmo responsorial 68: Señor, que tu bondad me escuche en el día de tu favor

Mateo 26, 14-25: El que ha mojado su pan, ése me entregará

 

Jueves 17 de Abril de 2014 Jueves Santo

Éxodo 12,1-8.11-14: Prescripciones sobre la cena pascual

Salmo responsorial: 115: El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

1Corintios 11,23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Juan 13,1-15: Los amó hasta el extremo

Viernes 18 de Abril de 2014 Viernes Santo

Isaías 52,13-53,12: Él fue traspasado por nuestras rebeliones

Salmo responsorial: 30: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

Hebreos 4,14-16;5,7-9: Aprendió a obedecer / y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación

Juan 18,1-19,42: Pasión de N.S.Jesucristo según san Juan

Sábado 19 de Abril de 2014 Sábado Santo

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Primera lectura Génesis 1,1-2,2: Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno O bien más breve: Génesis 1, 1. 26-31a: Al principio creó Dios el cielo y la tierra.

Salmo responsorial: 103.: Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. O bien: Salmo responsorial: 32.: La misericordia del Señor llena la tierra

Segunda lectura Génesis 22, 1-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe O bien más breve: Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Salmo responsorial: 15>: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Tercera lectura Éxodo 14, 15-15, 1: Los israelitas en medio del mar a pie enjuto

Interleccional:: Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6. 17-18: Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Cuarta lectura Isaías 54, 5-14: Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor

Salmo responsorial: 29 Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Quinta lectura Isaías 55, 1-11: Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua

Interleccional: Isaías 12, 2-3. 4. 5-6: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Sexta lectura Baruc 3, 9-15. 32-4, 4: Caminad a la claridad del resplandor del Señor

Salmo responsorial: 18, 8. 9. 10, 11: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Séptima lectura Ezequiel 36, 16-28: Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo

Salmo responsorial: 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. O bien Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Epístola Romanos 6, 3-11: Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más

Salmo responsorial: 117: Aleluya, aleluya, aleluya.

Evangelio: Mateo 28, 1-10: Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea

 

TIEMPO DE PASCUA

 

1º DOMINGO DE RESURRECCIÓN

 

Hechos de los Apóstoles 10, 34-43: Nosotros hemos comido y bebido con él después de su resurrección

Salmo responsorial: 117: Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Colosenses 3, 1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo O bien 1Corintios 5, 6b-8: Barred la levadura vieja, para ser una masa nueva

Juan 20, 1-9: El había de resucitar de entre los muertos

 

 VERDADERAMENTE HA RESUCITADO.

 

            La resurrección de Cristo es el punto central de la vida cristiana. No sólo de la fe como doctrina sino sobre todo del dinamismo del quehacer diario del bautizado. Resurrección es el paso de la muerte a la vida, de  la tristeza a la alegría, del temor a la audacia, de la debilidad y la cobardía al poder de la fe. El Señor ha actuando venciendo el pecado y el mal, venciendo a la muerte que es consecuencia del pecado. Pedro dice en la primera lectura: “lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver” esas palabras de Pedro están en el origen de nuestra fe. Creemos en el resucitado gracias al testimonio de aquellos que comieron y bebieron con Él después de su resurrección. El mismo Pedro que no le reconoció cuando le vio golpeado, humillado y maltrado  durante la Pasión, le testimonia con energía y alegría.  Y es que verle vivo y glorioso luego de la muerte disipó en él toda turbación y encendió la fe y la alegría. Pedro cumple con el encargo misionero recibido de Jesús y se une al testimonio de los profetas afirmando que quienes tienen fe en Jesús reciben el perdón de los pecados.

            La resurrección de Jesucristo genera en el cristiano novedad de vida desde la lógica del amor, del bien y de la justicia, de la verdad, de la comunión con Dios, del perdón de la solidaridad. Vida nueva que es vivir realizando la propia verdad, vivir en sinceridad.

            No, nuestro Cristo está vivo. Más vivo que cualquiera de nosotros. Vivo para nosotros, para usted y para mi, vivo para lo que Pablo llama "renacer".

            Y nacer de nuevo significa que tenemos una nueva vida, vida que no tiene fin a pesar de todo.

            ¿Cuándo experimentamos esta nueva vida, este nuevo ser?

            Pascua y Bautismo van juntos. Pascua es la fiesta, el aniversario de nuestro bautismo. Es la fiesta del fuego, el agua, la luz y el Espíritu. Y la iglesia abre su vientre, su fuente para alumbrar nuevos hijos e hijas.

            Para los que se bautizan hoy es el día de la muerte y la resurrección. Para los que ya estamos bautizados es el día de renovar nuestra profesión de fe y de decir sí a lo que somos y de decir sí al que pertenecemos: a Dios.

            Hay cristianos cuya opción parece ser la de una cuaresma sin Pascua”. Así ha escrito el Papa Francisco en su exhortación La Alegría del Evangelio (n.6). La Cuaresma nos ha ido preparando para aceptar  la cruz de Jesucristo y para seguirle por el camino.

            El tiempo de Pascua nos ha de ayudar a vivir con el Señor una vida resucitada. Así lo canta el himno: “Pascua sagrada, ¡oh fiesta de la luz!, despierta tú que duermes, y el Señor te alumbrará”.

            Durante el tiempo de Pascua vamos a meditar el libro de los Hechos de los Apóstoles. El discurso de Pedro que hoy se lee no es una lección sobre ideas abstractas. Es un testimonio de vida: “Nosotros comimos y bebimos con él después que resucitó, y él nos envió a anunciar al pueblo que Dios le ha puesto como Juez de vivos y muertos”.

            Vivir la pascua queridos hermanos es vivir barriendo la levadura vieja,  es decir el pecado, es buscar los bienes del cielo.

 

 ORACIÓN

Señor Jesucristo, creo que eres el Hijo resucitado y glorioso de

Dios Padre y que estás aquí entre nosotros, vivo e intercediendo por

mí amándome y queriendo ayudarme. A ti me entrego, confiada ¡Porque

sé que quieres curarme y eres omnipotente para hacerlo!

 

Señor Jesús, Te lo ruego: perdona mis pecados, fallas y omisiones y

cura, principalmente en mí, mis malos hábitos. Quiero, con tu

gracia, perdonar a los que me ofendieron y afligieron.

Jesucristo, mi Dios y mi Amigo, en este instante Te acepto como mi

amado Salvador y Señor, único dueño de todas las áreas de mi ser, de

todo lo que soy y poseo.

Jesús, mi Señor y Rey, Te pido que entres ahora en mi vida y

permanezcas conmigo según lo prometiste: "Estaré siempre contigo,

hasta el fin de los tiempos." Yo creo en tu Palabra.

Señor Jesús, yo Te entrego, en este momento, mi mente, mi voluntad

AMEN

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 21 de Abril de 2014 Lunes de la octava de Pascua

Hechos 2,14.22-23: Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos

Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Mateo 28,8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán

Martes 22 de Abril de 2014 Martes de la octava de Pascua

Hechos 2,36-41: Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo

Salmo responsorial: 32: La misericordia del Señor llena la tierra.

Juan 20,11-18: He visto al Señor

Miércoles 23 de Abril de 2014 Miércoles de la octava de Pascua

Hechos 3,1-10: Te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, echa a andar

Salmo responsorial: 104: Que se alegren los que buscan al Señor.

Lucas 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan

Jueves 24 de Abril de 2014 Jueves de la octava de Pascua

Hechos 3,11-26: Matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos

Salmo responsorial: 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Lucas 24,35-48: Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día

Viernes 25 de Abril de 2014 Viernes de la octava de Pascua

Hechos 4,1-12: Ningún otro puede salvar

Salmo responsorial: 117: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Juan 21,1-14: Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado

Sábado 26 de Abril de 2014 Sábado de la octava de Pascua

Hechos 4,13-21: No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído

Salmo responsorial: 117: Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.

Marcos 16,9-15: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

 

II  DOMINGO DE PASCUA

Primera lectura  Hch 2, 42-47  “Los creyentes vivían todos unidos”.

Salmo Responsorial  Sal 117  “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.

 Segunda lectura  1 Pe 1, 3-9  “Por la resurrección nos ha hecho nacer para une esperanza viva”.

 Evangelio  Jn 20, 19-31  “A los ocho días, llegó Jesús".

 

 

SE LES APARECIÓ OTRA VEZ.

 

            Hace poco celebramos con mucha participación los acontecimientos de la Semana Santa muy emotivo y lleno de gestos. Ahora estamos en pascua ya  a los ocho días, parece que las cosas se van tornando otra vez a su cauce normal; pero no es así, estamos en la experiencia pascual, donde el Señor va apareciendo a sus apóstoles, les va dando su encargo, y los va enviando.  Hoy vemos dos apariciones: en la primera  está ausente Tomás en la segunda sí Tomás está presente y se convence fehacientemente de la resurrección de Cristo Jesús. Generalmente en estas apariciones podemos ver que la:

            -Iniciativa siempre es de Jesús, estando puertas abiertas o cerradas se hace presente el Señor. Por tanto no es una aparición en sueños o imaginativas de los apósteles, es real, es en persona.

            -Jesús en principio no es reconocido. Los apóstoles; dudan, temen y se muestran reacios a creer, por eso Cristo aporta signos e indicios de su identidad, enseñándoles, las manos, los pies el costado. Si ellos siempre han tenido contacto con Jesús durante su vida pública, ahora les cuesta reconocer, es que el cuerpo de Jesús ya no es simplemente material, es tipo espiritual, glorioso, que puede atravesar puertas cerradas, ventanas, etc..

            -Finalmente reconocen a Jesús. Los apóstoles se convencen de la presencia del resucitado, Jesús vive, es real. El reconocimiento entra ya en el campo de la fe y es descrito en los relatos pascuales de los evangelios como un proceso gradual desde las vacilaciones iniciales hasta la certeza plena que alcanza una fe adulta; madurez de la fe que es capaz de entender ahora las profecías del antiguo testamento y las del mismo Jesús así como su promesa del Espiritu, que es el gran don del resucitado. Este proceso de fe, les llevará a ser testigos del resucitado, su convencimiento les llevará hasta el martirio; pregonan por todo el mundo: Jesús, el Mesías ha resucitado y nosotros lo hemos visto, somos testigos.

            -El envío misionero. Finalmente en la mayoría de las apariciones pascuales al grupo de los discípulos los cuatro evangelios acentúan en labios de Jesús la misión de los apóstoles para la evangelización y el testimonio. Es el mandato misionero. Para esta misión de la Iglesia, que es la misma de Jesús, él les da la fuerza y el dinamismo de su Espíritu.

        A su vez, la primera lectura nos habla que el número reducido de los creyentes se va multiplicando cada vez más, los creyentes aumentan, acogen a Cristo resucitado en sus vidas y viven según sus enseñanzas.

            La figura de Tomás sigue sirviendo a todos, pues no siempre creemos cuando los demás nos aseguran preferimos palpar, comprobar, constatar. Jesús alaba grandemente la fe los apóstoles, dichosos los que crean sin haber visto.

 

            Las palabras  de san Pedro en la segunda lectura nos ayudan a mantenernos  en  espíritu gozoso el espíritu alegre propio de la pascua.  Proclama   Pedro que Dios  Padre «por la resurrección  de Jesucristo  de entre   los   muertos,   nos  ha   hecho   nacer  de   nuevo  para una   esperanza    viva,    para    una    herencia    incorruptible, pura,  imperecedera,  que nos  está  reservada  en el  cielo»

 

            Por la resurrección se aviva la esperanza de una  herencia  incorruptible, de un don que no acabará. Y es que le resurrección de Jesucristo es el  anuncio de nuestra resurrección. £f Padre misericordioso quiere darnos parte en la gloria propia  de Jesucristo, el Hijo amado. Los cristianos somos llamados al cielo. Esperamos la salvación final. Y por eso aunque en nuestro diario caminar por la vida nos encontremos ante pruebas diversas, eso no nos puede amilanar ni disminuye nuestra esperanza.

 

            ¿Qué gran don no hace el Padre en Jesucristo? ¡Qué grande es nuestra vocación oé cristiana!  ¡Qué profunda  es  nuestra esperanza, ser cristiano es vivir en la alegría de los que esperamos anhelantes de la promesa que surge de la resurrección de Cristo. Por eso el cristiano no puede quedarse en la postración a la que a veces pudiera parecer que somete la realidad cotidiana

            ¡De ninguna manera! £1 verdadero seguidor de  Cristo no transa con el pesimismo, con el derrotismo, con la desilusión, con la desesperanza. ¡No! El seguidor de Cristo  vive del gozo pascual que brota de la certeza de que Dios, ha obrado en Cristo, su Hijo obrará por el Espíritu también en nosotros si  nos  abrimos  a  su  acción.  Y  lo  que  Dios obrará en nuestra salvación. Esa esperanza lleva a vivir una fraternidad eclesial como la experiencia de la primera comunidad descrita en la primera lectura. Vivir en esperanza y en el amor sea hoy nuestro compromiso y nuestra súplica.

 

ORACIÓN

 

HAS RESUCITADO, SEÑOR

Para que nosotros no nos perdamos

en el silencio de la tierra

HAS RESUCITADO, SEÑOR

Porque Dios, como Padre,

nos quiere llenos de vida

HAS RESUCITADO, SEÑOR

Sufriste por nosotros,

subiste al madero… pero al tercer día

HAS RESUCITADO, SEÑOR

Porque no quieres que la muerte

sea más fuerte que nuestra vida

HAS RESUCITADO, SEÑOR

Para que, un día en el cielo,

todos nos podamos dar un abrazo de hermanos

HAS RESUCITADO, SEÑOR

Con María, los discípulos

y todos los creyentes del mundo,

con la Iglesia y con todos los voceros de tu amor

Con los jóvenes y los niños

con los padres y los ancianos

con los sacerdotes y los catequistas

Con el sol que anuncia el esplendor

de esta inolvidable mañana te decimos:

¡HAS RESUCITADO, SEÑOR!

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 28 de Abril de 2014 Lunes 2ª semana de Pascua

 

Hechos 4,23-31: Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios

Salmo responsorial: 2: Dichosos los que se refugian en ti, Señor.

Juan 3,1-8: El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios

 

Martes 29 de Abril de 2014 Martes 2ª semana de Pascua

 

Hechos 4,32-37: Todos pensaban y sentían lo mismo

Salmo responsorial: 92: El Señor reina, vestido de majestad.

Juan 3,5a.7b-15: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre

 

Miércoles 30 de Abril de 2014 Miércoles 2ª semana de Pascua

 

Hechos 5,17-26: Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Juan 3,16-21: Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él

 

Mayo

 

Jueves 01 de Mayo de 2014 Jueves 2ª semana de Pascua

 

Hechos 5,27-33: Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Juan 3,31-36: El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano

 

Viernes 02 de Mayo de 2014 Viernes 2ª semana de Pascua

 

Hechos 5,34-42: Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús

Salmo responsorial: 26: Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.

Juan 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

 

Sábado 03 de Mayo de 2014 San Felipe y Santiago apóstoles

 

1Corintios 15,1-8: El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles

Salmo responsorial: 18: A toda la tierra alcanza su pregón

Juan 14,6-14: Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?

 

 

IV  DOMINGO DE PASCUA

Primera lectura  Hch 2, 14a. 36-41  “Dios lo ha constituido Señor y Mesías”.

 Salmo Responsorial  Sal 22  “El Señor es mi pastor, nada me falta”.

Segunda lectura  1 Pe 2, 20b-25  “Habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas”.

 Evangelio  Jn 10, 1-10  “Yo soy la puerta de las ovejas".

 

 

JESÚS ES NUESTRO BUEN PASTOR.

 

Hoy domingo, es conocido también como el domingo del “Buen Pastor”, es que nos presenta a Jesús que nos deja claro su postura, su amor, su sacrificio por cada uno de nosotros en la figura del buen pastor.

Hace poco salía la noticia, donde un padre de familia junto a su hijo de doce años era arrollado por un pesado camión, pero antes en medio de todo esto tuvo un tiempo para empujar a su hijo y alejarlo de las llantas del pesado vehículo siendo sin embargo él atropellado. Alabaron muchos esta actitud heroica que hace pensar ese gran gesto que tuvo el hombre por su hijo.

Esto nos ayuda a nosotros también a reflexionar sobre el papel del buen pastor, que no solo enseña, guía, cuida, sino también es capaz de sacrificarse si fuese necesario por el bien de las ovejas. Es una gran actitud de Dios frente a la humanidad en pocas palabras. Jesús es nuestro buen pastor, que con su muerte en la cruz nos salvó del dominio del mal, de la muerte eterna.

Las costumbres pastoriles de la época ayudan a entender mejor este pasaje, ellos por la noche las reunían a las ovejas de diferentes rebaños y agrupaban en un solo redil cercado y vigilado por un solo portero. Los ladrones no pueden entrar más que franqueando las empalizadas. Por la mañana los pastores, que han pasado la noche en la tienda familiar, vuelven al aprisco y el portero las abre sin vacilar entonces pueden llamar a sus ovejas  y llevarlas al pasto. Cristo sigue siendo el buen pastor ante tantos “maestros” que miden todo no cierta mediocridad no valorando a las personas en sí mismas buscan más su bienestar y no del otro. Ante una trivialización de la existencia humana cada vez más vulgar, Cristo es el único pastor verdadero que conoce, alimenta, eleva y sublima la vida humana es el único que posee verdaderamente el conocimiento y la vida. Él nos conoce y nos llama por nuestro nombre y nos abre las puertas de la vida eterna.

Hoy Cristo actúa como buen pastor en su iglesia a través de sus ministros, guías cuyo cometido es llevar a los hombres a la única puerta de acceso a la vida en abundancia

Si Jesús se define como el Buen Pastor es porque hay malos pastores. Los contratados, los funcionarios, todos aquellos para quienes el rebaño del único Pastor no lo consideran suyo y ejercen su ministerio más como un modus vivendi que como servicio al rebaño de Jesús.

Ezequiel en el capítulo 34 condena furibundamente a los pastores de Israel. El pastor, metáfora oriental, ejercía el liderazgo del pueblo. Dios promete establecer en el futuro un Pastor de la casa de Israel que será príncipe entre los pueblos.

“Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos. ¿No debéis los pastores apacentar el rebaño? Yo suscitaré un solo Pastor que las guíe y apaciente: a mi siervo David”

Sólo hay un Buen Pastor, Jesucristo.

Jesús es el Buen Pastor y es también la puerta del redil, puerta para entrar y salir porque Jesús no nos ata, nos deja y nos quiere libres.

Jesús nos invita a salir de Egipto, tierra de la esclavitud y de la muerte y nos invita a entrar e n la tierra prometida, tierra del perdón y de la vida, puerta de la Resurrección “y habitaré en la casa del Señor por años sin término”.

Nosotros, los aquí reunidos, aceptamos a Jesús como nuestro único Buen Pastor, venimos a la iglesia a escuchar su voz para poderla distinguir de las otras voces, para que nuestro yo egoísta e idólatra no tape la voz de Jesús y para que las maravillosas seducciones del mundo no eclipsen la voluntad de Dios. Escuchar a alguien es signo de amor. Y también en el evangelio aparece el sentido de vocación: "Yo soy la puerta. Quien entra por mí se salvará. El que entra por la puerta es pastor de las ovejas". Aquí tenemos, pues, un llamamiento general. Todo el que quiera salvarse tiene que entrar por Cristo. Sin Cristo no hay salvación. Si nosotros que tenemos el honor de ser pastores no seríamos pastores si no nos hubieran llamado por la puerta. El verdadero obispo, el verdadero párroco, el Papa auténtico y único, es aquel que haya entrado por la puerta que es Cristo.

Que podamos oír la voz del buen pastor y nos pongamos en camino y encontraremos descanso, pasto abundante, agua para calmar nuestra sed. Entonces podremos decir Tú eres mi pastor oh Señor.

 

ORACIÓN:    Del libro de Oraciones, del  P. Vicente Folgado.

Señor Resucitado:

Tú eres el Buen Pastor y, al mismo tiempo,

la «puerta de las ovejas».

Nos llamas por el «nombre» y conocemos «tu voz».

Descubrir esta actitud tuya hacia nosotros

nos hace decir, llenos de confianza, hacia Ti,

como nos lo enseña san Ignacio de Loyola:

«Toma, Señor, y recibe toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad.

Todo mi haber y poseer.

Tú me lo diste, a Ti, Señor, lo torno,

Todo es tuyo: dispón a toda tu voluntad.

Dame tu amor y gracia, que esto me basta»

Esto no se lo decimos a un «extraño»,

sino al que «me guía por el sendero justo...

nada temo, porque tú vas conmigo».

Porque vas con nosotros,

descubrimos que «Dios te ha constituido Señor y Mesías»

y que vale la pena entregarnos del todo a Ti.

En este domingo pascual sentimos la necesidad de pedirte

que suscites vocaciones entre los jóvenes generosos y entregados,

para que no «andemos descarriados como ovejas»,

sino que seamos tu «rebaño» en el que haya personas dispuestas a:

- seguir tus huellas,

- conocer e interesarse por tus ovejas,

- dar la vida por ellas...

Concédenos, Señor, vocaciones abundantes

para el ministerio, la especial consagración, la misión...AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 12 de Mayo de 2014 Lunes 4ª semana de Pascua

Hechos 11,1-18: También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida

Salmo responsorial: 41: Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.

Juan 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas O bien Juan 10,11-18: El buen pastor da la vida por las ovejas

Martes 13 de Mayo de 2014 Martes 4ª semana de Pascua

Hechos 11,19-26: Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles el Señor Jesús

Salmo responsorial: 86: Alabad al Señor, todas las naciones.

Juan 10,22-30: Yo y el Padre somos uno

Miércoles 14 de Mayo de 2014 San Matías apóstol

Hechos 1,15-17.20-26: Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles

Salmo responsorial: 112: El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.

Juan 15,9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido

Jueves 15 de Mayo de 2014 Jueves 4ª semana de Pascua

Hechos 13,13-25: Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús

Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Juan 13,16-20: El que recibe a mi enviado me recibe a mí

Viernes 16 de Mayo de 2014 Viernes 4ª semana de Pascua

Hechos 13,26-33: Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús

Salmo responsorial: 2: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.

Juan 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

Sábado 17 de Mayo de 2014 Sábado 4ª semana de Pascua

Hechos 13,44-52: Sabed que nos dedicamos a los gentiles

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre

 

 

V  DOMINGO DE PASCUA

Lecturas:

 

Primera lectura  Hch 6, 1-7  “Escogieron a siete hombres de espíritu”.
Salmo Responsorial 
 Sal 22  “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo espermas de ti”.

Segunda lectura  1 Pe 2, 4-9  “Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real”.

Evangelio  Jn 14, 1-12  “Yo soy el camino, y la verdad y la vida".

 

 RECORRIENDO EL CAMINO.

 

            Hoy hermanos, la liturgia nos presenta a Jesús en el marco de la última cena donde les anima a los apóstoles a no angustiarse, por la situación que va  a llegar, Jesús sabe  cómo son sus apóstoles, por eso les tranquiliza. Capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos: ”Que no se turbe vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí”.  Les anuncia al Espíritu Santo que será quien les enseñe todo. Es un diálogo donde Jesús habla en todo sublime, mientras los apóstoles no trascienden en sus pensamientos. Ante la pregunta de Tomás, Jesús le responderá que él es el camino, la verdad y la vida. Palabras llenas de un profundo significado, pues ser camino indica el saber recorrer, el no quedarnos estáticos en un lugar, indica una dirección hacia dónde dirigirnos. Siendo Jesús nuestro camino nos llevara a la patria celestial a gozar de su presencia para siempre. La verdad es la transparencia en todas nuestras acciones, una claridad sin ningún doblez. Vida indica lo contrario de la muerte, indica movimiento, energía. Es Jesús quien nos abre la posibilidad de llegar hacia la estancia del padre Dios. “Yo soy la vida”. Jesús puede ir transformando nuestra vida. No como el maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde el mismo fondo de nuestro ser, nos infunde un germen de vida nueva.

            Siendo conscientes de esto podremos glorificar a Cristo en nuestros corazones y estar siempre prontos para dar razón de nuestra esperanza a todo el que nos la pidiere como exhorta san Pedro en la segunda lectura. Fiados en la palabra de Jesús: “No les dejaré desamparados, volveré”, sabemos que su promesa no es futurista, sino realidad ya presente por el Espíritu. Aquí está el fundamento de nuestra esperanza en todo momento: sea en las alegrías o en la tribulación.

            Es claro que la fe pascual y la esperanza cristiana no son fármacos que supriman la dureza de la vida de cada día, no la limitan. Pero también es verdad que aquel que cree y espera en Dios, mantiene un actitud distinta frente a las situaciones adversas y negativas de la vida, se apoya en Cristo resucitado, así vivió la primera comunidad cristiana como nos dice la primera lectura, atentos a las cosas de Dios y atentos a las necesidades de los hermanos, sabiendo que urgía predicar el mensaje de Dios eligen bajo la guía del Espíritu Santo a siete diáconos o servidores para que se encarguen de las necesidades de los pobres. La inhabitación del Espíritu Santo les da una manera de vivir, es el Espíritu de Dios quien rompe todo límite, todo afán de nacionalismo, por eso el espíritu es el gran regalo de Cristo resucitado a su Iglesia, nacida del misterio pascual.

            Pidamos en este domingo a Cristo Jesús que también nos envíe el Espíritu de la verdad, el Espíritu consolador a nuestra vida, que todos podamos reflexionar y encaminarnos hacia las estancias que el Padre Dios nos lo tiene preparado, para ellos será necesario recorrer el camino trazado por él, será necesario mantenernos en la verdad que es él mismo. Acogiendo al mismo tiempo, la vida que es él. “Cristo no quita nada y lo da todo” decía el Papa Benedicto. Sólo él puede dar la felicidad eterna, gloria, cielo, plenitud de ser, felicidad eterna. Nos encaminaremos a la casa del Padre con la Eucaristía y la renovación constante de nuestra vida cristiana mediante los demás sacramentos.

¿Confío en las palabras de Jesús y me esfuerzo a seguirle? ¿En los momentos de alegría y dolor reacciono como un seguidor de Cristo?

ORACIÓN   Del libro: “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado.

Señor Resucitado:

Cuando Tomás te pregunta:

 «¿Cómo podemos saber el camino?»,

Tú le respondes:

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

Nadie va al Padre sino por mí».

Ante estas afirmaciones,

queremos escuchar, meditar y hacer realidad

las palabras del Papa en Santiago:

«Necesitamos anunciar que eres y seguirás siendo

el Camino, la Verdad y la Vida.

En estas palabras encontramos

la raíz de tu revelación total al hombre, a todo hombre,

que debemos:

* aceptarte como CAMINO

     si no queremos desviarnos;

* asumirte como VERDAD

     si no queremos caer en el error y

* abrirnos a la efusión de tu VIDA, la vida eterna, que brota de Ti,

     si no queremos dejarnos absorber

          por ideologías y culturas de muerte y destrucción.»

También nos recuerdas, Señor Jesús, que la garantía

de la fe son «las obras», como signo de tu seguimiento auténtico.

Ayúdanos a vivirlo así, como:

— CAMINO POR EL AMOR,

— VERDAD DE LA FE y

— VIDA CON LA ESPERANZA.

AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 19 de Mayo de 2014 Lunes 5ª semana de Pascua

 

Hechos 14,5-18: Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo

Salmo responsorial: 113: No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria.

Juan 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo

 

Martes 20 de Mayo de 2014 Martes 5ª semana de Pascua

 

Hechos 14,19-28: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos

Salmo responsorial: 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.

Juan 14,27-31a: Mi paz os doy

 

Miércoles 21 de Mayo de 2014 Miércoles 5ª semana de Pascua

 

Hechos 15,1-6: Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia

Salmo responsorial: 121: Vamos alegres a la casa del Señor.

Juan 15,1-8: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

 

Jueves 22 de Mayo de 2014 Jueves 5ª semana de Pascua

 

Hechos 15,7-21: A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios

Salmo responsorial: 95: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Juan 15,9-11: Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud

 

Viernes 23 de Mayo de 2014 Viernes 5ª semana de Pascua

 

Hechos 15,22-31: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables

Salmo responsorial: 56: Te daré gracias ante los pueblos, Señor.

Juan 15,12-17: Esto os mando: que os améis unos a otros

 

Sábado 24 de Mayo de 2014 Sábado 5ª semana de Pascua

 

Hechos 16,1-10: Ven a Macedonia y ayúdanos

Salmo responsorial: 99: Aclama al Señor, tierra entera.

Juan 15,18-21: No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo

 

 

VI DOMINGO DE  PASCUA

Lecturas:

Primera lectura  Hch 8, 5.8.14-17  “Les imponían las manos y recibieron el Espíritu Santo”.

Salmo Responsorial  Sal 66  “Aclamad al Señor, tierra entera”.

Segunda lectura  1 Pe 3, 15-18  “Como poseía el Espíritu fue devuelto a la vida”.

Evangelio  Jn 14, 15-21  “Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor".

 

"AMAR Y GUARDAR LOS MANDAMIENTOS."

 

            Hermanos, estamos a las puertas de la fiesta de la Ascensión del Señor y Pentecostés, momentos muy importantes en la vida del Señor que nos invitan a cada uno de nosotros a un compromiso firme en nuestra Fe  cristiana.

            Va repitiendo Jesús que les va a enviar un defensor, un abogado, un compañero que estará de mucha valentía en sus vidas.

            Las promesas en este mundo influyen mucho expectativa, lo cual cuando se cumple hace brotar un gozo y conformidad, en cambio cuando no se cumple se torna en daño propio pues aquellos que creían en las promesas pasan a ser los que protestan y muchas veces se tornan enemigos y opositores. El caso de Jesús es algo excepcional, habla y a la vez cumple pues hace de unos apóstoles muy temerosos, valientes anunciadores del evangelio hasta con la propia vida. Pide ahora que cumplamos sus mandamientos, aquellos preceptos que hacen del hombre más humano y más divino. A Jesús no se le ama con bonitos deseos, buenos propósitos o sentimientos hermosos. El amor al Seor se pone en las obras y no en las palabras, enseñaba san Ignacio de Loyola, enseñanza que ayuda a comprender lo que hoy declara Jesús. No hay otro modo de amarle fuera de cumplir sus mandamientos que, como bien sabemos, se sintetizan en el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor a los hermanos  como les ama el mismo Jesús. Nosotros hermanos, no estamos huérfanos, pues, en el bautismo recibimos las primeras efusiones del Espíritu Santo y el confirmación se nos da en su plenitud, en tal sentido podemos testimoniar con nuestras palabras y obras las enseñanzas de Jesús, podemos ser luz y guía para los demás.

            Es en la primera lectura donde vemos  ya realizada  la promesa de Jesús: el Espíritu desciende por medio de Pedro y Juan sobre lOS Samaritanos, convertidos a la fe en Jesucristo y bautizados  en su nombre gracias a la predicación  y  sanaciones  del  diácono Felipe. Este pasaje constituye el  “pentecostés  samaritano”  al igual  que  en  casa  del  centurión  romano  Cornelio  tuvo  el pentecostés  “pagano”. Ambos casos son el eco del gran pentecostés  “judío”  en Jerusalén  que se narra  al principio  de los  Hechos.

            Es la comunidad de fe el espacio, digamos, natural de su presencia y acción, como vemos en el conjunto del libro de los Hechos de los apóstoles. Este libro, además de ser un ensayo histórico-teológico de la Iglesia naciente, constituye la primera y mejor teología del Espíritu. Este se comunica al grupo cristiano mediante  el  bautismo,  la  imposición  de manos y la oración de los apóstoles  y  de  los  hermanos  para  realizar, conforme  a la promesa  de Jesús,  las tareas  que en su discurso  de  despedida  señala  como  propias  del  Espíritu.

            El Espíritu Santo hermanos, no puede ser un desconocido para nosotros, sino un amigo, aquel que nos inspira la presencia divina. Así podremos glorificar a Cristo en nuestros corazones y estar siempre prontos para dar razón de nuestra esperanza a todo el que nos la pidiere, como exhorta san Pedro en la segunda lectura. Fiados en la palabra de Jesús: “No os dejaré desamparados, volveré”, sabemos que su promesa no es futurista,  sino realidad ya presente por  el Espíritu. Aquí está el fundamento de nuestra esperanza  en todo  momento: bonanza  o tribulación.

            Que estos días podamos prepararnos a recibir este influjo del Espíritu Santo en nuestra vida, con la oración humilde y continua:

            Envíanos Señor, el Espíritu de fortaleza, a fin de combatir, en nosotros y en torno de nosotros, valerosamente el mal.

            Envíanos el Espíritu de intrepidez, con el que los apóstoles comparecieron ante reyes y gobernantes y te confesaron.

            Envíanos el Espíritu de paciencia, a fin de que en todas nuestras pruebas nos mostremos como fieles siervos tuyos.

            Envíanos el Espíritu de alegría, a fin de sentirnos dichosos de ser hijos del Padre del cielo.

            Envíanos el Espíritu Santo a fin de no desfallecer en este mundo, sino que nos alegremos de tu divina cercanía.

 

ORACIÓN   Del libro: “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado.

Señor Resucitado:

«Concédenos continuar celebrando con fervor

estos días de alegría en tu honor;

y que los misterios que estamos recordando

transformen nuestra vida

y se manifiesten en nuestras obras».

Esas obras nacen del amor a Ti y a los demás,

como concreción de «guarden tus mandamientos.»

Se trata de entrar en la dinámica del Espíritu Santo,

que es nuestro «defensor»

y que actúa en la comunidad y en cada uno.

Jesús Resucitado:

Nos estás recordando tu vuelta a nosotros

a través de la experiencia de la fe y del amor,

que podemos compartir en la intimidad contigo y con el Padre.

Nuestro mundo necesita captar esta realidad,

mediante la alegría desbordante de los creyentes,

que se exterioriza en la conducta, esto es:

- paz de conciencia,

- convivencia fraterna,

- servicio generoso,

- trabajo constructivo,

- diálogo respetuoso,

- optimismo en todo...

Esto es la manera de abrirnos al «espíritu de la verdad»,

que «vive con nosotros» y nos acompaña. AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 26 de Mayo de 2014 Lunes 6ª semana de Pascua

 

Hechos 16,11-15: El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Juan 15,26-16,4a: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí

 

Martes 27 de Mayo de 2014 Martes 6ª semana de Pascua

 

Hechos 16,22-34: Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia

Salmo responsorial: 137: Señor, tu derecha me salva.

Juan 16,5-11: Si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor

 

Miércoles 28 de Mayo de 2014 Miércoles 6ª semana de Pascua

 

Hechos 17, 15.22-18,1: Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo

Salmo responsorial: 148: Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Juan 16,12-15: El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena

 

Jueves 29 de Mayo de 2014 Jueves 6ª semana de Pascua

 

Hechos 18,1-8: Se quedó a trabajar en su casa. Todos los sábados discutía en la sinagoga

Salmo responsorial: 97: El Señor revela a las naciones su victoria.

Juan 16,16-20: Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría

 

Viernes 30 de Mayo de 2014 Viernes 6ª semana de Pascua

 

Hechos 18,9-18: Muchos de esta ciudad son pueblo mío

Salmo responsorial: 46: Dios es el rey del mundo.

Juan 16,20-23a: Nadie os quitará vuestra alegría

 

Sábado 31 de Mayo de 2014 Visitación de la Virgen María

 

Sofonías 3,14-18: El Señor será el rey de Israel, en medio de ti O bien Romanos 12,9-16b: Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad

Interleccional: Isaías 12,2-6: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Lucas 1,39-56: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

 

 

 

DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

Lecturas:

 

Primera lectura  Hch 1, 1-11  “Lo vieron levantarse”.

 Salmo Responsorial  Sal 46  “Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas”.

Segunda lectura  Ef 1, 17-23  “Lo sentó a su derecha en el cielo”.

Evangelio  Mt 28, 16-20  “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra".

 

 

YO ESTOY CON USTEDES TODOS LOS DÍA

 

            Hermanos, hoy vemos a Jesús que asciende a los cielos y deja  a los apóstoles solos, deja  actuar y que ellos continúen todo lo que han aprendido de Jesús.  Después de haber estado con ellos durante 40 días llegó el momento de la despedida. Sube a los cielos para sentarse a la derecha del Padre. No nos imaginamos que haya sido lleno de felicidad la despedida para los apóstoles,  pues como cualquiera despedida conlleva nostalgia, se extraña a la persona que se aleja de nuestro lado tal vez en aras de un bienestar mejor. Era necesario escuchar a Jesús que le decía: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Todo lo que ha enseñado ¿Quién continuará? Simplemente once hombres sin grandes honores ni títulos, temerosos al principio pero perseverante en la espera de Pentecostés animados con la Fuerza del Espíritu Santo. El poder recibido no es fruto del esfuerzo humano, o recompensa de algo, simplemente es por obra del Paráclito, es el Espíritu Santo, dador de vida, prometido por Jesús.

            Y la promesa de Cristo que está con nosotros nos ahorra el confiar en líderes humanos por santos y maravillosos que sean.

             Y si fracasan ¿Habrá un plan B? No lo hay, les propuso un camino donde la victoria será definitiva siempre en cuando no se desvíen de la senda correcta.

            Ahora comienza el tiempo de nosotros, el tiempo de actuar fiados en él. Así como Dios al crear encargó al hombre desarrollar sus potencialidades e ir perfeccionándose  así, Jesús quiso que nosotros, su Iglesia, continuemos las enseñanzas del maestro, es la hora de dirigir nuestros ojos al altísimo y descubrir que sigue guiándonos y acompañándonos en la vida. Ahora comienza el tiempo de la misión, tiempo de dejar huellas de trascendencia, de justicia, de verdad, de mirar al cielo y al mundo y de ser testigos del Señor que nos envía y es la “cabeza de la Iglesia”.

            El Señor se fue, pero sigue estando.

            Nosotros estamos, pero de alguna manera estamos también en él.

            Por eso, nuestra vida está en la tierra pero nuestro corazón está en el cielo y desde que el Señor subió al cielo hay una sana tensión por procurar ver las cosas de la tierra desde la perspectiva de Dios, desde el cielo.

           Teniendo nuestro corazón en el cielo, buscando las cosas de arriba, las cosas de la tierra se relativizan y adquieren su verdadera dimensión. Decía Jesús en una oportunidad: “Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt. 6, 21). ¿Cuál, entonces, debe ser nuestro tesoro y dónde debe estar nuestro corazón?  Nuestro tesoro no puede ser menos que Dios y las cosas de Dios; nuestro corazón tiene que estar puesto en el Cielo, donde Cristo ya está esperando por cada uno de nosotros.

            Se quedaron atónitos hasta que unos hombres vestidos de blando, les dijeron ¿qué hacen mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así como le habéis visto subir al cielo..

 

            Las palabras de los ángeles, son una invitación implícita a no mirar al cielo sino a la tierra, a la misión de testimoniar al Señor Jesús.

            Estamos en la tierra para caminar y anunciar su mensaje a los hermanos. Esto mismo hicieron los apóstoles y muchos mártires hasta dar su vida en nombre de Cristo Jesús.  No podemos quedarnos quietos, sin hacer nada, sin poner de nuestra parte, solo mirando al cielo; Dios nos dio lo necesario para desenvolveros y ser sus discípulos en el momento y en la ocupación que estemos realizando.

            Señor Jesús, que podamos ser verdaderos testigos tuyos en el mundo con nuestras palabras y con  nuestra vida, danos la gracia de recibir tu Espíritu con sus siete dones para comprometernos verdaderamente con nuestra fe.

 

ORACIÓN:

 

Señor Jesús,

te rindo homenaje en la fiesta de tu Ascensión a los Cielos.

 Me alegro de todo corazón por la gloria en que has entrado a reinar como Señor del Cielo y tierra.

Cuando acabe la lucha de este mundo, dame la gracia de compartir en el Cielo

el gozo de tu victoria por toda la eternidad.

Yo creo que entraste en tu Reino glorioso

a preparar mi sitio, pues prometiste volver y llevarme contigo.

Concédeme buscar solamente la dicha de tu amor y amistad,

para que yo merezca unirme contigo en el Cielo.

 

Cuando me llegue la hora de subir y presentarme al Padre

para rendir cuentas de mi vida, ten compasión de mí.

Jesús, por el amor que me tienes,

me has trasladado del mal al bien y de la desgracia a la felicidad.

Dame la gracia de elevarme sobre mi debilidad humana.

Que tu Humanidad me dé fuerza en la flaqueza y me libre de los pecados.

 

En tu constante providencia, guía mis pasos a la vida gloriosa que has preparado para aquellos que te aman.

Hazme crecer en santidad y darte gracias, viviendo fielmente para Ti. Amén

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Junio

 

Lunes 02 de Junio de 2014 Lunes 7ª semana de Pascua

 

Hechos 19,1-8: ¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 16,29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo

 

Martes 03 de Junio de 2014 Martes 7ª semana de Pascua

 

Hechos 20,17-27: Completo mi carrera, y cumplo el encargo que me dio el Señor Jesús

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo

 

Miércoles 04 de Junio de 2014 Miércoles 7ª semana de Pascua

 

Hechos 20,28-38: Os dejo en manos de Dios, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 17,11b-19: Que sean uno, como nosotros

 

Jueves 05 de Junio de 2014 Jueves 7ª semana de Pascua

 

Hechos 22,30;23,6-11: Tienes que dar testimonio en Roma

Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Juan 17,20-26: Que sean completamente uno

 

Viernes 06 de Junio de 2014 Viernes 7ª semana de Pascua

 

Hechos 25,13-21: Un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo

Salmo responsorial: 102: El Señor puso en el cielo su trono.

Juan 21,15-19: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas

 

Sábado 07 de Junio de 2014 Sábado 7ª semana de Pascua

 

Hechos 28,16-20.30-31: Vivió en Roma, predicando el reino de Dios

Salmo responsorial: 10: Los buenos verán tu rostro, Señor

Juan 21,20-25: Éste es el discípulo que ha escrito todo esto, y su testimonio es verdadero

 

 

 

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Lecturas:

Primera lectura  Hch 2, 1-11  “Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar”.

Salmo Responsorial  Sal 103  “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”.

Segunda lectura  1 Cor 12, 3b-7.12-13  “Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo”.

Evangelio  Jn 20, 19-23  “Recibid el Espíritu Santo".

 

 SE LLENARON DEL ESPÍRITU SANTO

 

            Llegamos a la plenitud de las promesas divinas, celebramos el Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. De esta manera Jesús resucitado envía a su Iglesia el Espíritu, esto es el mismo Espíritu de Jesús en nosotros en nuestra dimensión personal y comunitaria de  todos los cristianos; la llama de Espíritu no se acaba, sigue guiando a su Iglesia sigue suscitando hombres consagrados, entregados a las obras del evangelio. El viento sopla donde quiere”-decía- Jesús, así también siguen surgiendo movimientos eclesiales  a través de diversos carismas que el Espíritu Santo va haciendo surgir.

            “La paz esté con ustedes” – dice- Jesús, con esto concede a sus apóstoles y a todos nosotros una paz que es resultado por la eliminación de cualquier conflicto o problema sino una paz que es la plenitud de la alegría ¿Cuándo estamos en paz? No cuando no hay problemas, sino cuando nuestro corazón se siente lleno. El Espíritu Santo es el don que nuestro corazón ansía, es nuestra verdadera paz. Abramos pues, nuestro corazón para que no encuentre dificultades en entrar en él.

            Así como en pentecostés, le llenó a todos y les infundió valor en cada corazón, igual puede hacerlo si encuentra un corazón dispuesto, los apóstoles esperaban al Espíritu Santo en oración, eso es lo que también debemos hacer como preparación de nuestro interior, entonces el Espíritu Santo suscitará en nosotros carismas para servir mejor a nuestros hermanos, esposos que se aman y logran superar las contrariedades, la entrega de una madre de familia, la paciencia de aquel enfermos en su dolor o del anciano en su soledad. Todo es don del Espíritu Santo que sigue presente y actuando en cada creyente.

            Con sus diversos simbolismos el Espíritu Santo va guiando a su pueblo, es como el viento que va renovando la faz de la tierra. Dios infunde su espíritu y comienzan a vivir.

            Es como el agua, que fecunda la tierra, es elemento de vida. Derramaré el espíritu –dice- la palabra. El que tenga sed, venga a mí; y beba el que cree en mí”.

            El agua-espíritu nos hace hijos, y ya podemos llamarlo Padre a Dios. Riego de Dios sobre la tierra-Adán, para que la imagen y semejanza divina en el hombre, esa imagen sea ahora la del hijo, en el cual el Padre se conoce.

            Es fuego, es Espíritu. Fuego sagrado que purifica que pone al rojo incandescente, es llama de vida. En Pentecostés el fuego desciende como lenguas: el amor que es comunicación, diálogo que une en el calor de la fraternidad.

            Hoy, Fiesta de Pentecostés, todos podemos recibir el regalo de Jesús: El Espíritu Santo.

            Para perdonar, alabar, pertenecer, hablar el idioma de Dios, congregar y revelar las mil caras de Dios.

            "Sin el Espíritu, Dios queda lejos, Cristo permanece en el pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia pura organización, la autoridad tiranía, la misión propaganda, el culto mero recuerdo y la praxis cristiana una moral de esclavos.

 

ORACIÓN   Del libro: “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado.

Señor Jesús:

«Has querido que celebráramos el misterio pascual

durante cincuenta días,

renueva entre nosotros el prodigio de Pentecostés».

Reconocemos que Pentecostés es un hecho abierto.

Aceptamos la presencia permanente del Espíritu Santo

en la vida de la Iglesia y de los creyentes.

¿Qué pedimos al implorar al Espíritu Santo su presencia?

«Que los pueblos divididos por el odio y el pecado

se congreguen por medio de tu Espíritu

y, reunidos, confiesen tu nombre en la diversidad de sus lenguas».

Nuestra plegaria nos compromete

a ser dóciles a la acción de la gracia para:

* CREAR UNIDAD:

— evitando la división y la dispersión,

— luchando contra el pecado y el mal,

— sentirnos en comunión eclesial...

* ACEPTAR LA PLURALIDAD:

— complementarnos con los demás,

— superar las diferencias personales,

— aportar nuestros propios carismas... Señor Jesús:

Envía al Espíritu Santo sobre nosotros,

para que «tu Iglesia quede inundada de tu amor

y sea ante todo el mundo signo visible de la salvación».

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 09 de Junio de 2014 Lunes 10ª semana de tiempo ordinario

 

1Reyes 17, 1-6: Elías sirve al Señor, Dios de Israel

Salmo responsorial: 120: Nuestro auxilio es el nombre del Señor, / que hizo el cielo y la tierra.

Mateo 5, 1-12: Dichosos los pobres en el espíritu

 

Martes 10 de Junio de 2014 Martes 10ª semana de tiempo ordinario

 

1Reyes 17, 7-16: La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Elías

Salmo responsorial: 4: Haz brillar sobre nosotros, Señor, / la luz de tu rostro.

Mateo 5, 13-16: Vosotros sois la luz del mundo

 

Miércoles 11 de Junio de 2014 San Bernabé apóstol

 

Hechos 11,21b-26;13,1-3: Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe

Salmo responsorial: 97: El Señor revela a las naciones su justicia.

Mateo 10, 7-13: Id y proclamad que el reino de de los cielos está cerca

 

Jueves 12 de Junio de 2014 Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

 

Génesis 14, 18-20: Sacó pan y vino

Salmo responsorial: 109, 1. 2. 3. 4: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

1 Corintios 11, 23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Lucas 9, 11b-17: Comieron todos y se saciaron

 

Viernes 13 de Junio de 2014 Viernes 10ª semana de tiempo ordinario

 

1Reyes 19, 9a. 11-16: Ponte de pie en el monte ante el Señor

Salmo responsorial: 26: Tu rostro buscaré, Señor.

Mateo 5, 27-32: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero

 

Sábado 14 de Junio de 2014 Sábado 10ª semana de tiempo ordinario

 

1Reyes 19, 19-21: Eliseo se levantó y marchó tras Elías

Salmo responsorial: 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.

Mateo 5, 33-37: Yo os digo que no juréis en absoluto

 

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Primera lectura  Ex 34, 4b-6.8-9  “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso”.

Salmo Responsorial  Sal Dn 3, 52-56  “A ti gloria y alabanza por los siglos”.

Segunda lectura  2 Cor 13, 11-13  “La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo”.

Evangelio  Jn 3, 16-18  “Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por Él".

 

 

LA SANTÍSIMA TRINIDAD MORA EN NOSOTROS

 

            Celebramos hoy en la liturgia el misterio de nuestra fe, la Santísima Trinidad. La presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la vida de los cristianos es tan profundo en la vida de los cristianos es al mismo tiempo muy complicado de entender, ya el mismo San Agustín se ofuscaba al querer entender todo este misterio. Pero está presente en la historia y en la vida de cada cristiano la Santísima Trinidad, pues le acompaña en su totalidad. En efecto, lleva el sello del Espíritu desde su bautismo hasta su muerte. Toda la litúrgica ofrece el sacrificio redentor al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. Adoramos así un único misterio en tres personas divinas. En el Antiguo Testamento, Moisés subió al monte para encontrarse con Dios, pero más que ver su trascendencia su omnipotencia, Dios revela su amor y su misericordia es eso, lo que quiere decirnos que desde la hendidura de las rocas Moisés pudo ver a Dios la espalda. Aunque en el Antiguo Testamento era presentado en sombras, con Jesús en el Nuevo Testamento pasa a tener más claridad, pues nos reveló en muchas ocasiones Jesús durante su vida pública, desde su bautismo se veía la presencia de la Trinidad, igualmente al momento de despedirse y enviar a sus apóstoles por el mundo entero, ordena bautizar a todos bajo este gran misterio. Jesús nos reveló este misterio trinitario para que lo vivamos en la medida de nuestras posibilidades. Vivirlo es la mejor manera de entenderlo. Y se vive y se entiende experimentando y vivenciando en la fe la relación filial con Dios por medio del Espíritu de Cristo que habita en nosotros.

            Dios Padre, trascendente, infinitamente sobre nosotros. Creador  de toda realidad. Fuente y origen del que todo toma nacimiento. El Dios de los designios eternos eternamente fiel a sí mismo y sus promesas, lleno de amor y misericordia. De decisiones e iniciativas de sus absoluta libertad. Si Dios Padre es origen de todo es también la meta, el fin de toda la historia y del universo. Es el padre que espera a sus hijos para reunirse finalmente en familia con todos.

            Dios Hijo es la misma presencia de Jesús hecho hombre por cada uno de nosotros.  Si Dios Padre es el Dios sobre nosotros, el Hijo es el Dios con nosotros aquel que compartió nuestra historia nuestra vida, luz del mundo maestro y guía de los hombres, amigo y compañero de nuestra vida.

            Dios Espíritu Santo. Si el Padre es Dios sobre nosotros, el Hijo Dios con nosotros, el Espíritu es el Dios en nosotros. Pura intimidad, inhabita en el hondón del alma, en la interioridad del corazón. Es amor derramado en nuestros corazones. Es fuerza de lo alto, energía, vivificante, vigor, movimiento, respiración del alma, suavidad y fecundidad del agua, amor ardiente del fuego. El Espíritu es el Dios que une, forma comunidad sin avasallar la autonomía individual

            Santísima Trinidad: Padre, origen – meta; Hijo, camino hacia la meta, Espíritu motor interno que impulsa el camino a la meta.

            Dios no se reveló describiéndose en un libro e teología. Dios se reveló “amándonos”, “enviándonos a su Hijo”, “para que nadie se pierda y todos se salven”. Juan nos dirá que “Dios es amor”. El amor solo se entiende con el amor. Se puede pensar mucho sobre el amor, se pueden escribir libros del amor, pero al amor solo lo entiende el amor. El niño pequeño no entiende con la cabeza, pero entiende cuando es amado, cuando es besado, cuando se le sonríe.

            Por eso en la segunda lectura de hoy nos dice Pablo: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.”

            El mismo Jesús no escribió largos capítulos describiendo y revelando a Dios, pero nos dijo que Dios era Padre, que Dios nos amaba, que Dios hacía fiesta cada vez que volvíamos a casa.

            Por eso, solo podremos hablar de Dios si hablamos del amor. Sólo podremos hablar de Dios cuando nos sentimos amados por Él y cuando le amamos a Él. Podemos ser grandes intelectuales y no entender nada de Dios. Podemos ser analfabetos y experimentarnos amados por Él y saber mucho de Él. Si quieres hablar de Dios habla del amor. “Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.” ¿Quieres conocer de verdad a Dios? Escucha tu corazón.

 

ORACIÓN

Señor Jesús:

Así rezaba el Cardenal Newman:

«Acepto con alegría todo lo que acosa,

sea dolor, sea miedo;

y con firme empeño desato todo lo que ata.

Quiero adorar al Dios de cielo y tierra,

Padre, Hijo y Santo Espíritu».

En este día, en que ponemos nuestra mirada

en «la gloria de la eterna Trinidad»,

también nosotros queremos «adorar su unidad todopoderosa».

Reconocemos al «Dios compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia y lealtad»,

que, a pesar, de nuestra «cerviz dura»

nos quiere hacer participar de su vida:

«Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único...

para que el mundo se salve por él...»

Adorar al Dios Trinidad

nos hace sentimos libres y podemos «desatar»

todo lo negativo que nos esclaviza en la tierra,

porque la fe nos permite una esperanza abierta

a «la vida eterna», que nos prometes.

Ayúdanos, Señor Jesús,

a «profesar la fe verdadera»

y sentimos:

* HIJOS del Padre, que hacen su voluntad.

* HERMANOS tuyos y de los hombres.

* DÓCILES al Espíritu Santo y miembros vivos de la Iglesia.

  

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 16 de Junio de 2014 Lunes 11ª semana de tiempo ordinario

 

1Reyes 21, 1-16: Nabot ha muerto apedreado

Salmo responsorial: 5: Atiende a mis gemidos, Señor

Mateo 5, 38-42: Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia.

 

Martes 17 de Junio de 2014 Martes 11ª semana de tiempo ordinario

 

1Reyes 21, 17-29: Has hecho pecar a Israel

Salmo responsorial: 50: Misericordia, Señor: hemos pecado.

Mateo 5, 43-48: Amad a vuestros enemigos

 

Miércoles 18 de Junio de 2014 Miércoles 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Reyes 2, 1. 6-14: Los separó un carro de fuego, y Elías subió al cielo

Salmo responsorial: 30: Sed fuertes y valientes de corazón, / los que esperáis en el Señor.

Mateo 6, 1-6. 16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará

 

Jueves 19 de Junio de 2014 Jueves 11ª semana de tiempo ordinario

 

Eclesiástico 48, 1-15: Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu

Salmo responsorial: 96: Alegraos, justos, con el Señor

Mateo 6, 7-15: Vosotros rezad así

 

Viernes 20 de Junio de 2014 Viernes 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Reyes 11, 1-4. 9-18. 20: Ungió a Joás, y todos aclamaron: ¡Viva el rey!

Salmo responsorial: 131: El Señor ha elegido a Sión, / ha deseado vivir en ella.

Mateo 6, 19-23: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

 

Sábado 21 de Junio de 2014 Sábado 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Crónicas 24, 17-25: Zacarías, al que matasteis entre el santuario y el altar

Salmo responsorial: 88: Le mantendré eternamente mi favor.

Mateo 6, 24-34: No os agobiéis por el mañana 

 

DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI

Lecturas:

Primera lectura  Dt 8,2-3.14b-16a  “Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres”.

Salmo Responsorial  Sal 147  “Glorifica al Señor, Jerusalén”.

 Segunda lectura  1 Cor 10, 16-17  “El pan es uno, y asó nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo”.

Evangelio  Jn 6, 51-58  “Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida".

 

LA EUCARISTÍA NOS UNE.  

 

La solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor, conlleva un gran celebración con muchos signos y tradiciones, las personas van preparándose con anterioridad para que el día central se vean las calles bien adornadas y la gente pueda acompañar con orden y en un clima de mucha reflexión. Es que la fiesta se trata del mismo Jesús sacramentado que va recorriendo nuestras calles de nuestra ciudad invitándonos así a adorar el misterio del Cuerpo y Sangre de Cristo y a dar gracias por el don inconmensurable de Jesús con su presencia real en este santísimo sacramento.

En la primera lectura vemos a Moisés que hace revivir al pueblo su marcha por el desierto y como ha sido su reacción a través de los años  de travesía, ante las carencias y sufrimientos, Dios no se desentendió del pueblo, no los abandonó, al contrario, se compadeció, les dio lo que les faltaba, ante la ausencia del pan cotidiano, les alimentó con el maná del cielo. Dios había puesto en prueba muchas veces al pueblo para luego intervenir con su providencia milagrosa proporcionando agua de la roca y el maná, pan que nunca habían conocido. Estas pruebas ayudaron al pueblo a reconocer que no solo se vive de los recursos materiales que están en el domino del hombres sino de la providencia de Dios.

En el evangelio Jesús afirma que él es pan verdadero que alimenta al pueblo en su peregrinar hacia la casa del Padre. El pan que Jesús promete es su carne. Este término en Juan lleva a vincular el hecho eucarístico con el acontecimiento de la encarnación, del Verbo que se hace carne y habita entre nosotros (Jn 1,14). La carne de Jesús, su humanidad, es el lugar donde Dios se hace presente y se torna don del Padre al mundo. por tanto en la eucaristía vemos a Jesús presente con su Cuerpo y Sangre, presencia viva, permanente, real y substancial de Jesucristo en medio de nosotros, así como el  pueblo de Israel atravesó el desierto con el alimento del maná, el cristiano recibirá la fortaleza del pan eucarístico que proviene del mismo Jesucristo.

Por eso san Pablo  reprocha a los corintios que la eucaristía no puede haber dejado de crear la comunión eclesial. La división entre ellos hace indigna su celebración eucarística. Es doctrina transmitida por san Pablo que sólo come verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo quien se empeña seriamente en la edificación del cuerpo de Cristo que es la Iglesia superando divisiones porque en Cristo debemos ser todos unidos.  Cuando vayamos a comulgar hoy, oigamos esta palabra de Cristo: En este momento, tú que recibes la hostia consagrada, te estás alimentando de mi misma vida y esta vida mía la recibo del Padre. De modo que el Padre, Yo y tú somos una sola vida. Y así como para venir a comulgar y hacerse digno de esta vida divina tuviste que purificarte de tus pecados, liberarse de tus pecados, mi presencia eucarística es la gran fuerza liberadora.

Las primeras comunidades cristianas, se reunían cada semana para conmemorar y revivir esta alianza total con Dios por medio de Jesús, y lo hacían en una ceremonia especial a la que llamaban la cena del Señor. Nosotros hoy la llamamos Eucaristía, que es una palabra griega que significa acción de gracias, y lo que hacemos en cada misa, es dar gracias.

Que cada uno que recibe a Jesús pueda darse cuenta que recibe no “algo” sino a “alguien” recibe en los signos del pan y vino al mismo Cristo que le invita a una vida nueva, a una renovación interior

 

Oración

Señor Jesús:

¡Gracias por  “este Sacramento admirable”

que es la Eucaristía!

Sacramento “fuente y cumbre” de la vida de la Iglesia

sacramento, que,

según el mensaje bíblico de hoy, supone:

-donación y ofrenda del “pan y el vino”,

que significa la propia entrega;

-memorial de tu “pasión” y muerte,

que actualiza la resurrección y te hace presente;

- compromiso de solidaridad y capacidad de compartir,

para hacer que “todos coman”.

Sacramento que “hace la Iglesia”

Que crea la unidad entre todos

Sacramento de unión e identificación contigo,

y compromiso de amor a los hermanos.

Por eso Señor te pedimos que alimentados con tu Cuerpo y Sangre busquemos la unidad,

nos preocupemos de nuestros hermanos más necesitados y podamos confiar siempre en ti.

Ayúdanos, Jesús, a vivir este Sacramento en plenitud:

como Comunión contigo y los hermanos,

para renovar en nuestra historia presente

la Alianza Nueva y Eterna entre Dios y los hombres. Amén.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 23 de Junio de 2014 Lunes 12ª semana de tiempo ordinario

 

2Reyes 17, 5-8. 13-15a.18: El Señor arrojó de su presencia a Israel, y sólo quedó la tribu de Judá

Salmo responsorial: 59: Que tu mano salvadora, Señor, nos responda.

Mateo 7, 1-5: Sácate primero la viga del ojo

 

Martes 24 de Junio de 2014 Natividad de San Juan Bautista

 

Isaías 49,1-6: Te hago luz de las naciones

Salmo responsorial: 138: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Hechos 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó

Lucas 1,57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

 

Miércoles 25 de Junio de 2014 Miércoles 12ª semana de tiempo ordinario

 

2Reyes 22, 13; 23, 1-3: El rey leyó al pueblo el libro de la alianza encontrado en el templo y selló ante el Señor la alianza

Salmo responsorial: 118: Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes.

Mateo 7, 15-20: Por sus frutos los conoceréis

 

Jueves 26 de Junio de 2014 Jueves 12ª semana de tiempo ordinario

 

2Reyes 24, 8-17: Nabucodonosor deportó a Jeconías y a todos los ricos de Babilonia

Salmo responsorial: 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

Mateo 7, 21-29: La casa edificada sobre la roca y la casa edificada sobre arena.

 

Viernes 27 de Junio de 2014 Corazón de Jesús

 

Deuteronomio 7,6-11: El Señor se enamoró de vosotros y os eligió

Salmo responsorial: 102: La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

1Juan 4,7-16: Dios nos amó

Mateo 11,25-30: Soy manso y humilde de corazón

 

Sábado 28 de Junio de 2014 Inmaculado Corazón de María

 

Isaías 61, 9-11: Desbordo de gozo con el Señor

Interleccional: 1Samuel 2, 1. 4-8: Mi corazón se regocija por el Seño, mi salvador.

Lucas 2,41-51: Conservaba todo esto en su corazón

 

TIEMPO ORDINARIO

 SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

Lecturas:

Primera lectura  Hch 12, 1-11  “Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes”.

Salmo Responsorial  Sal 33  “El Señor me libró de todas mis ansias”.

Segunda lectura  2 Tim 4, 6-8.17-18  “Ahora me aguarda la corona merecida”.

Evangelio  Mt 16, 13-19  “Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos".

 

LA GRACIA DE DIOS PUEDE MÁS

 

            Hoy la liturgia nos pone la solemnidad de san Pedro y san Pablo, dos hombre de diferente procedencia pero uno en el Señor, personas que han dado su vida Pedro considerado como apóstol de los judíos y Pablo apóstol de los gentiles. Pedro pescador de Galilea, hombre rudo, apuesto por el trabajo fuerte de una reacción espontánea, es a la vez de fiar según la elección de Jesús; quiso Jesús encargar todo el peso de su Iglesia en las manos de este gran apóstol a pesar de sus debilidades y caídas, pertenecía al círculo de los preferidos del Señor, al lado de Santiago y Juan, pues acompañaban a Jesús en las circunstancias especiales así en la transfiguración, en la oración del Huerto, en muchos milagros de Jesús. Fogoso y temperamental no tuvo inconveniente en asegurar a Jesús que era capaz de morir con El y que le seguiría fielmente hacia ese camino de dolor y renuncia que el Señor estaba pintando y que Pedro, en un primer momento, rechazaría con toda la energía de su temperamento. Pero no fue así al momento de la llegada de la prueba sucumbió, lo cual le sirvió para reafirmar su fe. Pues Jesús, después de la resurrección encargó nada menos que el cuidado de su grey, de sus ovejas, de su Iglesia, no le echó en cara sus caídas sino el perdón y el futuro.

            La primera lectura nos habla bellamente como actúa Dios, así como sucedió a David con el rey Saúl que sin despertarlo le sustrajo su lanza y la botija de su almohadón para luego demostrar la grandeza de Dios, así, estando preso Pedro, a media noche baja el ángel de Dios, le despierta y le ordena salir, ante la divinidad nada valen ni las cadenas y los cerrojos de las puertas ni los piquetes de soldados que vigilaban. Era la oración de la Iglesia, que había movido al Señor para que Pedro siguiera dando testimonio del resucitado. De esta manera escapa de las manos del rey Herodes y de la turba que espera su muerte.

            San pablo, un hombre de tristes antecedentes. Defensor fanático de la Ley, dogmático, duro e intransigente, se caracterizó por la persecución a los primeros cristianos creyendo a pies juntillas que así hacía un buen servicio a Dios, naturalmente a "su" Dios. Haría falta que cegaran sus ojos, que tan claramente veían, para que una luz nueva se hiciese en su interior y rompiera completamente con aquel estilo que tan contrario era con el del Señor al que, a partir de entonces, serviría con una dedicación exclusiva y excluyente. También para Pablo será el amor de Cristo el que cimentará su vida ya para siempre orientada hacia una sola meta. Corro hasta la meta, donde Cristo me aguarda la corona merecida dirá con razón al final de su vida. Fue un hombre totalmente entregado a la misión por causa de Cristo, no fue el temor ni las espadas ni la muerte que pueda haber apartado del amor a Cristo.

 

            En esta fiesta de Pedro y Pablo tenemos que reconocer que hay muchas cosas buenas en la iglesia: muchas vidas heroicas, oración profunda, servicio generoso, hermosas tradiciones…

            ¿Una iglesia atormentada? Sí. ¿Escándalos? Sí. Esa es la parte triste de la punta del iceberg. Pero debajo, en lo profundo, hay una iglesia con vida, con perdón, con buenas noticias, una iglesia orante. La iglesia de Pedro y Pablo está herida y siempre lo ha estado, incluso en tiempo de los apóstoles, pero está viva y luchando por hacer el bien a todos.

            El Cristo por el que Pedro y Pablo dieron sus vidas sigue animando y fortaleciendo a todos los creyentes de hoy.

            Ustedes ¿Quién dicen que es el Hijo del hombre? La pregunta hacia los apóstoles vuelve a ser real para nosotros, Jesús quiere escuchar de nuestros labios, cuál es la concepción que le tenemos de él, el mundo como en aquella ocasión puede decir muchas cosas de Jesús, pero ahora quiere escucharnos a  nosotros. Verdaderamente es tu amigo, tu salvador? ¿Verdaderamente ocupa el centro de tu vida? ¿Es el Dios esperado por ti?

            En medio del mundo la Iglesia de Dios va con muchas dificultades, a veces, caídas, dudas, debilidades; mucho más hoy en día, donde los medios de comunicación están atentos a publicar lo negativo o debilidad y no tanto así, la entrega, el trabajo de aquellos que sí son buenos y entregados.

            La fe, traducida en una confianza sin límites en el poder y en el amor del Señor, hizo que San Pedro y San Pablo no perdieran nunca el entusiasmo y la valentía en la predicación del evangelio. Los dos sufrieron calamidades sin cuento, en el cuerpo y en el alma, siendo encarcelados varias veces, continuamente perseguidos y, al final, condenados a muerte. Pero ninguna dificultad les quitó el ánimo, ni el entusiasmo interior. Su fe les dio siempre la seguridad de que el Señor resucitado estaba de su parte y, de hecho, esta seguridad de que el Señor les protegía y les amaba fue la que, realmente, les libró de todas sus ansias. 

            Finalmente esta solemnidad es una cordial invitación para renovar nuestra adhesión incondicional al vicario de Cristo sobre la tierra, el Papa. Nuestro amor por el santo Padre debe ser un amor práctico y realista. 

 

ORACIÓN   Del libro: “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado.

Señor Jesús:

Te damos gracias por los apóstoles Pedro y Pablo.

Necesitamos aprender de Pedro a:

* sentir tu mirada y seguirte,

* remar mar adentro y no cansarnos,

* saber estar contigo en la Transfiguración y en la vida cotidiana,

* tener una fe firme y confirmarla en la Iglesia,

* arrepentirnos profundamente y reconocer nuestras negaciones,

* actuar como pastores y dejarnos apacentar,

* predicar a todos y hacer crecer a tu Pueblo,

* soportar las cadenas y ser tus testigos...

Podemos imitar a Pablo en;

* abrirnos a tu gracia y convertirnos,

* prepararnos para la misión y ser competentes,

* potenciar la evangelización y estar activos,

* sentirnos Iglesia y participar corresponsablemente en ella,

* proclamar tu Palabra y escucharla nosotros,

* ser apóstoles infatigables y discípulos humildes,

* desarrollar nuestros carismas y contribuir al bien común,

* estar encadenados y sentirnos libres...

Nuestra súplica, al contemplar a Pedro y Pablo, Señor Jesús,

es la petición de la Liturgia de hoy:

«la gracia de vivir de tal modo en tu Iglesia,

que, perseverando en la fracción del pan

y en la doctrina de los apóstoles,

tengamos un solo corazón y una sola alma,

arraigados firmemente en tu amor».

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 30 de Junio de 2014 Lunes 13ª semana de tiempo ordinario

 

Amós 2, 6-10. 13-16: Revuelcan en el polvo al desvalido

Salmo responsorial: 49: Atención, los que olvidáis a Dios.

Mateo 8, 18-22: Sígueme

 

Julio

Martes 01 de Julio de 2014 Martes 13ª semana de tiempo ordinario

 

Amós 3, 1-8; 4, 11-12: Habla el Señor, ¿quién no profetiza?

Salmo responsorial: 5: Señor, guíame con tu justicia

Mateo 8, 23-27: Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma

 

Miércoles 02 de Julio de 2014 Miércoles 13ª semana de tiempo ordinario

 

Amós 5, 14-15. 21-24: Retirad de mi presencia el estruendo del canto; fluya la justicia como arroyo perenne

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino / le haré ver la salvación de Dios.

Mateo 8, 28-34: ¿Has venido a atormentar a los demonios antes de tiempo?

 

Jueves 03 de Julio de 2014 Santo Tomás apóstol

 

Efesios 2,19-22: Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles

Salmo responsorial: 116: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Juan 20,24-29: ¡Señor mío y Dios mío!

 

Viernes 04 de Julio de 2014 Viernes 13ª semana de tiempo ordinario

 

Amós 8, 4-6. 9-12: Enviaré hambre, no de pan, sino de escuchar la palabra del Señor

Salmo responsorial: 118: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Mateo 9, 9-13: No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios

 

Sábado 05 de Julio de 2014 Sábado 13ª semana de tiempo ordinario

 

Amós 9, 11-15: Haré volver los cautivos de Israel y los plantaré en su campo

Salmo responsorial: 84: Dios anuncia la paz a su pueblo.

Mateo 9, 14-17: ¿Es que pueden guardar luto, mientras el novio está con ellos?

 

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Za 9, 9-10  “Mira a tu rey que viene a ti modesto”.

Salmo Responsorial  Sal 144  “Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey”.

 Segunda lectura  Rm 8, 9.11-13  “Si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis”.

Evangelio  Mt 11, 25-30  “Soy manso y humilde de corazón".

 

 JESÚS ES MANSO Y HUMILDE.

 

            En un mundo donde estamos acostumbrados a buscar el prestigio, el poder, la ciencia y los triunfos la liturgia de hoy nos previene que no necesariamente serán para nosotros motivo de grandeza, porque muchas veces el corazón se llena de tantos acontecimientos y no hay lugar ni para ser sencillos, humildes y menos para Dios.

            La primera lectura nos presenta al rey que viene triunfante después de una batalla, no viene en carruajes, con pompas, ni en caballos, porque el caballo era símbolo de una actitud belicosa y orgullosa; viene simplemente en un pollino, modesto, humilde, pero tiene tal poder para destruir todas las armaduras y establecer una era de paz.

            Se relaciona con el evangelio de hoy donde Jesús alaba al Padre Dios porque prefirió revelarse no a grandes sabios, eruditos, o bien preparados, simplemente a los sencillos a aquellos que tiene el corazón disponible y abierto a las cosas divinas.

            Jesús es un rey que llega no para sorprender apabullantemente a la sociedad, es un rey que viene de una manera sencilla, humilde para crear de este modo un clima de confianza, acogida por todos. Pero como siempre aquellos que tiene el pecho lleno de orgullo, no pueden como acogerle no entienden a un Dios que haya venido de este modo, por eso crean divisiones. Jesús no se mueve entre los sabios, ni los grandes intelectuales que aplastan al resto con su saber y su ciencia y son los que se creen dueños de la verdad. Jesús prefiera a los ignorantes, a los que se sienten poca cosa, y tienen un corazón simple y abierto al amor del Padre y al anuncio del reino.

 

            Por otro lado, Jesús anima a aquellos que sufren para que se acojan en su corazón amoroso: “vengan a mí los que están cansados y agobiados, yo los aliviare…” son aquellos pobres, sufridos ya por la estrechez de los poderosos, o simplemente porque carecen de los necesario en la vida, los pobres de Yahvé, los que sufren y lloran.

            En este mundo hay mucha gente que padece, hay mucho sufrimiento y dolor, son muchas las causas que provocan esto a veces es la enfermedad, el fracaso, también la misma muerte de algún familiar o personaje cercano. Ante esto la fe nos mueve a cobijarnos en el corazón del mismo Dios. ¿Vemos a Dios como liberador o lo vemos como una carga? ¿Vemos la religión de la fe como un fardo pesado o nos sentimos libres y liberados?

            Que podamos acoger al Mesías como nuestro amigo, nuestro liberador, quien alivia nuestras cargas y sufrimientos. Necesitamos vivir es sencillez, humildad, pero para ello es fundamental vivir según el evangelio, vivir vigilantes y despiertos, pues no podemos intentar contentar a Dios y al demonio al mismo tiempo. Demos muerte a las obras del mal con el espíritu de Dios y podremos sentir más cercana esa presencia amorosa de Dios.

 

ORACIÓN     (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Por medio de tu humillación levantaste a la humanidad caída;

concede a tus fieles la verdadera alegría,

para que quienes han sido librados de la esclavitud del pecado,

alcancen también la felicidad eterna.»

Esa «verdadera alegría» que expresas en el Evangelio de hoy:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra,

porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos

y las has revelado a la gente sencilla».

La sencillez y la humildad es el camino que nos permite descubrirte

como Salvador y Redentor.

Resulta difícil conseguir serlo, porque tenemos muchas tentaciones:

* autosuficiencia, de prescindir de Ti y de los demás;

* orgullo, de creernos superiores o mejores;

* egoísmo, de pensar sólo en nosotros;

* apatía, de falta de ilusión por superarnos;

* pereza, de no poner medios para encontrarte...

Sin embargo, confías en nosotros

y nos ofreces tu ayuda y esperanza:

«Vengan a mí todos los que están cansados

y agobiados, y yo les aliviaré».

A pesar de las tentaciones y dificultades,

nos muestras tu comprensión y misericordia,

que nos permite decir contigo:

«Mi yugo es llevadero y mi carga ligera»,

porque hacer el bien y actuar con amor no cuesta,

cuando se aprende de Ti.

Señor Jesús: Danos un «corazón manso y humilde»,

para superar «la esclavitud del pecado»

y experimentar cada día «la verdadera alegría».  AMÉN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 07 de Julio de 2014 Lunes 14ª semana de tiempo ordinario

 

Oseas 2, 16. 17b-18. 21-22: Me casaré contigo en matrimonio perpetuo

Salmo responsorial: 144: El Señor es clemente y misericordioso.

Mateo 9, 18-26: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá

 

Martes 08 de Julio de 2014 Martes 14ª semana de tiempo ordinario

 

Oseas 8, 4-7. 11. 13: Siembran viento y cosechan tempestades

Salmo responsorial: 113B: Israel confía en el Señor.

Mateo 9, 32-38: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.

 

Miércoles 09 de Julio de 2014 Miércoles 14ª semana de tiempo ordinario

 

Oseas 10, 1-3. 7-8. 12: Es tiempo de consultar al Señor

Salmo responsorial: 104: Buscad continuamente el rostro del Señor.

Mateo 10, 1-7: Id a las ovejas descarriadas de Israel

 

Jueves 10 de Julio de 2014 Jueves 14ª semana de tiempo ordinario

 

Oseas 11, 1-4. 8c-9: Se me revuelve el corazón

Salmo responsorial: 79: Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.

Mateo 10, 7-15: Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis

 

Viernes 11 de Julio de 2014 Viernes 14ª semana de tiempo ordinario

 

Oseas 14, 2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos

Salmo responsorial: 50: Mi boca proclamará tu alabanza, Señor.

Mateo 10, 16-23: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

 

Sábado 12 de Julio de 2014 Sábado 14ª semana de tiempo ordinario

 

Isaías 6, 1-8: Yo, hombre de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos

Salmo responsorial: 92: El Señor reina, vestido de majestad.

Mateo 10, 24-33: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

 

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Is 55, 10-11  “La lluvia hace germinar la tierra”.

Salmo Responsorial  Sal 64  “La semilla cayó en tierra buena y dio fruto”.

Segunda lectura  Rm 8, 18-23  “La creación, expectante, está aguardado la plena manifestación de los hijos de Dios”.

Evangelio  Mt 13, 1-23  “Salió el sembrador a sembrar".

 

DIOS SIGUE SEMBRANDO.

 

            Hoy la liturgia a un Dios que sigue confiando en el hombre, que sigue derramando su gracias como el sembrador que no se cansa de sembrar con la esperanza de que dará sus frutos.  El sembrador sabe que si lleva un cuidado adecuado los frutos serán reales.

            Isaías mensajero de Dios, anima la pueblo que está desanimado por tantos sufrimientos en el destierro. Anuncia que Dios sigue hablando es más, que su palabra tiene un efecto en los oyentes, en aquellos que abren su corazón, todo esto ante la indiferencia de los hijos de Israel. La semilla de la palabra divina parece no tener efecto parece infecunda en la historia. No obstante, el creyente sabe que Dios es fiel y cumple sus promesas, incluso cuando en una nube oscura no se vislumbra el cómo ni el cuándo. Creemos que el mundo, que el corazón humano no es sólo piedra en la que no pueda germinar la semilla; es también tierra y muchas veces terreno fértil. En el oráculo de Isaías la semilla es el mismo Jesucristo, palabra personal de Dios que ha penetrado realmente en la tierra y se convierte en pan de vida para nosotros. El salmo responsorial, en acción de gracias por la cosecha invita a contemplar los bienes de la creación y de aquí, la fe lleva pensar en la cosecha de vida de la semilla divina en nuestra alma.

            Jesús enseña sobre el reino de Dios con las parábolas y el de la semilla va justamente a tratar sobre la disponibilidad de cada corazón de acoger la buena nueva, la palabra eterna de Dios en nuestros corazones y poder dar frutos. Las semillas son siempre un riesgo, Pero también una posibilidad. Jesús nos presenta hoy la primera parábola de la Palabra como semilla.

            También Él se dedicada a sembrar la Palabra, que era una semilla capaz de cambiar el mundo, pero no siempre encontraba tierra adecuada. Somos muchos los que cada día, o al menos cada domingo, escuchamos la Palabra de Dios. Para muchos es palabra perdida, para otros es toda una posibilidad. Aunque, a decir verdad, la Palabra de Dios no produce lo mismo en todos. En unos, sesenta, en otros treinta, en otros cien. Si lo pensamos bien, cada domingo Dios siembra infinidad de su Palabra. ¡Cuánta Palabra anunciada dominicalmente!

            La perspectiva en que se sitúa Cristo al pronunciar la parábola del sembrador es de optimismo. Comienza comparando el reino de Dios con una siembra casi, casi en balde, pero termina con una cosecha abundante, lo cual muestra lo grande, lo generoso que es nuestro Dios, su siembra es universal sobre justos y pecadores, abundancia de los dones de  creación, abundancia de los planes de la redención. La semilla necesita de la tierra para germinar y no quedar estéril. La palabra del Señor sin la acogida quedaría estéril, por eso debemos pedir hoy al Señor que nuestro corazón sea acogedor, abierto a las cosas de Dios, que sepamos reaccionar ante su presencia en la Eucaristía, ante su palabra que nos habla día por día entonces la cosecha podrá ser abundante, entonces también nosotros podremos comenzar a sembrar las noticias divinas en los corazones de nuestros hermanos. Aquí venimos nosotros los domingos a darle gracias a Jesús por la semilla que hace años plantó en nuestra vida.

            Venimos a pedirle al sembrador que nos ayude a dar los frutos buenos de la responsabilidad de padres, de la fidelidad de esposos, de la preocupación de los hijos, del trabajo bien hecho, del amor a la iglesia, de una fe cada día más viva y compartida.

 

ORACIÓN       (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Concede a todos los cristianos

rechazar lo que es indigno de este nombre

y cumplir cuanto en él se significa»

Necesitamos conocerte para seguirte.

Debemos escucharte para dar fruto.

Queremos ser «la tierra buena».

No te canses de «mostramos la luz de tu verdad»,

que es tu Palabra, que, poco a poco,

penetra en nosotros y nos transforma.

Sin embargo, no siempre lo hacemos así

porque en muchas ocasiones somos:

- «tierra al borde del camino»:

    escuchamos sin entender, actuamos en superficialidad...

- «terreno pedregoso»:

    nos entusiasmamos, pero la inconstancia,

    las dificultades, nos acobardan...

- «lo sembramos entre zarzas»:

    cae en nosotros la Palabra, pero el ambiente,

    el materialismo... ahogan...

Señor Jesús:

Deseamos «hacer tu voluntad y cumplir tu encargo»,

pero no dejes de «empapar... fecundar... germinar...»

tu mensaje entre nosotros

Reconocemos que «está embotado nuestro corazón»,

que son «duros nuestros oídos», y que no «vemos con los ojos»,

porque «andamos extraviados» con los «afanes del mundo»,

pero confiamos que sigas siendo cada día:

«el sembrador que salió a sembrar...» cuando se aprende de Ti.

Señor Jesús: Danos un «corazón manso y humilde»,

para superar «la esclavitud del pecado»

y experimentar cada día «la verdadera alegría».  AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 14 de Julio de 2014 Lunes 15ª semana de tiempo ordinario

 

Isaías 1, 10-17: Lavaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Mateo 10, 34-11, 1: No he venido a sembrar paz, sino espadas

 

Martes 15 de Julio de 2014 Martes 15ª semana de tiempo ordinario

 

Isaías 7, 1-9: Si no creéis, no subsistiréis

Salmo responsorial: 47: Dios ha fundado su ciudad para siempre.

Mateo 11, 20-24: El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras

 

Miércoles 16 de Julio de 2014 Miércoles 15ª semana de tiempo ordinario

 

Isaías 10, 5-7. 13-16: ¿Se envanece el hacha contra quien la blanda?

Salmo responsorial: 93: El Señor no rechaza a su pueblo.

Mateo 11, 25-27: Has escondido estas cosas a los sabios, y se las has revelado a la gente sencilla

 

Jueves 17 de Julio de 2014 Jueves 15ª semana de tiempo ordinario

 

Isaías 26, 7-9. 12. 16-19: Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo

Salmo responsorial: 101: El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.

Mateo 11, 28-30: Soy manso y humilde de corazón

 

Viernes 18 de Julio de 2014 Viernes 15ª semana de tiempo ordinario

 

Isaías 38, 1-6. 21-22. 7-8: He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas

Interleccional: Isaías 38: Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía.

Mateo 12, 1-8: El Hijo del hombre es señor del sábado

 

Sábado 19 de Julio de 2014 Sábado 15ª semana de tiempo ordinario

 

Miqueas 2, 1-5: Codician los campos y se apoderan de las cases

Salmo responsorial: 9: No te olvides de los humildes, Señor.

Mateo 12, 14-21: Les mandó que no lo descubrieran, para que se cumpliera lo que dijo el profeta

 

 

 

 

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Sb 12, 13.16-19  “En el pecado, das lugar al arrepentimiento”.

Salmo Responsorial  Sal 85  “Tú, Señor, eres bueno y clemente”.

Segunda lectura  Rm 8, 26-27  “El Espíritu intercede con gemidos inefables”.

Evangelio  Mt 13, 24-43  “Dejadlos crecer juntos hasta la siega".

 

DIOS ES COMPASIVO Y MISERICORIDIOSO

            La liturgia de este domingo nos quiere darnos a entender cuál es la lógica de Dios frente al mal, no enseña que Dios no se apresura a castigar el mal de modo inmediato, pero tampoco es un Dios  “bonachón” que acepta todo o no quiere mirar el mal. Esto ante un mundo donde vemos claramente los estragos del mal, cada día se aumenta la violencia, las agresiones, las venganzas, la muerte. La reacción humana suele ser muchas veces querer cortar de raíz todo el mal, pero uno se da cuenta que la vida humana no funciona de una manera automática, la historia, la vida política, social y religiosa está afectada también por el mal.

            Los fariseos y los contemporáneos de Jesús esperaban la llegada del reino de Dios una manera sorprendente, inaudita que conlleve la eliminación de todo aquello que sea malo e instaure así un mundo nuevo sin mezcla del mal alguno. San Mateo quiere explicarnos mediante las tres parábolas, la de la cizaña y el trigo (13, 24-30), la del grano de mostaza (13, 31-32), y la de la levadura (13, 33), que  Jesús  no ha venido a instaurar el Reino con potencia, sino a inaugurar los tiempos nuevos gradualmente, en la cotidianidad de la historia, de una forma que, a veces, pasa inadvertida. Sin embargo, su obra lleva consigo una fuerza inherente, un dinamismo y un poder transformante que poco a poco va cambiando la historia desde dentro, 

            Nos puede servir de reflexión aquel cuento donde el personaje se sueña pasar por la tienda del cielo; se venden cosas muy buenas y valiosas, estaba la alegría, la felicidad, la bondad la verdad, el amor, etc. Un ángel de Dios, iba vendiendo. El personaje se acercó y pidió para él lo mejor que quería, el amor, la felicidad, la paz, la comprensión. “Quiero llevarme ya” –decía- insistentemente, entonces el ángel de Dios le dio un pequeño paquetito tan diminuto que el comprador se volvió a regañadientes y reclamó; escuchando la respuesta del ángel: “Amigo, aquí no se venden los logros o productos ya hechos sino todo en semillas, tú tienes que hacer crecer y da fruto con tu esfuerzo y dedicación”.

            Es para nosotros una gran lección para poder preguntarnos ¿Soy consciente de  la semilla que Dios ha depositado en mí? ¿Qué hago para hacer crecer y dar frutos a la semilla que he recibido de Dios? Nos gusta mucha veces cosas hechas a lo grande que sorprenda a los demás, que todos  nos aclamen, como a los políticos, pero la estrategia de Dios comienza de pequeño, de algo cotidiano que como dice la parábola va creciendo poco a poco hasta transformar la vida de la persona. Debemos evitar la tentación de creer  que los cristianos somos el trigo o la semilla buena y los demás la cizaña o la hierba mala, No, toda la historia está entretejida de luz y sombra del bien y del mal, en nuestro corazón hay dos fuerzas antagónicas que luchan y todo esto nos debe llevar a la conversión al arrepentimiento a valorar y considerar a Dios como nuestro liberador, nuestro consuelo y Salvador. Como humanos debemos saber aceptar y tolerar a los otros, y no juzgarlos mal, ni condenarlos, ni tratar de arrancarlos de cuajo como la cizaña. La tolerancia con los otros, con sus defectos y debilidades, nace de la humildad en el reconocimiento de las nuestra. 

ORACIÓN

Señor Jesús:

«Multiplica sobre nosotros los dones de tu gracia,

para que, encendidos de fe, esperanza y caridad,

perseveremos fielmente en el cumplimiento de tu ley».

Nuestra tentación constante es creernos «trigo»

y querer suprimir la «cizaña». Sin embargo, Tú nos dices:

«Déjenlos crecer juntos hasta la siega».

En la vida el mal y el bien van entrelazados

y ambos confluyen en nuestras personas.

A veces, nos esforzamos y somos «fieles a tu ley»

y somos «trigo», esto es, testigos tuyos en el mundo.

Otras veces, dejándonos llevar de la «tentación»,

somos «cizaña» y sembramos el mal a nuestro alrededor.

Pero, como nos dice la Sabiduría:

«Diste a tus hijos la dulce esperanza de que,

en el pecado, das lugar al arrepentimiento».

Siempre nos ofreces la oportunidad del perdón

y nos brindas «tu gracia», para superar el mal,

«encendidos de fe, esperanza y caridad».

Señor Jesús:

También nos recuerdas que somos «levadura»,

que debe hacer «que todo fermente» según tu plan.

Y somos como «un grano de mostaza», que debe «crecer»

y desarrollarse, para que otros puedan «anidar» en nosotros.

Ayúdanos a imitarte y a ser cada uno de nosotros

«sembradores de buena semilla» entre los hombres. Amén

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 21 de Julio de 2014 Lunes 16ª semana de tiempo ordinario

 

Miqueas 6, 1-4. 6-8: Te han explicado, hombre, lo que Dios desea de ti

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Mateo 12, 38-42: Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará

 

Martes 22 de Julio de 2014 Santa María Magdalena

 

Cantar de los cantares 3, 1-4: Encontré el amor de mi alma

Salmo responsorial: 62, 2-6.8-9: Mi alma está sedienta de ti, mi Dios

Juan 20,1.11-18: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

 

Miércoles 23 de Julio de 2014 Miércoles 16ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 1, 1. 4-10: Te nombré profeta de los gentiles

Salmo responsorial: 70: Mi boca contará tu salvación, Señor.

Mateo 13, 1-9: Cayó en tierra buena y dio grano

 

Jueves 24 de Julio de 2014 Jueves 16ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 2, 1-3. 7-8. 12-13: Me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron aljibes agrietados

Salmo responsorial: 35: En ti, Señor, está la fuente viva.

Mateo 13, 10-17: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no

 

Viernes 25 de Julio de 2014 Santiago apóstol

 

Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2: El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

2Corintios 4,7-15: Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús

Mateo 20,20-28: Mi cáliz lo beberéis

 

Sábado 26 de Julio de 2014 Sábado 16ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 7, 1-11: ¿Creéis que es una cueva de bandidos el templo que lleva mi nombre?

Salmo responsorial: 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mateo 13, 24-30: Dejadlos crecer juntos hasta la siega

 

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  1 Re 3, 5.7-12  “Pediste discernimiento”.

Salmo Responsorial  Sal 118  “¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!”.

Segunda lectura  Rm 8, 28-30  “Nos predestinó a ser imagen de su Hijo”.

Evangelio  Mt 13, 44-52  “Vende todo lo que tiene y compra el campo".

 

 DESCUBRIR A CRISTO EL GRAN TESORO

            Continuamos con el tiempo ordinario, hoy terminamos con las parábolas del reino que Jesús nos ha ido enseñando, nos presente al reino de los cielos como un valor incalculable capaz de sacrificar todo lo que uno tiene con tal de alcanzarla y poseerla.

           La primera lectura nos presenta al rey Salomón que tiene encontrarse con Dios y recibir un don, un regalo especial, podía ser rico, podía pedir tener un gran dominio,  podía haber pedido tener muchas casas o bienes, podía haber pedido fama. Pero Salomón supo pedir algo que le iba a acompaña en su vida, supo pedir una sabiduría divina que le será muy útil en su gobierno. Esto es lo que Dios mismo le bendice y para nosotros también es grandioso. Dios actúa en el corazón de los hombres y lo guía por las sendas del bien.

            San Pablo al mismo tiempo dirá que Cristo Jesús, nos dirige a los proyectos de Dios, nos invita a ser mensajeros. Jesucristo crea el hombre nuevo. Los descendientes de Adán  en él pasamos a ser hijos de Dios, y hermanos entre sí. Hemos de seguir cada día el camino de la transfiguración gradual en  Cristo, hasta el punto de que en él “reflejemos” como en un espejo la gloria del Señor y nos vayamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosa.

            En el evangelio vemos una vez más que el reino de los cielos no es como las grandes tiendas donde se va ofreciendo productos de todo tipo con precios muy diferentes. Es verdad el reino es un tesoro, pero es como un tesoro escondido, muy valioso pero que necesita descubrirlo, necesita que uno mismo pueda descubrir y encontrar el valor incalculable y pueda preferir ante cualquier otro bien, pueda de esta manera estimar y dar jerarquía a sus valores.

            El Reino de Dios hay que encontrarlo, descubrirlo. Con frecuencia no es que esté escondido, está a la vista, pero hay que tener ojos para verlo. Hay que tener buen sentido de observación para darse cuenta.

            Es linda la frase de Jacob aquella noche que luchó con Dios y sólo al amanecer se dio cuenta de que había luchado con Él y recién entonces exclama: “Dios está aquí y yo no lo sabía.”  ¿No es esto mismo lo que nos sucede a cada uno de nosotros?

            Queridos hermanos, nosotros también andamos buscando ese gran tesoro que se nos hace el escondido, pero muchas veces actuamos como los sordos y ciegos, no nos interesamos sobre el valor del tesoro, preferimos vivir así en medio de nuestros pecados y situaciones que no nos dejan apreciar de una manera más claro el gran tesoro, la Eucaristía en la presencia del mimo Cristo, pero cuántos lo miran solo desde lejos, cuantos hasta han perdido respeto a la presencia grandioso del Señor, la palabra de Dios es su mismo hablar hacia nosotros, pero cuántos la leen y cuántos la profundizan en sus vidas, al mismo tiempo Dios está en la vida de los hermanos en especial de aquellos más necesitados y pobres pero cuantos prefieren pasar de largo como dice la canción: “con nosotros está y no lo conocemos, con nosotros está su nombre es el Señor….”  Pero uno vez que descubres lo maravilloso que es vivir según Cristo, lo grande que es seguirle, entonces la vida del hombre será mucho más superior a lo que estábamos acostumbrados.

            Pidamos al Señor, sabiduría como lo hizo Salomón, para poder gobernar y dirigir nuestra vida, para poder descubrir la grandiosidad del mismo Dios en nuestra vida cotidiana y vivir según él.

            Sólo un corazón que escucha puede encontrar lo esencial.

 

 ORACIÓN.    Tomados del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado

Señor Jesús:

«Multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia,

para que, bajo tu guía providente,

de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros,

que podamos adherirnos a los eternos».

Necesitamos «un corazón sabio e inteligente», como Salomón,

para encontrar el verdadero «tesoro»,

capaz de llenar y dar sentido a nuestra vida.

Ese «tesoro» o esa «perla fina» nos la ofreces en el Evangelio

y exige relativizar los «bienes pasajeros».

En ti encontramos el  único «guía», capaz, de discernir,

como en la «red», cuáles son los «buenos» y los «malos» peces,

y de ser como el «padre de familia»,

que «saca del arca lo nuevo y lo antiguo».

la vida es un estar en actitud constante de discernir,

porque nuestro «corazón torpe e interesado» se deja deslumbrar por:

* las riquezas, que esclavizan;

* la vida larga, que se hace monótona y sin sentido;

* el poder, que permite dominar a los otros...

Sin embargo, seguirte a Ti supone «adherirnos a los bienes eternos»:

* las virtudes y los valores evangélicos, que nos dignifican,

* la humildad, que nos hace compartir con los demás...

Señor Jesús:

Sé nuestro «tesoro» y nuestra «perla preciosa»,

para que como en la «red» y en el «baúl» de las parábolas

sepamos siempre discernir y seguir tu camino. Amén.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 28 de Julio de 2014 Lunes 17ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 13, 1-11: El pueblo será como ese cinturón, que ya no sirve para nada

Interleccional: Deuteronomio 32: Despreciaste a la Roca que te engendró.

Mateo 13, 31-35: El grano de mostaza se hace un arbusto, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas

 

Martes 29 de Julio de 2014 Santa Marta

 

1Juan 4, 7-16: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Salmo responsorial 33: Bendigo al Señor en todo momento

Juan 11,19-27: Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

 

Miércoles 30 de Julio de 2014 Miércoles 17ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 15, 10. 16-21: ¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga? Si vuelves, estarás en mi presencia

Salmo responsorial: 58: Dios es mi refugio en el peligro.

Mateo 13, 44-46: Vende todo lo que tiene y compra el campo

 

Jueves 31 de Julio de 2014 Jueves 17ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 18, 1-6: Como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano

Salmo responsorial: 145: Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob.

Mateo 13, 47-53: Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran

 

Agosto

 

Viernes 01 de Agosto de 2014 Viernes 17ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 26, 1-9: El pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor

Salmo responsorial: 68: Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Mateo 13, 54-58: ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

 

Sábado 02 de Agosto de 2014 Sábado 17ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 26, 11-16. 24: Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras

Salmo responsorial: 68: Escúchame, Señor, el día de tu favor

Mateo 14, 1-12: Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús

 

 

 

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Is 55, 1-3  “Venid y comed”.

Salmo Responsorial  Sal 144  “Abres Tú la mano, Señor, y nos sacias de favores”.

Segunda lectura  Rm 8, 35.37-39  “Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo”.

Evangelio  Mt 14, 13-21  “Comieron todos hasta quedar satisfechos".

 

TODOS SE SACIARON

 

        Hoy la liturgia nos presenta a un Dios generoso, que abre su corazón ante las necesidades del pueblo, ante el dolor y el sufrimiento de sus hijos; en la primera lectura (Isaías 55,1-3)Dios está deseoso de pactar una alianza con su pueblo, le ofrece una atención sin igual además un futuro prometedor con el simple compromiso de ser fieles a esta alianza. Tan generosamente sacia gratis y abundantemente a sus pobres, como en los tiempos en que el Señor alimentó a su pueblo en pleno desierto, con el maná. De la grandeza y del amor de Dios nos puede servir lo que un padre enseñaba a su hijo:

       Un niño le preguntó a su papá: ¿De qué tamaño es Dios? Entonces al mirar al cielo, su padre vio un avión y le preguntó a su hijo:  -¿De qué tamaño ves aquel avión? El chico le dijo: -Es pequeño, casi ni se alcanza a ver. Entonces, el papá lo llevó al aeropuerto y al estar cerca de un avión, le preguntó: -¿Y ahora de qué tamaño dices que es? El chico le respondió con asombro:  - ¡Papá, es enorme!
El papá le dijo, entonces: - Dios es así. ¡El tamaño va a depender de la distancia que tú estés de Él!
¡Cuanto más cerca estés de Él, mayor será Él en tu vida! Así es Dios, cuanto más cerca estemos veremos con más claridad su presencia en nuestra vida, pero cuanto más lejos tenemos a Dios, poco nos importará su presencia.

        Jesùs en el evangelio de hoy, ha estado enseñando sobre el valor del reino de Dios a través de muchas parábolas, sabía del peligro que corría por ello se había alejado del lugar. Pero la gente andaba buscándole como ovejas sin pastor por ello cuando vino a su encuentro Jesús no dudó en seguir acogiendo y enseñando, quiso encaminarlo por los caminos de la salvación; pero también ve que la gente se siente cansado agobiado, hambriento, se decide por ello atender en el momento decisivo, multiplica los panes saciando a multitud, prefigurando con ello también nuestras celebraciones eucarísticas, donde el mismo Jesús quiere saciar nuestra hambre, curar nuestras heridas, fortalecer en nuestras debilidades, compadecerse de nuestra vida. Jesús dirige su mirada de un modo directo, ante la necesidad, no pospone . la gente está cansada y tiene hambre. Es un hambre que nuestros pueblos traen desde muchos siglos y que no sólo se sacia en el estómago, ya que Jesús había dicho: “No solo de pan vive el hombre..” por eso el Señor alimentará a esa gente de varios modos: sanando sus cuerpos, consolando los sufrimientos, iluminando las mentes con su enseñanza: así va devolviendo luz y esperanza a toda la gente.

        Cuántos quisiéramos que Jesús estuviera aquí para que pueda saciarnos de tantos  necesidades que tenemos y a la vez cure todos nuestros males, pero él nos dice una vez más:  “Denle ustedes de comer”, por eso nuestra misión no termina con la oración o asistencia a la eucaristía, o los diferentes grupos, quieres que nosotros compartamos, ¿Cuántos panes tienen? –nos dice- Jesús. Por ello nos preguntamos ¿Qué ponemos de nuestra parte para que Dios multiplique y haga maravillas en favor de nuestros hermanos? Milagro de Jesús, sí pero con la colaboración de los hombres. Jesús sigue haciendo milagros todos los días con la colaboración de los hombres.

Jesús nos dice: tráiganme esos panes y esos peces”.

Tráiganme sus debilidades, yo las transformaré en fortaleza.

Tráiganme sus miedos, yo les daré la valentía.

Tráiganme sus pecados, yo les daré mi perdón.

Tráiganme ese poco, yo lo multiplicaré.

Para Jesús nada es poco. Nuestro poco ofrecido y bendecido por Jesús se convierte en fuente de salvación.

        Si nuestra comunidad alimentada con el pan de la palabra y el pan de la eucaristía aprende a ser cada vez más solidaria, fraterna, acogedora, reconciliadora entonces sí, Jesús mismo está actuando y podremos palpar su presencia de una manera más real. Es Cristo mismo que, con amor y por amor, se nos da como alimento. 

        Yo quisiera ayudar a los otros; que se afanan en el vacío, se desgarran, se pisotean para lograr ávidamente intereses efímeros que no sacian el corazón ni llevan a la vida eterna.

 ORACIÓN      Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado

Señor Jesús:

«Derrama tu bondad inagotable

sobre los que te suplican,

y renueva y protege la obra de tus manos

en favor de los que te alaban como Salvador».

Y sigues derramando tu bondad sobre nosotros,

cada vez que nos reunimos a celebrar la Eucaristía.

Así lo hiciste al multiplicar los panes y peces:

«Comieron todos hasta quedar satisfechos».

Así lo hace la Iglesia en tu nombre,

cuando consagra el pan y el vino,

en los que te haces presente en nuestras vidas.

Queremos valorar la Eucaristía

como clave de nuestra peregrinación cristiana,

donde confluyen nuestras vidas,

y en donde nace nuestro compromiso creyente.

La Eucaristía supone COMUNIÓN contigo

y exige fraternidad con los hermanos.

En ella nos iluminas con tu Palabra

y nos fortaleces con tu Cuerpo.

Podemos decir con el Salmo:

«Abres tú la mano, Señor,

y nos sacias de favores».

Señor Jesús:

Que sepamos compartir tu Cuerpo,

pero también la vida con los hombres,

y ser solidarios con los demás,

para renovar constantemente

tu presencia entre nosotros. Amén

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 04 de Agosto de 2014 Lunes 18ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 28, 1-17: Ananías, el Señor no te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza

Salmo responsorial: 118: Instrúyeme, Señor, en tus leyes

Mateo 14, 13-21: Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente

 

Martes 05 de Agosto de 2014 Martes 18ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22: Por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así. Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob

Salmo responsorial: 101: El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria.

Mateo 14, 22-36: Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

 

Miércoles 06 de Agosto de 2014 Transfiguración del Señor

 

Daniel 7,9-10.13-14: Su vestido era blanco como nieve

Salmo responsorial: 96: El Señor reina, altísimo sobre la tierra

2Pedro 1,16-19: Esta voz del cielo la oímos nosotros

Mateo 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

 

Jueves 07 de Agosto de 2014 Jueves 18ª semana de tiempo ordinario

 

Jeremías 31, 31-34: Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados

Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Mateo 16, 13-23: Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos

 

Viernes 08 de Agosto de 2014 Viernes 18ª semana de tiempo ordinario

 

Nahún 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7: Ay de la ciudad sangrienta

Interleccional: Deuteronomio 32: Yo doy la muerte y la vida.

Mateo 16, 24-28: ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?

 

Sábado 09 de Agosto de 2014 Sábado 18ª semana de tiempo ordinario

 

Habacuc 1, 12-2, 4: El justo vivirá por su fe

Salmo responsorial: 9: No abandonas, Señor, a los que te buscan.

Mateo 17, 14-20: Si tuvierais fe, nada os sería imposible

 

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

LECTURAS:

Primera lectura  1 Re 19, 9a.11-13a  “Ponte de pie en el monte ante el Señor”.

Salmo Responsorial  Sal 84  “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”.

Segunda lectura  Rm 9, 1-5  “Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos”.

Evangelio  Mt 14, 22-33  “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!".

 

DIOS, CERCANO A LOS HOMBRES

 

            Hoy nos presenta las lecturas la grandeza de un Dios que se muestra muy cercano al hombre en especial en momentos duros y difíciles.

             En la primera lectura, vemos a Elías que huye de la reina Jezabel  y en medio del desierto Dios le socorre para que pueda alimentarse y cobijarse en una cueva, Yahvé se presenta en una brisa sin hacer tanta bulla; Elías se asoma de su escondrijo y experimenta la presencia divina. Asì es nuestro Dios, no quiere sorprender al hombre con grandes acontecimientos, o con temo, no necesita demostrar su poder con hechos grandiosos, simplemente quiere compartir nuestra historia, quiere pasar muchas veces inadvertido.

            Nosotros sabemos que con alguien conocido hasta nuestra postura es más relajada porque interiormente nos sentimos cómodos, mientras que en un ambiente extraño o ante personas con quienes no tenemos confianza solemos estar más tensos porque nos sentimos incómodos, alertas.

            Dios no quiere ser desconocido, Dios quiere darnos confianza, no quiere que nos sintamos llenos de temor en su presencia, quiere ser nuestro amigo. No podemos confundir con un fantasma como en el evangelio, alguien que nos asusta y atemoriza, asì no es Dios.

            En la 1ª lectura, el Señor dijo a Elías: Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar. Elías tenía una imagen de Dios fuerte, terrible, incluso violento, temible, y por eso se refugió en una gruta, no se atrevía a ponerse en su presencia. Lo mismo nos ocurre a nosotros si tenemos esa imagen de Dios: nos sentiremos temerosos, no nos atrevemos ni a acercarnos a su presencia, por miedo a Él.

            En el Evangelio, los discípulos al ver a Jesús andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. A pesar de haber estado ya un tiempo con Él, no creen en su divinidad y por ella en su capacidad de hacer milagros, y creen que lo que ven es una fantasía, algo falso. Lo mismo nos puede ocurrir a nosotros: quizá llevemos mucho tiempo con Jesús, pero nos cuesta creer en su divinidad, y sólo lo vemos como verdadero hombre; lo de “verdadero Dios”, nos suena a fantasía.

            Elías ante el susurro de Dios se pone a la entrada de la gruta y experimenta la presencia cercana de un Dios grande, igual en el evangelio, Pedro que al principio perdió la confianza en Jesús y se comienza a hundir es alcanzado por la mano de Jesús que le anima: “hombre de poca fe no temas” ten confianza. Es esto mismo lo que hace Jesùs con cada uno de nosotros, nos anima en nuestras debilidades, nos libre de muchos peligros, nos acompaña en nuestro dolor, nos sana de nuestros males. No es partidario de imponerse a base de su poderío, es al contrario un amigo que quiere compartir con nosotros.

            Los discípulos iban solos en la barca hacia la otra orilla, solos en medio de la tempestad, solos en sus dudas, nosotros también cuantas veces andamos solos, confiados en nuestras fuerzas humanas, muchas veces prescindimos de la ayuda de Dios, pero así como los apóstoles se llenaron de miedo ante las dificultades también nosotros podemos sentir la limitación humana, y será muy necesario dirigir nuestra mirada a Jesús que camina cerca de nosotros y nos llama así como lo hizo a Pedro. Que podamos dirigirnos a Él, que podamos distinguir su fuerza salvadora y sanadora en nuestra vida.

            ¿Por qué dudamos tanto? ¿Por qué seguimos buscando falsas seguridades para “sobrevivir” dentro de nuestras comunidades, sin aprender a caminar con fe renovada hacia Jesús en el interior mismo de la sociedad secularizada de nuestros días? Pidamos hoy a Dios esa fe que necesitamos para fortalecer nuestra vida, para confiar más en Él y sentirse seguros con Él.

 

ORACIÓN     (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

 

Señor Jesús:

«Aumenta en nuestros corazones el espíritu filial,

para que merezcamos alcanzar la herencia prometida»

Necesitamos reafirmar nuestra fe:

«Realmente eres Hijo de Dios»,

para sentirnos hijos del Padre, que nos ama.

Cuando Tú no estás en la Iglesia,

«la barca va sacudida por las olas,

porque el viento es contrario.»

Tenemos el peligro de caer en las tentaciones,

como nos dejemos arrastrar por tantos humanismos,

que se cierran a la trascendencia

y a los valores sobrenaturales.

Sin embargo, sigues diciéndonos cada día:

«¡Animo, soy yo, no tengan miedo!»,

porque sabes que sin Ti nos hundimos.

Tenemos miedo a muchas cosas:

* los signos de los tiempos,

* las ideologías materialistas,

* el progreso mal entendido,

* la secularización...

Pero, nos interpelas, como a Pedro:

«¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»

Y «extiendes tu mano... y subes a la barca»,

y contigo seguimos avanzando.

Señor Jesús:

Permítenos experimentar tu presencia constante

como un «susurro», que nos invita a seguir siempre adelante.

AMÉN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 11 de Agosto de 2014 Lunes 19ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 1, 2-5. 24-28c: Era la apariencia visible de la gloria del Señor

Salmo responsorial: 148: Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Mateo 17, 22-27: Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos

 

Martes 12 de Agosto de 2014 Martes 19ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 2, 8-3, 4: Me dio a comer el volumen, y me supo en la boca dulce como la miel

Salmo responsorial: 118: ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

Mateo 18, 1-5. 10. 12-14: Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños

 

Miércoles 13 de Agosto de 2014 Miércoles 19ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22: La marca en la frente de los que se lamentan afligidos por las abominaciones de Jerusalén

Salmo responsorial: 112: La gloria del Señor se eleva sobre el cielo.

Mateo 18, 15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano

 

Jueves 14 de Agosto de 2014 Jueves 19ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 12, 1-12: Emigra a la luz del día, a la vista de todos

Salmo responsorial: 77: No olvidéis las acciones de Dios.

Mateo 18, 21-29: No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete

 

Viernes 15 de Agosto de 2014 La Asunción

 

Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal

Salmo responsorial: 44: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

1Corintios 15,20-27a: Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo

Lucas 1,39-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

 

Sábado 16 de Agosto de 2014 Sábado 19ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 18, 1-10. 13b. 30-32: Os juzgaré a cada uno según su proceder

Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Mateo 19, 13-15: No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el Reino de los cielos

 

 

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

Isaías 56,1.6-7: A los extranjeros los traeré a mi monte santo

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Romanos 11,13-15.29-32: Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel

Mateo 15,21-28: Mujer, qué grande es tu fe

 VIVIR SIEMPRE EN LA FE .

 

             El domingo pasado veíamos a Pedro decir: “Señor sálvame” y no se hizo esperar la respuesta de Jesús. Hoy se presenta ante Jesús una mujer necesitada que ha visto en Él  como la única esperanza para su hija enferma se acerca a Jesús y le pide el gran favor, la respuesta de Jesús pareciera una negativa o una exclusión, pero en definitiva encierra una gran enseñanza de perseverancia en nuestra fe ante las inconvenientes que pueden surgir.

            En la primera lectura Isaías pregona el mensaje de Dios, que está dispuesto a renovar, a los que se entregan a guardar  su alianza, ofrece al monte santo como descanso y lugar del encuentro con Dios. Hoy la disposición de Dios sigue llamándonos a una vida espiritual eucarística, donde encontraremos descanso para tantos males que el mundo puede sufrir o nosotros mismos.

            Vivimos en una sociedad donde mantener la fe no es tan fácil, y muchas veces la duda o la negativa es mucha más fuerte que tener una fe firme. Se acerca una mujer que fue capaz de conmover las entrañas de Jesús.

            A su grito, Jesús guarda silencio, la mujer no recibe contestación alguna, más sus discípulos se acercan a él y le ruegan la atienda o en su caso que la despida, una respuesta cortante reciben: “No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”, así también les dijo: “no necesitan los sanos al médico sino los enfermos”, pero…¿qué puede detener a una madre por sus hijos?, se postra ante él, es decir lo adora, le rinde los honores de Mesías, cosa que muchos judíos nunca lo hicieron más bien lo despreciaron: “¿Qué no es el hijo de José el carpintero?; el clamor de la mujer: ¡Señor socórreme!, no inmuta a Jesús, antes bien le dice: “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.”, se hace mención, que los judíos también se dirigían a los griegos con el mote de “perros”, ¡duras palabras!, algunos tratan de suavizar la expresión, pero los israelitas eran despectivos con los griegos, su odio a ellos que los esclavizaron no se les olvidaba, más para Jesús, se puede decir que lo que va hacer, el milagro, es una anticipación de acceso a la salvación para los paganos, recordemos mt 28, 19. (a todas las naciones). Para el creyente actual es la oportunidad de convertirse totalmente a él y ser salvados, tal vez se reciban palabras duras de Cristo, pero la mujer nos pone la muestra y la astucia de ella cargada de una fe ciega, como la del centurión hace que de un giro extraordinario la escena; “Sí, Señor – repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.”, la mujer aceptaba las palabras, aceptaba no ser del pueblo de Dios, no ser hija de Dios, aceptaba que la misión de Jesús no era dirigida para los gentiles, aceptaba su actitud de él, pero ella sabía que el podía curarle a su hija y que por misericordia le diera una limosna, una migaja: sanando a su hija; está pasaje nos hace recordar al rico Epulón y aquel Lázaro que esperaba las migajas de ese rico, así mismo lo que despreciaba el judío como Epulón, lo tomaba la mujer, una migaja de misericordia.

            Ante esta valentía Jesús no duda en exclamar: “mujer grande es tu fe” y asegura que su hija ya está curada. Esto nos invita a tener presente en nuestra vida que la vida de fe no es algo sencillo, sino al contrario una exigencia un camino con muchas contrariedades pero que pasa por la mirada de nuestro Dios.

            La fe debe ser siempre acompañada por la oración, no una oración que surge solo por conveniencias o en momentos difíciles, sino una oración madura fruto de una fe adulta, de una confianza infinita en el amor de Dios. Una oración de la fe es una manera de dialogar con nuestro Dios, una disponibilidad ante él, es apertura a la fraternidad humana y a los problemas de los que sufren por cualquier motivo, es alabanza y bendición al Dios uno y trino, es súplica de aquel que se siente necesitado de su amor, de sus gracias, de su perdón.

            Pidamos hoy que nos de la gracia de tener una fe adulta entonces podremos contar con Dios siempre en nuestra vida, aunque la oscuridad venga sobre nosotros. Decía Santa Rosa de Lima con Dios ya tendré más miedo por estaré segura que él anda conmigo. En efecto, de niña había quedado dormida en el huerto preparando una ermita y su madre en la casa buscaba y no encontraba, llegó el esposo y juntamente con la mamá salieron al extremo del huerto y encontraron a Santa Rosa. Ella vió que mamá ya no tenía miedo al estar con papá aunque sea en la oscuridad y se dijo: “yo tengo que sentirme que Dios está conmigo y así no tendré más miedos”

 

ORACIÓN     (Tomado del libro “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Infunde tu amor en nuestros corazones,

para que, amándote en todo y sobre todas las cosas,

consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo».

La «mujer cananea» del Evangelio te pide ayuda:

«Señor, socórreme»,

porque sufre al ver padecer a su hija,

y pone su esperanza en Ti.

Siempre cumples nuestros «deseos»,

cuando confiamos en tu Palabra:

«¡Mujer, qué grande es tu fe!».

También quisieras poder decirlo de cada uno de nosotros,

que, muchas veces, somos «las ovejas descarriadas»,

que, pudiendo participar de tu salvación,

preferimos ir a la nuestra

y prescindir de «alcanzar tus promesas».

Queremos vivir «amándote en todo»:

en los momentos buenos y en los malos,

en la salud y en la enfermedad, en el éxito y en el fracaso...

Queremos vivir, «amándote sobre todas las cosas»:

en la abundancia y en la escasez,

en el poder dar y en el necesitar recibir,

en la prosperidad y en la desgracia...

Señor Jesús:

«Infunde tu amor en nuestros corazones»,

para poner nuestra fe en Ti y superar todas las dificultades.  AMÉN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 18 de Agosto de 2014 Lunes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 24, 15-24: Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho

Interleccional: Deuteronomio 32: Despreciaste a la Roca que te engendró.

Mateo 19, 16-22: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, / así tendrás un tesoro en el cielo

 

Martes 19 de Agosto de 2014 Martes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 28, 1-10: Eres hombre y no dios; te creías listo como los dioses

Interleccional: Deuteronomio 32: Yo doy la muerte y la vida.

Mateo 19, 23-30: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.

 

Miércoles 20 de Agosto de 2014 Miércoles 20ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 34, 1-11: Libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar

Salmo responsorial: 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.

Mateo 20, 1-16: ¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?

 

Jueves 21 de Agosto de 2014 Jueves 20ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 36, 23-28: Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi espíritu

Salmo responsorial: 50: Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará de todas vuestras inmundicias.

Mateo 22, 1-14: A todos los que encontréis convidadlos a la boda

 

Viernes 22 de Agosto de 2014 Viernes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 37, 1-14: Huesos secos, escuchad la palabra del Señor. Os haré salir de vuestros sepulcros, casa de Israel

Salmo responsorial: 106: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Mateo 22, 34-40: Amarás al Señor tu Dios y / a tu prójimo como a ti mismo

 

Sábado 23 de Agosto de 2014  Sábado 20ª semana de tiempo ordinario

 

Ezequiel 43, 1-7a: La gloria del Señor entró en el templo

Salmo responsorial: 84: La gloria del Señor habitará en nuestra tierra.

Mateo 23, 1-12: No hacen lo que dicen

 

 

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

Prim Primera lectura ● Is 22, 19-23 ● “Colgaré de su hombro la llave del palacio de David”.

Salmo Responsorial ● Sal 137 ● “Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos”.

Segunda lectura ● Rm 11, 33-36 ● “Él es el origen, guía y meta del universo”.

 Evangelio ● Mt 16, 13-20 ● “Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos".

 

RECONOCER A CRISTO VERDADERO

            Hay mucha gente en la vida que desean ser conocidos, para luego ser aclamados, es el caso de los políticos especialmente cuando comienzan con sus campañas; están muy atentos a las encuestas si suben o bajan. Multiplican los volantes, gastan cantidades de dinero,  comienzan obras sociales atenciones al pueblo, simplemente para ser conocidos y poder llegar a dirigir un partido o un pueblo. Esto no puede haber sido el propósito de Jesús, él huyó de toda aclamación cuando quisieron hacerlo rey, igual de toda búsqueda de glorias humanas. Entonces debemos entender de modo correcto lo que Jesús buscó con las preguntas dirigidas a sus discípulos.

            Lo que le preocupaba a Jesús era saber si la gente verdaderamente  había conocido a Jesús como el enviado del altísimo que había venido al mundo no a imponerse a base de la fuerza sino por el buen trato a los humildes, por la fuerza del amor y la entrega.

            La primera lectura nos invita a conocer el significado de los atributos y la función del nuevo mayordomo real, el tener las llaves es signo de posesión, abrir las puertas demuestra denota dominio conocimiento a la propiedad. De esta manera el nuevo mayordomo del rey sabe sus funciones y como debe proceder, esto podemos relacionar con el evangelio de hoy, Jesús tiene poder para confiar en la persona de Pedro su Iglesia, entrega la misión de atar y desatar.

            Los apóstoles responden a la pregunta de Jesús casi de modo automático, ellos habían escuchado mucho de Jesús hablar de parte de la gente. El pueblo impresionado por sus milagros lo tiene como profeta, denominan como Elías, Juan el Bautista, etc. Pero Jesús quiero escucharlos la respuesta ahora de modo personal, todos están en silencio, hasta que Pedro reconoce la mesianidad de Jesús por la gracia del Espíritu Santo. Ante el reconocimiento viene la promesa, Jesús encarga a Pedro toda la Iglesia, le concede el poder de dirigir, animar y conducir hacia la salvación.

            También a nosotros se dirige hoy Jesús para plantearnos la misma pregunta; respuesta dependerá si lo hacemos con sinceridad de la entrega y disponibilidad, dependerá de la edad,  la formación cristiana, la práctica religiosa; dependiendo de esto nuestra respuesta será o bien próxima o lejana. Si de verdad vivimos con él no nos reservamos espacios propios. Si confesamos a Cristo como Hijo de Dios, su palabra y su estilo de vida nos juzgan, pues él es el maestro y modelo a seguir en su doctrina. Hermanos necesitamos conocer más a Jesús, saber su doctrina, leer el evangelio, solo así podremos tratarlo de una manera más cercana y amaremos. Porque cuando se conoce más, se ama más.

 

            ¿Reconocemos nosotros a Jesús como Dios?  Sí, muchos asienten con la cabeza, pero si es la verdad cumplimos su voluntad.  Como él viene no para dominar sino para servir, nosotros dejaremos los modos bruscos que caracterizan nuestro tiempo para ayudar a uno y otro.  En lugar de comportarnos bien sólo cuando nos miran otras personas, vamos a ser conscientes en todo momento.  En lugar de quejarnos de aquellos que nos dan dificultad, vamos a buscar mejor comprensión entre ellos y nosotros.  En lugar de pensar mal de personas de otras razas y religiones, vamos a rezar por el bien de todos.  Así les invitamos a todos a compartir un mundo mejor.  Si aceptan nuestra oferta, van a ser aceptado por Dios en la vida eterna.  Y si se nos rechazan, bueno, es para Dios a decidir lo que pasará a ellos.  De todos modos, se puede decir que los actos de amor comprenden las llaves del Reino que Jesús encomienda a Simón Pedro en el evangelio.  Sí, son los actos de amor que comprenden las llaves del Reino. Eso mismo es lo que nosotros debemos practicar la misión que nos da es el mensaje de amor, de servicio, de entrega a Dios y a nuestros hermanos.

            El Papa Francisco consciente de esto dice: “No basta estudiar para conocer a Jesús, así como no bastan las ideas. Hay que rezarle con el corazón, celebrarlo con alegría como hace la Iglesia y leer más a menudo el Evangelio para saber cómo imitarlo”. Indica de esta manera que para es necesario abrir tres puertas para conocer a Jesús que son: la oración, la celebración y la imitación.

            «Primera puerta: rezarle a Jesús. Sepan que el estudio sin la oración no sirve. Rezar a Jesús para conocerlo. Los grandes teólogos hacen teología de rodillas ¡rezar a Jesús! Y, con el estudio y con la oración, nos acercamos un poco... Pero sin la oración nunca conoceremos a Jesús ¡nunca, nunca! Segunda puerta: celebrar a Jesús. No basta la oración, es necesaria la alegría de la celebración. Celebrar a Jesús en sus Sacramentos, porque allí nos da la vida, nos da la fuerza, nos da el alimento, nos da el consuelo, nos da la alianza, nos da la misión. Sin la celebración de los Sacramentos, no llegamos a conocer a Jesús. Esto es propio de la Iglesia: la celebración Tomar el Evangelio: qué cosa ha hecho Él, cómo era su vida, qué cosa nos ha dicho, qué cosa nos ha enseñado e intentar imitarlo».

 

ORACIÓN.        (Tomado del libro: “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

«Inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos

y la esperanza en tus promesas, para que,

en medio de las vicisitudes del mundo,

nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría.»

¿Hay mayor alegría que reconocerte a Ti,

como «el Mesías, el Hijo de Dios vivo?».

Sabemos que no, porque tu presencia entre nosotros,

como nos dice el Papa en la Encíclica «Redentor del Hombre»,

supone «que todo hombre puede encontrarte,

para que puedas recorrer con cada uno el camino de la vida,

con la potencia de la verdad acerca del hombre y del mundo,

contenida en el misterio de la Encamación y de la Redención,

con la potencia del amor que irradia de ello».

Reconocerte y descubrirte como «Hijo de Dios vivo»

significa aceptar la Iglesia,

como comunidad edificada «sobre la piedra de Pedro»,

con el servicio de «las llaves del Reino de los cielos».

Permítenos, Señor Jesús, sentirnos Iglesia,

para tener todos «el mismo deseo» de darte a conocer

como Salvador y de vivir nosotros como miembros vivos,

que testifican, con las obras y palabras, la verdad del Evangelio. AMÉN

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 25 de Agosto de 2014 Lunes 21ª semana de tiempo ordinario

 

2Tesalonicenses 1, 1-5. 11b-12: El Señor sea glorificado en vosotros, y vosotros en él

Salmo responsorial: 95: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Mateo 23, 13-22: ¡Ay de vosotros, guías ciegos!

 

Martes 26 de Agosto de 2014 Martes 21ª semana de tiempo ordinario

 

2Tesalonicenses 2, 1-3a. 14-17: Conservad las tradiciones que habéis aprendido

Salmo responsorial: 95: Llega el Señor a regir la tierra

Mateo 23, 23-26: Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello

 

Miércoles 27 de Agosto de 2014 Miércoles 21ª semana de tiempo ordinario

 

2Tesalonicenses 3, 6-10. 16-18: El que no trabaja, que no coma

Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor.

Mateo 23, 27-32: Sois hijos de los que asesinaron a los profetas

 

Jueves 28 de Agosto de 2014 Jueves 21ª semana de tiempo ordinario

 

1Corintios 1, 1-9: Por él habéis sido enriquecidos en todo

Salmo responsorial: 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Mateo 24, 42-51: Estad preparados

 

Viernes 29 de Agosto de 2014 Martirio de san Juan Bautista

 

Jeremías 1, 17-19: Diles que yo te mando. No les tengas miedo

Salmo responsorial 70: Mi boca contará tu auxilio

Marcos 6,17-29: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista

 

Sábado 30 de Agosto de 2014 Sábado 21ª semana de tiempo ordinario

 

1Corintios 1, 26-31: Dios ha escogido lo débil del mundo

Salmo responsorial: 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Mateo 25, 14-30: Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor

 

 

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura ● Is 22, 19-23 ● “La palabra del Señor se volvió oprobio para mí”.

Salmo Responsorial ● Sal 62 ● “Mi alma está sedienta de Ti, Señor, Dios mío”.

Segunda lectura ● Rm 12, 1-2 ● “Presentad vuestros cuerpos como hostia viva”.

Evangelio ● Mt 16, 21-27 ● “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo".

 

SEGUIR A CRISTO  Y CARGAR NUESTRA CRUZ

            El domingo pasado, Pedro era alabado por Jesús, por haber sido consecuente con la gracia de Dios, era puesto como pilar de su Iglesia, aquel que va a guiar la Iglesia de Dios en el mundo. Hoy vemos a Pedro casi, casi marginado, se siente criticado, haciéndonos a entender que muchas veces lo que nosotros nos proyectamos no necesariamente está acorde con la visión de Dios. Nuestra humanidad hace que también pensemos igual que los demás, que veamos con los ojos humanos y muchas veces no está la fe en la cima de nuestra vida cristiana, como nos asegura Jesús. Seguir a Jesús, ser sus discípulos es una decisión es a imagen de Jeremías cargar con la cruz, es muchas veces ir contra corriente a todo lo que el mundo nos ofrece. “Quien quiera venir en pos de mí  que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga, si uno quiere salvar su vida la perderá, pero quien pierda la vida por mí la salvará”. Estas son condiciones que pone Jesús para sus discípulos.

            Vemos a Jeremías en la Primera lectura que fue testigo de un período trágico de la historia de Judá, hacia fines del siglo VII y principios del VI a.c. le tocó ver derrumbarse el reino con todas sus instituciones políticas y religiosas, la destrucción del templo. Y en fin, el desierto llevado a cabo por Nabucodonosor de Babilonia. Como profeta hubo de anunciar muerte y destrucción sin ser escuchado, pidió conversión y vuelta a la alianza pero no fue escuchado al contrario lo persiguieron lo exiliaron y le quitaron la vida. Le tocó ser  profeta de las desgracias pagando trágicamente su misión. Ama la paz pero debe anunciar la guerra. Que difícil se pone seguir a Dios, pero el profeta es atraído infinitamente por Dios que hace que pueda llevar adelante su misión, me sedujiste –dice- y me dejé seducir. Palabras que encierran la fuerza de la gracia de Dios.

            Vemos a Pedro en el evangelio que quiere llevar adelante la misión encomendada por Dios huyendo de todo sufrimiento, dolor, o haciendo una resistencia a todo ello. Es sincero y espontáneo en lo que dice y hace, no es diplomático, es más afectivo que racional, las contradicciones son constantes en su vida: confiesa al Mesías y se opone a sus sufrimientos; saca la espada para defender a Jesús y lo niega ante una criada; no quiere que le lave los pies y luego pide que le lave entero; dice eso no puede pasarte y no está al pie de la cruz; es llamado a bautizar a una familia pagana y no se decide… Pedro es un santo humano y cercano.

            El Mesías debía sufrir mucho, ser condenado, aceptando todo con valentía para salvar a todos los hombres, porque no hay mayor amor que el dar la vida por los amigos. Porque el dolor que pasa en la cruz ya está vencido, porque en el seno oscuro del sufrimiento se gestó la vida. El dolor así comienza a tener un sentido, cambia de color entonces ahonda el alma, madura el corazón y hace capaz de vivir para llevar la felicidad a otros, para servirlos.

            El cristianismo,  hermanos no se trata de ir sorteando dificultades, tampoco es sufrir por sufrir como hacían algunos filósofos de la antigüedad. Todo tiene sentido, todo se hace con ojos de Dios. Entonces el dolor, la cruz y el sufrimiento da sus frutos, así como el trigo ha