¡ El muy burro no quería beber ¡

 

La granja estaba al completo, un espacio natural muy importante y acotado a las orillas del río Vivo... los animales, casi 200 razas diferentes, disfrutaban de unas instalaciones ultramodernas, sin perder el espacio agreste y natural, esencial éste para su genuino desarrollo animal...

 

Bosques, colinas, montañas, alamedas, pastizales, el río... formaban parte del entorno de la granja, en donde los animales se sentían pero que muy animales. Estaban incluso organizados socialmente, bueno si es que se puede decir así, yo creo más bien que era animalmente, más propio y connatural a nuestros personajes. “PAPIECO", el búho del alcornoque grande, ostentaba la presidencia del parlamento animal, que tenía su sede en un claro de la alameda junto al arroyo de desagües.

Un día mamá "Clara" y su compañero "Ciclón" dijeron al joven potro: "hijo, ya tienes 2 años y es hora de que camines sólo por la vida... debes buscar tus propios pastos y organizar tu nueva familia; cuida de elegir siempre lo mejor y sopesar todo antes de hacer cualquier cosa... "

 

Y dicho y hecho... Alazán, nuestro joven corcel se lanzó a la aventura de ser él mismo, estaba radiante... lo primero que hizo fue visitar todos los grupos de animales de la Granja, observó sus costumbres y discutió de cosas de aquí y de allá con todo el que se terció; Hasta se atrevió a criticar las gestiones del parlamento y sobre todo la ineptitud de su presidente, porque decía a todos "Hijitos Míos"; para Alazán era una aptitud paternalista y trasnochada, en la vida moderna, pensaba nuestro brioso corcel, ha de potenciarse la reafirmación de la personalidad a la cual, cada individuo tiene derecho...

                                                                               Y tras un orgulloso relincho dijo: ¡NO BEBERÉ! (Animales a coros intermitentes) ¡ No quiere beber! ... i No beberá ! ...¿Que no quiere beber? ...¿oyes? Alazán dice que no quiere beber ...¡Pues que no beba..!

i Que no, que va en serio, no beberá...! etc. etc.

                                                                   Papieco, el búho, a quién rechazó de plano, "Juanón" el viejo galgo y antiguo maestro de Alazán, los pavos reales y hasta las golondrinas, todos, intentaron convencer al orgulloso potro de su error... Razonamientos por activa, y por activa y por pasiva, de orden físico y hasta comunitarios de consenso... nada fue capaz de doblegar su intención; es más, Alazán con inteligentes piruetas verbales conseguía confundirles, mostrando así su falaz superioridad.

"pancha" una gallina, experimentada ya en múltiples crías de pícaros poyuelos, dijo; ¡Dejadle en paz, ya es tarde y anochece, mañana tendrá sed y beberá...!

En las guaridas, cobertizos, nidos, arboleo y demás hogares de nuestra granja, la misma comidilla: (Seguro, que mañana tendrá sed... veréis como se bebe hasta la última gota de su cubo... pues ya veremos, yo conocía a su abuelo y es igual de tozudo...)

 

"Coricó", el gallo rojo americano, adelantó esa mañana casi diez minutos su Kí‑ki‑ri‑kí, ansioso de ver qué pasaba... Y Alazán estaba allí, en el mismo sitio, sin moverse, con sus crines al viento fresco de la aurora; relinchó orgulloso y desafiante; estaba demostrando a esos pardillos animales lo que era tener personalidad...

 

Tras varias horas de discusión y propuestas de todo tipo, el consejo animal de la granja con su presidente el búho, no conseguían llegar a una solución satisfactoria; incluso hicieron comparecer a Alazán para recriminarle su aptitud y advertirle de los peligros que corría... todo era inútil ante la tozudez del potro, porque el muy burro no quería beber.

             Cuando todos desistían ya del intento y una vez que Alazán abandonó la reunión del consejo, "BURRITO"', un joven asno, tan humilde como bueno, dijo: "YO SÉ CÓMO HACER BEBER AL POTRILLO DE CICLÓN"... y todos confiaron en él.

 

Burrito, se acercó al lado del potro con un cubo de agua recién sacada del río Vivo, en tanto que Halarán le miraba de reojos y por encima del hombro con notable desprecio...

Burrito entró su hociquillo pardo en el agua cristalina y de unos cuanto sorbetones vació en un santiamén el cubo; al levantar la cabeza el agua fresca le chorreaba por la pelusilla del pescuezo: i Pero qué buena está el agua, dijo, rebuznando de satisfacción...

                                                                    Alazán se dijo para sus adentros: i PALETO, CRETINO ! Dos horas apenas y Burrito se presentó de nuevo con otro cubo de agua salpicando las amapolas al andar, y éstas se reían, porque al estar tan fresquita el agua, les hacía cosquíllitas al caer... bebió con tal satisfacción, que parecía ser la primera vez que hacía tal cosa; después, con el culín que le sobraba en el fondo, se embrocó el cubo y puso pingando sus grandes orejotas...: Pero qué buena que está el agua, Dios mío ! Alazán balanceó su elegante cabellera y dijo esta vez en voz alta

                                                                          i ACÉMILA ESTÚPIDA Y SEDIENTA !

 

A la puesta de Sol, todos vinieron a beber al gran pilón; Mamá pato con su recua de pícaros se zambulleron en los charcos que formaban el desagüe, y el más pequeñín se enfadaba porque no conseguía picotear un medio queso de Luna que se reflejaba en el agua, mientras que papá pato se reía a pico batiente...

                                          

¡ BURDOS ANIMALES ! Se decía Alazán, mientras se felicitaba de ser la única criatura con PERSONALIDAD Y DISTINCIÓN en la granja.

 

Burrito se acercó de nuevo con un cubo de agua fresca, ya estaba casi oscuro y las estrellas bailaban estrepitosamente en  la superficie del agua, y hasta Alazán,  curioso, volvió la cabeza para mirar; y BURRITO  bebió un Sorbo, dos a placer y se paró porque creyó oír una voz... era Alazán que con su altanería de costumbre dijo: ¡ BURRO, refréscame el lomo con el agua de tu cubo !

                                                                                                      Burrito obedeció, como podéis imaginar no por la intransigencia de Alazán, sino por su bondad natural, orgulloso de que al menos le había dirigido la palabra, y el bello corcel se bañó en esa noche de estrellas, con lo que durmió muy fresquito...

 

          A la mañana siguiente la misma ser operación, Burrito se levantó muy temprano, y con cubo a cuestas fue a beber al ladito justo del altivo potro, y como siempre con unas ganas insaciables... cuando acabó el primero fue a por otro y le dijo tímidamente a Alazán: "¿Te baño’... ¡NO! le respondió el potro muy enfadado... y no te acerques a mí ¡Burro sarnoso...! (La verdad es que Alazán lo estaba deseando, pero como los demás animales miraban, por eso contestó así de grosero...)

                                      Burrito no se desanimó, y entonces fue y se bebió el segundo cubo con más satisfacción sí cabe que el primero...

 

Y así transcurrió todo el día, Burrito cada dos por tres se zampaba sendos cubos de agua fresca siempre delante de Alazán, que empezaba a preguntarse tímidamente, en tanto que su orgullo le dejaba, sobre el AGUA que parecía ser el lazo de unión de todo ese maremagnum de animales de la granja, y aunque Burrito empezaba a simpatizarle extrañamente, rápido recogía velas y se volvía a eso de la PERS0NALIDAD y el desprecio de tanto animalejo de segunda clase.

 

Al igual que la noche anterior, cuando todos los animales se habían acostado, menos Burrito que aún la faltaba por beberse su cubo de estrellas, Alazán, esta vez con un relincho más suave, casi diría yo, con cierto toque de humildad, dijo: "Burrito, ¿ Quieres bañarme ?"

                                                         

Burrito le sonrió con todos los dientes que tenía, le lanzó sin pérdida de tiempo un cubo de estrellas y lo puso pingando  ...  pensó  ¡ Es bello el joío potro !... que lastima que no beba... ¿Qué refunfuñas, dijo Alazán?...  i NADA ! contestó nervioso Burrito... ¡UF! casi me descubre ...

            

  ...miles de estrellitas a lomo de sendas gotas de plata descendían el cuerpo de Alazán... era todo un espectáculo, parecía que todo el cielo hubiera venido a jugar al escondite entre el agua y las crines del corcel...

        Burrito, astutamente, también le había empapado esta vez la cabeza, y cuando el agua, que chorreaba entre sus párpados y la nariz, llegó a mojar los labios y Alazán sintió una sensación de placer desconocida que le supo a música celestial, pero como Burrito miraba sonriente sacudió de su cabeza las gotas como no dándole importancia.

             Burrito se retiró a dormir, no sin antes dejar, como el que no quiere la cosa, un cubo repleto de agua cristalina a los pies de su amigo e¡ potro Alazán, que al quedarse sólo comenzó a pensar, mirando las estrellitas del cubo, en la satisfacción con que bebía su amigo Burrito, y en la excelencia del agua que someramente había gustado en el baño anterior... y además su decisión de beber, en el supuesto de que lo hiciera, Sería una opción libre, sin merma alguna para su personalidad... y en estos raciocinios estaba cuando descubrió que su hocico ya tocaba las estrellas y medio queso de luna en el fondo del cubo se divisaba... Bebió agrandes sorbetones, como Burrito, hasta agotarlo:

  

 i PERO QUE BUENA QUE ESTÁ El AGUA, DIOS MÍ0...!

 

A Burrito, que observaba tras la tapia del establo, casi le salta el corazón de alegría, y sonrió con todos los dientes, con todos los dientes que tenía...

 

Lo mismo ocurre con nosotros los cristianos, teniendo ahí mismo la Fuente del Agua Viva, no queremos beber, a veces por reafirmar nuestra personalidad, a veces entretenidos en simples sucedáneos... pero como en el cuento, frecuentemente también, lo que sobran son convencedores e intransigentes dogmáticos... cuando lo que realmente faltan, y perdonen la comparación, son muchos "BURRITOS” que beban con auténtica satisfacción...

 

 

¡AMIGO DIN0S CÓMO BEBES TÚ!

 

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