" EL PUEBLO QUE A PRENDIÓ A . . .
Todas las tardes cuando
caía el Sol, en ese espacio de tiempo en que compiten la luz y las sombras, los
niños de ese pueblín comenzaban a cambiar el rostro y una gran melancolía hacía
estragos en el habitual buen humor de la población infantil...
Cenaban mal, dormían
peor, el rendimiento escolar, cada vez más escaso y el talante familiar común
en lo pueblos, en galopante deterioro...
Los padres sin saber que pasaba y lo que es peor, sin saber cómo remediarlo,
presagiaban el desastre...
Ya transcurrían meses
desde que comenzó esta anomalía en nuestro pueblecito... cuando una tarde ya
próximo a la hora fatídica de la puesta del Sol, comenzó a notarse un pequeño
revuelo en algunos grupos de niños...
Uno de los más pequeñines, al que rodeaban los otros con
gran expectación, gesticulaba con grandes ademanes y señalaba hacia el parque
(bosque‑alameda) como comunicando a sus compañeros algo importante que
allí ocurriera... a tenor de su empeño no tardó mucho en convencerlos y todo el
grupo se dirigió hacia el lugar señalado.
Tardaban en volver los 15
que siguieron a Benjamín, que así se llamaba el pequeñajo que le condujo al
parque, casi dos horas ya desde que partieron y cuando los 32 padres en bloque
se
disponían a salir en su
búsqueda las risas y el cantar escandaloso de los niños les hicieron
estremecer, sobre todo a las madres...
i Cuánto tiempo sin
oírles reír !... más de un suspiro y alguna que otra lagrimilla... y muchos i
Hay, Dios mío...! Pero no terminó aquí
el asombro, porque los niños, esa noche, cenaron muy bien, charlaron a su gusto
y durmieron de un tirón... nadie se atrevió a preguntar nada por miedo a romper
el encanto..
Al día siguiente en nuestro
pueblecito la movida fue general; los padres de los que fueron contaban a los
otros lo ocurrido... los niños también unos a otros, se reunían en corrillos y
todo el mundo esperaba con ansiedad la que durante muchos meses fue la hora más
temida, la puesta del Sol...
Todos los niños en
bloque, dirigidos naturalmente por Banjamín, se dirigieron esta vez al
parque... dos horas más tarde, de regreso, una auténtica algarabía... se
despidieron, se gastaron bromas, propusieron citas, se cruzaron ruborosas
miradas de adolescentes y... cada cual volvió a su casa; cenar bien, dormir
mejor, buen humor, diálogo familiar... los padres no salían de su asombro. Sólo
una cosa extraña... ningún niño, ni siquiera los más pequeños, dijo ni una sola
palabra de lo que había ocurrido en el parque.
Si el primer día hubo
movida en nuestro pueblo, éste, fue ya el desmadre‑padre. El alcalde del
pueblo convocó una reunión general de todos los padres, aprovechando que los
niños estaban en la escuela... y todos fueron a la Iglesia porque era el sitio
más grande... también invitaron a los maestros del pueblo.
En la reunión,
miles de preguntas, cientos de versiones y opiniones, de las cuales destacamos:
ALCALDE:
Debemos crear una comisión de seguimiento de los niños para averiguar la razón
de su mejoría a fin de que en una visión ciudadana de conjunto, poner remedio
inmediato, en otra ocasión que ocurra esto en el pueblo...
DIRECTOR ESCUELA: Pues yo creo que deberíamos, una vez averiguada la causa, dosificar
pedagógicamente el efecto producido en los niños, atendiéndoseles gradualmente
según los cursos y niveles...
EL
CURA: Yo estoy de acuerdo con las opiniones vertidas por el Sr. Alcalde
y el Sr. Director, y a su vez propongo, puesto que seguramente esta mejoría se
debe a la intervención milagrosa de nuestro santo Patrón (SAN CKISPIN), al que
durante todo este tiempo hemos rezado devotamente, hacerle una solemne novena
de acción de gracias...
LA ABUELA PETRUCA (80 años): Tó lo que nus habéis
dicho, que no menterao mú bien, sobre tó deso de "noveles
patacógicos" y "camisones de seguemento"... se me antoja que es
una tontá de toos esos libracos que sus leís... y no me rechistéis que a toos
sos he labao el culo y puesto los pañales muchas veces... Si los niños no han
dicho ná de lo que pasó es porque no quieren decir ná, asína que dejémoslos
tranquilos, que Dios dirá... pues "No hay otoña en Abril ni 40 en
Dicíembre..."
Más que por
convencimiento, por respeto a las canas de la abuela "Petruca", y
sobre todo a su lengua y mucho genio, decidieron esperar un tiempo prudencial
dando así un margen de confianza a los niños...
Y así ocurría todos los
días a la puesta del Sol, ya casi dos semanas, algunos niños incluso se
llevaban el bocadillo de la cena dejando sólo el vago de leche para antes de
acostarse...
Poco a poco y tímidamente los niños
comenzaron a contar en casa unas historias extrañas y ciertos relatos de
personajes misteriosos, que pusieron inmediatamente en estado de alerta a la
población adulta... En reunión extraordinaria,
los padres decidieron seguir ocultamente a los niños ... Y llegada la hora , la
puesta del Sol, siguieron a estos a una prudencial distancia. ( escena
curiosísima por lo que tiene de inhabital, los padres escondiéndose de los
niños )...
Cuando llegaron al lugar
en que los niños se reunían, en un gran claro del frondoso bosque... todos los
niños estaban sentados formando un gran corro y todos miraban muy fijos a un
mismo punto en lo alto, una nube blanca, más que si la alumbrara el Sol... aunque
eso era imposible a esa hora...
La nube se
abrió en el centro como un gran anillo y por allí comenzó a descender
majestuosamente una DAMA VESTIDA DE NEGR0, un sombrero de ala ancha y adornado
con florecillas, en su mano izquierda un gran bolso de viaje y en la derecha
levantada un paraguas abierto que le servía de paracaídas.

En ese momento los
ojillos de todos los niños se encendían y sus sonrisas se dibujaban... La DAMA
en cuestión, una vez que sus pies tocaban dulcemente el Suelo, cerraba
graciosamente su paraguas y les contaba a los niños unos cuentos tan bonitos
que hasta DIOS se asomaba por el anillo de la nube para escuchar...
Bailaba con ellos, les
preguntaba y viceversa, todos intervenían en las historias... no cabía más
felicidad... Dios con los ángeles que también se asomaban en la nube se
desternillaba de risa, sobre todo cuando intervenía Benjamín, porque era de lo
más ocurrente...
Cuando transcurrían las
dos horas, la dama abría de nuevo el su paraguas, y con un:"sed buenos y
un beso soplado muy grande", ascendía suavemente hasta que la nube blanca
se cerraba de nuevo y la ocultaba. Entonces los niños se levantaban para volver
a casa.
Tan absortos y embelesados estaban los
padres mirando tras los árboles, que los niños casi les descubren... se dieron
de codos unos a otros y hubieron de correr a todo trapo para llegar a casa
antes que ellos y disimular que les estaban esperando ... (nueva situación
cómica, los padres corriendo de los niños).
Y así pasaron otros 8 o
10 días, todos de la misma manera, y el pueblo había recuperado todo su encanto
anterior... bueno, mucho más.
Llegó este día y como todos
los anteriores, los niños bajo la nube en el parque y los padres tras los
árboles, porque habían cogido tanta afición que ya no se lo perdían...
La nube se abrió como de
costumbre, pero la Dama tardaba en descender, media hora, una hora y cuarto y
no aparecía... la cara de los niños retornaban poco a poco a la tristeza y a los
padres les iba entrando un miedo en el cuerpo que... hora y media... en el
corro de los padres crecía la inquietud por instantes;
Entonces el herrero dijo
al reto de los ciudadanos: (tendremos que salir uno de nosotros a contarles un
cuento )
Todos ponían excusas y
nadie se lanzaba a la faena... La
tristeza de los niños en aumento y la Dama de la nube sin bajar... Dios tampoco
se había asomado esta vez para poderle preguntar por élla.
A empujones y
refunfuñando el cartero salió al corro de los niños y comenzó a contar : "
Erase una vez Caperucita que tenía un vestido verde, no, no, perdonar, era
amarillo... y que maltrataba a los lobos... no, no, la abuela se comía a los
lobos... no, no, el guarda pegaba a la Caperucita... "
A trancas y barrancas , el pobre cartero
terminó su cuento y cuando se atrevió a mirar a los niños, éstos sonreían de
nuevo; se levantaron y todos juntos (
padres y niños ) volvieron muy contentos a casa; los padres con un poco,
bastante, miedo de lo que ocurriría, ya que el cartero había fusilado el
cuento, pero todo ocurrió felizmente como en los días anteriores...
Todos los demás días, 8 o
10, ocurrió la misma canción, los niños sentados en el parque a la puesta del
Sol, la nube abierta en su gran anillo y la dama que no bajaba... y así fueron
saliendo a contar los cuentos el herrero, el panadero, el alcalde ...etc.,
hasta la abuela Petruca les contó unas historias maravillosas de cuando ella
era joven... de tal manera que poco a poco se fueron especializando, y todo el
mundo quería ahora intervenir... ni que decir tiene, que ahora el corro era
mucho más grande porque los padres ya no se quedaban tras los árboles...
DIOS ya se asomaba a escuchar también, y a su turno EL también contaba
sus historias: ( La oveja perdida, El
Samaritano, el Grano de mostaza... etc.)

Y esa noche, la número 20
me parece, se asomó la Dama al ladito de Dios en el anillo... siempre había
estado allí escuchando..
Y dijo Dios a la Dama: "MERY POPIN" voy a mandarte a otro
pueblo (N...) porque aquí ya saben hablar al corazón de los niños...
Y Mery Popin saludando con la mano
extendida a nuestros amigos, les lanzó un beso soplado muy fuerte, y se marchó
a (N...)
(J. Cerrato)
Amigo, ¿Ha estado ya Mery Popin en tu
pueblo ..................................
Si no ha estado aún, sal al campo, a la
puesta del Sol, y simplemente abre los ojos y escucha .......................................................................
Ahora cuéntanos esa historia:
.......................................................................................................